“La evolución sucede sin más”. Entrevista a Peter Jojaio

Entrecomics Comics vuelve a la edición con un trabajo muy particular: La opera Prima de Peter Jojaio “Febrero para galgos”, un desasosegante acercamiento al mundo de la infancia lejano a la idílica imagen que los medios tienden a mostrarnos. Una etapa de la vida llena de angustia y violencia que Jojaio muestra con una mezcla de humor negro y surrealismo. Un trabajo valiente y lleno de madurez que nos muestra el gran futuro de este joven autor. A pesar de ser “Febrero para galgos” su primera obra larga, Jojaio tiene una interesante producción anterior tanto en Apa-apa como en webcomics, fanzines y colaboraciones que merece la pena conocer. Con Peter Jojaio recorremos su trayectoria.

Pregunta: ¿Cuáles han sido las lecturas que han hecho que quieras dedicarte al cómic?

Me dedico al cómic por la necesidad de encontrar un formato más extenso que la tira de prensa o la ilustración, que era lo que hacía hasta ese momento. Más que una serie de lecturas originarias es un conjunto de lecturas que me han enseñado cómo se hace, y de ahí he sacado lo que he podido. Pero respondiendo a la pregunta, cuando empecé mis referencias principales eran El Jueves y Naruto. He ido descubriendo nombres sobre la marcha.

P.: Comienzas a colaborar en El Estafador, web-zine que mezcla política y humor dirigida por Javi Royo. ¿Cómo recuerdas los comienzos?

Era la primera vez que exponía mi trabajo a un público amplio y desconocido. Fue bonito. Me puse en contacto con Javi Royo y me dejó entrar a colaborar con gente cuyo trabajo seguía desde hacía tiempo. Ahí empecé a firmar como Peter Jojaio, nombre que Javi pilló de mi Facebook sin que yo supiera oponerme. Y ahí sigue. Peter Jojaio. El Estafador.

P.: Realizas el fanzine autoeditado Ratón Manía, historias cortas de humor negro protagonizadas por ratones humanizados (o no). ¿Cómo nace la recopilación?

Tenía algunas tiras jugando con el hecho de que Mickey es un sucio ratón. Me acabé obsesionando y la cosa fue derivando poco a poco en un monográfico de ratones y ratas humanizadas o no, que hablaba de su mundo y del nuestro, aunque no exista mucha diferencia. Eso me ayudó a conocer uno de los animales con los que convivimos a diario. Por ejemplo, descubrí que lo del queso es un mito; prefieren el dulce. Es información que en principio no sirve para nada, pero yo qué sé, puedes cogerla y romper el hielo con ella.

P.: Probablemente los ratones más reconocibles del mundo del cómic sean los personajes de Maus. ¿Cuáles han sido los referentes en tu obra?

Pues ya te digo que Mickey Mouse reúne todas las cualidades para ser un referente: como animal es fantástico y como persona es despreciable. La idea de hacer un homenaje a Maus estuvo sobre la mesa, pero pensé que era más adecuado no ensuciarlo. Para planteármelo a modo de monográfico no me fijé en nada, surgió como intento de ver cuántas chorradas se me podían ocurrir alrededor de un tema y de cuántas maneras podía contarlas.

P.: En Capricho vemos un cambio de registro que nos acerca a tu obra más actual.

Seguía la dinámica de Ratón Manía, sólo que tratándose de una historia cerrada la libertad de experimentación con el dibujo debía acotarse. Hay dos versiones de Capricho: una primera a color, y otra en blanco y negro, la misma historia con diferencias estéticas y narrativas en dos formatos (digital y papel).

P.: El surrealismo es otro de los componentes de tu obra que estará muy presente en Capricho.

Puede ser, pero no es buscado. También te digo que no he pensado mucho en ello. Sería tan sencillo como seguir el hilo que conecta algunas de mis películas, lecturas, pinturas, etc. favoritos. Por ahí estarían Lynch, Clowes, Boris Vian, Paula Rego, los hermanos Chapman, Paul McCarthy… Sin yo saber definir muy bien donde empieza y acaba el surrealismo, que conste.

P.: Capricho muestra una gran preocupación por los juegos formales, variando la estructura de la narración, fragmentándola y probando nuevas formas de composición.

