Hoy me han llamado desde una empresa que persigue al moroso, ya que en su día trabajé para una empresa, a la que ahora varias empresas le reclaman el pago de servicios, y mi teléfono figuraba como contacto en alguno de esos contratos.

Seguramente esta definición es aplicable a muchos vividores que se especializan en vivir de los demás, en base a mentiras, estafas, trampas y un sistema jurídico, con resquicios, para los malabaristas profesionales del derecho que esquivan la justicia y salen indemnes de las fechorías que cometen una y otra vez a lo largo de su vida

Son auténticos especialistas en crear empresas fantasma para ejecutar sus maquiavélicos planes.

Hasta 24 sociedades tiene un personaje santanderino que me inspira esta reflexión, dato que me aportó una empresa catalana de gestión de cobros a morosos, que se puso en contacto con mi teléfono, al figurar como antiguo trabajador, de una de las empresas perseguidas por morosidad continuada.

Pero hoy no voy a ofrecer mas datos del moroso en cuestión, pues lo que en esta reflexión quiero denunciar es la existencia de estos perfiles humanos, que caminan junto a nosotros, cogen los ascensores con nosotros, conviven diariamente con nosotros y pasan por ser ciudadanos ejemplares, siempre sonrientes y halagadores

La sonrisa y el halago continuo, suele ser su mejor arma para atraer a sus víctimas y el rasgo que les identifica fácilmente, a la par que la frase “conmigo vas a ganar mucho dinero”.

Estos personajes intentan medrar en todas las facetas sociales. Se convierten en presidentes de su comunidad de vecinos, en miembros activos de las APA, en gestores, mediadores, intermediarios y negociadores por excelencia, gracias a la falta de verdaderas convicciones y escrúpulos ya que viven instalados en la mentira y la discreción.

Con sonrisas y halagos se granjean el aprecio de políticos, de todo signo, y representantes sociales, que les impulsan a seguir medrando, colocándoles al frente de asociaciones y colectivos, con el objetivo de controlar e informar, al político de turno.

No suelen entrar en política pues es mucho mas rentable llevarse bien con todos para así poder “chupar del bote” con todos.

Son especialistas en acercarse a empresas con problemas financieros y prometerles “ayuda y gestiones” para reflotar el proyecto.

Son auténticos buitres carroñero que revolotean sobre los animales “empresas” enfermos, gusanos necrófilos que se alimentan de los tejidos muertos.

Tan solo buscan obtener el control de empresas, para utilizarla según sus intereses personales, o sectoriales, y de los políticos a los que rinde pleitesía.

Grandes especialistas en alquilar empresas, con problemas, y no pagar el alquiler, al considerar que “bastante hace con haberles quitado de encima las perdidas” a los legítimos dueños.

Son lacayos de todos los poderosos y presentan orgullosos sus logros sociales, sus coches deportivos, sus mansiones de piedra, sus despachos y cargos representativos que les otorga notoriedad social.

Suelen comprar todo tipo de reconocimiento que esté en venta para incluirlo en su curriculun.

Inteligentemente suelen tener a su cargo muy pocos trabajadores y se cuidan mucho de pagar sus nóminas, para no generar descontento entre sus peones. Aunque la fórmula de trabajador que mas utilizan es la de puros comisionistas para no tener que hacerse cargo de los seguros sociales. Igualmente utilizan a inmigrantes para sus chapuzas caseras, tratándoles con desprecio colonialista y explotándoles a cambio de pagos en dinero negro.

Y si las cosas se ponen feas y alguna de las empresas que tiene en alquiler, sin pagarle durante años el alquiler acordado, pone fin al contrato en base a estos impagos o/y a la entrega de pagarés bancarios sin fondos… se revuelve y amenaza con querellarse contra todo el mundo, e interpone denuncias en comisaria, pues ha aprendido que la justicia es lenta y torpe.

Su acción preferida de autodefensa es la amenaza de denuncia en comisaría, creyéndose por encima del bien y del mal, gracias a sus bien cuidadas relaciones sociales.

El fin de sus días de anonimato suele venir marcado al acercarse, por error, a una persona honesta.

Ellos son la mejor representación del viejo axioma español  “el ladrón piensa que todos son de su condición” y no todos somos tramposos ni vendemos nuestro honor.

Lo que mas temen es que se hagan públicos sus chachullos y quedar desprestigiado socialmente, hecho este que antes o después sucede, pues el moroso, mafioso y tramposo por convicción llega a perder la perspectiva de su discrecionalidad y acaba reconocido por todo el mundo como lo que és. Es cuestión de tiempo…