Vuelve Jali, uno de nuestros autores más singulares, con su trabajo más querido, Malaria, un precioso cuento gótico que muestra las mejores armas del dibujante. Con Jali conocemos mejor la obra.

Pregunta: ¿Qué es “Malaria”?

R.:Malaria es un personaje que creé para la extinta revista “Tos” dirigida por Juanjo el Rápido hace ya unos años en la que diferentes autores publicábamos historias cortas. Fue un personaje creado sin más pero que poco a poco, casi sin darme cuenta, me pedía que contase más historias sobre él.

En estas primeras historias cortas Malaria tenía un tono diferente del cómic que acabo de publicar con Astiberri. A veces el aspecto gráfico de un personaje me invita a crear historias y con Malaria me pasó. Me vino a la cabeza una historia larga con ella, empecé a dibujar e hice casi treinta páginas pero que nunca llegué a acabar. En esta historia, Malaria era la hija de la Muerte, una Muerte que era un padre normal, una Muerte muy casera, pero que tenía este oficio tan tétrico, se ponía su traje negro con capucha y su guadaña, casi como un “superhéroe” y salía a por almas, pero que cuando volvía a casa era un padre como cualquier otro y su hija, como he dicho, era Malaria.

Mientras lo iba dibujando no acababa de creerme del todo la historia o simplemente no era el momento, me faltaban aun cosas en la historia por desarrollar así que lo dejé.

De hecho estas páginas aparecen en el recopilatorio “No despertéis al ser que duerme” con este mismo título. Cogí lo que tenía y lo cerré para darle sentido como historia corta. Me daba pena dejar esas páginas sin publicar. Y este recopilatorio de mis primeros tebeos era la oportunidad perfecta.

Tenía sentido porque era una parte más del proceso de mi “mundo” por así decirlo.

P.: ¿Cómo has vivido el proceso de realización de la obra?

R.: Pues horroroso. No hay nada peor que dibujar un tebeo a ratos porque cuesta horrores ponerte de lleno con la historia una y otra vez, lo ideal es dibujar un tebeo de principio a fin.

Empecé este tebeo muy poco después de publicar “El último gran viaje de Olivier Duveau”, me puse a pensar la historia y preparar el story-board previo y cuando ya lo tuve todo comencé a dibujar. Las primeras 20 páginas o así son del 2010 pero tuve que dejarlo. Me iban saliendo otros trabajos interesantes como ilustrador y no podía dejarlos pasar. Cuando tienes niños y facturas que pagar a veces tienes que dejar a un lado esto de los tebeos. Así que estuve casi más de 4 años sin ponerme de nuevo con él y el año pasado en momentos de más tranquilidad me decidí ya de una vez  a terminarlo porque te prometo que es horrible tener un tebeo a medias y verlo cada día en el ordenador.

P.: “Malaria” parte de un punto de inicio muy delicado, la muerte de la niña protagonista. ¿Cómo consigues mantener la ternura a pesar de la crudeza del comienzo?

R.:Bueno, esa era la intención de este cómic. Explicar algo horrible pero dar también algo de luz.

El germen de esta historia es el miedo y la angustia que pueden tener unos padres no sólo por la muerte de su hija sino por la posibilidad de que haya algo más tras la muerte. No sé si realmente esa posibilidad tranquiliza algo u horroriza aun más. El pensar en un niño pequeño en otra realidad, él sólo, pasando miedo, no sé, es casi aun más pesadilla esa posibilidad.

Esta idea la junté con el esquema de los cuentos clásicos: Peter Pan, Alicia, etc. Un niño que viaja a otro mundo, a otra realidad. Y como se dice en la contraportada del tebeo, en nuestro mundo real estos países de las Maravillas no existen. ¿Qué es lo más parecido a ese viaje a otro mundo en nuestra realidad, qué es lo más semejante a atravesar el espejo? Pues obviamente es morir. No me posiciono en que hay algo tras la muerte, yo no tengo ni idea y hasta que no me muera no lo sabré, Sólo tomo esta posibilidad.Y “juego” con esta idea.

“Malaria” sigue claramente el esquema de Alicia y de “El mago de Oz” sobre todo. Como digo al principio un poco en plan de coña o de guiño al lector es un cuento gráfico.

Yo creo que este ambiente de cuento, esta estética infantil o algo naíf y que en las partes en que aparece la niña todo es algo intencionadamente más dulce hace que haya este equilibrio buscado.