También era la primera vez que hacía un cómic superior a las cuatro páginas. Fue un campo de pruebas en todos los sentidos, y por pura diversión. La historia me hacía gracia y lo hice lo más rápido que pude.

P.: En Capricho vemos la bonita historia de un niño y su mascota, un toro que bien podría ser el de Osborne.

Caminando por la calle, como hacen las personas y las ratas, recordé que Jesulín de Eubrique tenía un tigre llamado Currupipi. El pobre tigre murió y doy por hecho que fue disecado en Ambiciones con todos los honores. Luego la Guardia Civil entró en su casa a quitarle los animales disecados por no tener documentos que acreditaran el modo en que los animales habían sido asesinados. Ese tigre y el toro que es Jesulín son la piedra angular de Capricho. En serio.

P.: Con ediciones Valientes participas en Kobra, fanzine que varía cada número. ¿Cómo nace la colaboración en el recopilatorio?

Conocía a Martín, el dueño de Ediciones Valientes, de vernos por Valencia y coincidir en saraos. Me pidió material y le hice dos historias breves en un día o dos.

P.: En el fanzine es fácil ver nombres propios de la edición independiente que cada vez estáis reclamando vuestro espacio con fuerza. ¿Cómo ves el momento que estamos viviendo?

Hm… Creo que hay consenso acerca de la explosión que ha habido en los últimos años, con el nacimiento de muchos nombres con perfiles muy diferentes que llegan a través de la autoedición y consiguen ir un poco más allá gracias a las editoriales pequeñas. Es cosa buena. A ver qué nos depara el porvenir.

P.: Cada vez hay más espacios dedicados específicamente a la autoedición y la edición independiente. ¿Cómo ves este tipo de eventos?

Parece que gustan, por la autoedición y por la fiesta. Ojalá proliferen de modo que la gente pueda ganarse la vida con ello o algo parecido.

P.: Posteriormente colaboras en Terry realizando un especial acercamiento al hundimiento del Titanic.

Una mezcla de comedia negra y drama costumbrista. El Titanic, o la idea de un barco difícil de construir que acaba comiéndose un iceberg, es el telón de fondo para un trabajador del puerto, viudo con dos hijos, cuyo esfuerzo no es bien recompensado.

P.: En este trabajo vemos un nuevo salto tanto narrativo como estético.

Yes. El objetivo era hacer una historia muda, que necesariamente pasaba por cambiar el modo en que contaba las cosas hasta el momento.

P.: El color es una gran aportación en tu trabajo, un color que varía con respecto al de tu anterior obra en tu colaboración en Terry. Frente a los colores planos y brillantes optas por una paleta más cálida y llena de texturas.

Me basé en las fotografías coloreadas de la época que se hicieron en Belfast, donde se construía el Titanic, y en imágenes sueltas que encontré en varios sitios. El color es una herramienta importante, aunque no fundamental.

P.: Colaboras en la web tiktokcomics con la serie “Mañana serás papá”. ¿Cómo nace la serie?

Estaba buscando por el ciberespacio dibujos de Bendik Kaltenborn y una imagen a muy mala resolución en la que no se veía muy bien lo que había motivó la idea del primer capítulo. Como cuando miras al cielo y construyes formas reconocibles basándote en las formas de las nubes, pero no están ahí, es un delirio.

P.: En la serie regresas al humor.

No sé hasta qué punto voy a parecer un chiflado si digo que nunca he salido del humor.

P.: Tu obra se acerca se mueve constantemente entre la web y el papel. ¿Qué ventajas e inconvenientes ofrece cada uno de los medios?

El digital te da inmediatez para llegar al público y la posibilidad de jugar con recursos propios del medio, como la animación. El formato físico tiene otras cualidades relacionadas con el acabado y el hecho de ser un objeto. No quiero que la gente se enfade, porque hay quien ve una especie de enfrentamiento en la diversidad. Son calidades distintas, tienen su propia forma de ser interesantes. Los pros y contras se pueden poner fácilmente sobre la mesa y decidir qué te conviene hacer con tu trabajo.

P.: Tiktokcomics se está convirtiendo en un gran escaparate para autores con una forma de contar diferente. ¿Cómo llegas a la web y cómo funciona internamente?

