La relación entre cómic y literatura ha sido siempre un proceso enriquecedor para ambos mundos. Un modo de aportar miradas diferentes y de acercar los públicos de uno a otro medio. Una de las propuestas más ambiciosas que hemos conocido recientemente es la adaptación al cómic de la Trilogía del Baztan, de Dolores Redondo. De la titánica tarea se ocupa Ernest Sala, un autor que ha afrontado el reto con ambición , dispuesto a ofrecer su propia visión de la obra. Tenemos que agradecer al autor que haya querido compartir los procesos también de un modo gráfico, de modo que podamos conocer mejor los entresijos de la obra.

 Pregunta: ¿Qué es “Legado en los huesos”?

 Legado en los huesos es la segunda parte de la trilogía del Baztán, un thriller policíaco mezclado con aires de misterio y mitología vasca. Sigue la historia un año después de “El Guardián Invisible”, y aunque cada parte de la trilogía es conclusiva, los personajes y algunos elementos de la trama siguen de un álbum a otro.

En Legado en los Huesos seguiremos viendo a la inspectora Amaia Salazar enfrentarse a asesinos  que, bajo las órdenes de un inductor se suicidarán dejando un mensaje par la inspectora con una sola palabra: Tarttalo.

Por otro lado, las profanaciones en una iglesia del valle donde dejan los huesos del brazo de un bebé en el altar  harán saltar las alarmas de las altas esferas del vaticano y obligarán a la inspectora a retomar su trabajo después de su baja por maternidad.

Pero hay otro elemento que no se espera: también deberá enfrentarse a su peor pesadilla, un mal que creía haber olvidado pero sigue ahí desde que era una niña, y que viene a por ella y a por sus huesos.

P.: ¿Cómo nace la obra?

La obra nace después de ver que el primer álbum había funcionado bien, y que los lectores tenían ganas de seguir con las investigaciones de la inspectora Salazar a través de las viñetas, a pesar de poder leerse la novela. Para la adaptación de la trilogía quería añadir mi punto personal, que lo diferenciara del libro en algunos aspectos, reforzando  sobretodo la parte sobrenatural y el tratamiento de los elementos mitológicos y mágicos, asimismo dando también  más importancia a  personajes clave en la historia como Rosario, que llega a ser la verdadera protagonista de este segundo álbum.

Cuando decidimos seguir adelante con la adaptación, tuve muy claro que necesitaba más margen, tanto en el tiempo para realizar el trabajo, como en el número de páginas; se me hacía imposible condensar una historia tan compleja en la misma extensión que El Guardián Invisible, así que decidimos ampliar 30 páginas más, y creo que ha sido un acierto.

P.: ¿Cómo nace la idea de llevar a cabo la adaptación de la “Trilogía del Baztán”?

La posibilidad de encargarme de la adaptación de la trilogía del Baztán ocurre a principios de 2014, cuando a través de Santi Casas, un amigo y maestro de Joso,  me entero de la intención que tiene Planeta Cómic de adaptar una obra policíaca que unía thriller con mitología y que gozaba de gran éxito, y que se estaba publicando ya a 20 países. En aquel momento el primer libro llevaba ya más de 10 reediciones, solo un año después de haber salido a la venta.

Aparte, también se hablaba de la futura adaptación al cine, así que tenía muchos motivos para que  proyecto me entusiasmara.

Personalmente no soy muy asiduo a la novela negra, pero fue el hecho de que la historia combinara el thriller con los elementos mitológicos y la facilidad con la que los textos conseguían evocarme imágenes y escenas fue lo que acabó de convencerme para aceptar la propuesta.

Desde el primer momento sabía que iba a tener que trabajar con unos timings muy ajustados: 88 páginas en menos de 8 meses, adaptando también la parte del guión.

 Aún así, y sabiendo que el trabajo era complejo, llevaba mucho tiempo estancado haciendo  pequeños encargos e historias cortas, así que quería probarme a mí mismo y ver si era capaz de afrontar un reto de tal magnitud.

