Por desgracia en España los medios de comunicación mayoritarios no informan al pueblo de la realidad de Latinoamérica.

Parece como si existiera un velado complejo. Un ansia de revancha contra aquellas poblaciones que un día formaron parte de una gran comunidad y libremente decidieran proseguir su camino de forma independiente.

Con bastante frecuencia nos olvidamos de que nuestros antepasados llegaron a las tierras libre del continente americano, donde vivian unos pueblos libres y les impusimos nuestra lengua, nuestra cultura e incluso nuestra religión.

Cierto que eso aconteció hace muchos siglos y que los españoles que expropiaron la libertad a esos pueblos indígenas, se instalaron junto a ellos, les esclavizaron y se convirtieron en sus mayores enemigos tomando el control de sus tierras y rebelándose contra la metrópoli, por intereses comerciales disfrazados de independentismo patriótico-

Dejando atrás la historia, nos movemos en un mundo globalizado donde los pueblos indígenas han comenzado a reivindicar con fuerza su existencia como sociedades independientes.

Sociedades independientes de las sociedades blancas que crearon los descendientes de aquellos «conquistadores» españoles que se convirtieron por siglos en los señores feudales de aquellas tierras.

Esas sociedades han tomado el protagonismo que históricamente nunca tuvieron y han llegado al poder de forma democrática, sin tomar revancha contra los blancos europeos que durante siglos intentaron aniquilarlos.

El caso mas fehaciente es el de Bolivia.

Pero los imperialistas blancos, en versión boliviana, dijeron basta y provocaron un golpe de Estado.

Volviendo al inicio de este artículo, estimo vergonzante que la mayoría de los medios de comunicación de la partidocrácia española hayan obviado aquella realidad.

^Por fortuna y por mi relación con Cuba, tuve la oportunidad de conocer la realidad de lo sucedido a través de TELESUR.

Tambien a través de TELESUR he tenido la oportunidad de conocer los artículos de Ollantay Itzamná, defensor latinoamericano de los Derechos de la Madre Tierra y Derechos Humanos y suelo tomar de su blog algunos interesantes artículos como el que sigue, con la intención de que la actualidad Latinoamericana consiga la máxima difusión en Europa y la verdad no sea tapada por la desinformación, interesada, que se vive en España acerca de la realidad de Iberoamerica:

Bolivia, Golpe de Estado y sus analistas políticos

Ante semejante confesión de parte, ¿por qué analistas bolivianos aún persisten en su “elucubración” que en Bolivia no hubo Golpe de Estado? ¿Será que existe un diccionario especial de Ciencia Política para Bolivia? ¿O será que la política boliviana no es ninguna ciencia?

Las y los analistas políticos bolivianos, en su gran mayoría, aún padecen la resaca del búmeran de sus análisis inmediatos sobre lo ocurrido en Bolivia el 10 de noviembre pasado. A aquella intervención cívico-militar contra un Gobierno constitucional denominaron “sucesión constitucional” (incluso contra los contenidos de la Constitución Política de Bolivia).

La opinión internacional, diccionario en mano, les explicó que aquel suceso era un “Golpe de Estado”, pero la gran mayoría de analistas bolivianos, se enfrascaron en el iluso eslogan de: “un movimiento cívico/citadino espontáneo derrocó desde las calles al gobierno de Morales”·

Pasan los días, y muy a pesar que la prensa nacional corporativa (privada y pública bajo el control del actual gobierno usurpador) derrocha tinta, papel y tiempo para repetir que “en Bolivia no hubo Golpe de Estado”, los principales actores del Golpe de Estado confiesan con sus actos y palabras que lo que ocurrió en aquel país suramericano, el 10N último, fue un Golpe de Estado para evitar la reelección presidencial de Evo Morales.

El ex cívico cruceño, Luis F. Camacho, principal artífice de la supuesta espontánea protesta cívica contra Morales, hace unos días atrás confesó que “su padre negoció con los militares y policías, mediante el actual Ministro de Defensa, para derrocar a Evo Morales”. Esta inesperada confesión audiovisual filtrada dejó en “offside” a los analistas políticos bolivianos que niegan el Golpe de Estado.

Muletillas utilizadas en Bolivia como: “gobierno de unidad”, “de reconciliación”, “de transición”,… para referirse al actual régimen de facto tampoco coinciden con las acciones de éste. La CIDH y la misión de la ONU establecieron que hubo dos masacres bajo el régimen de facto actual en Bolivia que deben ser investigados.

La venganza y el escarmiento que emprende el actual Ministro de Gobierno de facto contra periodistas, actores digitales, activistas solidarios con las víctimas de las masacres, dirigentes sociales disidentes, etc., desmienten el esfuerzo de la pluma de los analistas “bien pensantes”.

Ni hablar del descarado nepotismo en el actual régimen de facto que supera el favoritismo de la Curia Romana del siglo XVI. O la repartija de los puestos claves en la administración de las empresas públicas. O la “negociación de las aduanas y los 250 mil dólares entre Camacho y Pumari”. El cinismo expreso de los supuestos cívicos patriotas apabulla la “narrativa coyuntural” de los analistas bolivianos.

Si bien el “cuestionable” informe final de la OEA sobre el último proceso electoral boliviano ya había “vapuleado” a los opinadores bolivianos, las últimas declaraciones de Jeanine Añez (la autoproclama Presidenta de Bolivia) sobre la próximas elecciones son demoledoras contra los analistas que niegan el Golpe.

…no queremos dispersión del voto, no queremos que suceda lo del 20 de octubre”, indica Añez al referirse a las próximas elecciones. ¿Qué sucedió el pasado 20 de octubre? El Movimiento Al Socialismo (MAS) ganó aquellas elecciones en primera vuelta. Los partidos políticos neoliberales no lograron hacer un frente político electoral único para enfrentar al MAS.

La autoproclamada Presidenta clama por la unidad de los partidos políticos en las próximas elecciones para evitar la repetición de los resultados electorales del 20 de octubre.

Ante semejante confesión de parte, ¿por qué analistas bolivianos aún persisten en su “elucubración” que en Bolivia no hubo Golpe de Estado? ¿Será que existe un diccionario especial de Ciencia Política para Bolivia? ¿O será que la política boliviana no es ninguna ciencia?