La monja: Un despropósito de proporciones bíblicas

2013, año en el que Warner Bros sacó a la luz la magnífica, extraordinaria, inigualable e insuperable de Expediente Warren: The Conjuring, de la mano de otro genio, James Wan, al que considero el rey del terror actual, aunque después explicaré porqué me falló en la segunda entrega.
Expediente Warren: The Conjuring fue casi una pequeña revolución en el género de terror, no habían grandes obras notables por aquel entonces que de verdad nos diera buenos momentos para los amantes del género de terror y que les haga sufrir a los que no están tan acostumbrados. James Wan presentó una historia verídica, con un guión tan fantástico como a la parte inquietante, dando unos momentos que aún perduran en mi memoria, fue algo único que abrió una puerta a otro universo de posibilidades al terror, sí, otro, cuando digo otro es para James Wan no en general, James Wan creó ahora con ésta tres universos, TRES.

Específicamente hablo de SAW, Insidious y The Conjuring, son tres universos tan explotados que el único que se mantiene casi firme y al menos ofrece algo de entretenimiento es Insidious, porque realmente SAW está muerta desde la IV entrega, al menos personalmente, las demás son historias para satisfacer la mente enferma de las productoras y de los guionistas, pero no estoy aquí para hablar de James Wan y su increíble conocimiento sobre el terror, no, estoy para hablar de The Nun, otro invento de James Wan y sí, para mi es el peor que ha hecho, lo digo simplemente así.

La primera entrega de The Conjuring es un acto verídico, la disfruté como nunca lo había hecho como por aquel entonces con otras películas de terror, todo lo que salió me pareció magistral, pero qué pasó después en la segunda?

Pues que a James Wan se le fue un poco la cabeza he hizo un Insidious 2.0 metiendo por medio a la monja y al hombre retorcido, pero hijo de mi vida, James Wan, con lo inteligente que eres tú, para qué caiste tan bajo en hacer TU HISTORIA y no calcar de verdad lo que ocurrió en el caso Enfield, claro, como los Warren realmente no fueron casi, la historia no te debió de llegar lejos eh, a que si?

Porque los Warren no tienen cientos de casos para explorar y me haces esta loca película tuya, pero bueno, después de The Conjuring 2, Warner quiso sacar The Nun la “precuela” de The Conjuring, y si, digo “precuela” porque esta cosa JAMÁS existió en los casos del matrimonio Warren.

Comenzamos a proceder con la pequeña pero justa valoración de The Nun.
The Nun es una película nefasta, teniendo un guión tan absurdo y ridículo como cayendo en lo monótono, repitiendo escenas tan lamentables del cine actual para adolecentes (eso de los jumpscares y esas movidas estúpidas), pero no solamente eso, si no que aquí, en La Monja, no hay terror, no me dejó frío como la escena de la silla de The Conjuring, o cuando se hizo la oscuridad en la casa de los Warren y ocurrió cierta cosa y muchísimo más, es aquí el claro ejemplo de ofrecer una película de terror y la otra diferencia es hacer una película de terror solamente para recaudar dinero y no dar más.

La Monja lo tenía fácil para ofrecer una buena o aceptable cinta de terror, tenías la atmósfera, tenías la Iglesia, tenías sacerdotes, curas, monjas y demonios, pero no, quisiste desechar esa gran idea para ofrecer esta locura aburrida.

Lo único que destaco verdaderamente de la película son dos escenas que es ahí cuando me dije personalmente “esto avanza algo”, pero no, a la siguiente escena lo mandaron a la papelera.

En conclusión, La Monja es mala, no aconsejo gastar dinero, si quieres perder 1 h y media de tu vida, te recomiendo ver Cuarto Milenio o psicofonías de supuestos demonios, pero para ver esta película no vale la pena gastar algo de tu dinero en esta puta mierda.
The Nun, que Dios te acoja en el perdón por lo mal y penosamente que lo has hecho, tanto el director, como los guionistas, reparto hasta por el equipo de sonido, lamentable.

Antes de empezar a hablar de la película en sí, me gustaría dar un toque de atención a los que hacen normas para los cines. No sé si en esto incluye a exhibidores o solamente los ministros, pero como hacen en muchos países, yo pondría obligatorio que en una película no apta para menores de trece, ya que no se les puede prohibir la entrada (y a mí eso de prohibir tampoco me gusta), fuera obligatorio que para acceder a la sala tuvieran que ir acompañados de un adulto, sea un tutor o cualquiera de sus cretinos progenitores, que aunque estén, lógicamente, peor educados que sus hijos, serían los responsables ante cualquier queja o denuncia del cine, sea por incordiar a los espectadores,por romper material, como una butaca, por mera diversión.tirarse un pedo o andar con el puto móvil…..

El hecho de que se permitan entrar a manadas de menores maleducados y agresivos que no lleguen a los doce años que campen a sus anchas, provocará que el espectador prefiera ver la película tranquilamente en su casa, ahorrándose todo tipo de malos tragos y, con razón, no vuelva jamás al cine. Esto es como el turismo en ciertas zonas: ¿prefieren un turismo que se sepa comportar o el turismo de borrachera? A la larga la segunda opción no es rentable. Los padres caraduras de estos salvajes se quedarán muy a gusto con que seamos los demás los que los tengamos que aguantar mientras ellos se quedan tranquilamente sin ellos, pero lo que es tremendo es que, comparándolos por ejemplo con los “Gremlins”, estas criaturas, además de simpáticas, sean casi de una exquisita educación, pudiéndolos confundir con gente de la nobleza. Son carne de antecedentes, si no los tienen ya. Y dicho esto vamos al tema, que es la película.

