Regresa David Sánchez con una nueva apuesta, “En otro lugar, un poco más tarde”. Un libro de nacimientos en el que el autor renuncia a la palabra para adentrarse en lo más profundo de su universo personal. Un viaje interior en la obra más comprometida del autor. Con él repasamos su trayectoria y motivaciones.

 ¿Cuáles son las lecturas que te hacen querer ser dibujante?

De pequeño leía Tintín y los cómics de mi hermano que es 11 años mayor que yo: Moebius, Milo Manara, Juan Jiménez… Con 12 años empecé a comprar Totem y un poco más mayor me pasé a El Víbora y ahí conocí a un montón de autores y me dediqué a conseguir lo que hubiera publicado en español de ellos: Daniel Clowes, Los Hernandez, Charles Burns, Peter Bagge, Thomas Ott…

“Tu me has matado” es tu primer trabajo. ¿Cómo nace la obra?

Pues porque ya era mayor y había conseguido empezar a vivir de dibujar y nunca había dibujado un cómic, nada serio al menos. Me había pasado la vida leyendo y aprendiendo cosas de los cómics y sentía una especie de deuda, pero creía que no era capaz de hacerlo.En este primer trabajo ya se pueden apreciar algunas constantes que acompañarán toda tu trayectoria. Por una parte la apuesta por el surrealismo.

Me gusta lo raro, siempre he intuido que lo que parece normal es en realidad asombroso, es una parte de nuestra mente la que hace que tomemos la realidad como algo normal, hay sustancias que desactivan esa parte de la mente y entonces te das cuenta de que la realidad es un conjunto de átomos.

Tu dibujo ya está plenamente formado desde tu primera viñeta. En él no se atisban dudas de que camino seguir.

Bueno, pues sí que las había, pero uno toma decisiones para que no se note, para que todo el libro tenga el mismo aspecto, pero creo que mi estilo ha evolucionado mucho desde entonces.

Un dibujo fino y estilizado que continúa el camino de Herge y Charles Burn llevándolo a una estilización extrema.

Sí, al principio sí, ahora creo que no tiene tanto que ver.

En este primer trabajo parece muy presente la referencia a “Como un guante de seda forjado en hierro” de Daniel Clowes.

Sí, fue mi libro guía, como te decía antes no sabía muy bien que contar, fui cogiendo cosas de aquí y de allí

En tu obra la generación de atmósferas es más relevante que una narración lineal. Los colores que empleas, limpios y luminosos contrastan con el ambiente malsano que rodea algunas de tus ficciones.

Me sale así, no hay una intención de crear un contraste, pero sí de crear una atmósfera, para mi es más importante que la historia.

El desierto, el viaje sin destino, son una constante en tu trabajo.

Pues creo que es el mejor escenario para el tipo de historias que yo cuento, tiene presencia pero no protagonismo y odio dibujar ciudades/urbanismo.

El misticismo y la religión están también muy presentes.

Están muy presentes en mi vida, no soy religioso, pero me obsesiona la idea de Dios, de cómo todo está diseñado.

“Tu me has matado” comienza a publicarse en El Manglar, revista dirigida por Manuel Bartual. De nuevo colaboras con él en “La muerte en los ojos”, que realizas para Caramba.

Sí, conocí a Manuel y le gustó mucho mi trabajo, me propuso que hiciera una historia corta para publicar en el Manglar y dibujé las seis primeras páginas de “Tú me has matado”, pero no cerraba muy bien para historia corta, y Manuel me dijo que por qué no la continuaba, empecé a dibujar capítulos para que salieran publicados en El Manglar con la idea de llegar a tener una novela gráfica. Unos años más tarde, Manuel tuvo la idea de sacar una colección de cómics en grapa, de 24 páginas, yo lo primero que había hecho eran dos novelas gráficas seguidas, me apetecía mucho probar cosas, hacer algo en un formato más pequeño y dibujé “La muerte en los ojos”

En “No cambies nunca” las mutaciones se convierten en protagonistas de la obra.

