
La presidenta de Cantabria reivindica el papel de la Asociación Montañesa de México como ejemplo de una emigración que nunca perdió el vínculo con su tierra
CABEZÓN DE LA SAL. Entre las numerosas referencias al pregonero Julio Gómez, hubo una confesión personal de la presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, que resumió el significado de las Casas de Cantabria repartidas por el mundo.
«Nunca estuve tan lejos y me sentí más cerca de casa.»
Con esas palabras recordó la visita que realizó hace algo más de un año a México invitada por Julio Gómez y la Asociación Montañesa, una experiencia que, según explicó, le permitió comprobar cómo la identidad cántabra continúa viva a miles de kilómetros de la comunidad autónoma.
Una Casa de Cantabria convertida en hogar
La presidenta definió la Asociación Montañesa de México, que este año celebra su 80 aniversario, como mucho más que un centro regional.
La presentó como un lugar donde se conserva la memoria de la emigración, donde permanecen vivas las costumbres y donde varias generaciones de descendientes de cántabros siguen sintiendo como propia una tierra que, en muchos casos, solo conocen por los relatos familiares y por las visitas periódicas a Cantabria.
Para Buruaga, esa fidelidad a las raíces constituye uno de los mayores patrimonios culturales de la comunidad.
Ochenta años manteniendo viva la identidad
Fundada en 1946, la Asociación Montañesa de México nació para prestar apoyo a los emigrantes cántabros que comenzaban una nueva vida al otro lado del Atlántico.
Con el paso de las décadas, aquella función asistencial fue dando paso a otra igualmente importante: conservar la identidad cultural de Cantabria.
Folclore, gastronomía, bolos, fiestas populares, encuentros familiares y celebraciones tradicionales forman hoy parte de la actividad habitual de una entidad que ha sabido adaptarse a las nuevas generaciones sin perder el espíritu con el que fue creada.
Un puente permanente entre dos tierras
Durante su intervención, la presidenta destacó que personas como Julio Gómez representan una forma de entender la emigración basada en el compromiso permanente con la tierra de origen.
No se trata únicamente de mantener un recuerdo sentimental.
Se trata de tender puentes entre Cantabria y México, favorecer el intercambio cultural y mantener abiertos unos vínculos que enriquecen a ambas comunidades.
Ese papel de puente permanente explica, según señaló, que las Casas de Cantabria continúen desempeñando una función plenamente vigente en pleno siglo XXI.
La música también une a la comunidad emigrante
A esa labor de conservación del patrimonio cultural se suma ahora una nueva herramienta de difusión.
Las Casas de Cantabria repartidas por España y América pueden acceder desde cualquier lugar del mundo a la programación permanente de Radio Altamira, dedicada íntegramente a la música tradicional cántabra.
La emisión ininterrumpida de jotas, tonadas, pasacalles, rabel, panderetas, gaitas y otras expresiones del folclore regional permite acompañar reuniones, jornadas culturales, festivales y celebraciones manteniendo vivo el sonido de la tierra.
Porque las nuevas tecnologías permiten hoy que la distancia geográfica ya no suponga una distancia cultural.
Allí donde exista una Casa de Cantabria, también puede escucharse Cantabria.
Las claves
- María José Sáenz de Buruaga recordó su visita a la Asociación Montañesa de México.
- La presidenta aseguró que nunca se sintió tan lejos de Cantabria y, al mismo tiempo, tan cerca de casa.
- Reivindicó el papel de las Casas de Cantabria como guardianas de la memoria de la emigración.
- Destacó los 80 años de historia de la Asociación Montañesa de México.
- Radio Altamira pone desde ahora su programación permanente de música tradicional al servicio de estas entidades en cualquier parte del mundo.
Contexto
Las Casas de Cantabria surgieron para apoyar a los emigrantes que buscaban nuevas oportunidades lejos de su tierra. Con el paso de los años evolucionaron hasta convertirse en auténticos centros de conservación del patrimonio cultural cántabro. En ellas conviven la memoria de quienes emigraron con las nuevas generaciones nacidas en el extranjero, que encuentran en estas asociaciones un espacio donde conocer la historia, las tradiciones y el folclore de la comunidad. La reflexión de la presidenta durante el pregón del Día de Cantabria pone de manifiesto que esa labor sigue siendo hoy tan necesaria como hace ocho décadas y encuentra en herramientas como Radio Altamira una nueva vía para seguir difundiendo la cultura cántabra a escala intercional.

