“La balada de Jolene Blackcountry”. Entrevista a Victor Puchalski

Después de “Entre the Kann”, regresa Puchalski con una nueva propuesta aún más radical si cabe. En esta ocasión no se trata de seguir el camino marcado con el anterior libro sino basar en la contención la propuesta formal dejando que el propio formato de la obra sea el que brille con luz propia, y nunca mejor dicho, porque “La balada” es un libro realizado con una segunda tinta que se ilumina en la oscuridad. Más allá del alarde técnico de seriegrafiar con tinta fotoluminiscente las 40 páginas del tebeo, “La balada” nos muestra la imparable evolución del autor, que nos muestra que aún tiene muchas cartas que mostrar.

Pregunta: ¿Qué es “La balada de Jolene Blackcountry?

Es mi segundo cómic con Autsaider Cómics, formato álbum, que cuenta el viaje iniciático de Jolene Blackcountry, una chica que entra en una especie de segunda dimensión en la que deberá superar tres pruebas para conseguir su objetivo. Es ciencia-ficción, misticismo, combate, el espíritu de la guerrera, el cosmos, la naturaleza, nuestro presente y futuro… y todo esto acompañado con un juego “físico” para lxs lectorxs, ya que es un tebeo a dos tintas; negro y otra tinta fotoluminiscente (que brilla en la oscuridad); que deberán ir cargando con luz a medida que lean el cómic para ver que otras cosas, en principio ocultas, revela las viñetas.

P.: ¿Cómo nace la obra?

La obra tiene realmente dos puntos de nacimiento. El primero es un proyecto que llevaba tiempo escribiendo en el que distintas historias cortas se entrecruzaban y tenían un nexo común. La base y el mensaje con los que quería trabajar nacieron ahí, pero JOLENE tenía una entidad propia y pese a molarme la idea y querer echarlo para delante no me encajaba en ese proyecto. La otra parte es la que sigue: Hace cosa de un año, durante el salón del cómic de Barcelona de 2016, hablando con Ata Lassalle, mi editor, me comentó por encima su idea de hacer algo con tinta que brillase en la oscuridad, y ahí quedó el tema. Casi un año después, al saber que Autsaider iba a tener stand en el salón del cómic de 2017 y que yo estaba nominado a autor revelación en los premios ficomic por Enter The KANN, le propuse a Ata sacar tebeo, una novedad más dentro de todas las que Autsaider Cómics iba a tener allí. Ata aceptó y comenté la idea que me había soltado un año antes de la tinta que brilla en la oscuridad y que se adaptaba bastante bien a una cosa a la que podía darle forma. El resto ya fue echar horas y currar,

P.: Sorprende el cambio de registro después de Kann.

Son tebeos muy distintos, aunque con una base muy parecida, o con una intención muy similar. Es verdad que aquí las herramientas y los recursos que utilizo para hablar sobre algo y contar la movida cambian completamente en cuanto a planteamiento, en cuanto a como lo he tratado. Hay un cambio fuerte, sobre todo visual, a todos los niveles, desde el estilo de dibujo, la composición de páginas, el tempo, el espacio que le dedico a lo que sucede, el formato, etc… pero creo que comparten espíritu pese a que el meNsaje es distinto. En Jolene hay una carga brutal de subtexto (como en Kann), solo que aquí la primera capa, antes de llegar ahí, ya es hardcore, una declaración de intenciones.

P.: En tu primera obra habrá multitud de fuegos artificiales a los que renuncias en este nuevo trabajo. El dibujo destaca por su limpieza y renuncias al sexo y la violencia como material pirotécnico para centrarte en una trama en la que el misticismo se convierte en el núcleo duro de la obra.

