“Me gusta que el lector aporte algo a la historia”. Entrevista a Felipe Almendros #comic

Felipe Almendros es uno de los autores más inquietos de nuestro panorama. Un creador que se reinventa en cada nuevo trabajo para ofrecernos una obra singular que evita los caminos más trillados del mundo de las viñetas. La salida de “VIP”, su último trabajo, nos sirve de excusa para recorrer con él su trayectoria.

 ¿Cuáles son las lecturas que te hicieron querer dedicarte a hacer cómics?

Respuesta: La verdad que nunca he sido muy lector de cómics, pero recuerdo que de pequeño me encantaban los cassettes de audio/cuentos que me compraba mi madre en los encantes. Los escuchaba sin parar, una y otra vez. Supongo que en algún momento de mi vida se juntaron los cuentos y la ilustración.

Tras algunas dudas sobre tu vocación como ilustrador decides realizar tu primera obra, “Pony Boy”. ¿Cómo nace la obra?.

Nace por la ganas de crear algo. En esa época tenía déficit de atención, y era incapaz de concentrarme en nada. Todos los proyectos que empezaba los dejaba a medias, era un desastre. Me propuse el reto de acabar algo de una vez, lo que fuera. Más por las ganas de publicar, que por el orgullo de hacer algo interesante. Al final, como era de esperar, me quedó una obra de la que no me sentí muy orgulloso, pero de la que aprendí muchísimo. Sobretodo, aprendí lo que no tenía que volver a hacer.

En la obra vemos las dificultades de la adolescencia con un homenaje a “Rebeldes” de Coppola. A lo largo de toda tu obra de hecho vemos una gran influencia del cine, la música y la televisión. ¿Cuáles son tus referentes?

Me gusta mucho el cine, y tengo un montón de películas que recuerdo casi como experiencias religiosas, pero enumerarlas me da mucha pereza. Ni  tampoco hacer una lista de las mejores, o de los directores que más me han influido. Aunque estoy mucho más influenciado por el cine que por el cómic, de eso no hay duda.

El libro lo realizas para Glenat. ¿Cómo fue la experiencia?

Cuando acabé Pony Boy, busqué editoriales en internet, y Glenat era la que me quedaba más cerca de casa. Cómo tampoco era, ni soy, muy entendido en cómics, pues no me preocupé demasiado en que editorial sería la idónea. Felix, me trató muy bien, y fue muy amable conmigo. Y no dudó ni un momento en publicarme, así que fue todo muy bien.

Tu siguiente trabajo es una apuesta mucho más personal, de hecho te autoeditas una edición de 100 ejemplares que posteriormente Apa Apa decide añadir a su catálogo. ¿Cómo ha sido la experiencia con Apa Apa?.

Me hizo muy feliz que Apa Apa publicara Save Our Souls. Son una gente maravillosa que arriesgan mucho, y tienen un gusto increíble por la edición. Les estoy muy agradecido, porque eso me animó a seguir haciendo cosas.

En “Save Our Souls” nos cuentas tu viaje a Colima (México) para visitar a tu hermana que va a dar a luz.

Sí, así es. Tuve que ir a visitar a mi hermana, pero como eso no me motivaba demasiado, y no me gusta mucho viajar, tuve que buscar la manera de engañar a mi cerebro, y convertir el viaje, en su supuesto proyecto de video/documental que me diera el empujón necesario para volar hasta México.

En el viaje comienzas a rodar un documental con la gente que allí conoces y la novela gráfica se convierte en una transcripción de esas vivencias.

Fingí que estaba haciendo un documental sobre un grupo de hardcore/punk de Colima para aparentar ser un tipo extrovertido y con ganas de conocer gente y culturas diferentes, pero sólo lo hacía para ocultarme detrás de una cámara de vídeo y evitar el contacto directo con todas las personas y lugares con los que me tocó convivir durante esos meses. Cuando reflexioné sobre ello, vi que era más interesante eso, que el maldito documental, y, al volver a Barcelona, me puse a dibujarlo.

Llama la atención la sinceridad con que muestras el mundo que te rodea sin caer en recursos narrativos establecidos para poderlo contar. ¿Cómo viven los personajes del libro cómo se ven reflejados en tu obra?