“La monja” es un “spin- off”, es decir, una película cuyo protagonista ha aparecido anteriormente en otra con menos papel. Ya con eso, hasta al más ingenuo, le haría intuir que estamos más ante un negocio que ante una película al uso. Y así es. La creación de “Expediente Warren” abrió una gran puerta ante, más que la renovación, la “reavivación” del mejor cine de terror comercial. Han hecho secuela y varios “spin- off” con Annabelle, otro de sus emblemáticos personajes. Ahora, en su afán de sacar más pasta, le ha tocado a “La monja” (que aparecía en su segunda parte), en esta ocasión con un final cerrado sospechosamente de aquella manera, y como será rentable, sacar una segunda parte de este “spin- off” si tienen ganas de seguir haciendo caja. Es como un trabalenguas o un bucle sin fin, secuelas, precuelas, “spin- offs”… eso sin tener en cuenta que puedan hacer lo propio con más personajes o contarnos la historia de todos los trastos que el matrimonio Warren tiene en su sótano y hacernos una serie. Posibilidades y jeta hay.

Pero sin darle más vueltas al tema, lo principal es que James Wan aquí no firma como director, cosa que sí ocurría en los dos “Expediente Warren”, y eso se nota. La idea es de Wan, a la limón con su guionista, Gary Dauberman, pero desgraciadamente su guión es raquítico, apoyándose más en sustos más que en una historia elaborada.

Quizás su dirección artística sea lo más interesante, aunque nos suene que hayan tomado para inspirarse en los interiores en el “Drácula de Bram Stoker” que dirigiera Coppola. La banda sonora de Abel Korzeniowski, aunque no es tan potente como en los films mencionados de Wan, cumple con lo que se lo podía pedir, porque pocas opciones le quedaban. Pero en vez de elegir un cierto aire tibetano, y ambientándose en Rumanía, podía haber elegido una instrumentalización más de acorde con la zona. También su fotografía cumple con las intenciones de “asustar” aunque acierta más en las escenas interiores más que en las exteriores.

Demián Bichir, como el padre Burke, así como Taissa Farmiga, hermana en la vida real de Vera Farmiga, la que encarnó a la señora Warren en las dirigidas por Wan, simplemente se prestan con las mejores intenciones, aunque sus papeles podían haber dado mucho más de sí, aportando mejores interpretaciones, cosa que en los secundarios se nota menos, como el caso de Ingrid Bisu como la hermana Oana, ya que su rol era poca cosa. Es la pena de tener unos personajes desaprovechados, aunque para mí, el mayor desatino es el personaje del “Franchute” Maurice, que lleva a cabo Jonas Bloquet, no por su trabajo, él está vendido, si no porque hecha por tierra la poca seriedad que podía tener el film. Se han preocupado por la atmósfera que podía tener, pero encima de no terminar de lograr sus objetivos este personaje infantiliza demasiado ciertas situaciones….por no decir que el mote es lamentable e irritante….

Ruidos, gritos, carreras, muchos “sustitos” para que el espectador esté entretenido… unos ingredientes no muy atractivos y nada originales, pero que a los “fans” del género que no sean muy exigentes les pueden bastar para pasar un rato “divertido”. Yo tenía claro a lo que iba, y me dejé llevar, aún con sus contradicciones argumentales, pero se trataba de jugar o no jugar. Al menos las reglas principales quedaban claras y no ha habido pretensiones de mayor calibre. Precisamente esta semana me vi “Terror en la ópera” de Dario Argento, que pareciéndose a “La monja” igual que un huevo a una castaña, tenía como principal característica el delirio y la inconsistencia argumental, riéndome incluso, cosa que para los tiempos que corren se agradece.

Se supone que en la abadía hay una presencia demoníaca con la que tienen que acabar el padre Burke y la hermana Irene, aún novicia. Ellos son la parte buena, los defensores del bien. Pues ya podían haber buscado una solución menos “berraca” y sacrílega para rociar a la monja endemoniada Valak con la sangre de Jesucristo. Que la hermana Irene se la meta en la boca y luego se la escupa en la cara a Valak, a modo de gargajo, me pareció de lo más contradictorio y casi “cyberpunk”. Ay, Dios mío, casi me meo, hablando mal y pronto. Y como murmuró con sorna mi acompañante Txipi: “Bendita esa boca, que tras guardar semejante reliquia, no debería meter en ella nada pernicioso”. Si es que además lo ponen en bandeja para el posterior pitorreo… En fin, las cosas de ciertos guionistas.

Resumiendo, la película es mala, incoherente, menor, frustrante y vaga. De las peores películas de terror del año y una total decepción. A ver qué tal sale la secuela, que la habrá, pero de momento preferiría un Sister Act 3. Si quieres ir a verla por la curiosidad y por el listón de anteriores entregas… allá tú

Patxi Álvarez