P.: Parecen claros tus referentes a la hora de afrontar la obra.

R.:Sí, Como te decía los cuentos clásicos y sobre “Alicia en el país de las Maravillas” y “El mago de Oz”. Malaria sigue al cangrejo al igual que Alicia sigue al conejo blanco y a continuación las dos cambian de realidad. A partir de ahí sigo el esquema de “El mago de Oz”, un camino marcado en el que la protagonista va encontrándose diferentes personajes, todos yendo a un destino común.

Pero intento enfocar este esquema desde mi punto de vista y utilizarlo como excusa narrativa para explicar la historia que quiero contar.

No sé aun porqué pero “El mago de Oz” me vuelve loco desde pequeño. La película, el libro, la serie de dibujos animados que hacían por la tele cuando era pequeño. Me parece como si fuese el primer cuento moderno, de hecho es del 1900. Es como que inicia una nueva era. ¿El hombre de hojalata no es casi como un primer robot? No sé, ya te digo me encanta.

Y me parecía perfecto seguir su esquema. Creo que le va perfecta para explicar ese camino de una niña en el Más Allá y esos personajes que la “protegen” hasta el final.

 

P.: En la historia lo tierno y lo macabro se dan la mano, algo habitual en tu producción. ¿Cómo consigues mantener este equilibrio?

R.:En mis tebeos hay esa dualidad siempre ,sí. Creo que la vida es así, una tragicomedia, por eso siempre intento que haya alguno puntos de humor de vez en cuando.

Quiero que el lector respire, no que lea un dramón, esa no es mi intención. Mis tebeos intentan ser sobre todo poéticos en la medida de lo posible. Explicar sentimientos humanos. Porque para mí la alegría y la tristeza, la vida y la muerte, la luz y la oscuridad son dos caras siempre de la misma moneda.

P.: El primer Tim Burton o los cuentos de Gorey parecen tener una presencia en la obra.

R.:Obviamente me encantan los dos, pero también estoy muy influenciado por Javier Olivares y Santiago Sequeiros. Al menos en su momento, cuando los descubrí , me volvieron loco, me cambiaron los esquemas y siguiendo su estela muy desde lejos, intento seguir mi camino.

P.: “Malaria” condensa lo mejor de tus obras largas con la tierna ingenuidad de las historias cortas, de hecho calificas la historia como un cuento gráfico, algo a medio camino entre la novela gráfica y el cuento tradicional.

R.:Bueno, me di cuenta que lo que yo dibujo no llega a novela , se queda en cuento. Así que no podía hablar de novela gráfica por lo  que bauticé a “Malaria” como cuento gráfico. Yo reivindico mucho los cuentos, me parecen algo maravilloso. Y, claro está, aparte es una pequeña broma con todo esto de las etiquetas. Yo personalmente no estoy muy a favor de esto que creo que no dejan de ser eufemismos. Para mí las historietas son historietas y luego ya vienen, si quieres, los formatos, las edades a las que van dirigidas, etc… Pero reconozco lo que ha ayudado y acercado la gente a la historieta la “moda” de las novelas gráficas. Ya digo que es una opinión personal, que nadie se sienta molesto, es mi opinión sin más, reivindico por encima de todo la palabra historieta y ya está.

 

P.: En “Malaria” vemos como las metáforas visuales e incluso los juegos con el metalenguaje del medio se vuelven protagonistas de la obra.

R.:Ante todo yo amo profundamente la historieta. Leer tebeos de pequeño fue una de las mejores cosas que experimenté. Viajar con Tintin a la luna, por ejemplo, con la intensidad que vives todo cuando eres niño eso es impagable. Yo creo que el lenguaje de los cómics es algo único y que ofrece un abanico creativo de posibilidades infinitas. Una peli que dura hora y media tú la ves en hora y media, pero tú no controlas el tiempo aunque pares la peli para ir a hacer un pis porque eso ya es fuera de la peli, el tiempo en el cine es el que es y lo controla el director. En cambio en los cómics es distinto. Un mismo tebeo se puede leer a “velocidades” diferentes. El lector puede alargar el tiempo que dedica a una viñeta, observando sus detalles o no; pasar deprisa por ella. Puede retroceder a viñetas anteriores para revivir lo leído o recuperar algún detalle que se le había pasado, etc. Así que ya de momento la lectura de un tebeo es algo único, en la literatura pasa algo parecido pero creo que el tiempo de lectura en los cómics es algo muy muy particular. Pero bueno, a lo que me preguntabas, que me he ido por otros derroteros, a mí me encanta jugar con las viñetas, con las posibilidades que ofrece la historieta. Y en cada cómic que he hecho siempre intento probar alguna cosa “nueva”. Algo que enfatice esa parte lúdica de la lectura pero siempre en favor de la historia. En mi caso siempre busco ese juego visual para reforzar esa parte poética que tienen mis historietas, o al menos lo intento. Aunque nunca hago nada si no es para que la historia se explique mejor o ese momento que estoy narrando.

