
A sus 91 años, José Mari Campo analiza el arte de cantar a varias voces, reivindica a Benito Díaz y valora la evolución que representan los hermanos Agüeros, los hermanos Cosío, Puri Díaz y Ester Terán
Después de toda una vida cantando, formando voces y dirigiendo coros, José Mari Campo, Mari «Tarzán», conserva una idea muy clara sobre lo que necesita un buen cantador.
La voz importa.
Pero hay algo que para él resulta imprescindible:
el oído.
«Hay que tener oído para mantener tu voz», explica durante la entrevista con EL PORTALUCO.
A sus 91 años, Mari continúa escuchando a los intérpretes actuales, compara formas de cantar y observa cómo ha evolucionado la canción montañesa que él aprendió siendo prácticamente un muchacho.
El secreto de cantar a varias voces
Para quien escucha desde fuera, un grupo de tres o cuatro voces puede parecer simplemente un conjunto de cantantes interpretando la misma canción.
No es así.
Cada uno tiene que mantener su propia línea melódica mientras a pocos centímetros otro compañero está cantando algo diferente.
Mari lo explica desde la experiencia de quien durante décadas construyó esas armonías fundamentalmente de oído.
Está la primera voz.
La segunda.
El bajo.
Y esa voz intermedia que puede resultar especialmente difícil porque debe encontrar su espacio entre las demás sin dejarse arrastrar por ninguna.
Ahí aparece el oído.
Un cantador puede tener una voz extraordinaria y, sin embargo, encontrar grandes dificultades para cantar dentro de un grupo si no consigue mantener la parte que le corresponde.
«Si tú no tienes oído, te vas con él», resume Mari al explicar qué sucede cuando otra voz suena a tu lado.
Benito Díaz, el primero
Cuando se le pide que valore a los intérpretes que ha conocido, Mari no necesita demasiado tiempo para colocar un nombre por encima de los demás.
Benito Díaz.
Para Mari «Tarzán», el recordado Sarruján de Carmona ocupa un lugar especial entre los grandes cantadores de Cantabria.
No habla solamente de potencia vocal.
Habla de saber cantar.
De dominar la canción y de tener una manera propia de interpretarla.
Durante la conversación aparecen otros nombres y otras generaciones, porque Mari continúa atento a quienes mantienen actualmente viva la tradición.
Los hermanos Agüeros. los Cosío. una evolución que Mari ha seguido
Entre ellos están los hermanos Cosío.
Mari se detiene especialmente en la evolución experimentada por Rafi Cosío, a quien ha escuchado durante años.
Recuerda sus comienzos y considera que con el paso del tiempo ha experimentado una transformación importante como cantante.
Para alguien que ha dedicado media vida a escuchar voces, observar esa evolución forma parte también de su manera de entender la música.
Porque una voz no tiene por qué ser un producto terminado.
Se trabaja.
Se escucha.
Se aprende.
Y cambia con los años.
¿Hay que modernizar la canción montañesa?
La pregunta resulta inevitable.
¿Necesita evolucionar la canción tradicional de Cantabria?
Mari cree que sí puede hacerlo.
Pero inmediatamente señala que esa evolución ya existe.
Y pone ejemplos.
Los Agüeros y los hermanos Cosío representan para él formas actuales de cantar y crear a partir de una tradición que no tiene por qué permanecer congelada en el tiempo.
Son canciones nuevas y maneras diferentes de interpretarlas, pero mantienen una conexión reconocible con Cantabria y con una forma de cantar heredada de generaciones anteriores.
La tradición, desde esa perspectiva, no consiste únicamente en repetir exactamente lo que hicieron quienes estuvieron antes.
También consiste en conseguir que otros quieran seguir cantando.
Las voces de Puri Díaz y Ester Terán
Cuando la conversación se traslada a las mujeres de la canción montañesa, Mari vuelve a responder con nombres propios.
Puri Díaz.
Ester Terán.
De ambas destaca sus cualidades vocales y su forma de interpretar.
Son dos referencias que aparecen inmediatamente en su memoria cuando se le pregunta por las voces femeninas.
Mari ha pasado décadas escuchando cantadores.
Los ha dirigido, ha compartido escenarios con ellos, ha cantado en coros, cuartetos, bares y reuniones de amigos.
Por eso sus valoraciones nacen menos de la teoría que de una experiencia acumulada durante toda una vida.
La mejor escuela: escuchar
En realidad, todo conduce a la misma idea con la que Mari explica cómo aprendió él.
Escuchando.
Escuchaba cantar a otros.
Memorizaba.
Probaba otra voz.
Buscaba una armonía.
Y después volvía a cantar.
Así construyó durante años arreglos para tres y cuatro voces sin depender de una formación musical académica.
Y así entiende todavía la transmisión de la canción popular.
No como algo encerrado en un archivo, sino como una música que necesita pasar de una persona a otra.
A los 91 años, todavía alrededor de una mesa
Mari ya no quiere volver a dirigir un coro.
Cuando se le plantea la posibilidad de enseñar a nuevas generaciones, deja claro que aquella etapa pertenece al pasado.
Ahora prefiere otra cosa.
Reunirse con los amigos.
Tomar unos vinos.
Y cantar.
En cierto modo, ha regresado al lugar en el que comenzó todo.
Antes de Columbia, antes de Los de Puertochico, antes del Coro Ronda Valle de Camargo y del Coro Ronda Altamira, estaban los amigos recorriendo los bares y cantando las canciones que habían aprendido escuchando a otros.
Más de siete décadas después, Mari «Tarzán» continúa haciendo exactamente eso.
Y quizá ahí esté una de las claves para entender por qué la canción montañesa ha sobrevivido durante generaciones:
porque siempre hubo alguien dispuesto a escucharla y volverla a cantar.
Contexto
La trayectoria de Mari «Tarzán» atraviesa buena parte de la historia reciente de la canción popular de Cantabria. Desde sus primeros contactos con el canto coral hasta su participación en Los de Puertochico y la dirección del Coro Ronda Valle de Camargo y del Coro Ronda Altamira, el oído y la transmisión directa han sido elementos fundamentales en su manera de entender la música.
A sus 91 años, continúa siguiendo a intérpretes actuales y considera que la canción montañesa puede evolucionar sin perder sus raíces.
Las claves
- Mari considera que el oído es fundamental para cantar correctamente a varias voces.
- Sitúa a Benito Díaz, el Sarruján de Carmona, entre los grandes cantadores que ha conocido.
- Destaca la evolución como intérprete de Rafi Cosío.
- Considera que la canción montañesa puede evolucionar y cita a Nando Agüeros y los hermanos Cosío como ejemplos actuales.
- Entre las voces femeninas destaca a Puri Díaz y Ester Terán.
- Su manera de aprender y enseñar música se basó fundamentalmente en escuchar, memorizar y construir las voces de oído.
- Después de abandonar la dirección coral, Mari continúa cantando de la manera que más le gusta: con los amigos y alrededor de una mesa.