Me contactó Ana Galvañ proponiéndome participar, me pareció genial y mandé una historia que tenía guardada. Se titulaba “No me hables de la muerte ahora”. La intención de hacer una serie surgió tiempo después. No conozco el funcionamiento de la administración, mi función consiste exclusivamente en mandar el cómic con el tamaño y formato óptimos.

P.: Para Apa-apa realizas Picnic Saturnal. ¿Cómo nace la historia?

Fundamentalmente de dos trabajos distintos, aunque también hay algo de hechos reales. Hay un cómic de Josh Simmons llamado The Furry Trap, una recopilación de historias donde se tocan muchos palos que siempre giran en torno a lo desagradable y/o lo violento, con un envoltorio que podría resultar amable pero que en realidad tiene un fondo muy oscuro. Por otro lado el visionado de Picnic at Hanging Rock me dió ideas sobre el tema, los personajes, y lo que podría ser la trama.

P.: En la historia vemos a un grupo de boy scouts perdidos en el bosque que tienen que tomar decisiones arriesgadas para garantizar su supervivencia.

Una pareja de niños impertinentes cuyas expectativas de supervivencia se ve supeditada a las decisiones de una pareja de adultos en la que no se puede confiar. El cómic comienza más o menos en medio del desastre, y termina antes del final.

P.: En la historia vemos las reacciones de los personajes al vivir una situación límite, momento en que abandonan las reglas de convivencia socialmente asumidas como buenas.

Aunque las situaciones límite pueden generar monstruos, estoy casi seguro de que lo habitual sería la creación de un nuevo modelo organizativo que permita sobrevivir al nuevo contexto. Lo que pasa es que semejante acto de sensatez no me llevaba a lo que pretendía contar.

P.: El tipo de narración es la más clásica hasta la fecha para un mediometraje que no deja indiferente a nadie.

No puedo decir más que gracias. Es importante no dejar indiferente a nadie.

P.: Destaca la edición de apa-apa, una apuesta por la grapa para una historia que ni es ni pretende ser una novela gráfica.

La elección del formato fue decisión de la editorial bajo sus propios criterios, y vino ya con la propuesta de hacer algo parecido a ‘Mañana serás papá’ con una duración más larga. Trabajar con unas pautas claras es de agradecer. ¡Gracias Apa-Apa!

P.: ¿Cómo vives el tema de los formatos? ¿Participas activamente en ello?

Generalmente todo suele ser cosa mía pero, como te comentaba, en este caso no. La idea de fondo de la historia y el formato suelen ser las primeras decisiones que tomo antes de empezar a hacer bocetos.

P.: Como otros trabajos de apa-apa la obra está subtitulada al inglés. ¿Hay una respuesta más allá de nuestras fronteras para las nuevas propuestas?

Veo que sí, y cada vez mayor. Creo que hay bastante sintonía entre lo que se hace aquí y lo que se hace fuera. Por lo que sea en España se hace buen cómic y muy variado, a juzgar por los nombres que pasan frontera, y por las nominaciones de los últimos Eisner.

P.: Mientras realizas las colaboraciones preparas tu opera prime, Febrero para galgos. ¿Cómo nace la obra?

Mientras estudiaba el último curso de Bellas Artes en 2013 me planteé hacer un cómic de unas 70 páginas a partir de unos esbozos de historia que tenía en mente. Días después lo aparqué porque se me estaba haciendo muy cuesta arriba llevar a cabo todos los proyectos que debía terminar. Poco después de terminar la carrera lo retomé para darle forma. Ha acabado teniendo unas cien páginas más de las que pretendía.

P.: En Febrero para galgos te acercas a dos niños, dos personajes sin nombre que se apoyan entre si frente a un mundo que no les deja salidas.

Y que ya de por sí es una ruina. El relato se cuenta a través del chaval rubio, desde dentro hacia fuera y desde dentro hacia más adentro. Uno de los objetivos era contar la historia desde el punto de vista de un personaje psicológicamente roto, lo que da bastante juego. Inevitablemente el muchacho gordito tiene bastante peso narrativo y resulta fácil ver un paralelismo entre ambos.

P.: Acoso escolar, desarraigo familiar son el telón de fondo de una historia que muestra que la infancia no es, necesariamente, una época tan feliz como los medios se empeñan en mostrar.

