Lamasón apuesta por el turismo tranquilo, el Camino Lebaniego y el teletrabajo para abrir nuevas oportunidades

Lamasón apuesta por el turismo tranquilo, el Camino Lebaniego y el teletrabajo para abrir nuevas oportunidades

El municipio ampliará de unas 20 a 50 plazas su albergue de peregrinos y cuenta con fibra óptica para hacer posible trabajar desde uno de los entornos rurales más tranquilos de Cantabria

Naturaleza, tranquilidad, gastronomía, buenas comunicaciones y conexión a internet. Lamasón quiere aprovechar las posibilidades de un territorio que todavía permanece alejado de la masificación turística y convertirlas en nuevas oportunidades de actividad y empleo.

El alcalde, Marcos Agüeros, considera que el municipio cuenta con recursos para atraer a quienes buscan una forma diferente de disfrutar de Cantabria y también a personas que pueden desarrollar su actividad profesional a distancia.

«Si quieren tranquilidad y naturaleza, que vengan», resume el alcalde.

Lamasón tiene una población habitual de alrededor de 240 habitantes, aunque durante los meses de verano aumenta notablemente con la llegada de familias y visitantes.

Precisamente esa baja densidad de población, que constituye uno de sus grandes problemas durante buena parte del año, se convierte también en uno de sus principales atractivos turísticos.

Un destino alejado de la masificación

Agüeros contrapone la tranquilidad de Lamasón y del valle del Nansa con la concentración de visitantes que se registra durante el verano en otros puntos de Cantabria.

Aquí existe turismo, reconoce, pero todavía se mantiene en unas dimensiones que permiten conservar la esencia rural del territorio.

Montañas, pequeños pueblos y paisajes ganaderos ofrecen al visitante la posibilidad de disfrutar de unos días en contacto con la naturaleza y, especialmente, encontrar algo cada vez más buscado: tranquilidad.

El propio alcalde reconoce la diferencia entre el Lamasón del verano y el del invierno. Agosto llena nuevamente casas y pueblos, mientras enero y febrero muestran la cara más dura de vivir durante todo el año en la montaña.

Pero para quien busca precisamente naturaleza y sosiego, esa identidad constituye uno de los grandes valores del municipio.

Peregrinos que atraviesan Lamasón

A esta oferta se suma la situación de Lamasón en el recorrido de peregrinos hacia Liébana.

Agüeros destaca el número de caminantes que atraviesan el municipio y la oportunidad económica que representa su presencia para los pueblos de la zona.

El Ayuntamiento dispone actualmente de un albergue acondicionado en una antigua escuela, con alrededor de 20 plazas, y prepara una ampliación que permitirá alcanzar aproximadamente las 50 plazas.

El proyecto no solo pretende mejorar la atención a los peregrinos.

Actualmente una persona del municipio trabaja vinculada al albergue y el alcalde confía en que el aumento de capacidad pueda permitir generar algún puesto de trabajo adicional.

En un municipio de poco más de dos centenares de habitantes, cada nueva oportunidad laboral adquiere una importancia especial.

Fibra óptica para trabajar desde la montaña

Lamasón cuenta además con una infraestructura que puede resultar decisiva para atraer nuevos residentes: conexión a internet y fibra óptica en sus pueblos.

El alcalde destaca que una persona cuyo trabajo pueda realizarse a través de internet puede desarrollar su actividad profesional desde el municipio.

El teletrabajo abre así una posibilidad que hace apenas unos años resultaba mucho más difícil en territorios rurales y de montaña.

Vivir rodeado de naturaleza ya no tiene por qué significar quedar desconectado profesionalmente.

La dificultad, como reconoce Agüeros, vuelve a estar en la vivienda. El municipio cuenta con numerosas casas cerradas, pero son pocas las que se ofrecen en venta o alquiler.

Resolver esa contradicción permitiría aprovechar mejor las posibilidades que ofrece la conectividad digital.