A veces hay ideas que me vienen a la cabeza que me gustan pero que no me sirven para lo que quiero explicar y aunque me fastidie pues no las pongo porque creo que se nota cuando fuerzas la situación sólo para mostrar un descubrimiento narrativo.

P.: Delegas la narración en la gráfica pura, con muy poco espacio para los diálogos prácticamente como si estuviésemos viendo una película muda en una época en la que la palabra subordina a la imagen en todos los medios audiovisuales.

R.:Sí, la verdad es que no soy de poner muchos diálogos,no. No soy muy bueno en esto, además creo que el tipo de historias que yo hago no necesitan tanto de la palabra sino de la imagen.

Me gusta jugar con las posibilidades narrativas que ofrece el lenguaje del cómic. La palabra la utilizo simplemente como añadidura  de información, para que se acabe de entender mejor todo. Creo que es necesaria pero siempre la tengo más en un segundo plano. Me gusta que los dibujos y la forma de narración sirvan casi por sí mismos. Que casi se pueda “leer” y entender el cómic sin mirar los textos.

P.: En el prólogo del libro Gerardo Vilchés relaciona tu estética a una época de la que te has convertido en único exponente.

R.:Pues no sé, realmente yo no lo veo así. Agradezco enormemente las palabras de Gerardo pero creo que se siguen publicando cómics con temáticas o mundos parecidos al mío. Obviamente cada uno con sus peculiaridades pero creo con puntos en común. Supongo que el hecho de haber tardado tanto con este tebeo pues me ha pasado factura. Un cómic que debía haberse publicado hace siete años pues no es lo más novedoso del mercado, eso está claro. Ja, ja, ja.

P.: Llama la atención el diseño de la obra. A pesar de mantener algunas constantes de tu trabajo anterior varían pequeños detalles como la portada en cartone o el menor tamaño del libro que hacen del producto final una delicia para amantes de los libros objeto.

R.:Sí. Es algo que tenía muy claro desde el principio. “Malaria” es un cómic muy íntimo, que se lee muy rápido, un cuento como digo. Quería que el lector nada más cogerlo viese por dónde iban los tiros.

Por eso para mí era muy importante el formato del mismo. Que sea bonito, entrañable, un pequeño objeto donde dentro pasan pequeñas grandes cosas. Yo estoy muy contento de cómo ha quedado.

P.: Comentabas como el proceso de realización de la obra se ha demorado durante años. ¿Cómo crees que ha afectado al resultado

R.:Pues yo creo que en positivo porque me sirvió para cambiar el final. Ja, ja,ja.

Lo tenía todo más que cerrado. El story estaba clarísimo pero el final me chirriaba un poco. No me acababa de convencer. Así que este parón me ha ido bien por eso. Creo que este final es perfecto para lo que quería transmitir y cierra muy bien la historia. El otro final era algo más abierto y ya te digo que no me acababa de convencer.

P.: Algunos autores organizan cada parte del proceso de un modo diferenciado. Hay autores que cierran el guión, dibujan todo el lápiz y posteriormente lo entintan y retocan mientras que otros autores preparan escenas y van acabando páginas. ¿Cuál es tu forma de trabajar?

R.:Depende de cada tebeo. Hay algunos que improviso sobre la marcha pero en el caso de “Malaria” tenía todo muy, muy claro. Y necesitaba que así fuese antes de ponerme a dibujarlo porque creo que improvisar con esta historia no hubiese sido tan positivo. Tenía que ser algo en el que todo encajaba de alguna manera y pareciese que era un mundo totalmente “coherente” el que mostraba en sus páginas.

