Los racistas y xenófobos sacaron la patita en Andalucía. La historia es un proceso cíclico que repite sus escenarios, solamente modificado por las variables de los distintos tiempos.

Conociendo la sociología de Andalucía, no me extrañaron los resultados de las elecciones andaluzas.

Por un lado “los señoritos” andaluces se han organizado. Hasta hoy se habían integrado en el PP. Ahora ya tienen su partido.

De igual manera una parte del campesinado y trabajadores creen que la inmigración pone en peligro sus peonadas agrarias y puestos de trabajo en la hostelería y asumen postulados racistas. Aunque la base real solo es económica.

Los nuevos racistas olvidan sus raíces.

La propia génesis de Andalucia, construida durante siglos por oleadas de inmigrantes. Íberos, griegos, fenicios, cartaginenses, romanos, árabes, judíos, gitanos… rechazan ahora de forma facistoide a los miles de inmigrantes mientras se envuelven en la idea de una España, Grande y Libre.

Los más incautos pensaban que los “cachorros” de aquellos guerrilleros de Cristo Rey, que imponían su ley en los años 70 del pasado siglo, habían desaparecido.

La imagen de la celebración del éxito de VOX, en televisión, lo dice todo. Ni una bandera andaluza, solo banderas nacionales. Herederos del espíritu totalitario que se vivió en el siglo XX en España.

Nunca olvidaré la estética de los cabellos engominados y el loden verde que definieron a los jóvenes fascistas del tardofranquismo, fue asumido por los nuevos señoritos, los pijosocialistas andaluces.

Hasta la fecha el PSOE había conseguido aglutinar a la inmensa mayoría de los andaluces. Pero los casos de corrupción en el PSOE andaluz y la estética pijosocialista abanderada por Susana Díaz han provocado una mayoritaria abstención de los tradicionales votantes socialistas. Los trabajadores han dado la espalda a los políticos de diseño criados en el seno de los partidos.

Andalucía le ha dicho a Susana Diaz ¡BASTA YA! y se a quedado en casa.

El problema está en que los dirigentes del PSOE andaluz no asumen sus errores y el abandono de las esencias de la ética tradicional de la izquierda que les ha llevado a la corrupción, el nepotismo y los supersueldos de los cargos públicos.

Este rechazo ha generado la abstención y la abstención provocó el protagonismo de los racistas y xenófobos unidos, por vez primera, en un grupo político que les representa.

Ahora el reto para los racista y xenófobos que defienden la posesión de armas por toda la población darán, sin lugar a dudas, un golpe al PP en las Elecciones Generales y posteriores autonómicas.

Así el PP se va desangrando por la derecha en manos de VOX y por el centro en manos de Ciudadanos, liberales, lo que convertirá a los populares en un grupo minoritario ocupando el espacio de la derecha democrátacistiana.