A una hora de Santander

El aislamiento tampoco es hoy el que tradicionalmente podía asociarse a un municipio de montaña.

Agüeros destaca el buen estado general de las comunicaciones y recuerda que desde Lamasón se puede llegar a Santander aproximadamente en una hora y desplazarse con facilidad hacia Cabezón de la Sal, San Vicente de la Barquera, Torrelavega o Liébana.

Esa proximidad tiene incluso una doble lectura.

Permite vivir en Lamasón y desplazarse hacia otros puntos de Cantabria, pero también facilita que profesionales destinados en el municipio puedan acudir diariamente desde las principales poblaciones y regresar después de su jornada laboral.

Para conseguir fijar población, por tanto, las buenas carreteras deben complementarse con vivienda disponible y oportunidades para desarrollar un proyecto de vida en el propio territorio.

Gastronomía de montaña

La gastronomía constituye otro de los argumentos para visitar Lamasón.

El cocido montañés ocupa un lugar protagonista, acompañado de platos vinculados históricamente a la ganadería y a la cocina tradicional de la zona.

Agüeros considera que incluso existe margen para ampliar la oferta hostelera del municipio.

Actualmente la restauración es limitada y el alcalde entiende que nuevas iniciativas podrían encontrar una oportunidad en el crecimiento de visitantes, peregrinos y personas que recorren la zona occidental de Cantabria.

El paso de caminantes y el turismo de naturaleza pueden convertirse así en aliados para pequeñas iniciativas empresariales capaces de generar actividad durante una parte mayor del año.

Turismo para conservar, no para transformar

El modelo que dibuja el alcalde no pasa por convertir Lamasón en un destino de turismo masivo.

Precisamente su principal atractivo está en conservar aquello que lo diferencia.

El paisaje ganadero, los pueblos, las montañas, la tranquilidad y una forma de vida todavía estrechamente vinculada al territorio conforman una oferta difícil de encontrar en las zonas sometidas a mayor presión turística.

El desafío consiste en aprovechar esos recursos para generar economía y empleo sin perder la identidad que convierte al municipio en un lugar diferente.

CONTEXTO

Lamasón se encuentra en la zona occidental y montañosa de Cantabria, en un territorio marcado históricamente por la ganadería y por su proximidad a los valles del Nansa y Liébana.

El municipio combina una población reducida durante buena parte del año con un importante incremento de residentes y visitantes durante los meses estivales.

El paso de peregrinos, el turismo de naturaleza, las comunicaciones y las nuevas posibilidades abiertas por la conectividad digital aparecen como herramientas para diversificar una economía fundamentalmente ganadera.

LAS CLAVES

  • Turismo tranquilo. Lamasón ofrece naturaleza y baja masificación como principales elementos diferenciadores.
  • Peregrinos. El municipio forma parte del recorrido utilizado por caminantes que se dirigen hacia Liébana.
  • Albergue. El Ayuntamiento proyecta ampliar su capacidad desde unas 20 hasta aproximadamente 50 plazas.
  • Empleo local. La ampliación podría permitir incrementar los puestos de trabajo vinculados al alojamiento de peregrinos.
  • Fibra óptica. Los pueblos cuentan con conectividad suficiente para desarrollar actividades profesionales mediante teletrabajo.
  • Buenas comunicaciones. Santander se encuentra aproximadamente a una hora por carretera.
  • Gastronomía. El cocido montañés y la cocina ligada a la tradición ganadera forman parte de los atractivos del municipio.
  • Más hostelería. Agüeros considera que existe espacio para nuevas iniciativas de restauración.
  • El reto de la vivienda. La falta de casas disponibles en venta o alquiler limita las posibilidades de atraer nuevos residentes.
  • Un modelo propio. Lamasón busca aprovechar el turismo y las nuevas formas de trabajo sin renunciar a su identidad rural.