Sí, por eso se llama “No cambies nunca” trata sobre la transformación.

Es una obra en tres periodos que se cuenta con constantes saltos en el tiempo.

Tiene varias trampas, en realidad son tres historias paralelas que se cuentan desordenadas y además hay un viaje en el tiempo que está contado de una manera muy sutil, demasiado tal vez, pero ya he abandonado ese tipo de narración tramposa, ahora me interesa hacer sufrir al lector de otra manera, no con trampas narrativas.

Comentabas en una entrevista que “La mosca” está muy presente en “No cambies nunca”.

Bueno, más que estar muy presente, en esa época estaba buscando de que hablar y me dejaba influenciar mucho por el cine, recuerdo que volví a ver La mosca, la antigua no la de Cronenberg y decidí que iba a hacer una historia de científicos y transformaciones.

En tu obra hay cierto hieratismo, tanto a nivel gráfico como conceptual. Da la sensación de ser un recurso buscado de distanciamiento con lo narrado.

Pues no, me sale así, no hay una intención ahí…

Tu dibujo resulta idóneo para la realización de portadas. Destaca tu colaboración con la editorial Errare naturae, para los que realizas las portadas que se han convertido en una identidad de marca de la editorial.

Sí, les hice el diseño de colección y durante muchos años dibujé todas sus portadas, ahora sólo hago algunas.

Con Astiberri mantienes una relación de complicidad. Realizas junto a Héloïse Guerrier   los libros “Con dos huevos” y “Cagando leches” que  desmenuzan expresiones populares.

Sí, esto es un proyecto de Heloise, que es francesa y filóloga y cuando llegó a España hablando perfectamente el idioma se encontró con todas estas expresiones tan comunes para nosotros pero tan raras para ella, me pidió que ilustrara su libro y le dije que sí.

Con “Un millón de años” cambias de registro y pareces iniciar una nueva etapa en tu relación con el cómic.

Supongo que al principio estaba buscando mi propia voz, yo soy un dibujante no un escritor y siempre había querido dibujar un cómic pero pensaba que no tenía nada que contar, por eso mis primeros trabajos están llenos de influencias y referencias, buscaba la inspiración fuera y con “Un millón de años” encontré la forma de inspirarme en mis propias experiencias y de trasladarlo de forma abstracta a una narración.

La religión y los mitos fundacionales están más presentes que nunca.

La idea era hacer una especie de Biblia psicodélica, inspirarme en ese concepto.

La historia es una suma de cinco historias en las que la muerte y el sacrificio está muy presente.

La muerte y la violencia son dos herramientas narrativas muy poderosas y muy intuitivas, yo hago cómics porque con cada uno que hago aprendo a hacerlos mejor. Es verdad que he llegado a abusar de estos recursos sin ser muy consciente de ello. Además, la muerte es algo que me obsesiona.

Los animales adquieren un simbolismo místico.

Las experiencias psicodélicas son muy inspiradoras para mi, de ahí viene todo ese rollo animal.

Los personajes tienen una tendencia natural en el libro a perder sus ojos.

Sí, no sé qué me pasa con los ojos, no me había dado cuenta hasta que alguien me lo comentó. Supongo que tiene que ver con que la vista es el sentido principal por el que percibimos la realidad y encuentro algo poderoso ahí.

El libro remite a las religiones fundacionales. Desde la anunciación a los sacrificios y los tormentos de los santos aparecen representados.

Bueno, como te digo la idea era darle a todo ese rollo bíblico, pero completamente a mi aire.

En “Museomaquía” cambias de registro para trabajar por primera vez con un guionista, Santiago García. ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con otra persona?

Pues no disfruto tanto como cuando la historia que dibujo es mía, pero en este caso, trabajar con Santiago fue un placer. Hicimos el story juntos, porque yo tenía muchas dudas y Santiago fue tan amable de venir hasta mi casa antes de marcharse a EEUU para que el story quedara resuelto y yo pudiera trabajar tranquilo.

¿Cambian mucho los procesos a la hora de realizar la obra?