En la niñez siempre hay ese algo de felicidad, o de querer pasarlo bien de cualquier manera. Lo que también sucede en la infancia es que todo lo que vives y percibes empieza a conformar eso que llamamos normalidad. La suerte decide si es más o menos bonita y, en consecuencia, buena parte del tipo de persona que vas a ser.

P.: El surrealismo se convierte en hilo conductor de la obra, mostrando momentos que permiten conocer, casi sin palabras, las motivaciones de los protagonistas.

Prefiero que sean las imágenes las que vayan cargadas de significado, aunque sea un significado poco definido. Supongo que viene de mi formación artística y de no saber escribir muy buenos diálogos, de intentar hacer virtud de la necesidad

P.: La violencia se convierte en el modo de relación entre los personajes, una violencia convertida en un recurso narrativo más.

Tiene mucha importancia por lo que comentas, porque te explica esos modos de relación, en qué estado se encuentran, el carácter de cada personaje… Si fuera gratuita no tendría ninguna gracia, todo eso se diluiría. Por eso también es importante controlar su uso. Además hay una violencia que impregna el ambiente, que se ve en los escenarios, en los habitantes de ese mundo, y que de algún modo naturaliza esa aparición de la violencia física en el relato. Como un estado constante de amenaza que explica esas respuestas.

P.: En la obra los juegos formales que habíamos visto hasta el momento se asientan para hacer que la historia avance en nuevas direcciones.

Todo el trabajo anterior me ha servido de aprendizaje y aquí he tenido tiempo para ir madurando esas ideas. Hay mucho trabajo de construcción y destrucción durante el proceso con la intención de no convertir esos juegos en simples malabares. Lo contrario sería fuego de artificio, y eso no me gusta.

P.: Depuras el estilo para lograr un estilo impersonal y elegante que te permite ofrecer una distancia con respecto a lo que estás contando en la línea de Chris Ware.

Puede ser. Sería consecuencia de buscar un lenguaje fácil de entender, que distrajera lo más mínimo. Estuve fijándome en Hergé y en Suehiro Maruo para definir cómo sería el dibujo. No sé si esto tiene algún sentido visto desde fuera. ¡Cu-cú! Es difícil sacudirse a Chris Ware cuando es uno de los pioneros del cómic del actual, y no tiene mucho sentido copiarle a lo loco porque nadie lo hará mejor. Es más interesante deconstruir su trabajo y aprender de él.

P.: Los galgos tendrán un especial protagonismo en la obra, convertidos en símbolos de la huida en una obra que está lleno de ellos.

Aunque el título no hace alusión directa a ellos. Es una metáfora en referencia a que Febrero es el mes en que termina la época de caza en España, cuando los galgos ya no tienen utilidad para los cazadores y son asesinados. En el cómic aparecen como un personaje más, quizá y en parte como símbolo.

P.: Como en Picnic Saturnal el fuego es, de nuevo, liberador para sus protagonistas.

Ya, me he dado cuenta de que me fascina el fuego. No es que sea yo un pirómano ni nada de eso. Debe ser algo que arrastramos desde tiempos ancestrales, la enorme carga simbólica que tiene por su función en el desarrollo de nuestra especie. El fuego es lo mejor. Quemar bosques y tal no. Quiero dejaro claro.

P.: Febrero para galgos es tu trabajo más largo hasta la fecha. ¿Cómo ha sido trabajar una obra de tanta longitud?

Como hacer un triple máster que te da la universidad de la vida a cambio de disciplina, vida social y salud física y mental. Ha sido de muchas maneras, unas bonitas y otras menos bonitas.

P.: ¿Cómo ha sido el trabajo con Entrecomics comics?

Se fiaron de mí y me dejaron hacer lo que quise durante esos tres o cuatro años, sin ninguna presión ni nada. Al cómic le ha venido bien, creo firmemente.

P.: Cada vez es más estrecho el espacio entre las pequeñas editoriales y las grandes como Mondadori, dispuestas a buscar voces nuevas con propuestas personales. ¿Cómo ves la situación de la edición en nuestro país?

No te sabría decir porque no estoy nada metido en el mundo editorial. ¡No te voy a mentir!

P.: ¿Cuál será el siguiente paso en tu evolución?

No lo puedo calcular, la evolución sucede sin más.

P.: ¿Proyectos?

Estaré haciendo ilustraciones e historias breves con Derrengueta. Necesito descansar un poco y llevar a cabo cosas más ligeras.

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