Otro desahucio paralizado mientras el Gobierno de Cantabria sigue inoperante. A pesar de la inoperante Oficina de Emergencia Habitacional del Gobierno de Cantabria, Lilian y su familia podrán seguir viviendo en su casa de la calle Miguel Hernández, en El Astillero.

A primera hora de la mañana del día 14 de julio, sobre las ocho horas, se apostaban cerca de treinta miembros de la Guardia Civil, acordonando la zona, controlando los accesos a la calle y tomando literalmente todo el edificio de la calle Miguel Hernández n.º 13. según fuentes de la plataforma Stop-Desahucios: “el dispositivo era más propio de la detención de una peligrosa célula terrorista que de una pobre y pacífica familia con dos menores de tres y cinco años en su seno”.

La plataforma STOP DESAHUCIOS había convocado concentración a las 9,15h. Y los activistas que iban llegando al lugar se encontraron con la sorpresa del dispositivo montado por la guardia civil.

Hasta ahora, nunca había pasado nada semejante. De hecho, según fuentes de la plataforma, “todo esto es absolutamente ilegal, han tomado literalmente el edificio. El auxilio policial se hace para acompañar a la comisión judicial, no pueden montar semejante dispositivo sin tener autorización de la comunidad de propietarios y la subsiguiente orden judicial, amén de tener que comunicarlo al Ayuntamiento y a Delegación del gobierno.

No nos consta ninguna de estas cosas. Y, desde luego, el jefe del dispositivo no nos ha enseñado orden o autorización alguna, ni a la plataforma ni a la familia afectada.”

Precisamente, por ese motivo, Lilian presentará denuncia en el juzgado por abuso de autoridad y allanamiento de la propiedad.

Hasta las 10 horas hubo tranquilidad en la zona. Pero la llegada del cerrajero calentó el ambiente. La gente movilizada formó un cordón pacífico para impedir que accediera a la vivienda.

En ese momento, intervino con una violencia inusitada la guardia civil. Utilizando las porras sin ningún control. Redujeron a varios activistas y a uno de ellos lo condujeron al portal, donde, según fuentes de la plataforma, lo siguieron golpeando.

La actuación del cuerpo policial produjo numerosos magullados y muchas lesiones menores. El chaval introducido en el portal presentó denuncia, junto con otro compañero.

Después de la trifulca montada, la comisión judicial decidió suspender el desahucio, en un primer momento porque no encontraban la casa. Según el acta de la comisión judicial, no fue posible la identificación del piso, ya que no sabían «si era el ático A, el B o el C», cuando en realidad había un sólo ático. Una vez hallado el ático perdido, procedieron a levantar acta del desahucio, que finalmente fue suspendido por la presencia de dos menores en la casa y la inoperancia de la Oficina de Emergencia Habitacional del Gobierno de Cantabria.

Según informó ELFARADIO Este desahucio iba dirigido contra una familia de cinco miembros: Lilian, su hijo, la pareja de su hijo y los hijos de ambos, de tres y cinco años de edad. Lilian trabaja limpiando pisos y malvive con unos exiguos ingresos de 500 euros al mes.

Con ese dinero tiene que mantener a los cinco miembros de la familia ya que el resto de la familia se encuentra en situación de desempleo y únicamente la pareja de su hijo trabaja de forma esporádica de camarera.

Por ese motivo, hace tiempo Lilian dejó de pagar las cuotas de alquiler al fondo inmobiliario.

«¿Cómo es posible que hoy en día vayan a echar a una familia con la que está cayendo y  no les den ninguna vivienda para poder estar? Todo este depliegue para una familia y las personas que roban de verdad se siguen gastando los millones», expresaba aquejado Cleiderman Zamora Torralba, hijo de Lilian.

Con esta última entidad se firmó un nuevo contrato de alquiler y al poco tiempo, el inmueble fue vendido a Desarrollos Las Peñicas. Según fuentes de la plataforma Stop-Desahucios, este fondo hace “la labor sucia” que no se atreve a cometer Liberbank, con el que se encuentra vinculado.El caso de Lilian es similar al de muchos otros afectados por el fondo buitre “Desarrollos Las Peñicas”. Lilian alquiló la casa inicialmente con un particular; el cual padeció una ejecución hipotecaria, perdiendo la casa y pasando el inmueble a Liberbank, y, posteriormente, al fondo inmobiliario de la entidad bancaria, Beyos y Ponga.