Pedro Sánchez no quiso ver que los españoles no le quieren y no hay peor ciego que quien no quiere ver. Ahora dimite como secretario general del PSOE al perder, de nuevo, una votación. Esta vez en el seno de su partido lo cual le ha forzado a presentar la dimisión.

En estos momentos el partido socialista busca como salir de su bucle. Quiere volver a ser una alternativa de gobierno en España tras perder 25 diputados y obtener los peores resultados de la historia del partido socialista, desde que Pedro Sanchez llegara a la secretaría general continuando el descenso imparable, que el PSOE ha protagonizado en las últimas elecciones…

Los miembros del PSOE se enzarzan en luchas intestinas y Pedro Sanchez buscó el apoyo de la mayoría de los militantes que no ha obtenido en el máximo organo de decisión del PSOE.

Pedro Sánchez no se dió por aludido del mensaje que los españoles le han dado, elección tras elección. No transmite confianza.

El aparato de los partidos se empeñan en mirarse al ombligo. Las maniobras de los secretarios de organización, especializados en el manejo de los militantes, para ganar congresos, han errado una y otra vez. Ganan congresos internos y pierden elecciones una y otra vez. Poco parece importar la opinión de los votantes expresado en las urnas.

Los perdedores de elecciones siguen sin asumir su responsabilidad política, defendiendo su puesto laboral en el partido, en contra a lo que los españoles les mandatan con sus votos y hasta que sus partidos no les echan, ellos no se van..

El gran problema es que los últimos 30 años se han generado varias generaciones de militantes que solo saben vivir del partido y se ven huérfanos fuera de él. No sabrían que hacer en la sociedad civil. Por ello aquí nadie dimite aunque los votaqntes españoles les repitan, una y otra vez, que no los valoran para gobernar.

Pedro Sánchez es el máximo exponente y con él, cientos de militantes instalados en la organización del partido socialista.

El partido socialista no volverá a ser una alternativa seria de gobierno hasta que los actuales dirigentes den paso a otros que, independientemente de obtener el aval de sus militantes, sean capaz de conectar con el electorado de centro izquierda.

Una cosa son los militantes, otra los aparatos y otra, la que decide, los españoles, los electores. Estos últimos han dicho NO repetidamente a Pedro Sánchez y ahora en el Comité Federal tambien 133 miembros le han dado la espalda mientras 107 le apoyaron

Pedro Sanchez, tras perder esta nueva votación interna, dimitió.