Llevaba cero ganas de hacer un cómic violento como tal, pero estaba muy obsesionado con que siguiese siendo un tebeo de combates, de lucha (que creo que en parte es lo que es). Para mi no tenía ningún interés hacer un “manga de peleas”, un tebeo de acción como tal. Quería conseguir que fuese agradable, reflexivo, violento, y todo lo que es mediante otras herramientas que no fuesen ese impacto visual que es Kann. Digamos, que las puertas de entrada a lo que te quiero meter en la cabeza iban a ser otras. Son conceptos muy amplios y en este caso lo traté de una forma distinta; parte de esa forma de tratarlo empezaba en lo gráfico, claro, y tiré de manga y de europeo, porque eran dos conceptos que se amoldaban muy bien a lo que ahí iba a pasar y se iba a contar,

P.: Al leerlo es difícil no acordarse de las aventuras de Druillet, a medio camino entre el viaje cósmico cercano a Ziggy Stardust y el viaje interior en la línea de la exploración de los 70 del propio cuerpo con la mirada puesta en el misticismo oriental.

Hay mucho de Metal Hurlant. De hecho, siempre dije que lo quería era mi propio álbum europeo de Sci-Fi. Yo considero La balada de Jolene Blackcountry ciencia ficción, sin saltos locos, sin explosiones, sin naves explotando, etc. Le quité “la aventura” tal como la conocemos o como estamos más habituados a consumirla y tiré para una ciencia ficción que siempre me ha interesado mucho más, más mística, el guerrero espiritual, la reflexión sobre las acciones y sobre las pruebas a las que se enfrenta un personaje, etc. Entre lo que cuenta y como se cuenta se acabo confeccionando ese marco en el que está Jolene. Sí, muy setentero, muy cósmico, muy Metal Hurlant, sin perderse demasiado en lo psicodélico, porque más allá de fliparla con el contexto en el que se mueve Jolene lo suyo era profundizar en sus acciones, metas, mensaje y en su combate.

P.: Otro referente que parece estar muy presente es el manga, especialmente la línea clara de Tezuka.

Creo que no tener presente a Tezuka sería casi un error. Aunque no hay ninguna referencia consciente en realidad, Tezuka es de esos que siempre están en “la batidora”. NO perseguía una referencia o influencia directa, vaya, pero que estar está, eso sí.

P.: En Kann parece que el estilo fluctúa en función de la intensidad del momento mientras que en “La balada” la obra adquiere una mayor coherencia interna.

Bueno, esa era una de las herramientas o puertas de las que me valía en Kann para contar lo que sucedía en todos los aspectos, para generar distintas cosas durante su lectura, darle matices al recorrido. Aquí las herramientas, la técnica, los trucos, son distintos. El fluir es distinto al de Kann, porque su mensaje también lo es, y su intención es muy distinta, además que a Jolene se “juega” de forma muy diferente a como se jugaba a Kann. Kann era un disco; Jolene funciona más como una canción larga en cinco partes.

P.: Además de la apuesta argumental el gran reto de la historia está en que está íntegramente realizado con una segunda tinta que brilla en la oscuridad.

Sí. Esta fue una de las partes más complicadas a la hora de parir todo Jolene. No por su ejecución sobre el papel, porque al fin y al cabo lo único que había que hacer era dibujar más y echarle más horas. Donde se complicaba la cosa fue al pensar en ello en un sentido argumental, en que tuviese un sentido y no fuese solo hacer que quedase bonito el juego en cuestión. Al final las dos cosas cuajaron de puta madre. Es un juego que necesita de lxs lectorxs, de su participación, que pasen más tiempo jugando, con el tebeo en sus manos, divirtiéndose, asimilando. Ha funcionado muy bien la idea, como está puesta y además, una vez cargas la tinta… brilla de la leche aquello.

P.: Si en Kann el color es fundamental en “La balada” desarrollas una imaginería poderosa que queda deliberadamente oculta. Trabajas una iconografía que solo se puede ver en la oscuridad.Precisamente. Quería que la experiencia fuese en ese sentido. Que se pudiera seguir las historia, leer el mensaje, el negro sobre blanco, pero que por otra parte exigiese una dedicación el ver lo que se oculta, esa segunda dimensión, todos esos segundo significados, ver más allá. Creo que iba muy en relación con el argumento del tebeo. Al final ahí hay una base sobre la que se edifican matices que juntos tienen un objetivo común.

P.: ¿Cómo ha sido el trabajo con la editorial para desarrollar el tema de las tintas?