En este caso muy bien, porque los chicos que aparecen en el SOS aún tienen contacto conmigo, aunque sea de vez en cuando, y por chat, pero no creo que ninguno se enfadara conmigo. Los que me conocen ya saben que soy un poco irónico, y que uso el humor como terapia. Además, siempre procuro ser yo el que queda como un idiota dentro la historia.

Realizas una gran autocrítica en tu obra, mostrando sin miedo ni maquillaje tus miedos y frustraciones. ¿Cuánto tiene de terapia para ti el mundo del cómic?

Me sirve, sobretodo, para darme cuenta de mis problemas emocionales, que no son pocos, la verdad. Y aprendo a afrontarlos, explicándolos sin tapujos, a través de las viñetas. Retratar mi idiotez es una manera muy sana de quitarle hierro a mis preocupaciones y,  reírme de mi mismo, es mi mejor terapia.

En tu obra apareces acompañado de un pequeño personaje que servirá de contrapunto para tus diálogos.

R.:Me gustaba la idea de explicar la historia a través de un interlocutor extraño, que se mezclara con la realidad vivida en el pasado del protagonista. Me parecía una buena fórmula para acercar al lector a la condición de “amigo que escucha” y que la lectura del cómic fuera una experiencia mucho más personal y profunda. También me parecía divertido que mi amigo, Luca, apareciera inmerso en la historia a modo de Pepito Grillo. Fue algo casi inconsciente que se me ocurrió durante las conversaciones que tuve con él cuando volví de México. Cuando le explicaba mis hazañas por esos lares, lo veía tan crítico conmigo, que me pareció genial añadirlo como contrapunto a mi idiotez.

Frente a autores enamorados del cómic que ven en las viñetas el único modo de expresarse tu trabajo se bifurca en muchas direcciones. ¿Qué crees que te aporta el cómic a la hora de expresarte?

R.:El cómic, me permite expresarme de la mejor manera que conozco: con mis dibujos. Para mi es la forma más cómoda y natural de expresarme, porque es algo que he utilizado desde que era pequeño en detrimento de la expresión oral. Quizás por eso necesito contar, a través de mis cómics, todo lo que me callo.

Llama la atención como en “Save Our Souls”  te despojas de todo lo aprendido para buscar el dibujo más sintético posible.

R.:No quería hacer algo bonito y virtuoso, porque me parecía que la historia que quería contar en el Save Our Souls, necesitaba de un trazo y un estilo que despertasen ternura y rechazo a partes iguales. Quería que el lector lo viera casi como un diario manuscrito por mi personaje y, que esa experiencia, le ayudara a empatizar conmigo y con la historia.

En cada trabajo das un nuevo giro cambiando no solo tu estilo de dibujo sino también el modo de abordar la página. ¿Cada obra te exige un acercamiento distinto?

R.:Cada obra la imagino de modo diferente, porque cada historia requiere de personajes y situaciones diferentes. También hay algo de rebeldía, porque no quiero que mis dibujos se conviertan en un estilo, un logo, o una marca demasiado personal con la que me identifiquen. No me puedo ni imaginar, lo aburrido que sería tener que dibujar siempre lo mismo, o que mis dibujos fueran un producto en manos de terceros.

El barrio de Llefà está muy presente en todo tu trabajo.

R.:Es el barrio donde me crié, y es parte de mi forma de ser, para lo bueno y para lo malo, y hablar de él es como hablar de mi mismo. Me ayuda a profundizar en algunas inquietudes que no alcanzo a comprender y, que casi siempre, tienen su razón de ser en alguna experiencia de mi niñez o adolescencia..

En tu web vemos book-trailers, canciones y exposiciones relacionadas con el libro dando la sensación que hay una gran transversalidad en todos tus proyectos.

R.:Soy muy inquieto, y me gusta experimentar con cualquier disciplina. Los cómics son la excusa perfecta para afrontar el reto de crear algo relacionado con ellos, en formatos diferentes, pero que sigan unidos por el concepto integrador del propio libro. Es algo que me divierte mucho, porque me permite crear metahistorias que trascienden del libro a la realidad, ya sea en formato de video, de disco, de obra plástica, o de terapia.

