Las caras de la guerra. Durante años la guerra civil ha sido un tema difícil de tratar en el mundo del cómic. Sin embargo, grandes nombres de nuestras viñetas se han acercado desde diferentes ópticas a un conflicto que ha marcado la vida de este país. Tomás Ortega realiza un pequeño memorándum de algunas de las obras esenciales para entender que sucedió. A través del libro, Ortega ofrece un relato sobre el conflicto apoyado en cómo han sido trasladado al papel por nuestros autores y autoras.

¿Qué es “Las caras de la guerra?

Las “Caras de la guerra” es una reflexión acerca del acontecimiento que ha marcado en mayor grado la historia de España contemporánea. El impulso principal viene marcado por los tres ejes vertebradores de la obra que son: la Historia con mayúsculas, la literatura y el cómic y novela gráfica reciente vinculadas con el conflicto, entrelazados a través de los protagonistas de las obras de las historietas seleccionadas. En la obra se realiza un recorrido por los aspectos más importantes de la contienda y sus consecuencias que, por lo que se observa, sigue teniendo eco en nuestra sociedad. Es un vehículo de acercamiento al conflicto civil puesto que es un estudio comparado y puede resultar sensato como texto alternativo y un vehículo de contacto con la guerra.

¿Cómo nace la obra?

La obra nace de una atracción personal por el tema y el desarrollo de una tesis doctoral que estoy realizando sobre las relaciones entre literatura y cómic, pero despojada de todo el aparato académico y modificada para un público más amplio. Digamos que es el paso de un lenguaje académico a uno ensayístico, lo cual, a mí parecer, hace la lectura mucho más accesible para el lector.

A través del libro se repasa la guerra civil visto por su representación en viñetas. ¿Cómo ha sido el proceso de documentación de la obra?

Ha sido un largo proceso de documentación. A un interés personal por el tema y una curiosidad que ha se ido enriqueciendo con numerosas lecturas y documentación visual a lo largo de los años, se le ha sumado la investigación de la tesis doctoral. Por suerte he tenido la oportunidad de volcar una parte de este trabajo en un libro y no se quedará en la larga lista de deseos y trabajos académicos olvidados.

El eje fundamental del libro son los personajes de algunos de los cómics más celebrados de la escena de la novela gráfica reciente. El primero de ellos es un cómic precursor del testimonio personal del ciudadano de a píe que será “Un largo silencio” de Gallardo y la emotiva historia de su padre. Es el primero de los personajes anónimos que enriquecen las historias y los diferentes relatos de la guerra.

Probablemente “El arte de volar” sea el cómic con mayor presencia en el libro y, a través de él, podemos ver diferentes etapas del conflicto.

A pesar de que la historia de Altarriba padre se desarrolla en toda la extensión de su larga vida, es durante los años de la guerra donde se concentra la parte que definirá sus mayores anhelos de esperanza y donde sus vuelos despegan en todos los sentidos.

En el libro se reivindican libros como “Modotti, una mujer del siglo XX” de Ángel de la Calle y otros más olvidados como “Nuestra guerra civil”.

En efecto, son dos trabajos muy importantes, a mi parecer, “Modotti” porque es una obra mayor dentro de la novela gráfica española y “Nuestra guerra civil” porque es un libro muy particular, una amalgama de distintos estilos y una buena muestra de historias anónimas que hasta ese momento habían pasado desapercibidas para el público.

A través del libro vemos las causas que llevan a la guerra civil desde la proclamación de la República. ¿Ha sido complicado vincular los hechos acaecido con los relatos en viñetas?

Ensamblar los contenidos históricos con las historias personales de los protagonistas ha sido lo más complicado en un sentido narrativo, pero a la vez ha sido el proceso más estimulante porque he podido desarrollar algunas técnicas literarias que es una parte importante de mi sensibilidad. La mayor dificultad ha sido seleccionar qué personajes corresponderían con los episodios de la guerra, pero he de reconocer que las propias historias de los protagonistas pedían un suceso de la guerra u otro y, a la postre, la tarea ha resultado más natural aunque no exento de cierta dificultad.

“La balada del Norte” nos muestra la situación precedente en Asturias durante la Revolución de 1934, que será muy importante y una especie de ensayo de lo que vendrá después. Zapico tendrá, además, un papel especial en el libro al realizar la portada.

