Una nueva gasolinera entre viviendas pretende instalarse junto a otra ya existente en el número 58 de la calle Castilla. Un proyecto absurdo y sin sentido desaconsejado por la evidencia del mercado y el sentido común.

No hay mas que pasar unas horas en la actual gasolinera entre viviendas instalada en el lugar para comprender que sus ventas son bastante escasas, como demuestran las fotografías tomadas a dos horarios distintos.

Y si en el siglo XXI no son las razones mercantiles la que aconsejan la instalación de un nuevo negocio ¿que hay detrás de la nueva instalación?

Los vecinos se oponen abiertamente a la instalación de un nuevo establecimiento que origina una actividad insalubre y peligrosa, a escasos metros de otra ya existente que suele estar poco concurrida.

En los establecimientos de hostelería de la populosa barriada santanderina se habla de que tras el intento de instalación de una nueva gasolinera entre viviendas, que se presume de «bajo coste», tan solo puede estar «el lavado de dinero» ya que «a nadie se le ocurre abrir un negocio a perdidas»

Si bien las nuevas franquicias de «bajo coste» atraen a automovilistas que aceptan una peor calidad del combustible, será difícil rentabilizar una inversión así.

Pero si la instalación se llevase a cabo y en contra de lo que opinamos, su oferta atrajera a muchos automovilistas, las colas originarían un problema de trafico en la principal via de salida de Santander. Los consiguientes atascos y proliferación de señales acusticas alterarían, aun mas, el entorno de las miles de viviendas en la zona.

El proyecto de gasolinera entre viviendas se encuentra en el mismo tramo de la calle Castilla, entre las calles Capitán Palacios y Rederas, donde ya existe una estación de servicio en funcionamiento

El “rechazo” y la “alarma” que genera en el barrio es total en las asociaciones vecinales.

Establecer una gasolinera en este punto de la ciudad no es un uso prioritario según el PGOU vigente luego ¿cual es la razón de pretender actuar en contra de la opinión mayoritaria de los vecinos y la razón?

El PGOU vigente concede a la parcela un uso dominante prioritario “productivo de oficinas y/o comercial”, mientras que como  usos dominantes permisibles se estructuran los de “residencial, dotacional y garajes”.

El almacenamiento de miles de litros de combustible, en el entorno de viviendas, es un dislate que nadie puede entender.

Existen otras muchas áreas sin viviendas en las proximidades. El Ayuntamiento de Santander debiera atender las demandas de los vecinos y no autorizar nunca una nueva gasolinera entre viviendas a escasos 50 metros de otra preexistente a las viviendas.

Antonio Mora