Ahora veo que conforme he ido avanzando en las páginas de la trilogía, siento que esa presión inicial ha ido disminuyendo, encontrándome cada vez más a gusto con los personajes y la historia, pudiendo escribirla a mi gusto. También en el aspecto gráfico, que ha evolucionado del primer al segundo álbum, con un ambiente más oscuro y opresivo, unos trazos más duros y con mayor predominio de las manchas de negro .

P.: En la obra conocemos a la inspectora Salazar que tendrá que investigar unos asesinatos en serie que se desarrollan en la zona del Baztan.

Conocimos a la inspectora en el primer álbum, cuando tuvo que hacer frente a los crímenes del Basajaun: un asesino en serie  que dejaba los cuerpos de niñas pre-adolescentes en los márgenes del río Baztán, con la ropa rasgada, el pelo peinado a los lados y las manos con las palmas en actitud virginal: con una clara intención de devolverlas a su infancia, recuperar su pureza.

Al final del primer álbum descubrimos también que se encontraron restos óseos en una cueva en el monte, con marcas de dientes humanos, pero que no correspondían con las del asesino del Basajaun.

En este segundo álbum aparecerá otro asesino, quien firma sus actos bajo el nombre de el Tarttalo, un inductor que motivará a los asesinos de sus mujeres a dejar, antes de suicidarse, un mensaje para la inspectora.

La trama se complicará hasta el punto de que uno de los miembros de su familia se verá involucrado en ese caso y Amaia acabará descubriendo aspectos de su pasado que la llevarán a una búsqueda de la verdad y a preguntarse qué es lo que ocurrió el día de su nacimiento.

 

P.: A medida que avance la serie iremos descubriendo la relación de la inspectora con los acontecimientos que se desencadenan a su alrededor, una historia familiar de sórdidas consecuencias.

A partir de pequeños flashbacks vamos viendo la infancia de Amaia, la relación con su madre y veremos que los hechos que ocurrieron en el pasado están fuertemente ligados a los crímenes que azotan el valle. Y es que hay muchas cosas que por mucho que creamos enterrados en la memoria, esos fantasmas permanecen en la oscuridad, la amenaza sigue latente, esperando la oportunidad para atacar.

P.: Mitos, asesinatos y supersticiones se juntan para crear una historia que ha enganchado a miles de personas.

La historia tiene puntos suficientes para atraer a una gran variedad de lectores, y la clave del éxito creo que ha sido conseguir una historia de misterio con un gran predominio de la mitología regional y las tradiciones de Navarra.

Por un lado tenemos un thriller al más puro estilo de novela negra nórdica, y por otro lado, un sinfín de elementos mitológicos que casan perfectamente en una historia con unos personajes muy interesantes que ayudan a avanzar la trama de forma trepidante. Hay momentos en los que se llega a difuminar el límite entre lo que es real y lo que es fantástico, dotando de esa realidad los elementos fantásticos y haciéndolos completamente verosímiles.

P.: Antes de asumir la traslación al cómic habías colaborado en diversos trabajos colectivos como Barcelona TM o en revistas como Ctulhu o Peque Diver pero no habías realizado un trabajo tan extenso ¿Cómo asumes un encargo de esta magnitud?

Lo asumí con muchísimas ganas, aunque también con mucho respeto ya que se trataba de un proyecto muy importante, mi primera obra larga.

Dibujar un numero tan extenso de páginas con un tiempo tan ajustado no era fácil, y más adaptando también el guión.  Siempre he estado acostumbrado a dibujar páginas de cómic, llevo toda la vida creando mis propias historias, pero es muy diferente cuando tienes que encargarte de trasladar una novela de tanto éxito al cómic.

Quizá me abrumaba un poco las expectativas que pudiera tener la gente, el no saber si verían con buenos ojos la adaptación de una historia que ya habían leído en novela. Aún así le puse todo el esfuerzo y el cuidado que pude, siempre con la idea de que fuera más allá de una simple adaptación,  que tuviera algo más y de darle mi toque personal.

