
MIS IMPRESIONES DEL LIBRO
“COVERT REGIME CHANGE
America’s Secret Cold War”

Lindsey A. O’Rourke – Cornell University Press. (2018) – ISBN: 978-15-0173-06-96
SINOPSIS
Los Estados rara vez recurren a la guerra para derrocar a sus adversarios. Es más probable que intenten cambiar de forma encubierta el régimen opositor, asesinando a un líder extranjero, patrocinando un golpe de Estado, entrometiéndose en unas elecciones democráticas o ayudando en secreto a grupos disidentes extranjeros.
En Covert Regime Change, Lindsey A. O’Rourke nos muestra cómo actúan realmente los estados cuando intentan derrocar a otro estado. Argumenta que el enfoque convencional en los casos manifiestos pasa por alto las causas básicas del cambio de régimen. O’Rourke proporciona evidencia sustantiva de los tipos de intereses de seguridad que impulsan a los Estados a intervenir. Las operaciones ofensivas tienen como objetivo derrocar a un rival militar actual o romper una alianza rival. Las operaciones preventivas buscan impedir que un Estado tome ciertas medidas, como unirse a una alianza rival, que pueden convertirlo en una futura amenaza para la seguridad. Las operaciones hegemónicas tratan de mantener una relación jerárquica entre el Estado interviniente y el gobierno objetivo. A pesar de la prevalencia de los intentos encubiertos de cambio de régimen, la mayoría de las operaciones no logran permanecer encubiertas y provocan retrocesos inesperados.
Covert Regime Change reúne un conjunto de datos original de todas las operaciones estadounidenses de cambio de régimen durante la Guerra Fría. Este fondo de información muestra que Estados Unidos tenía diez veces más probabilidades de intentar un cambio de régimen encubierto en lugar de abierto durante la Guerra Fría. Su conjunto de datos le permite a O’Rourke abordar tres preguntas fundamentales: ¿Qué motiva a los estados a intentar un cambio de régimen extranjero? ¿Por qué los Estados prefieren llevar a cabo estas operaciones de manera encubierta en lugar de abiertamente? ¿Qué tan exitosas son estas misiones en el logro de sus objetivos de política exterior?
MIS IMPRESIONES
Entre los muchos documentos revisados en mi búsqueda de información sobre la constante histórica del programa desarrollado por EE.UU. en buscar “un cambio de régimen”, cayó este maravilloso libro, una joya de detalles de las operaciones encubiertas encaminadas a un cambio de régimen en diferentes países.
El libro de Lindsey A. O’Rourke, “Covert Regime Change: America’s Secret Cold War” (https://en.wikipedia.org/wiki/United_States_involvement_in_regime_change), ofrece un análisis riguroso y sistemático de las intervenciones encubiertas de Estados Unidos para cambiar regímenes durante la Guerra Fría (1947-1989).
O’Rourke desafía la historiografía tradicional que a menudo se centra en casos aislados o en la efectividad percibida de las operaciones encubiertas.
Estados Unidos llevó a cabo un número sorprendentemente alto de intentos de cambio de régimen encubiertos durante la Guerra Fría (64 operaciones identificadas, en contraste con solo 6 operaciones abiertas). Sostiene que estas intervenciones fueron impulsadas principalmente por intereses de seguridad, más que por ideología o intereses económicos.
Identifica tres tipos de intereses de seguridad:
- Ofensivos: derrocar a un rival militar o desmantelar una alianza rival.
- Preventivos: evitar que un estado tome acciones que puedan convertirse en una amenaza futura (por ejemplo, unirse a una alianza rival).
- Hegemónicos: mantener una relación jerárquica con el gobierno objetivo.
Los formuladores de políticas estadounidenses prefirieron las operaciones encubiertas a las abiertas porque las consideraban rentables, menos propensas a la escalada y con menor riesgo de dañar la reputación de EE. UU.
