La corresponsal: Yonquis de adrenalina

Matthew Heineman es un director de cine, que hasta la fecha solo había dirigido documentales, dentro del mundo del documental está catalogado como uno de los mejores. Ahora nos presenta su primera película de ficción, un biopic sobre la periodista de guerra Marie Colvin. Entre los anteriores trabajos del director podemos destacar “City of Ghosts” y “Cartel Land”. La película estuvo al principio en la carrera de los premios internacionales, con alguna nominación a los globos de oro, pero no paso de ahí.

La historia se centra en la corresponsal de guerra Marie Colvin, nos van mostrando los diferentes conflictos en los que ha estado, desde que empezó en el año 1986 cuando entrevistó a Muamar Gadafi poco después de que Libia fuera bombardeada por Estados Unidos. Posteriormente en el año 1999, durante la crisis de Timor Oriental se negó a abandonar el país y sus reportajes ayudaron a salvar a más de 1500 mujeres y niños refugiados.

En el año 2001 mientras cubría la guerra civil de Sri Lnaka, perdió un ojo debido al impacto de una granada, años más tarde ayudo a descubrir en Irak una fosa común y finalmente su destino final, cuando el 22 de febrero de 2012, moría en la ciudad Siria de Homs, víctima de un ataque de la artillería al poco de denunciar públicamente y en directo lo que para ella era el peor conflicto bélico que había cubierto nunca.

Todos lo que vamos viendo esta dirigido de una manera impecable, nos muestra muy bien el peligro y el miedo, entiendes muy bien el odio y la barbarie de la guerra. A medida que va transcurriendo la película empiezas a ver la compleja personalidad del personaje, sus tramas, el miedo que pasaba y te preguntas porque lo hacía, porque tenía esa necesidad de jugarse la vida. Refleja, aunque el espectador no lo entienda, esa obsesión por jugarse la vida.

Todo el peso de la cinta lo lleva Rosamund Pike, tiene una actuación memorable, en todo momento está acompañada por su fotógrafo, papel interpretado por Paul Conroy. La película es valiente y arriesgada, combina momentos de ficción con otros que parecen más un documental. Recomendable para conocer la vida de esta periodista que dio su vida para que todo el mundo conociera la verdad.

Lo mejor: El trabajo interpretativo de Rosamund Pike.
Lo peor: Algún guiño que meten sobre el periodismo y que sobra.

Patxi Álvarez