Creo que todos los trabajos que hice anteriormente ayudaron a que la adaptación fuera más fácil, pudiendo aportar algunas de las experiencias que había tenido anteriormente, ya fuera en la distribución de páginas, la composición de las viñetas en la página, la síntesis de las escenas o en el apartado gráfico. Al final la experiencia es la que te da la seguridad para poder trabajar más cómodamente y de la forma más efectiva.

P.: ¿Has tenido relación con Dolores Redondo a la hora de realizarla?

Si, sobretodo en la primera fase de desarrollo del proyecto, cuando estábamos creando a los personajes y buscando el ambiente necesario para la historia. Nos reunimos junto con el editor en Barcelona y le enseñamos las primeras ideas y bocetos. Realmente su colaboración facilitó mucho el trabajo y siempre me ha dado mucha libertad para hacer mi versión de la historia, además de recomendarme casi de forma obligada que visite Elizondo para, además de documentarme gráficamente, vivir la experiencia de estar allí, en Baztán y plasmar luego las sensaciones que transmite el valle.

Ha sido una suerte poder trabajar con tanta libertad y no tener la sensación de estar encorsetado a un estilo o una manera de hacer las páginas, estoy muy agradecido tanto a Dolores como a David e Ignasi, mis editores para dejarme crear mi propia versión de la obra.

P.: Uno de los grandes retos de la adaptación habrá sido conseguir en poco más de 100 páginas un texto que triplica la extensión.

En una obra como ésta, el trabajo de síntesis es fundamental, pero también la parte más complicada de todo el proceso, es la que me lleva más tiempo a la hora de estructurar las escenas y decidir cuántas páginas ocupa cada una de ellas.

Durante ese proceso siempre tengo la sensación de tener que eliminar escenas que me gustaría poder dibujar, pero que la extensión no me lo permite; a la que te descuidas te sale una novela gráfica de 300 páginas por libro, y creo que tampoco sería necesario.

Lo complicado es buscar ese equilibrio entre lo fundamental para la historia, y los momentos en los que se requiere una lectura más pausada, con momentos de reflexión o en los que puedo recrearme más en el dibujo y los paisajes, aunque eso aporte menos a la trama.

Aparte, el hecho de tener que condensar tanta información y con tantas subtramas hace que tengas que estar muy pendiente de encajarlo todo de forma correcta para que la trama principal sea lo más clara posible. La verdad es que aunque sea complicado, he aprendido mucho a la hora de estructurar una historia.

P.: Da la sensación que en algunos momentos tienes que concentrar las tramas para no perder el hilo conductor de la obra.

En este segundo álbum hay muchas tramas que acaban convergiendo en un mismo punto final revelador, eso dificultó más el poder seguir una única trama. Al principio puede dar la sensación de que se abren demasiadas tramas que no tienen relación aparente entre sí, y puede dar una sensación un poco caótica ( lo mismo que ocurre en el libro) Pero a medida que se va avanzando en la trama principal, todo esos elementos van encajando como un puzzle.

Aún así, se dejan abiertas tramas  que acabarán de resolverse  y explicarse en la 3ª parte.

P.: En la trilogía la ambientación en Elizondo, pueblo del Baztán, se vuelve esencial. ¿Cómo consigues recrear los escenarios?

Visité Elizondo y Pamplona en tres ocasiones,  aprovechando para hacer tantas fotos como pude de los escenarios y paisajes para luego adaptarlos a cada página y a cada punto de vista que pudiera servirme . También tuve la suerte de contar con amigos en Elizondo que me ayudaron a encontrar los lugares descritos en las novelas, incluso pudimos conseguir sacar fotos del interior de la comisaría y  también de casas particulares, así que el trabajo de documentación estaba prácticamente hecho. Si el lugar que tienes que dibujar es real, la mejor manera de documentarte es visitándolo personalmente.