RIP

Tu siguiente trabajo, “RIP” cuenta de nuevo un viaje pero en este caso mucho más íntimo. Tras la muerte de tu padre comienza una introspección para superar las ausencias que sufristeis en vida.

El SOS me sirvió para darme cuenta de que algo no iba bien en mi cabeza. El RIP, en cambio, me sirvió para indagar en mi pasado y descubrir de dónde venían mis traumas y miedos, y hallar la manera de superarlos a través del propio libro.

El libro duele de lo personal que resulta. ¿Cómo ha sido bucear en los sentimientos que te ocasiona la figura paterna?

Fue una introspección dura pero necesaria. Y me ayudó a conocerme mejor a través de la búsqueda de esa figura paterna con la que nunca me pude identificar del todo. Pude reencontrarme con mi padre, llegar a comprender su situación personal en le mundo que le tocó vivir y, sobretodo, poderme despedir de él.

En “RIP.” vemos un proceso se superación cercano a las terapias de Jodorowsky. El viaje es un gran acto creativo de psicomagia en el que lo sublime y lo absurdo se mezclan.

Según avanzaba con la idea del RIP, me daba cuenta de que el libro podía significar algo más que un relato, algo capaz de convertirse en un objeto mágico de sanación personal. Hay algo de Jodorowsky en su planteamiento, aunque en la historia también lo planteo desde un punto humorístico, cercano a la parodia de ese tipo de terapias.

El lenguaje simbólico cobra una especial relevancia en la obra. El pájaro, la flor, la caja… elementos cotidianos que en el viaje adquieren nuevas connotaciones.

Me gusta partir de situaciones y objetos cotidianos, y transformarlos en elementos icónicos que trascienden en algo más profundo y épico. Es una manera de explicar la historia sin necesidad de ayudarme del texto y los diálogos. También me gusta toda ese tipo de simbología, porque así el lector puede llenar las grietas que no entiende de la historia con su propia imaginación o vivencias propias.

En “Save Our Souls” ya muestras tus miedos y cobardías. En “RIP” vemos un proceso de superación de esos miedos para ayudar a tu hermana que necesitará tu médula para superar la enfermedad.

la enfermedad de mi hermana también se convirtió en una terapia, porque tuve que estar casi dos años cuidando de ella mientras duró el tratamiento contra la leucemia. Durante ese tiempo dejé de pensar en mi, y en mis traumas. Me distancié de mi depresión, porque había algo más importante por lo que preocuparse.

Tu hermana ya escribirá el prólogo de “Save Our Souls” y en “RIP” cedes la autoría de la obra a tu padre muerto. A pesar de asumir el protagonismo de la obra formada por “Save Our Souls”, “RIP” y “VIP” da la sensación que la trilogía forma un relato familiar que ha tenido que superar momentos muy difíciles.

Sin duda ha sido un viaje a los infiernos familiares, pero en mi familia siempre hemos usado el humor para desdramatizar todas esas cosas, y en la trilogía usé mucho de esa herencia familiar para explicar la historia desde lo absurdo y, no tanto, desde el drama o el victimismo.

Sin dramatismo muestras las discusiones, ausencias e incluso la violencia que vivisteis en el seno familiar y la necesidad de reconciliarte con tu padre y tu pasado.

El humor siempre me ha parecido la forma más inteligente y compleja de explicar el comportamiento humano, pero también la más interesante y efectiva, sobretodo para narrar los temas más escabrosos. Siempre  me planteo la parte humorística que puede tener cada situación, para poderla explicar sin tener que dramatizar.

Un mosquito ve y muestra toda vuestra historia y solo su muerte os liberará del peso de ese pasado.

De pequeño era muy miedoso y lleno de manías. Usé uno de esos miedos en forma de mosquito, porque me parecía una figura interesante para usarla a modo de subtrama. Una especie de hilo narrativo que avanzase con el lector a través de la historia.

Un coche rojo, una casa con el 104-106 tendrán una presencia continúa en toda la obra funcionando de columna vertebral del relato.

Son elementos recurrentes que poseen una carga emocional muy importante en mi vida y, sobre todo, durante mi última crisis existencial. Representan el inicio y el final de la historia, y también la odisea por la que tuve que pasar a nivel personal.

En lo formal hay un cambio de registro evidente. Por una parte la inclusión del color ayuda a mostrar nuevos recursos visuales menos dependientes del texto escrito.

