La vejez…

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15 de junio de 2026


DIA MUNDIAL DE TOMA DE CONCIENCIA DE ABUSO Y MALTRATOS EN LA VEJEZ

Por un Pacto Global contra el maltrato a la vejez

La Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), en su resolución 66/127, designó oficialmente el 15 de junio como el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. Este año, bajo el lema “Más allá de la sensibilización: lograr una prevención eficaz del maltrato a las personas mayores”, la ONU nos convoca a frenar un problema existente con un reto global urgente: actuar antes de que ocurra. Es hora de pasar de los lazos morados y los discursos institucionales a las leyes concretas, los presupuestos reales y los programas de vigilancia activa.

Este marco conmemorativo nos permite extraer cuatro conclusiones fundamentales que desafían la percepción tradicional sobre la vulnerabilidad en la tercera edad:

El maltrato como síntoma de la desigualdad estructural

La primera conclusión obligada es que el abuso y la desatención a las personas mayores no constituyen un fenómeno aislado de violencia intrafamiliar o patología doméstica; son el síntoma directo de las fallas estructurales del Estado. Tanto en el Sur Global como en las áreas más deprimidas de España, el denominador común del maltrato es la exclusión económica y la falta de servicios públicos. Donde el Estado de bienestar se retira —ya sea por su inexistencia histórica en los países en desarrollo o por el desmantelamiento de servicios e infraestructuras en la España rural—, la vejez queda desprotegida y expuesta a la violencia por omisión, negligencia y soledad forzosa.

La universalidad de la vulnerabilidad

Si bien las manifestaciones más extremas de violencia física o despojo cultural parecen lejanas a la realidad occidental, la investigación demuestra que las lógicas de la vulnerabilidad son universales. El sufrimiento de un anciano aislado en la “España vaciada”, sin acceso a transporte médico o despojado de su autonomía por la brecha digital y bancaria, difiere en las formas, pero no en la raíz, del desamparo que sufre un mayor en las zonas rurales de América Latina tras la migración de sus redes de apoyo. La vulnerabilidad de la vejez trasciende las fronteras geopolíticas cuando la economía prioriza la productividad sobre la dignidad humana.

El fracaso de la sensibilización sin recursos

Atendiendo al lema de la ONU: la era de la mera concienciación ha agotado su utilidad si no va acompañada de una prevención eficaz y financiada. Las campañas institucionales y los días conmemorativos resultan estériles si las familias de los barrios más vulnerables carecen de recursos de conciliación, una carencia que aboca al colapso del entorno y al “síndrome del cuidador quemado”. Prevenir el maltrato implica, obligatoriamente, sostener económicamente a quienes cuidan.

El cuidado como derecho humano universal

Finalmente, la prevención eficaz del maltrato a la vejez requiere un cambio de paradigma ético y legal: el acto de cuidar debe dejar de ser una obligación familiar privada y precaria para convertirse en un derecho humano universal garantizado por los Estados.

El desarrollo y la altura moral de una sociedad no pueden medirse a través de su Producto Interior Bruto (PIB), sino mediante la calidad de la protección que ofrece a sus ciudadanos más longevos. Blindar la vejez contra el abuso no es un acto de caridad; es un deber de justicia intergeneracional y una condición indispensable para un futuro global verdaderamente humano y equitativo.

JACA, Santander, junio 2026