Hotel Bombay: Lujo asiático

El cortometrajista australiano Anthony Maras nos presenta su ópera prima, una película cargada de tensión y basada en una historia real.Toda la historia se centra en los atentados ocurridos en 2008 en la ciudad india de Bombay, donde murieron 173 personas en doce ataques terroristas contra turistas y habitantes locales. La cinta nos ofrece muchas imágenes reales de los acontecimientos.

Era todo un reto para el director mostrar en la pantalla todos estos actos, sin entrar ni pasar en ningún momento, ese punto de morbo o sensacionalismo. Maras evita hacer una película protesta contra la sociedad musulmana, lo único que hace es mostrarnos lo ocurrido ese fatídico día.

Desde la escena inicial cuando vemos la llegada en barco de los terroristas, hasta el desenlace final el espectador se sumerge en una espiral de violencia, vemos atentados en la estación de tren, en los puntos más visitados de la ciudad, pero sobre todo se centra en la inclusión de los terroristas en uno de los símbolos del lujo occidental, el mítico hotel Taj Mahal.

Todo funciona bastante bien, gracias a su ritmo vibrante y a una puesta en escena espectacular, el tramo que transcurre dentro del hotel provoca sensación de asfixia y nos sabes por donde puede transcurrir cada escena. Otro aspecto que se representa muy bien es la figura de los terroristas, vamos viendo como el fondo son unos simples muñecos de trapo, engañados por las mafias para que cometan todas esas barbaridades.

Dentro del reparto podemos destacar las dos caras más conocidas, tanto Armie Hammer, como Dev Patel son los que llevan la voz cantante de la cinta, secundados por un elenco de actores secundarios y por una gran cantidad de extras. En definitiva estamos ante una cinta de ficción, que en muchos tramos puede parecer un documental. Es interesante para saber más detalles de unos de los ataques terroristas más graves ocurridos en la India.

Las escenas de violencia están rodadas de manera cruda y realista, con más imágenes pavorosas de asesinatos que la mayoría de ‘slashers’, a sabiendas de que se está contando un hecho real tremendo que significó un fuerte shock para la India y para el mundo civilizado. O sea, una rotunda brutalidad en imágenes de vísceras desparramadas y otras, que sin dude son excesivas.

Pienso que Maras se centra en el escenario del Hotel y no en otros de Bombay donde también hubo atentados, porque en el tal lugar había hombres y mujeres occidentales que sin duda venden más que la pobre gente que murió ametrallada o bombardeada, por ejemplo, en la estación de ferrocarril de la gran urbe.

En este sentido, el principal problema de la película es que, aparte de los estereotipos sociales y culturales típicos-tópicos que aportan poco y mal, no se observa el intento de cierta reflexión política o social, lo cual que tras finalizar el metraje, el espectador puede legítimamente preguntarse qué sentido tiene lo que cuenta Maras, qué pretende al hacer tan violento film. O tal vez, Maras meramente ha querido impactar a los asistentes del mismo modo que lo podría haber hecho con una obra de catástrofes. Solo que esta historia es veraz y está extraída de la crónica más negra de la reciente historia del mundo. De hecho, está construida en base a docenas de entrevistas de personas que vivieron los acontecimientos.

Patxi Álvarez