Michel Barnier es el responsable de negociar la salida del Reino Unido de la Unión Europea, proceso conocido como Brexit, por parte de la UE, pero parece que en el proceso todavía quedan muchos acuerdos a los que llegar. Barnier ha declarado en varias ocasiones que el acuerdo al que se llegó en el Consejo Europeo es el único posible, y que es el mejor para ambas partes. La Unión Europea siempre ha mantenido la misma postura: el acuerdo al que se ha llegado es la única posibilidad de minimizar los daños de cualquier otro tipo de divorcio, es decir, una separación sin acuerdo. Los representantes de la Comisión Europea repiten que esta es la única posibilidad, y que Theresa May, primera ministra del Reino Unido, no tiene más opciones para negociar.

Sin embargo, el Tribunal de Justicia Europeo ha declarado que va a dictaminar que el Reino Unido puede decidir cancelar su petición de abandonar sin que los demás países que forman la UE tengan que aprobarlo. May, líder del Partido Conservador y Unionista, por su parte, declaraba que las opciones ahora son solo dos: Brexit sin acuerdo o que no haya Brexit. En esta declaración a la televisión entra en juego una opción que May había estado rechazando hasta hace bien poco: la opción de que el Reino Unido se queda en la Unión Europea, una forma de poner entre la espada y la pared a muchos diputados que defienden el Brexit pero que se oponen al acuerdo que May quiere llevar a votación ante la Cámara de los Comunes.

La primera ministra ha perdido tres votaciones en un solo día y ha tenido que publicar a la fuerza el dictamen jurídico del acuerdo: que confirma que se mantendrá al Reino Unido ligado a la UE en aspectos concretos. En este contexto, todavía queda mucho por cerrar: qué relaciones habrá entre ambas partes, Reino Unido y Unión Europea; en materia comercial, política, económica y también cómo afectará en el día a día de todos los británicos que viven en territorio de la UE y viceversa. De hecho, ahora parece que podría producirse un giro radical en la celebración final del Brexit y que ni siquiera llegue a haber separación entre los dos involucrados. En caso de que sí haya separación: ambas partes deberán volver a reunirse para cerrar acuerdos.

El referéndum del Brexit se celebró hace más de dos años, pero todavía queda mucho para que se dé por finalizado. Según las noticias de Vestle: la libra ha sido la gran perjudicada de todo esto. La divisa británica vivió uno de los peores momentos de su historia poco después del Brexit: su precio bajó y ha tardado mucho tiempo en volver a situarse cerca del euro y el dólar, después de reiteradas caídas. Según Vestle, con el desenlace del Brexit o futuras reuniones entre la UE y May, la divisa podría volver a descender si no se llega a un acuerdo y la situación se alarga.