El cómic y la pedagogía tienen una larga relación. Uno de los grandes autores del medio, Will Eisner, supo entender las posibilidades del medio para instruir deleitando gracias a su capacidad para transmitir mensajes complejos de un modo sencillo. Una muestra importante de cómo el cómic puede acercar realidades complejas a lo cotidiano es “Memoria y viñetas”, un análisis de la relación del cómic con nuestra historia más reciente que muestra las posibilidades del medio de ayudar a evitar el olvido.

¿Qué es “Memoria y viñetas”?

Es un libro pensado pensado para que los docentes de historia puedan tratar el periodo 1931- 1982 en sus clases a partir de cómics recientes. Su objetivo es doble, por una parte ofrecer una herramienta atractiva para trabajar la memoria histórica en las aulas de secundaria, ya que es un época tradicionalmente olvidada en el currículo escolar y tratada de forma muy superficial en los libros de texto, y al mismo tiempo propiciar que el cómic se convierta en un recurso educativo de primer orden.

¿Cómo nace la obra?

Desde 2014 tengo mi blog Historia y Cómic, donde reseño cómics históricos que creo que tienen potencial para ser utilizados para enseñar historia. En 2017 contactó conmigo el Memorial Democràtic de la Generalitat de Catalunya para ayudarlos a organizar unas jornadas de formación docente centradas en la relación entre memoria y cómic. Las jornadas fueron un éxito y para culminarlas, me propusieron elaborar un libro con propuestas didácticas para que se convirtiera en una herramienta para trabajar la memoria histórica. Me pidieron que buscara gente con quien colaborar y automáticamente pensé en Elena Masarah, Gerardo Vilches y Pepe Gálvez.

El libro se acerca a lo pedagógico, buscando ser una herramienta útil para los educadores. Yo soy profesor de Historia y tenía claro que quería un libro que estuviera preparado para utilizar directamente en las aulas. Muchas veces escuchamos “podrías utilizar esto en clase” y después nunca tenemos tiempo para preparar los materiales como es debido, así que quería facilitar esa labor lo máximo posible. La primera parte, más teórica, funciona como introducción al cómic y como reflexión sobre la relación entre memoria y cómic; pero la segunda parte contiene unas orientaciones pedagógicas generales para utilizar el cómic en clase y trece propuestas didácticas. Las actividades están ya preparadas y tan solo es cuestión de escoger las más adecuadas para el nivel y el alumnado que tenga el docente.

¿Cómo realizáis la selección de las obras a analizar?

Sobre la época trabajada en el libro se han publicado innumerables obras, así que las seleccionadas tenían que cumplir con varios requisitos: que fueran fáciles de encontrar, que se acercaran de forma diversa a la época, que trataran temáticas diversas y que fueran obras de calidad y atractivas para el público adolescente. Estoy bastante satisfecho con la selección, aunque hay varios cómics que me hubiera gustado incluir, pero en algún punto teníamos que parar. También quería mostrar la diversidad del cómic como medio y por ello hay obras largas, historias cortas, obras en color y en blanco y negro y estilos de dibujo muy distintos.

Abordáis dos puntos de vista distintos: el conocimiento del lenguaje del cómic con la ayuda de Pepe Galvez y el análisis de la memoria en el medio con textos como el tuyo o el de Elena Masarah.

Queríamos que el libro fuera útil para el profesorado independientemente de sus conocimientos previos sobre el cómic. Por este motivo pensamos en incluir el texto de Gerardo Vilches sobre la historia del cómic y el de Pepe Gálvez sobre su lenguaje. En el caso del texto de Pepe, desgrana las claves para poder analizar un cómic y sacarle el máximo provecho en clase. Además, permite conocer el proceso de creación completo de un cómic. En cambio, mi artículo y el de Elena Masarah sirven para relacionar los dos campos de estudio del libro. En mi artículo planteo un breve recorrido por las diferentes maneras en las que el cómic se ha acercado al pasado, mencionando algunas de las obras más reconocidas de este campo. El de Elena me parece especialmente interesante, ya que analiza cómo el cómic contemporáneo se ha acercado al papel de las mujeres en la historia reciente e incluye muchas reflexiones interesantes sobre la cuestión. Me parece un texto especialmente valioso.

Gerardo Vilches realiza un acercamiento a la historia del cómic mostrando sus grandes transformaciones.

Cuando hablé con Gerardo Vilches para plantearle la redacción de este artículo, le pedí que hiciera un resumen de la historia del cómic en una extensión lo más reducida posible. Creo es prácticamente imposible condensar mejor la historia del cómic y sus diferentes etapas en tan pocas páginas. Más allá de recorrer las obras más destacadas del medio, es muy destacable el análisis de los cambios en la consideración social y cultural del cómic a lo largo de los últimos cien años.

 Antonio Altarriba compagina su faceta de divulgador con el prólogo y se convierte en protagonista del análisis con “El arte de volar” y “El ala rota”.

