De nuevo con unas cuantas reflexiones sociopolíticas en torno a los pactos o no pactos. En este caso sobre la reciente “contienda electoral” y la nueva situación abierta. En los dos veranos pasados he realizado sendos trabajos profesionales en dehesas y fincas en el norte de Huelva, junto a la Sierra de las Contiendas. Este nombre vine dado por las luchas fronterizas castellano-portuguesas que sucedieron a los tratados de Badajoz y Alcañices del s.XIII. Algo parecido a la Sierra del Aljibe gaditana, eran terrenos despoblados de gentes y tierra montuosa y sola, pero que interesaba. Y que fue objeto de guerras sin justificación.

Pues bien, el 22 de diciembre pasado, aparte de ganar casi todos –o de mantener el tipo en votos, que no en diputados como le ocurre a IU-UP-, ha dejado un panorama político aparentemente caótico pero a la vez interesante. Único y novedoso a mi parecer. Donde los mimbres de buenos o malos políticos tienen que manifestarse. Entre tanto, unos dicen que llega una nueva política que desplaza a la vieja, aunque el descafeinamiento de sus promesas electorales ha sido un goteo constante. Otros que les corresponde formar gobierno, ¡con el país sin derechos que han dejado!. Otros, también, que dicen ser la izquierda social y transformadora, pero que impuso una reforma laboral y una reedición del art.135, ambos temas de pena (por dar solo dos ejemplos).

En mi etapa de concejal de izquierdas minoritario (1 frente a 12) el rodillo era lo habitual, sin que saliera -y me niego a aceptar que, lógicamente- algo que no aceptara el titular todopoderoso, pero las propuestas, ideas, manifiestos y proyectos yo los dejaba sobre la mesa de Plenos, y muchos tuvieron que pasar, sí o sí. O sea, las minorías pueden servir y dar mucho de sí. Sí, mucho.

Durante las oscuras tardes de otoño, mi mujer y yo tuvimos el ritmo algunos días de ir siguiendo la serie danesa “Borgen” de la que ahora, tras las elecciones, se habla bastante. Durante una parte de la serie, la protagonista lleva un difícil gobierno de coalición. Pero eso sí, sin malas palabras ni violencia de ningún tipo. Arte, puro arte de política (a veces me tienta ver la serie Juego de Tronos, para comparar). En otra parte de la serie, le cede el gobierno al partido más mayoritario, pero reservándose buenos papeles en ministerios claves. Todo un arte de relaciones familiares, políticas y humanas.

Veo que los presidenciables manejan poco la aritmética, ciencia simple y clásica, y mientras nos amenazan con nuevas elecciones. Mientras tanto, sin pactos ni acuerdos, ¡siguen vigentes los recortes!.

Sevilla 8-1-16.

Por Juan Eugenio Mena Cabezas