¿Podrás perdonarme algún día? : Hasta en la miseria cabe la grandeza.

Biopic que cuenta la historia real de Lee Israel, antigua biógrafa de éxito que ahora pasa por una mala racha y no encuentra trabajo. A sus manos llega de forma accidental una carta de una celebridad, al enterarse del valor de estas cartas, decide usar su talento para la escritura y lucrarse vendiendo falsificaciones.

Tras la cámara esta Marielle Heller, que debuto en la dirección con la más que correcta The Diary of a Teenage Girl. Sí en su primer film nos hablaba del despertar sexual de una adolescente en los años 70, ahora nos propone una película protagonizada por una mujer de mediana edad, con problemas con el alcohol, que tiene como único amigo a un gato y vive aislada de un mundo en el que no sabe muy bien cómo encajar.

El estar protagonizado por un personaje asociable y antipático puede echar para atrás a buena parte del público. Pero los que escarben en la superficie percibirán un personaje muy bien escrito, que escupe diálogos mordaces acompañados de mucho humor negro y que a pesar de sus defectos (o gracias a ellos), resulta un personaje muy real y cercano. Durante el transcurso del film Lee Israel conocerá al bohemio Jack Hock, un vividor con mucha labia que sobrevive vendiendo drogas. Es en la relación de esta pareja donde el guion tiene sus máximos puntos de interés, una amistad forjada en un mundo que los rechaza y en el que harán lo que sea por sobrevivir, aunque sea ilegal. Esta relación me recuerda mucho a la que tenían Dustin Hoffman y Jon Voight en Cawboy de medianoche.

Pero por bueno que sea el guion, no sería nada sin buenos actores que le den vida. Como Lee Israel tenemos a una Melissa McCarthy que cambia de registro y nos ofrece su mejor actuación hasta el momento. Realiza una interpretación muy contenida, capaz de hacernos empatizar con un personaje muy difícil. A Richard E, Grant le toca el papel de Jack Hock, dotándolo de un carácter extrovertido y esquivando un exceso de histrionismo en el que habría sido fácil caer.

La película consiguió varias nominaciones al Oscar, una por el fantástico trabajo de Melissa MaCarthy, que ese año tenía mucha competencia. Las otras fueron para Richard E, Grant como mejor actor secundario y a guion adaptado, no consiguiendo esa noche ninguna de las codiciadas estatuillas. Esperemos que esa nominación ayude a que la película no pase desapercibida, siendo su calidad muy superior a la de algunos films nominados a mejor película, pero que han conseguido más popularidad entre el gran público.

Cine urbanita con personajes a la deriva que buscan un sentido a la existencia mientras pasean por las calles y los bares de Nueva York sus miserias enjuagándolas en Whisky. Eso tiene también de conmovedor el film, ese retrato descarnado de almas en pena pero que saben muy bien acomodarse en la barra de cualquier pub o colarse tan lindamente en las fiestas de sociedad para comerse los canapés y tomar unos tragos de gorra.

Entre policial ocurrente y homenaje a la literatura, tiene esta película una cara triste y de angustia, pero tanto la obra de Lee Israel que inspira el film (”Can you ever forgive me?: Memoirs of a Literary Forger”, 2008) como la atinada mirada de Marielle Heller, aporta también otro perfil de la historia con un ‘humor superior’ que deja buen sabor de boca. Es una cinta afectuosa y es buen cine, ese que cumple dos principios generales: un buen personaje y una buena historia.

Patxi Álvarez