Sí, porque cuando trabajo yo sólo tiendo muchísimo a la improvisación.

¿Cómo trabajas habitualmente el guión y el dibujo cuando se trata de tus propias obras?

Pues normalmente no hago guión, parto de una o varias ideas y voy viendo a dónde me llevan. Otras veces, si es una historia corta, suelo tener la idea más acabada en la cabeza cuando empiezo a dibujar, pero jamás he escrito un guión. Ahora he empezado a ir a todos sitios con un sketchbook Din a5 y ahí hago un story muy acabado, (digamos que es algo a medio camino entre un story y una página dibujada a lápiz lista para entintar) y entinto sobre eso en una Wacom.

El libro celebra el 25 aniversario del Museo Thyssen-Bornemisza. ¿Cómo ha sido la relación con el museo?

Bueno, mi relación con el Museo fue a través De Santiago y de Astiberri, así que poco te puedo decir, bien.

En “Museomaquía” vemos un paseo mágico por algunas obras de las obras más significativas del museo. ¿Cómo ha sido el proceso de inmersión en el trabajo de los clásicos?

Pues fue una de las partes que más disfruté, hacer las interpretaciones de los cuadros y también el convertir a los protagonistas de los cuadros en personajes de la historia. Me encanta el arte pero soy un ignorante, así que lo disfruté mucho.

Tu nuevo trabajo, “En otro lugar, un poco más tarde”, parece formar un díptico con Un millón de años con las distintas religiones como eje.

Bueno, van en la misma onda, pero yo diría que “Un millón de años” puede hablar de las religiones o de la idea de Dios del ser humano y “En otro lugar, un poco más tarde” hablaría directamente de Dios como fenómeno.

Mientras “Un millón de años” pone eco en las religiones que profesan su fe en la muerte, en la nueva obra pones el acento en las que eligen la vida.

Sí, por un lado, como te decía antes, uno se da cuenta de que está abusando de ciertos recursos y es entonces cuando surge un nuevo reto: hacer una historia sin tanta muerte, sin tanta violencia. Encontrar la manera de sorprender al lector con otros recursos, eso en un nivel técnico, de aprendizaje, pero en un nivel más personal. He dibujado este cómic en un momento de mi vida bastante chungo y supongo que me pedía el cuerpo tirar hacia algo más luminoso.

No sé si es un proceso o simplemente una necesidad de la obra pero parece que despojas de la necesidad del lenguaje para transmitir conceptos universales sin constreñirte a las palabras.

Claro, como te decía antes, mi mayor fuente de inspiración han sido las experiencias psicodélicas, es increíble lo que te puede llegar a contar una planta, se te va la olla muchísimo, precisamente porque te habla de lo grande y lo pequeño, de lo terreno y lo espiritual, pero las plantas hablan sin palabras.

Aldous Huxley escribía sobre la apertura de las puertas de la percepción y de sus experiencias alucinógenas para ampliar los límites de la realidad consciente.

Pues aunque siempre he sido muy fan de The Doors, el único libro que he leído de Huxley es “Un mundo feliz” y lo acabo de terminar, lo que sí he hecho un montón de veces es abrir la puerta de la percepción 🙂

Renuncias a trabajar con personajes para hacerlo directamente con arcanos, como piezas de un tarot que vas creando con el tiempo.

Soy una víctima de la New Age, carne de secta 🙂

¿Es tu trabajo más complejo?

Es el mejor, no sé si el más complejo. Técnicamente creo que la historia tiene una narrativa muy sencilla, a otro nivel es posible que sea el que esté más abierto a la interpretación a encontrar cosas por debajo…no sé

¿Es el libro un final de camino o vas a continuar explorando ese camino?

No lo sé, estoy dándole vueltas. Aunque hayamos hablado aquí de todo lo que me inspira lo que me mueve a mi a dibujar un cómic es aprender a hacerlo. Lo que de verdad me interesa son los mecanismos del cómic y es eso lo que trato de explorar. Ahora mismo no sé por dónde van a ir los tiros.

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