Antonio Altarriba ha estado desde el principio dando apoyo al proyecto y nos hizo una gran ilusión que colaborara con su prólogo. Sus reflexiones son muy interesantes y creo que son el colofón perfecto para la obra. Como guionista, su labor es encomiable. “El arte de volar” fue una obra fundamental para comprender la proliferación de títulos centrados en la memoria histórica y tenía muy claro que tenía que ser la primera propuesta. “El ala rota” completa un díptico fantástico para recorrer la historia de España en el siglo XX. Además permite reflexionar sobre el papel de la mujer durante la dictadura y conocer algunos aspectos poco conocidos del régimen franquista, como las disputas entre las diversas “familias” del franquismo.

La selección de materiales a analizar son muy diversos: desde la situación de las mujeres presas en la guerra civil al colectivo LGTBI.

Sí, teníamos claro que los cómics trabajados tenían que cubrir una diversidad temática lo más amplia posible. Y además queríamos destacar algunas cuestiones como las que comentas, tradicionalmente olvidadas en las clases de historia. En total son trece propuestas que cubren todo el periodo 1931 – 1982 desde diversos puntos de vista, con distintos formatos y con estilos gráficos muy distintos. Exceptuando la emigración española durante el franquismo, porque no podíamos añadir más cómics, creo que cubrimos los principales aspectos de la época. Las dos cuestiones concretas que comentas, con “El ala rota”, “Estamos todas bien”, “Cuerda de presas” y “El violeta” tienen un espacio destacado en el libro.

Incluis fichas de preguntas en los que los estudiantes puedan entender mejor el contexto en el que se desarrolla la historia.

Todas las propuestas siguen la misma estructura: unas preguntas introductorias para situar el contexto histórico y los principales elementos que el cómic nos permitirá trabajar, un cuestionario de seguimiento de la lectura con una gran variedad de actividades y una preguntas finales a modo de conclusión y que tratan de hacer reflexionar sobre lo aprendido con la lectura. Además, hemos preparado actividades complementarias basadas en documentales, canciones, artículos periodísticos o entrevistas a los autores para hacer un trabajo lo más transversal posible.

¿A qué público se dirige la obra?

El público principal son los y las docentes de historia, pero también creemos que es una obra interesante para gente interesada en la historia y para amantes del cómic. La primera mitad del libro creo que aporta reflexiones e información interesantes sobre el cómic como medio y sobre su relación con la historia, así que puede ser interesante para el público en general.

El libro se convierte en realidad gracias al sistema de crowfunding. ¿Cómo ha sido vuestra experiencia?

Después de publicar la edición original en catalán, estábamos convencido de la necesidad de publicarlo en castellano, para intentar que tuviera la mayor difusión posible. Tras buscar editorial y no encontrar demasiado interés, surgió la posibilidad de publicarlo con Desfiladero y ante las dudas sobre la viabilidad del proyecto acordamos lanzar una campaña de crowdfunding. Fue mucho trabajo para crear la campaña, para intentar darle visibilidad y para buscar recompensas, pero el resultado fue muy positivo. En la mitad del plazo ya habíamos superado el objetivo y finalmente conseguimos más de 300 mecenas y recaudamos casi el doble de nuestro objetivo inicial. Aprovecho para agradecer a Ana Peñas, Kim, Sento, Jordi Peidro, Alfonso López, Jaime Martín y Pepe Gálvez por su colaboración para que el proyecto llegara a buen puerto gracias a las recompensas que ofrecieron en la campaña.

El libro lleva unos meses en el mercado. ¿Cómo está siendo la respuesta?

“Memoria y viñetas” llegó a las librerías el 7 de octubre y aún no sabemos exactamente cómo está yendo, aunque sí que estamos contentos por la repercusión y por el interés que generan las presentaciones. Estamos contentos, ya que sin conocer exactamente las ventas, hemos tenido que hacer ya dos reimpresiones, así que somos optimistas con su recorrido. Hemos estado ya en Valencia, en Getxo, en Barcelona, en Madrid, en un par de semanas estaremos en Zaragoza y ya tenemos compromisos para el año que viene.

¿Vais a continuar a trabajar en esta línea?

Me encantaría poder hacerlo, ya que creo que el cómic es una gran herramienta que está muy desaprovechada y porque creo que hoy en día es más necesario que nunca trabajar para que las jóvenes generaciones conozcan nuestro pasado. Ante determinados discursos que tratan de reescribir la historia, que blanquean la dictadura y que manipulan los hechos con fines políticos muy oscuros, creo que no nos podemos permitir no dar una gran batalla desde las aulas.

¿Proyectos?

Tengo muchas cosas en mente, pero actualmente ya me resulta difícil compatibilizarlo todo: el colegio, el blog, que tengo muy abandonado, la difusión del libro… De momento lo próximo es empezar mis clases en el máster de Educación y Cómic de la Universidad de Valencia, donde impartiré junto a Pedro Cifuentes la asignatura “Historia y cómic” y me gustaría ampliar mi colaboración con entidades como el Amical de Mauthausen y la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica para impulsar su trabajo enfocado a los y las docentes.