Parásitos: El olor de la pobreza. El surcoreano Bong Joon-Ho ha sorprendido al mundo con esta película difícilmente clasificable. Es un thriller, es una comedia negra, es una crítica social, es drama, es una absorbente fusión de estilos, visualmente espectacular pero también reflexiva.

Una película repleta de ingenio, en el que la tragedia se trata con humor e ironía, y el tradicional tema de la lucha de clases se afronta con lucidez logrando que el espectador se sienta estimulado por lo que ve y se meta con suma facilidad en la historia.

Lo primero que hace Joon-Ho es presentarnos a las dos familias, de cuatro miembros cada una: padre, madre, hijo e hija. Comenzamos a ver a la familia pobre. Desde el primer fotograma nos queda clara su situación.

Lo primero que hacen es tratar de robar la wifi a los vecinos, porque les han cortado el teléfono por falta de pago. Viven en un semisótano donde abundan los bichos, y desde su ventana ven la vida por encima de ellos, con vagabundos que se mean enfrente suyo. Cuando llega una fumigación en la calle, en lugar de cerrar las ventanas para que no les entre, las dejan abiertas para que también mueran los bichos de su casa.

Está claro, es una familia que se encuentra abajo del todo, en todos los sentidos.

Cuando Ki-Woo llega a la casa de los Park para comenzar a trabajar allí, vemos la otra cara de la moneda, la segunda familia.

Una casa enorme, deslumbrante, con grandes espacios, reluciente y llena de comodidades. Con empleada de hogar y chófer. Los Park viven en una casa que se encuentra en lo alto de una pendiente.

La familia de Ki-Woo, en un semisótano, en la parte baja. Joon-Ho enfatiza de este modo la diferencia social entre los que están en la cima y los que están abajo del todo.

La puesta en escena y la dirección de Joon-Ho deslumbran continuamente. Su destreza con la cámara dota al film de una embriagadora belleza visual, incluso en las escenas más lóbregas y sucias hay una belleza artística, una composición estética que deleita y hace más grande la experiencia del espectador, aumenta su sensación cinematográfica.

Si a esto le añadimos una propuesta narrativa espectacular, repleta de giros de guión y de personajes extraordinariamente bien desarrollados, no es de extrañar que el afortunado espectador asista a la proyección del film totalmente entregado a lo que sucede en la pantalla.

La parte central del film es excelente, cuando las dos familias se complementan y los unos se hacen dependientes de los otros, y viceversa.

Y de la tercera y última parte intentaré no decir mucho, pues es muy importante no desvelar lo que sucede cuando todo lo que se ha ido cocinando estalla. Supongo que a esta parte final es a la que más pegas se le pueden poner, aunque honestamente me parece que era muy complicado resolverla y darle un remate apropiado. Personalmente, creo que pudo ser mejor pero tampoco me parece un mal final.

Para que todo funcione como funciona también era necesario que los actores estuvieran bien, y vaya si lo están. Todos y cada uno de ellos rozan la excelencia dotando a sus personajes de la suficiente vida como para que todos sepamos cómo son cada uno de los ocho, en muy poco tiempo.

Bong Joon-Ho se disfraza a ratos de Hitchcock y a ratos de Berlanga, y nos regala una obra redonda, un film que sin duda se convertirá en película de culto.

Repleta de secuencias insólitas, “Parásitos” nos estimula y nos desconcierta durante dos horas y cuarto realmente fugaces. No creo que haya una película asiática (y además con una gran carga de crítica social coreana) que los occidentales podamos asumir y entender más que ésta, quizá porque la realidad oriental y la occidental cada vez se parecen más.

Peliculón, sin reservas. “Parásitos” te atrapa, mantiene siempre la tensión in crescendo, y no decepciona cuando se produce el clímax.

Por supuesto que tiene cosas negativas, pero son tan pequeñas que es facilísimo perdonarlas. Una película extrañamente bella para ser un thriller, con espectaculares interpretaciones que quedan eclipsadas por un guión sobresaliente y una dirección sencillamente magistral. Hasta ahora he intentado disimular pero finalmente he de admitir que me ha gustado mucho la película.

Patxi Álvarez