Pues sin entrar en procesos técnicos… dando gracias a Autsaider Cómics por no mandarme a cagar de una puta vez, jajajajajaja. Ata siempre me dice que mis cómics están “muy vivos”. Y creo que tiene razón, porque hay una serie de cosas que están como planeadas al extremo por mi parte, y otras (que son las que sirven para que avance tanto la editorial como la imprenta) que la verdad soy la anti-profesionalidad personificada. Una de ellas, por ejemplo, era la carga de tinta fotoluminscente, que me era casi imposible planificarla con un 50% de acierto. Pero nada, al final, ahí está el tebeo para probarlo, todo chachísimo.

P.: Para activar las tintas es preciso que cada página se cargue con luz solar antes de poder verla en la oscuridad. El libro se convierte en un juego en el que es fundamental la participación del lector.

Luz solar, o de linterna, o con la linterna del móvil. La otra noche estaba en casa de mi hermano “jugando” con el Jolene y él lo cargaba con la linterna de su móvil. La verdad es que aquello era de un nuclear que ni Hulk.
La participación, como comentaba, es esencial, era una de las cosas que buscaba. El efecto está que te cagas; los efectos siempre molan, o casi siempre; pero no quería quedarme ahí. Para mi era esencial que no solo se disfrutase, sino que se jugase, que se tocase, que se fuese comprendiendo, que lxs lectorxs pasasen tiempo con el tebeo.

P.: En el libro conocemos la iniciación de Jolene, que le lleva asumir tres retos en los que la fuerza no será esencial.

Bueno, es otro tipo de fuerza la que aplica Jolene. Ella actúa dando esa sensación de búsqueda de paz, aunque más que eso yo diría que actúa de forma no-destructiva, sino re-constructiva. En su combate, porque combate y lucha hay, la acción y la violencia no son la principal arma de la protagonista para alcanzar la victoria. Ella lleva a la guerrera dentro, lleva dentro su espada, su corazón, su cerebro, su mente y su alma. Encara las pruebas y los retos de una forma que hasta ahora yo no había tratado así. Digamos que lo que hay de combate espiritual es mucho más esencial aquí para pelear y vencer que una violencia más gráfica o más evidente.

P.: Sorprende el corto espacio de tiempo en el que has desarrollado la obra desde la salida de Kahn. ¿Cómo ha sido el proceso de elaboración de la misma?

He tenido que apretar un poco, jajajajaja. Tuve poco más de tres meses para desarrollarlo, dibujarlo y rematar, pero ha sido la hostia en ese sentido. Tenía muchas ganas de darle forma a esto, a esas idea que bailan en Jolene y había que ponerse las pilas. El proceso fue bastante acelerado pero muy natural; tuve diciembre para saber lo que quería y como lo quería, y enero y parte de febrero para dibujar y cerrar temas de edición. Vaya, que no he tenido en ningún momento esa sensación de estar metido en algo caótico o a correprisas o como se diga. Ha sido otro combate, de los que me gustan.

P.: El guión de la obra incita a la relectura frente a la acción intensa de Kann.

Kann también, creo yo. Quizás porque su “locura” era otra, y la forma de disfrutarlo también. Aquí el guión, la base del mensaje, creo que es más comprensible porque es mucho más evidente, mucho más directo, pero si que creo que Jolene gana en esa relectura en otros aspectos, como por ejemplo el disfrutar de los matices de los diálogos o los textos de apoyo y además, que es un tebeo, como lo fue Kann, hecho para eso, para que se quiera y se pueda releer, para jugarlo y para pasar más tiempo sacando significados, matices, nuevos cortes. La verdad es que eso es algo que siempre intento hacer, que invite a la relectura pero no por falta de comprensión, sino por esa sensación que puede quedarte de querer escarbar y disfrutar más. Muy 2001 eso, ¿no? En definitiva muy… ciencia ficción. El subtexto y esas cosas que a mi me gustan tanto.

P.: En el trabajo abres puertas a otras realidades alternativas que conviven en nuestro mundo.

Jugar, a nivel de herramienta, con la fantasía, con los géneros, es una de las cosas más guays que para mi existen en este y otros medios (ya sea cine o literatura, por ejemplo). Me parece que hace falta más ficción que vaya en ese sentido, que se utilicen los géneros, la fantasía, la imaginación, como vehículos para conducir a lxs lectorxs a otro estado, a otro plano de reflexión, más allá del entretenimiento pero sin renunciar a el, sin cargarse lo disfrutable. ¿Que mejor manera de hablar de nuestra realidad, que en mi opinión es un conjunto de realidades enorme, que plantando directamente ese concepto delante de la cara?