Quería que en cada página se reflejara la autenticidad de las calles y los lugares recreados, y para ello creía necesario ser lo más meticuloso posible a la hora de dibujar cada escenario, que el lector sintiera que está viviendo las mismas sensaciones que los personajes, que forma parte de la historia. Una manera de conseguir ese efecto es jugar con unos planos muy cinematográficos, variando el tipo de plano a cada momento y usando el que mejor encaje en la escena dependiendo de si hay que dar más dramatismo a la página o más acción. Asimismo, las escenas de descripción de los casos o de conversaciones más ligeras tendrán unos planos más estándar para que la lectura fluya en favor del texto.

P.: La documentación es esencial en la obra. ¿Cómo te enfrentas a ella?

Para poder documentarme para una historia que transcurre en un escenario real, lo mejor es poder tomar las referencias de primera mano: sacar infinidad de fotos de cualquier elemento que pueda ser interesante, ya sean las calles del pueblo, accesorios del equipamiento de la Policía Foral, el tipo de tejados o de puertas que se encuentran en las casas, etc.

Intentar reproducir lo más fielmente posible ese entorno que describen los textos de las novelas, para que el lector se sienta inmerso en la historia; no quería que en esta obra los escenarios estuvieran menos trabajados que los personajes, quería darles la misma importancia.

También hay que decir que para recrear el ambiente misterioso que respira la historia me fijé en otros cómics y películas que pudieran inspirarme, darme el tono necesario, estaba interesado en ver cómo se habían adaptado esas novelas al mismo formato con el que iba a trabajar yo. Estudié algunos de esos cómics como la trilogía Millenium, Jazz Maynard, Long John Silver y otras obras que me fascinaban por su manera de contar un thriller y con un tratamiento del dibujo maravilloso, igual que la obra “Siegfried”, basado en la ópera de Wagner.

Para las partes fantásticas y más oníricas me inspiraban los dibujos de Claire Wendling, Man Arenas o Enrique Fernández. La verdad es que he intentado coger inspiración de muchos autores que amo.

P.: Otro aspecto importante será mezclar los componentes de una novela negra contemporánea con los mitos del País Vasco. ¿Cómo consigues unificar gráficamente estos elementos?

Al igual que ocurre en las novelas, la realidad y los mitos se funden y se entrecruzan, haciendo difícil distinguir qué es real y qué es fantasía. Es una parte relativamente complicada ya que no se trata de una historia completamente fantástica sino que esos matices son sutiles y hay que darles el toque de realismo para hacerlos creíbles en una historia de género negro.

Aún así, los temas que se tratan como los sacrificios, la aparición de las brujas o las sectas están tan arraigados a la tradición navarra que existen desde hace siglos. Esta obra es  mezcla constante entre lo tradicional y la modernidad.

 P.: Entre “Legado en los huesos” y “El guardián invisible” vemos un paulatino cambio de registro que hace que hace cada vez más oscura la obra.

Esa era la idea, y ocurre a raíz de los hechos que suceden a lo largo de la trama.

 Quise que fuera el personaje de Rosario el que llevase el papel principal en toda la obra.

 Conforme la trama avanza  y Rosario va estrechando el cerco sobre su víctima, la historia se vuelve cada vez más enfermiza y oscura.

Esta sensación agobiante irá en aumento en la tercera parte, que pretende ser mucho más tétrica e inquietante.

P.: El tratamiento diferenciado del color permitirá diferenciar la realidad que encuentra la inspectora Salazar de sus recuerdos y pesadillas.

Quería que cada una de las partes se diferenciara por el aspecto gráfico sin necesidad de tener que colocar cajas de texto indicando que la escena era un flashback.

Así pues jugué con el tratamiento del acabado final dándole un aspecto más duro, trabajado a tinta y con predominancia de la mancha de negro en la historia  principal y diferenciarla de las escenas de flashback que están trabajadas a lápiz y con un color de línea huyendo del negro puro. Aparte, para representar las escenas de pesadilla opté por pintar las páginas de manera tradicionsl, pues me permitía desdibujar más las figuras y poder jugar así con esas partes oníricas y fantasmagóricas.