En RIP necesitaba ordenar y clasificar bien a los personajes que iban apareciendo, así que incluí el color para otorgarles uno a cada uno de ellos. Una manera de diferenciar a cada personaje sin necesidad de trabajar mucho su forma a nivel de línea, y que funcionaria a modo de característica propia de cada uno de ellos.

En la composición de la página vemos también una gran evolución. Renuncias a las lineas cruzadas de “Save Our Souls” para aprovechar al máximo la composición de página convirtiendo el blanco como un elemento narrativo más.

Me gustaba la idea de crear un lectura coherente y ordenada sin necesidad de usar viñetas. Ordenar cronológicamente las escenas ayudándome únicamente de la composición. Al hacer esto me di cuenta de que cada página, además de explicar ordenadamente la historia, también funcionaba como un todo, casi a modo de cuadro. Eso me gustó mucho y decidí aplicarlo en el global del libro.

En cuanto a la estructura narrativa “RIP” recuerda a “El Principito”, con el protagonista saltando de un planeta a otro, descubriendo en cada uno de ellos parte de la esencia de su ser.

Quería simular el viaje que hice a través de mi mente para poder salir de la depresión en la que me encontraba, y me venían a la cabeza muchos amigos y familiares que habían pasado por mi vida, y todo lo que me habían aportado cada uno de ellos.

Como en “Save Our Souls” afrontas sin complejos tu relación con el sexo mostrando sin tapujos tus miedos y frustraciones.

Siempre aparece el sexo, porque imagino como sería mi vida sin esa necesidad tan primaria. También imagino como sería un mundo sin sexo, o más evolucionado en cuanto a especie animal. También más evolucionado a la hora que amar, sin la necesidad de poseer al otro. Una forma incondicional de amor.

De nuevo encuentras un interlocutor para tus diálogos en un personaje similar al de tu libro anterior aunque en esta ocasión solo se exprese con poco más que monólogos.

Es el personaje que representa mi infancia, mi parte de niño que me acompaña, y que todos llevamos dentro. Por eso se expresa con dificultad, y apenas esboza palabras, aunque es una parte importante en la historia, porque representa mi yo del pasado que, en definitiva, es cuando se forjó mi carácter y lo que soy.

En “RIP” vemos una estructura muy cerrada con un principio claro que conduce a un final lleno de intensidad y de significados. En “Save Our Souls” había una sensación de improvisación en el proceso. ¿Cómo ha sido la elaboración de la obra?. ¿Existen muchas diferencias en el proceso con la obra anterior?

En RIP necesitaba hacer algo más estructurado, porque requería de una historia más compleja a nivel emocional y de narrativa, aunque el proceso en ambas es muy parecido, porque nunca hago un guión previo, sino que estructuro y ordeno todo de memoria, y después paso directamente al “papel”.

En “RIP” edita Randhom House Mondadori. ¿Cómo surge el cambio de editorial y qué ha supuesto a la hora de laborar la obra?

Mónica Carmona, que era la editora de Random, contactó conmigo porque le había gustado el SOS, aunque yo no estaba mucho por la labor en esa época, porque coincidió durante todo el periplo de la enfermedad de mi hermana y la muerte de mi padre. Por suerte, nunca perdimos el contacto y, cuando fui capaz de ordenar mis ideas, le presenté una breve sinopsis acompañada de algunos dibujos.

Tu trabajo se dirige a un público más amplio que el habitual de las viñetas. ¿Cómo aceptan tu propuesta?

La verdad que cuando imagino una obra nueva, nunca pienso en que público la va a leer, o si debe de estar a enfocada a un perfil de lector concreto. Simplemente intento hacerlo con un estilo o narrativa que me parezca interesante, o de la que me pueda sentir orgulloso.

Si comentábamos que cambias de estilo propio en cada nuevo trabajo, realizas además un nuevo enfoque tipográfico. La tipografía se convierte en un elemento visual más que realizas evitando los tipos ya establecidos.

Me gusta la tipo manuscrita por lo que tiene de personal. En este tipo de historias me parecía importante no usar tipografías de ordenador, para no perder el carácter de diario personal que necesitaba como concepto narrativo.

