
MIS IMPRESIONES DEL LIBRO
“Eso NO ESTABA en mi LIBRO de
HISTORIA del espionaje”

Eduardo Juárez Valero – Editorial ALMUZARA (2019). – ISBN: 978-84-17954-44-4
SINOPSIS
No ha habido poder político en la Historia de la Humanidad que no haya utilizado el espionaje como herramienta. Nadie escapa a su actividad y muchos lo son, sin saberlo. Una parte importante de nuestros impuestos se dedican a esta actividad, siendo un recurso básico para la gestión de los Estados. Sepan que todo hecho histórico reseñable ha contado con la participación de los servicios secretos hasta el punto de que es imposible es encontrar una victoria sin espionaje previo: Adolf Hitler fue derrotado por la inteligencia británica y un agente doble saboteó la participación de España en la Segunda Guerra Mundial. El mago Harry Houdini, Francisco de Quevedo, Alan Turing, padre de la computación, Pilar Millán Astray, afamada escritora, todos ellos fueron espías en algún momento de sus vidas… y muchos más pueblan las páginas del presente libro, que demuestra la contingencia del espionaje en las sociedades humanas.
MIS IMPRESIONES
Compré este libro, cuando salió en plena crisis del COVID, pero tarde unos años en leer, por otros temas pendientes de mas enganche intelectual e interés. Apenas empecé a hojearle, me convencí de que era un ensayo divulgativo sobre el espionaje a lo largo de la historia. El autor propone que el espionaje no es un elemento marginal, sino consustancial al poder político: todos los Estados lo han usado, muchos individuos han participado “sin saberlo”, y numerosos hechos históricos tienen tras de sí operaciones de inteligencia.
El autor maneja un lenguaje bastante claro, con ejemplos y narración que atrapan. Las anécdotas (“espías involuntarios”, agentes desconocidos, episodios sorprendentes) sirven para ilustrar y para mantener la atención.
En su relato incluye personajes de diferentes épocas, contextos políticos, geográficos. Esto da una visión panorámica, que sirve para ver el espionaje no solo como cosa moderna o de grandes guerras, sino como algo que ha acompañado al poder de formas diversas.
Un cierto sesgo de originalidad hay en sus episodios que no suelen aparecer en los relatos clásico de la historia del espionaje. Por ejemplo, que personajes reconocidos en otras áreas también tuviesen relación con labores de espionaje, a veces indirectas o inesperadas.
El autor señala cómo muchas veces el espionaje “invisible” —cifrado, contrainteligencia, operaciones pequeñas— juega un papel decisivo, aunque no salga en los manuales populares. Esa visibilidad/invisibilidad es un aporte al entendimiento del tema, creando un vínculo relevante con el espionaje contemporáneo y tecnológico.
No me gusta manifestar mis apreciaciones, pero casi me atrevería a hacerlo en este caso, pues al ser un libro divulgativo, algunas afirmaciones podrían requerir mayor respaldo documental, más fuentes primarias, para satisfacer a un lector académico. Se aprecia que en algunos casos se simplifiquen hechos, se omitan matices importantes.
El autor de manera intencionada para sorprender al lector (“curiosidades”, historias poco conocidas), lo cual es bueno en lo narrativo, pero puede dar lugar a sesgos: enfatizar lo espectacular por encima de lo sistemático.
De la misma manera ofrece muchas historias, que tiende en algunos momentos a no articular un marco conceptual sólido del espionaje: qué hace que ciertas operaciones tengan éxito/fraude, qué criterios para juzgar la ética del espionaje, cómo ha cambiado el concepto legal o moral del espionaje a lo largo del tiempo. Me hubiera gustado más debates historiográficos profundos (¿qué tan decisiva fue la inteligencia en ciertos eventos históricos?, ¿cuándo se convirtió en institución formal versus informal?, etc.). Quizás más análisis crítico riguroso.
Me hubiera gustado una mayor concentración en los momentos históricos más conocidos: Guerras Mundiales, Guerra Fría, etc., y menos atención a espionaje en espacios periféricos o menos documentados. En algunos casos, las referencias modernas pueden parecer actuales solo en titular (“el KGB no ha desaparecido”, etc.), pero sin un tratamiento profundo del contexto contemporáneo (por ejemplo, derechos, transparencia, vigilancia masiva, privacidad).
En conjunto, lo considero un libro valioso para quienes tienen interés general por la historia, las intrigas, los espías, pero no tienen formación especializada en inteligencia o historia militar o quieren descubrir “lo que no cuentan” en los libros de texto, historias sorprendentes, anécdotas que abren otras perspectivas. Pero no tanto para quienes buscamos un tratamiento académico riguroso del espionaje (con bibliografía especializada abundante, debate historiográfico, etc.) o desean un análisis legal, filosófico o teórico profundo de los dilemas éticos del espionaje contemporáneo (vigilancia digital, privacidad, transparencia gubernamental).
En conclusión, Eso no estaba en mi libro de historia del espionaje cumple muy bien su función divulgativa: entretener, intrigar, enseñar. Es eficaz para abrir el interés y la curiosidad, para dotar de “otras historias” al concepto de espionaje, para recordar que lo que no aparece en los libros de texto también forma parte del tejido histórico.
Para sacarle más partido: útil si complementas su lectura con otras obras más especializadas, con fuentes primarias o debates críticos; si lo usas como punto de partida para explorar casos específicos con profundidad; y si eres consciente de que algunas afirmaciones pueden necesitar verificación si se usan en trabajos académicos.
JACA, Santander, enero 2026

