Objetivo: Washington D.C.: De alguna forma había que cerrar la trilogía…. *Un Hollywood sin ideas

Vivimos en una época donde las secuelas, spin off, remakes, segundas partes se han apoderado de nuestras salas de cine. No hay semana del año en la que en la cartelera aparezcan solo películas originales. Las historias nuevas cada vez son más difíciles de encontrar, las productoras estirarán el chicle hasta que caiga el último billete posible.

Es tarea de las franquicias mantener el nivel e intentar mejorar con cada película, un ejemplo parecido, en términos de cintas de acción, es la tercera parte de John Wick. Pero en la otra cara de la moneda tenemos franquicias que se van desinchando poco a poco, como la saga Objetivo, un sleeper (películas pequeñas que nadie apostaba por ellas, pero cuando llegan a las carteleras revientan la taquilla), que dio la campanada en 2013, ha conseguido convertirse en una trilogía.

* La esencia de una franquicia

La esencia de la franquicia no dejaba de ser un homenaje a la Jungla de Cristal, pero con la Casa Blanca como escenario. Conforme se han sucedido las secuelas, el alma de la saga se ha ido desvaneciendo, pero esto no tendría que verse como algo negativo, se puede dar un giro de ciento ochenta grados y hacer una gran película, el problema es que en ciertos momentos se toma demasiado en serio a sí misma.

La premisa principal de este film es la más interesante de todas: ¿qué pasaría si ahora Mike Banning fuera acusado por intentar matar al presidente?, nuestro protagonista es perseguido por sus propios compañeros americanos, y para esconderse pedirá ayuda a su padre (un exsoldado del ejército de los EEUU). Es en este momento cuando se intenta dar dimensión a los personajes, la propia franquicia se autocritica: ¿de verdad merece la pena matar personas por el sentimiento a una bandera?, ¿qué pasaría si tu propio país ahora te diera la espalda?

Es una pena que todas estas preguntas acaben en el olvido del guión, la resolución vaga por parte del estudio rebate con lo expuesto anteriormente, no arriesga y al final intenta sorprender con gritos de guión vistos mil veces.

*El nivel de exigencia del espectador

Al fin y al cabo Objetivo Washington DC no engaña a nadie, el guardaespaldas del presidente Mike Banning matando a diestro y siniestro. La película sabe perfectamente a qué público va dirigida, es por ello que los agujeros de guión son abundantes, cuando el argumento se ve atrapado por sí mismo, la elipsis mágica resuelve todos los problemas. La conclusión de algunos personajes, como el de Jada Pinkett, son demasiado precipitadas. Aún así destacar las interpretaciones, en especial a Gerard Butler que se le siente muy cómodo en su papel.

*¿Cómo rodar una escena de acción?

Las grandes secuencias de acción siempre han sido el sello de identidad de la saga Objetivo, sin embargo en esta última entrega se nota la bajada de presupuesto, y por consiguiente la bajada de calidad en las escenas de combate. Siguen estando bastante bien, pero ya no son el despliegue de medios del asalto a la Casablanca.

La escena de los drones es la más espectacular, mantiene la tensión con un buen ritmo y los efectos especiales son de primera calidad. El problema está en las demás escenas: hay un exceso de cortes, los planos duran uno o dos segundos sin poder ver la acción con claridad, no hay coreografía entre los actores y los movimientos de cámara no ayudan a entender cómo se está desarrollando la pelea.

*Conclusión

Si eres fanático de las «películas de tiros» y lo que quieres es pasar un buen rato y desconectar, Objetivo Washington DC cumple con tus requisitos. No es necesario ver las dos anteriores, pero supone un aparente cierre agridulce de la trilogía. No te vayas pronto a la cama ya que hay una escena postcréditos(no me gusto nada por cierto).

Patxi Álvarez