¿Cuáles son las herramientas que empleas para llevar a cabo el trabajo?. ¿Cómo afectan a la obra las herramientas empleadas?

Siempre trabajo con infografía usando una paleta gráfica. La forma de trabajar es la misma que sobre papel, pero tiene la ventaja de no tener que escanear. También me aporta la posibilidad de hacer zoom sobre cada escena a trabajar, y perder de vista el resto de las viñetas. Cuando pierdo esa noción del espacio de trabajo que estoy usando, surgen composiciones muy curiosas e impensable a priori. Me gusta jugar con esa parte del azar.

VIP

Tu último trabajo hasta la fecha “VIP” sorprende por el cambio con respecto a tu trabajo anterior. ¿Qué es “VIP”?

VIP es un libro que narra su propio proceso creativo y que explica su propia razón de ser. Y que sobretodo me sirvió para saber en que momento artístico estaba. Me sirvió para responder a mis propias preguntas, sobre que debía hacer después del RIP, si es que debía hacer algo, claro. Y con todas esas dudas y preguntas, decidí crear una historia, de nuevo autobiográfica, para explicar todo eso.

Si hasta la fecha la contención y la síntesis han sido una de las claves para contar en “VIP” encontramos un gran despliegue de medios. Realizas la obra a todo color, en un tamaño mayor, con un mayor protagonismo de lo gráfico.

Sentía que tenía que hacer algo más elaborado a nivel gráfico, porque no podía tener la ayuda de los diálogos como en los libros anteriores. También estaba en un momento de mi vida en el que era más paciente, y capaz de crear una obra más elaborada.

Incluso añades un CD con una serie de canciones que completan y complementan al libro.

Lo del CD pretendía ser una broma, o un chiste, más bien. Aunque también me gustaba que tuviera un valor importante como objeto fetiche, un artefacto que trascendiera más allá del libro y que conectara con el mundo real. Además me ayudaba a dar forma y formato al concepto de revista que tenía pensado para el aspecto general del libro, ya que, el CD de regalo, recordaba a ese tipo de revistas de moda, musicales, o de tendencias.

El kit se completa con unas gafas 3D que nos permiten jugar con las texturas y sensaciones de las páginas más experimentales.

Puestos a jugar con el objeto/regalo, propio de ese tipo de magazines, me propuse añadir otro extra que obligara al lector a entrar más en la historia. Las gafas de 3D aportan, a parte de la visión, el gesto de ponértelas para adentrarte en las viñetas que explican otro plano dimensional.

La propuesta abruma con tantos complementos que dan una sensación de confusión en el lector que tiene que tomar decisiones sobre cómo y cuándo utilizarlos.

Me gusta que el lector aporte algo a la historia, ya sea tomando ese tipo de decisiones, o simplemente, su propia imaginación para rellenar los huecos que no entiende.

El aspecto de la obra remite a las revistas de moda y da la sensación que reflexionas precisamente sobre el éxito y sus consecuencias.

Sobretodo reflexionaba sobre el reto de crear otro libro. En ese punto, siempre tienes la tentación de crear algo grande que llegue a mucha gente, pero entonces puedes caer en la trampa de hacer algo insulso, o demasiado ambiguo, carente de personalidad, y que recuerde demasiado a otras obras contemporáneas. Todo eso me hizo pensar en los retratos que le hacía a mi familia y amigos cuando era más joven y, en cómo se creaba una complicidad entre ellos y yo. Ellos eran felices viendo sus retratos, y yo, llenaba mi ego de artista con su admiración.

Si en tu obra anterior la palabra había tenido un especial protagonismo en “VIP” renuncias a ella para centrarte en las situaciones.

Al principio me lo plantee como un reto para que el proceso creativo fuera más divertido. Al renunciar a los diálogos, tenía que esforzarme más en buscar las imágenes que explicaran la historia sin la ayuda de los textos. Desarrollé más esa carencia de diálogos y lo integré dentro del guión para relacionarlo con uno de los personajes protagonistas.

La repetición de situaciones ayuda a crear una sensación de costumbrismo en las que mezclas la vida cotidiana con los códigos de la ficción.

Me gusta mucho mezclar la rutina de lo cotidiano con ese otro mundo que no sabemos explicar, y que tiene que ver con lo paranormal o de ficción. Eso me obliga a crear ambientes o situaciones mucho más inquietantes.

