Las virtudes de los periodistas

Ayer vi una entrevista del Papa Francisco con una periodista argentina, en la que dentro de los múltiples temas que abordó el Santo Pontífice estuvo las virtudes que debe guiar a un periodista en su trabajo que debe buscar siempre la realidad objetiva con artes de su curiosidad profesional sin violar lo que le galardonará como BUEN PERIODISTA, y es:

  • No desinformar
  • No calumniar
  • No difamar, y
  • Evitar la coprofilia[1].

Por lo general, los buenos profesionales del periodismo no violan estas reglas, pero no TODOS las cumplen. Una prensa amarilla, guiada por el lucro, avaricia y codicia, no solo, las violan constantemente, sino que forman parte de su habitual proceder “profesional”.

Un periodista colombiano, Javier Darío Restrepo (1932 – 2019), defendía sus conceptos de “buen periodista”, que estaban centrados en:

  • Buena persona, reafirmado en el pensamiento martiano, que dice que detrás de un buen periódico hay “una mano enguantada que lo escribe y unos labios sin mancha que lo dictan”.
  • Sentir orgullo por lo que hace. Como puntualizó Kapusicinski[2]: “Hay que sentir orgullo y respeto por lo que uno hace”.
  • Tener sentido de misión en el ejercicio de su profesión. Kapusicinski, también expresó este concepto de esta forma: “A veces me he sentido como un misionero cuyos actos están dictados por la pasión y el sacrificio”.
  • Ser un apasionado por la verdad. En la Escuela de Periodismo de la Universidad de Missouri en EE. UU., en una placa reza: “El periodista cree que cuanto escribe es solamente lo que siente en su conciencia como verdadero”.
  • Ser autocritico. Como en muchas profesiones, en el periodismo, “se aprende y perfecciona más en los errores que en los aciertos”.
  • Elaborar criterios y conceptos y compartirlos. Pulitzer decía que “habría que pensar sobre temas clave, discusiones que relacionen los problemas del periodismo con los principales caracteres del pensamiento moral”. Jack Fuller[3] decía: “que puedan contar una historia de manera que persuada a los científicos y al público por igual”.
  • Trabajar con un objetivo. Que Gabriel García Márquez señalaba como “cambiar algo todos los días
  • Tener el sentido del otro. Según Kapusicinski, indicó: “los buenos periodistas son personas respetuosas con el otro, capaces de mostrar esa actitud en todo momento. Ser reportero significa, antes que nada, respetar a todo ser humano en su propia privacidad, personalidad y escala de valores”.
  • Ser independiente. Quizás sea una banalidad o incertidumbre de mi parte, pero creo que es lo más difícil, con las disimilitudes de formas de control e interferencias actuales en el trabajo del periodista, pero Kapusicinski, afirmaba: “Lo ideal es ser lo más independiente posible, pero la vida está lejos de ser ideal. El periodista se ve sometido a muchas y distintas presiones. En general, la conquista de cada pedacito de nuestra independencia se gana día a día y de que, a pesar de todo, es una condición necesaria e irremplazable para quien quiera ser un buen periodista”.
  • Mantener intacta la capacidad de asombro. La capacidad de asombro es un más que un ingrediente añadido, es parte de la “química del profesional”, de su motivación y ligado a su capacidad de hacerse preguntas para descubrir lo nuevo. Uno de los grandes peligros de esta profesión es la rutina, decía Kapusicinski, quien agregaba: “uno corre el riesgo de estancarse, de quedarse satisfecho… el periodismo es un acto de creación”.

Jorge A. Capote Abreu

Santander, 1º de abril de 2023

 REFERENCIAS:

Me nutrí para estas notas de las siguientes referencias:

[1]  Evitar disfrutar con husmear en los rincones mas sucios y deprimentes de las conductas humanas.

[2] Rysard Kapusicinski, Pinsk (Polonia, actual Bielorrusia), 4 de marzo de 1932 — Varsovia, 23 de enero de 2007) fue un periodista, escritor, ensayista y poeta polaco, famoso por sus narraciones sobre el continente africano.

[3] Jack William Fuller (21 de octubre de 1946 – 21 de junio de 2016) fue un periodista estadounidense que pasó casi cuarenta años trabajando en periódicos y fue autor de siete novelas y dos libros sobre periodismo.