A pesar de su prevalencia, la gran mayoría de estas operaciones encubiertas fracasaron en lograr sus objetivos (más del 60% de los intentos fallaron). Además, muchos no lograron mantenerse en secreto y tuvieron consecuencias negativas no deseadas, como el aumento de la inestabilidad, la represión y, en muchos casos, un deterioro de las relaciones a largo plazo con los países intervenidos. Incluso cuando tuvieron éxito a corto plazo, a menudo condujeron a regímenes más autoritarios e inestables.
O’Rourke explora la paradoja de por qué, a pesar de la alta tasa de fracaso, los responsables políticos siguieron recurriendo a estas tácticas. Sugiere que esto se debe a una combinación de factores, incluyendo la sobreestimación de su eficacia, la creencia en su bajo costo y la percepción de que son menos riesgosas que las intervenciones abiertas.
Una de las mayores fortalezas del libro es su metodología rigurosa y su base empírica. O’Rourke construyó un conjunto de datos exhaustivo de todas las operaciones de cambio de régimen respaldadas por Estados Unidos durante la Guerra Fría. Esto le permite realizar un análisis cuantitativo de las tendencias y resultados.
La autora combina el análisis estadístico de su conjunto de datos con estudios de caso detallados (por ejemplo, Europa del Este, Vietnam, República Dominicana) para ilustrar y respaldar sus argumentos generales. Este enfoque mixto permite tanto una visión de conjunto como una comprensión profunda de casos específicos.
Su trabajo se basa en una amplia lectura de fuentes secundarias complementada con investigación en los Archivos Nacionales y bibliotecas presidenciales. El libro es elogiado por su enfoque académico, su uso de datos y estadísticas, y su capacidad para inyectar un análisis riguroso en un debate que a menudo está cargado de emociones. La creación de un conjunto de datos completo sobre las intervenciones encubiertas es una contribución significativa al campo, permitiendo conclusiones basadas en evidencia en lugar de anécdotas. O’Rourke desafía la narrativa de que las operaciones encubiertas eran herramientas efectivas y de bajo costo, mostrando que a menudo eran contraproducentes.
Aunque se centra en la Guerra Fría, las lecciones del libro tienen implicaciones importantes para la comprensión de las intervenciones extranjeras en la política actual. A pesar de su rigor académico, el libro está bien escrito y es accesible para un público amplio interesado en la política exterior de EE. UU. y la historia de la Guerra Fría. Aunque O’Rourke reconoce la paradoja de la continua adopción de estas tácticas a pesar de su ineficacia, algunos críticos desearían una explicación más completa de por qué los formuladores de políticas perseveraron en acciones que repetidamente arrojaron pocos resultados positivos y costos más altos de lo esperado. Podría profundizarse en los sesgos cognitivos o las dinámicas burocráticas que contribuyeron a esta persistencia.
Algunas revisiones señalan la sorprendente ausencia de una bibliografía formal, aunque el libro cuenta con notas a pie de página copiosas y extensas. Dada la gran cantidad de casos analizados, algunos críticos podrían argumentar que la profundidad del análisis en cada intervención individual podría ser limitada, y que se basa en tipologías que podrían parecer algo arbitrarias para algunos expertos en casos específicos. El epílogo sobre el cambio de régimen encubierto después de la Guerra Fría es señalado como superficial, basándose principalmente en artículos de periódicos y no ofreciendo el mismo nivel de análisis riguroso que el resto del libro.
En resumen, “Covert Regime Change” de Lindsey A. O’Rourke es una obra fundamental y altamente valorada en el estudio de la política exterior estadounidense y las intervenciones encubiertas. Su enfoque empírico y su argumentación persuasiva ofrecen una visión crítica y matizada de un aspecto crucial de la Guerra Fría, desafiando ideas preconcebidas y proporcionando valiosas lecciones para el análisis de la política internacional contemporánea. Es una lectura esencial para académicos, formuladores de políticas y cualquier persona interesada en comprender las complejidades de la intervención estatal en los asuntos internos de otros países.
JACA, Santander, agosto 2025

