Pablo Iglesias tumba, por segunda vez en 3 años, la posibilidad de un gobierno de izquierdas y podría provocar su hundimiento político.

Tras la cerrazón de Ciudadanos para no pactar con la socialdemocracia y el ridículo estilo de «niño pijo y autosuficente», Rivera, ninguneando a otros representantes políticos de los españoles, ha pretendido salvar su posición, pretendidamente de centro, con gracietas y un discurso banal, lleno de repetición de conceptos, que le han hecho caer en el ridículo parlamentario.

Esta decisión de Rivera provocó que muchos cargos abandonaran el partido que nació como de centro y ahora perdió su camino pactando con la ultraderecha en muchas comunidades y negándose a hacerlo con la socialdemocrácia en el Congreso.

Casado, se ha mantenido en su posición de líder de la oposición como lógicamente era de esperar.

La política española tiene unos extraños códigos que la hacen ser percibida por los españoles como uno de los principales problemas del país. Pero el problema en España no es la política sino los políticos que nos ha tocado sufrir a los españoles en estos momentos.

Pablo Iglesias (Podemos) repite su intransigencia

Pablo Iglesias ha pretendido crear dos gobiernos dentro de un gobierno, un gobierno dividido que no serviría a España

Iglesias ha pretendido imponer sus postulados a Sánchez arrancando un poder que los españoles no le han dado con sus votos.  Probablemente este paso al frente le lleve a  al abismo pues sus electores mal entenderán este afán de conseguir, si o si, los sillones que el llama competencias.

El PSOE le ofreció, igualdad, vivienda, agricultura, cultura, sanidad, ciencia, universidad, bienestar social y una vicepresidencia. Iglesias solo ha pretendido el control político y económico del gobierno.

La última oferta de Sánchez a Iglesias ha sido una vicepresidencia social de Gobierno y 3 Ministerios, Igualdad, sanidad y consumo y vivienda y economía social pero a Iglesias le han parecido poco. Exigía el Ministerio de Trabajo. En su intervención Iglesias renunciaba al Ministerio de Trabajo solicitando las competencias políticas activas de empleo. Iglesias ignora que las competencias que solicita ahora están transferidas a las Comunidades Autónomas.

La cuarta fuerza política en el Congreso ha querido justificar su actitud en la sesión de investidura, afirmando que solo quieren competencias y no sillones.

En definitiva hoy Pablo Iglesias ha impedido, por segunda vez en 3 años, que en España haya un gobierno dirigido por el Partido Socialista