El martes supimos que el PP impide que se investiguen las actividades de los diputados. Supongo que nadie se habrá extrañado de esto. Lo raro hubiera sido que decidieran poner negro sobre blanco qué hacen nuestros representantes esos ratos que tienen autorizados para dedicarse a lo suyo y no a lo de todos, que es para lo que les han elegido. La trasparencia es para los demás, no para los parlamentarios.Ni siquiera cuando dos diputados, Pujalte y Trillo, han recibido pagos de una empresas con contratos públicos por asesorías cuyo alcance se desconoce. A tenor de las cifras de las que se habla, y más allá de que la compatibilidad esté autorizada por el parlamento, una cierta decencia pública exige que asuntos como este se aclaren a lo largo, a lo alto y a lo ancho, porque estos señores trabajan para los ciudadanos, y mantener zonas oscuras, desde luego, no ayuda a generar confianza. Ni eso ni las explicaciones que suelen darse, que nos ponen en el lado de los tontos como si no fuéramos capaces de percibir las indecencias y de juzgarlas como lo que son.