Vuelvo a la ciencia ficción, al concepto que todos controlamos, de género que trata sobre el presente en el que está hecha. Ese es uno de los pilares que sostienen la base de La balada de Jolene Blackcountry. Yo creo en mil mierdas extrañas que ahora no voy a comentar porque no es el momento, pero una de ellas si que aprovecho para dejar constancia; creo en el poder transformador de la ficción, de las ficciones y fantasías, más allá del simple vehículo para el entretenimiento que nos han metido. La metáfora, la parábola, el poder del símbolo visual que tenemos en cada viñeta. Estamos manejando una cantidad de herramientas tochísimas, pero “la gran máquina” las absorbió y de alguna forma ahora solo las planteamos como un efecto más dentro de todas las herramientas que se utilizan para producir algo que sirva para echar el rato antes de ir a hacer otra cosa.
No sé, que me voy ya mucho y aquí es difícil de comentar, pero haciendo referencia a la entrevista anterior que me hiciste, me remito a mis palabra de entonces: La caverna, la cueva.

P.: Utilizas nuevos recursos y fotomontajes para jugar con las texturas de la obra.

Sí, he tirado en algunas viñetas de manipulación de fotografía. Porque el acabado me interesaba mucho y en cierta medida porque me acercaba todavía más a esa estética manga de fondos o texturas como muy realistas o muy crudas incluso que se contrastan de forma tan peculiar y guay con los personajes, mucho más estilizados.

P.: ¿Cómo está siendo la respuesta a la obra?

Buff, en el pasado Salón del cómic de Barcelona, 2017, aquello fue una pasada. Y poco a poco la gente va respondiendo más y mejor. Sin duda, así generalizando, una cosa con la que me quedo es ver que, si ya había KANN-maníacxs, lxs JOLENE-maníacxs son cada vez más.

P.: ¿Proyectos?

Por no mentir diciendo algo concreto y que luego se quede en un cajón (jajajajaja) te digo que varios. Mucho lío con muchas cosas, y un tebeo medio-aparcado; me lancé cual guepardo a darle forma a una ida de olla llamada OILPUNK (que la gente que me tiene fichado sabrá del asunto) pero necesita más punch, así que me toca re-escribir mucho y dudo que esté para este año, aunque nunca se sabe… pero a final de año habrá algo, eso seguro.

HISTORIA DE UNA PÁGINA

El escaneo original. Aunque luego digitalmente siempre retoco algo, lo muevo, etc. en este caso no siempre dibujé dos capas (negro + tinta fotoluminiscente), sino que, como lo tenía muy cerrado en el storyboard, decidí dibujarlo todo en la misma página y ya con photoshop separar las capas.

Así es como queda con las dos tintas colocadas, en escala de grises. Lo importante era jugar con las posibilidades de la tinta, el hecho de que brillase en la oscuridad y el positivo/negativo. Decidí borrar algunos elementos despues de dibujarlos, en lugar de estar impresos en esta tinta fotoluminiscente, así crearía una falsa sensación de dibujo cuando estuviese a oscuras. Parte de la vegetación que sale de la cabeza del ciervo, o la espada interior de Jolene, por ejemplo. Normalmente lo paso a blanco y luego lo borro, o coloreo en la capa de la tinta fotoluminiscente y luego selecciono mi línea para borrar tanto el negro original como parte de esa capa, dejando el hueco que no se verá a la luz del día pero que dibujará línea negra a oscuras.

Básicamente es el aspecto final que tendrá la página a la luz del día. Con los diálogos ya rotulados y colocados y con la supresión de muchos de los elementos importantes que hay que descubrir “jugando” con el tebeo.

Es la capa que se serigrafiará con tinta fotoluminiscente, con los espacios para crear esa línea negra en la oscuridad y lista para la imprenta.

El resultado final. el aspecto que tendrá cuando lo veamos a oscuras.

Links de interés:

– Entrevista a Puchalski por “Enter the Kann