A pesar de falsas promesas no habrá vacuna hasta otoño de 2021. La declaración del Estado de Alarma en España me sorprendió en Santiago de Cuba el 15 de marzo cuando en Cuba aún no se había detectado ningún caso de Covid 19.

Ante la advertencia de pandemia el gobierno de Cuba comenzó a instruir al pueblo, a través de la televisión, sobre la fabricación de mascarillas para prevenir la infección masiva.

Rápidamente la confección de mascarillas, allí llamados «nasobucos» (1), se convirtió en el objetivo numero uno para todas las personas que en una isla de 11 millones de habitantes se distribuyeron entre familiares, amigos y compañeros de trabajo. En el mes de marzo en Cuba las medidas sanitarias fueron asumidas por la inmensa mayoría de los hogares en los que se desinfectaban las personas al entrar y salir cada día, al igual que todo tipo de establecimientos y oficinas. Miles de estudiantes de medicina y enfermería, formados en rápidos cursillos, comenzaron a realizar pesquisas de posibles contagiados , domicilio por domicilio. Era marzo de 2020.

Cuando regresé a España el 25 de marzo comprobé la nefasta gestión que nuestros políticos estaban realizando donde ni tan siquiera se aplicaba el sentido común en la utilización de mascarillas para evitar la infección masiva. Los enfrentamientos políticos se anteponían a la información sanitaria contrastada.

Ante la nula información y las verdades a medias de Fernando Simón rastreé información  sobre una posible vacuna ofrecían los expertos. Los plazos estaban claros, 12 a 18 meses. Lo que nos situaba entre los meses de abril a septiembre de 2021. No habrá vacuna hasta otoño.

No habrá vacuna hasta otoño

6 meses después el Sistema Cántabro de Salud informa lo siguiente:

Aún no existe una vacuna para prevenir la COVID-19, pero ya son muchos los laboratorios de todo el mundo que han comenzado una carrera para desarrollarla lo antes posible.

En la mayoría de los casos ya tienen un prototipo, que está en fase de experimentación animal, y se prevé que comiencen en breve con los ensayos clínicos.

La creación de una nueva vacuna tiene dos etapas: la primera es la de construir la vacuna en el laboratorio, que puede tardar 3-4 meses; y la segunda es la evaluación de su eficacia. Esta última etapa se realiza primero en animales de laboratorio, y luego se pasa a la fase de ensayos clínicos, que se hace en personas, y que tiene una duración aproximada de un año.

Esta información del SCS coincide con la que en marzo obtuve de fuentes confiables y contrastadas. La falsedad de las promesas de políticos nacionales y mundiales que solo miran hacia el bien de sus partidos, no tiene nombre.

Todos los virólogos afirman que no existirá una vacuna confiable hasta el mes de marzo de 2021 y no estará lo suficientemente contrastada y testeada, con datos sobre los posibles efectos secundarios, hasta otoño de 2021. No habrá vacuna hasta otoño de 2021. En el proceso de creación de una vacuna hay que cumplir los plazos estandarizados y no se pueden alterar por intereses políticos sin poner en riesgo a la población a la que se inocule la vacuna.

El resto son mentiras políticas de gestores mediocres que tratan de engañarnos como a niños.

Antonio Mora Ayora

PE: Por cierto, los datos son tozudos comparando lo sucedido en Cantabria, una Comunidad Autónoma con 600.000 habitantes, cuenta hoy con 229 fallecidos y 7.395 casos de Covid 19 y frente a ello la República de Cuba con 11 millones de habitantes presenta 118 muertos y 5270 casos de Covid 19… las políticas de salud han sido bien distintas, también los recursos pero los resultados son los que son, los numeros cantan.

(1) Nasobucos: protectores naso bucales