P.: Precisamente en el color es donde vemos que hay una mayor intervención frente al primer libro.

El tiempo se nos echaba encima y por incompatibilidad de calendarios no pude contar con la colaboración de los coloristas del primer libro, así que buscamos a un grupo de coloristas que aceptaron subirse al proyecto aún sabiendo el poco tiempo del que disponíamos y entre todos y con mucho esfuerzo logramos sacar a delante el color del álbum.

Al trabajar con tanta gente es vital tener una organización muy clara y saber qué hace exactamente cada uno. Así que dividimos el trabajo por partes; entre los colores base y los acabados, y luego me encargaba de arreglar y acabar de darle unidad a cada página y prepararla para la maquetación.

P.: Uno de los grandes méritos de la adaptación es lograr un ritmo trepidante que engancha al lector desde las primeras páginas.

Mi idea era esa, que a pesar de todas las subtramas que hay, el ritmo de la historia fuera creciendo a medida que la protagonista iba descubriendo la verdad. La preparación del ritmo de la trama era algo que me obsesionaba y me preocupaba que quedara demasiado pausado o que el lector perdiera el interés por lo que estaba pasando en la historia. Así que era cuestión de ir colocando momentos de impacto en los momentos adecuados para que cada cierto numero de páginas tuvieras una escena impactante.

P.: Recientemente se ha estrenado la adaptación cinematográfica de la primera novela, “El guardián invisible”. ¿Crees que te va a influir a la hora de desarrollar el tercer tomo de la obra?

Si, sobretodo en la parte visual. Me interesaba mucho  ver cómo el director había adaptado la misma obra y cómo se la había llevado a su terreno, para ver qué elementos había priorizado y qué trama había dejado en segundo término.

He podido ver la película un par de veces y hay una clara diferencia entre la película y el cómic: Si bien la primera se centra más en dar un aire de thriller policíaco a la historia, el cómic da más prioridad a los elementos fantásticos, el folclore y el misterio. Así que creo que son 2 adaptaciones que pueden complementarse perfectamente. La ambientación y la atmósfera que respira la película será muy inspiradora para el tercer cómic, para darle un aire más opresivo, más oscuro y con una lluvia incesante que cubra el cielo de Baztán.

P.: ¿Cómo afrontas la adaptación de “Ofrenda a la tormenta”

Me enfrento a la última parte de la trilogía con una seguridad que no tenía en el primer ni en el segundo álbum. El hecho de llevar un recorrido de  200 páginas con los mismos personajes y la misma historia facilita mucho el trabajo.  Aparte de eso, preparé la estructura de la historia del 2º y del 3er álbum a la vez, para mantener una coherencia e hilar la historia de una manera más fluida, así que parte del trabajo lo tengo hecho.

Es muy diferente trabajar en un álbum cuando sabes que es el último y sólo queda concluir la historia. Ahora sólo queda trabajar para cerrar la trilogía de la mejor manera y que el resultado sea lo más satisfactorio posible.

 P.: Después de terminar la trilogía, ¿cuáles son tus próximos proyectos?

Llevo 3 años en Baztán y aunque cada vez estoy más cómodo trabajando en esa historia, me gustaría que mi próxima obra estuviera muy alejada de lo que he hecho hasta ahora,  Una obra en la que me gustaría trabajar quizás sin tanta presión.

Por el momento estamos tanteando el terreno con un guionista francés para hacer una historia de género fantástico y con un estilo de dibujo más cercano a la ilustración infantil.

Reduciendo la carga de negro y seguramente pintado con acuarelas,  algo con lo que me siento muy cómodo trabajando y parece que a la gente le gusta.

Por el momento voy haciendo pequeñas pruebas de estilo, que me tomo como pequeños descansos  entre las páginas de Ofrenda a la Tormenta.