La música se convierte en una constante en la obra y la presencia de David Bowie y Joy Division se convierten en los elementos tractores del libro.

Quería insistir en un mundo lleno de ídolos con los que la gente se identifica, porque es algo que a mi me cuesta mucho hacer. Quería que mi personaje viviera fuera de esos códigos, pero rodeado de ellos, y ver como se desenvuelve queriendo ser uno de ellos.

 

Como en la obra de Bowie, “VIP” poco a poco se convierte en una opera-rock con la space opera como telón de fondo.

Había leído mucho sobre las teorías del multiverso, las partículas subatómicas que aparecen y desaparecen, y algo de física cuántica. En esa época estaba muy intrigado con esas cuestiones y me propuse integrarlo a una historia cotidiana que enlazara con aspectos de mi vida y de mi entorno más inmediato, cómo amigos y familiares.

A pesar de los fuegos artificiales “VIP” no puede ocultar el carácter íntimo con el que te enfrentas al proyecto.

Siempre parto de situaciones, o vivencias personales, que despiertan mi interés y que linkan con ideas más profundas. Es la fórmula que me ayuda a explicar las inquietudes que tengo sobre las cosas que me rodean.

En “VIP” te posicionas en el mundo del cómic y atacas los modelos que se basan en la repetición sistemática de patrones ya establecidos haciendo un especial hincapié en los cómics de superhéroes.

Nunca he sido muy crítico con casi nada, porque no me gusta decidir que es lo que está bien o mal. Y entiendo que la gente puede ser feliz con sus gustos, por extraño que me parezca. Mi obsesión en este caso tiene que ver con el rechazo a que mi obra adquiera un estilo demasiado reconocible a nivel gráfico. Por eso intento no repetir estilos, ni que mi obra se acabe convirtiendo en una marca o logo corporativo que me esclavice.

Como en tus trabajos anteriores juegas con la identidad y te ocultas a la vista con la figura de Philip Almonds.

Mi personaje intenta la fórmula de crear un ídolo que le ayude a conseguir sus metas, pero eso lo aparta de su esencia como individuo.

En el último tercio del libro recurres a la palabra y a los saltos en el tiempo para dar una mayor claridad a tu mensaje aunque probablemente dé la sensación de sacarnos de la historia que hasta el momento habías estado desarrollando para coger un atajo que te acerque a la conclusión de la historia.

Me gustaba que el libro diera una especie de giro inesperado, para convertirse en otro libro autoconclusivo. Eso también reforzaba el aspecto de revista de toda la obra, como una especie de collage de estilos diferentes con un mismo mensaje.

El formato se convierte en una parte sustancial de la historia.

Tenía miedo de que con tantas páginas quedara algo demasiado pretencioso, así que ese formato general de revista, le aportaba ese rol más cotidiano, como de objeto reemplazable.

Repites con Mondadori que se convierte en un aliado esencial para que “VIP” tenga el formato y las necesidades que la historia que requiere. ¿Cómo es el trabajo común en el proyecto?

Al principio fue una locura, pero al final me hice entender, y todo salió como esperaba, aunque no les culpo por ello, porque llegar a la editorial con esta marcianada no es fácil.

Con “VIP” cierras la trilogía de las siglas. Un trabajo en el que te desnudas desde todos los prismas posibles. ¿Cuál es la sensación que te queda al terminar la trilogía?

Una sensación de abismo, pero precisamente era esa la idea: salir de mi zona de confort, para dar un salto a lo desconocido.

Los saltos sin red se han convertido en lo más cercano a un estilo que has desarrollado a lo largo de tu trayectoria. ¿Existe una presión para superarte en cada libro?

Sin duda, es como la sensación de superar las pantallas de un video juego. Un reto, pero también una diversión.

¿Cuáles van a ser tus próximos pasos en el mundo del cómic?

Espero que las ondas del futuro me ayuden a dar los pasos necesarios. De momento, haré un alto en el camino.

¿Proyectos?

Estoy escribiendo algo para la editorial La Morsa, pero de momento es sólo un boceto que tengo que elaborar un poco más. Espero que sea un libro ilustrado.

Links de interés: felipealmendros.com