
El histórico director del Coro Ronda Valle de Camargo recuerda una grabación para Columbia realizada prácticamente de un tirón y su relación con Pepín del Río
Hay grabaciones que necesitan horas, repeticiones, correcciones y varias jornadas de estudio. Y hay otras en las que un grupo entra, canta como sabe hacerlo y deja terminado un disco casi como si estuviera realizando un ensayo más.
Eso es lo que recuerda José Mari Campo, Mari «Tarzán», de la grabación realizada con el Coro Ronda Valle de Camargo para Columbia.
«Nosotros grabamos en una hora», asegura durante la entrevista concedida a EL PORTALUCO.
Una afirmación que resume también la forma de trabajar de un grupo construido fundamentalmente alrededor del oído, los ensayos y la capacidad de cada integrante para mantener su voz dentro del conjunto.
Un coro nacido en la década de los 70
Mari sitúa en la década de los 70 el nacimiento del Coro Ronda Valle de Camargo.
El grupo comenzó con alrededor de diez o doce integrantes y fue creciendo hasta alcanzar aproximadamente los dieciséis o dieciocho componentes.
Mari estaba al frente musicalmente.
No era un director formado académicamente en un conservatorio. Podía comprender algunos elementos de una partitura, pero su verdadera herramienta estaba en otro lugar.
En el oído.
Escuchaba una canción y era capaz de imaginar cómo podía funcionar a tres o cuatro voces. Después había que trasladar cada una de esas líneas a los cantadores y conseguir que todos mantuvieran su sitio dentro de la armonía.
«Tenía el oído bastante bueno y cogía la música bastante bien para hacer tres voces o cuatro», recuerda.
Algunas canciones las preparaba él mismo.
«De oído todo».
Primera, segunda, tercera y bajo
Décadas después, Mari continúa explicando con naturalidad cómo entiende la arquitectura de las voces.
La segunda sirve como referencia; la primera se sitúa por encima; el bajo ocupa el registro grave y entre ambos aparece otra voz especialmente complicada de mantener.
Porque la dificultad no consiste únicamente en aprender una melodía.
Hay que ser capaz de cantar la propia mientras el compañero que está al lado interpreta otra diferente.
Para eso, sostiene Mari, hace falta oído.
Mucho oído.
Un cantante que se desplaza de su tono puede deshacer el trabajo del resto del grupo.
Mari nunca ha sido especialmente partidario de los eufemismos para explicarlo.
Un disco sin correcciones
Aquella preparación quedó especialmente demostrada cuando el Coro Ronda Valle de Camargo entró a grabar para Columbia.
Mari recuerda una sesión sorprendentemente rápida.
«Entero. Igual que si fuese un ensayo, una actuación más. Ahí no corregimos nada», relata.
Los responsables de la grabación iban escuchando y el coro continuaba enlazando canciones.
Una detrás de otra.
El resultado fue un disco registrado prácticamente de un tirón.
La experiencia adquiere todavía más dimensión cuando Mari la compara con la grabación de otra formación con la que coincidieron aquellos días.
Mientras otros necesitaron varias jornadas, recuerda:
«Nosotros grabamos en una hora».
El encuentro con Pepín del Río
Aquellas grabaciones forman también parte de los recuerdos que unen a Mari «Tarzán» con Pepín del Río, una de las figuras fundamentales de la canción tradicional de Cantabria.
Mari recuerda que coincidieron precisamente alrededor de aquellas sesiones para Columbia.
Con el tiempo compartieron canciones, conocimientos y una manera de entender el repertorio tradicional en la que recuperar una melodía era solamente el principio del trabajo.
Porque muchas canciones populares llegaban transmitidas originalmente con una única línea melódica.
Después había que construir el resto.
Mari explica que en antiguas recopilaciones podían aparecer letras y algunas indicaciones musicales, pero no necesariamente los arreglos completos que posteriormente escucharía el público interpretados por un coro.
«Las otras hay que sacarlas, hay que inventarlas», resume.
Ahí estaba una parte esencial de la labor de personas como Pepín del Río: recuperar materiales de la tradición y darles una nueva dimensión mediante arreglos para varias voces.
Canciones que continúan vivas
El resultado de aquel trabajo puede escucharse todavía hoy.
Mari recuerda cómo muchas de aquellas canciones siguen formando parte del repertorio de coros y cantadores cántabros.
Algunas pueden dejar de interpretarse durante un tiempo.
Pero no necesariamente desaparecen.
«Cantas un par de veces y te acuerdas otra vez de ellas», asegura.
Es una definición casi perfecta de la transmisión musical oral.
Una canción puede permanecer dormida durante años hasta que alguien vuelve a entonarla y otro reconoce inmediatamente la melodía.
«Por el puente de Carriedo»
Mari también conserva las suyas.
Durante la entrevista, cuando se le pregunta por alguna canción que le haya acompañado especialmente, no necesita demasiadas explicaciones.
Empieza a cantar.
«Por el puente de Carriedo,
por debajo pasa el agua,
por encima mi morena…»
Tiene 91 años y está a pocos días de cumplir 92.
La voz ya no es aquella con la que dirigía ensayos, construía armonías o entró en un estudio para grabar un disco prácticamente de un tirón.
Pero la canción sigue ahí.
Y probablemente esa sea la mejor explicación de todo lo que Mari «Tarzán» lleva haciendo durante buena parte de su vida: escuchar una canción, aprenderla, cantarla y conseguir que otro pueda seguir cantándola después.
Contexto
El Coro Ronda Valle de Camargo forma parte de la trayectoria musical de Mari «Tarzán» desde la década de los 70. El grupo llegó a grabar para Columbia y desarrolló un repertorio trabajado a varias voces en el que el oído y la transmisión directa entre los cantadores desempeñaban un papel fundamental.
Mari coincidió también con Pepín del Río, cuya labor de recuperación y adaptación del repertorio tradicional dejó numerosas canciones que continúan formando parte de la música popular cántabra.
Las claves
- El Coro Ronda Valle de Camargo nació en la década de los 70.
- Comenzó con alrededor de diez o doce integrantes y posteriormente creció hasta unos dieciséis o dieciocho.
- Mari «Tarzán» preparaba canciones a tres y cuatro voces fundamentalmente de oído.
- El coro llegó a grabar un disco para Columbia.
- Mari recuerda que aquella grabación se realizó prácticamente de un tirón y sin correcciones.
- «Nosotros grabamos en una hora», afirma al recordar aquella sesión.
- Su relación con Pepín del Río estuvo ligada también al intercambio y recuperación de repertorio tradicional.
- A sus 91 años, Mari continúa cantando y durante la entrevista interpreta unos versos de «Por el puente de Carriedo».