Una portada que, cómo buscábamos, pretende representar a una gran mayoría de los que participaron y sufrieron la guerra.

Una de las claves del libro son las vivencias de los personajes y muchos de los testimonios del libro se basan en la experiencia personal de parientes de los protagonistas como en el caso de “Dr. Uriel” de Sento, uno de esos personajes que se encuentra en mitad de las guerras, como mucho de sus conciudadanos, y con el que vemos de forma muy trivial el comienzo de una catástrofe humana.

En el recorrido por nuestra historia reciente no podía faltar el testimonio de Carlos Giménez, un clásico de la historieta, no en vano, “36-39, Malos tiempos” es una obra fundamental sobre la visión del cómic acerca de la guerra, tanto por sus virtudes narrativas y como por sus defectos ideológicos. Sin olvidar su obra de referencia acerca de la posguerra como es “Paracuellos”, un trabajo que al igual que “36-39” combina de manera magistral la pureza de la infancia y la aspereza del mundo adulto.

Es obligada también la presencia de Paco Roca, tanto con “Los surcos del azar” como “El ángel de la retirada”, ya que es uno de los autores más celebrados y, sendas historias, aunque sobre todo la historia de la Nueve, son episodios fundamentales oscurecidos por los intereses políticos del momento y un reflejo de que la lucha contra el fascismo continuó para muchos después del final de la guerra.

Obras como “Cuerda de presas” muestran las represalias con el bando perdedor y lo que Paul Preston llamará “El holocausto español”, el título me parece bastante esclarecedor de la magnitud de la represión y la anécdota que incluyo de Himmler resulta escalofriante. Hay que respetar los deseos de los familiares de velar a sus muertos en un lugar, vengan de donde vengan. Resulta paradójico como algo tan cristiano como eso, les sea negado a estas personas desde sensibilidades morales y políticas de tradición católica.

En el epílogo del libro hablas de la dificultad de conocer nuestra historia reciente por el pacto de silencio que se llevó a cabo.

No solo por el pacto de silencio, que ante la posibilidad de un nuevo conflicto y ante la amenaza de un pronunciamiento militar de los miembros afines al régimen resultaba en cierta medida compresible en ese momento. Pero lo que me parece más preocupante es sobre todo, la falta de un relato común de la guerra. Yo siempre me pregunto qué porcentaje de alumnos en Bachillerato, dónde la inmensa mayoría de los ciudadanos tiene la única posibilidad de estudiar con cierta profundidad y sentido crítico el conflicto, llegan a dar su temario, por no mencionar la dictadura de Franco o la llegada de la democracia. Hay una falta de conciencia histórica en la sociedad española o estatal, como se quiera nombrar. Ocurre como ha ocurrido siempre, hay una atomización del conocimiento y se esgrimen argumentos estereotipados de las diferentes regiones para calificar al otro, y son siempre argumentos pobres y reduccionistas. Desde los símbolos, los idiomas, hasta las diferentes sensibilidades son un arma arrojadiza para todos, pero este es un problema histórico de difícil solución. Hacer de las virtudes defectos es una peculiaridad muy extendida en nuestras tierras.

Edita la Asociación Cultural Tebeosfera. ¿Cómo ha sido la colaboración para la elaboración del libro?

Excelente en líneas generales. Yo había preparado el contenido para que fuera en color, aunque el resultado en blanco y negro es muy convincente, y también, uno piensa en llegar a más espacios y ser mayormente distribuido en librerías pero es lo que hay dentro de un mundo minoritario y con presupuestos apretados. Ahora el pastel es más pequeño y se reparte entre menos gente. Pero tengo que dar las gracias tanto al editor Javier Alcázar como a Félix López y Silvia Sevilla por su dedicación y su extraordinaria ayuda. Su labor es encomiable y desde aquí quiero agradecer su inestimable trabajo.

¿Proyectos?

Mi vocación principal es la escritura y la literatura, ahora pretendo terminar la tesis doctoral que comencé y que dio origen al libro, y al mismo tiempo, busco un editor para una obra de cuentos ya publicados en audiolibro “Historias nómadas”, ahora ampliados, que creo que merecen la consideración de figurar en un libro físico. Y en un horizonte un poco más lejano, planeo una novela que tengo en mente y, por supuesto, seguir vinculado con el mundo del cómic con colaboraciones como guionista y con trabajos teóricos.

Infame&Co