Lo único, como te decía en la anterior pregunta, era el tema del final, pero al ser precisamente la última parte  no me preocupaba demasiado porque podía dibujar tranquilamente casi todo el tebeo y si llegaba a esta parte y seguía sin verlo claro pues hubiese hecho un parón hasta cambiar de idea o tener otra posibilidad de final que, como decía, así fue.

P.: Durante el proceso has estado trabajando en numerosos encargos, especialmente relacionados con la ilustración infantil. ¿Crees que ha habido algún tipo de repercusión en tu obra más personal?

R.:Pues creo que no. Para mi son dos cosas totalmente diferentes. Cuando hago cómics soy totalmente libre, dibujo como quiero y explico lo que quiero. Soy dueño absoluto. Es libertad creadora total. El resto de trabajos también los disfruto pero ya no soy yo del todo, ya estoy condicionado en menor o mayor medida a las exigencias de la editorial.

Lo que sí me habrá servido es para ir cada vez cogiendo más mano como dibujante. Espero. Ja,  ja, ja.

P.: Repites de nuevo con Astiberri como editorial. ¿Cómo ha sido la experiencia?.

R.:Pues genial como siempre. Me dejan hacer lo que quiero y tengo su plena confianza. Me sabe mal haber tardado y mareado tanto con este tebeo pero espero que el siguiente no se haga tanto de rogar.

 

P.: En paralelo a “Malaria” y tu trabajo como ilustrador comienzas a colaborar en la revista “La Resistencia”. ¿Cómo nace la colaboración?.

R.:Pues a raíz de mi amistad con Juanjo el Rápido con el que ya había colaborado para su revista Tos y Humo. Me envió un mail de si quería colaborar en este nuevo proyecto y aunque estaba de lleno terminando “Malaria” no podía decir que no y más sabiendo todos los dibujantes de primera que iban a participar.

P.: ¿Crees que existe un lugar en nuestra época para las revistas?

R.:Pues ¿Por qué no? El cómic está viviendo un gran momento, cada vez más gente se acerca a él y hay que intentarlo. Al menos Juanjo y Ricardo se atreven y se lanzan a la piscina con esta propuesta. Si luego funciona o no, no será porque la revista no tiene calidad, de hecho acabo de ojear el segundo número y es una preciosidad, así que alea jacta est.

P.: Después de la larga gestación de “Malaria”. ¿Quedan aún cuentos por inventar?

R.:ja, ja, ja. Sí. Tengo como cuatro o cinco posibles cómics en la cabeza.De hecho no sé si a ti te pasa, me imagino que sí, pero los cómics son como una droga de la que creo que nunca me voy a desenganchar y tampoco quiero. Dibujar cómics puede llegar a ser algo muy duro y solitario, en pleno proceso a veces te asaltan mil dudas, tienes la tentación de dejarlo, pero creo que hay que seguir. Cada dibujante debe desarrollar su mundo propio y ofrecerlo. Eso es bueno para todos. Para el propio medio, para los lectores, cuanta más variedad haya a más gente puedes llegar y para los propios dibujantes o guionistas ya que se produce un ambiente creativo de retroalimentación muy, muy positivo.

P.: En tu obra más personal vemos un giro hacia la introspección y la poesía y un humor negro cuando lo hay. En tus comienzos te diriges más hacia el humor. ¿Volveremos a verte en este registro?

R.:No lo sé. ¿Quién sabe? Mis primeras publicaciones como dices estaban relacionadas con el humor y con un dibujo muy diferente al de mis tebeos. Junto a Ricardo Peregrina y Valentí Ponsa formamos  en Bella Artes, donde nos conocimos, Los muñecos de Fimosis influenciados sin duda por La Penya y su “Mondo Lirondo” pero buscando un humor y un dibujo propios. Sacamos un cómic titulado  “Necrópolis” con Camaleón y en la revista Mala Impresión, que dirigía El Torres, teníamos varias secciones muy divertidas. Fue una época genial. Nos reímos muchísimo y nos sirvió para profesionalizarnos un poquito.

P.: ¿Proyectos?

R.:Pues ya estoy pensando en mi nuevo tebeo. Ya estoy apuntando ideas, diseñando personajes, etc.

No tengo ni idea de cuando lo acabaré pero espero al menos no tardar más de siete años. La verdad es que tampoco quiero agobiarme, quiero disfrutarlo y punto. Lo iré alternando con mis otros trabajos como ilustrador y ya se verá de cuando lo termino.

¡Así que nos vemos en el 2025 para hablar de él!

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