Heavy 1986. Entrevista a Miguel B. Núñez #comic

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Miguel B. Núñez es uno de los autores más personales de nuestra escena. Un irreductible creador de que nunca se ha doblegado a modas, ofreciendo un universo de gran riqueza. Su última apuesta, Heavy 1986, es todo un homenaje a una época y a su banda sonora. A veces duro, a veces nostálgico, Heavy 1986 respira y  transmite sangre de barrio en cada una de sus páginas. Con Miguel conocemos un poco más la obra con una particular banda sonora propuesta por el propio autor.

Pregunta: ¿Qué es Heavy 1986?

Un tebeo, cómic o novela gráfica, como prefieras llamarlo, sobre un grupo de adolescentes de barrio seguidores del heavy rock en el año 1986. Inspirado en mis propios recuerdos.

P: ¿Cómo nace la obra?

Como otras historias mías, dibujé una primera viñeta y luego otra sin tener nada claro lo que andaba buscando. El resultado de esta improvisación, la chica vistiéndose, me llevó al principio de la película Pretty In Pink, pero en heavy. Y también el vídeo de Shot in the dark de Ozzy Osbourne. Aquellas amigas yendo a buscar a otra para ir a un concierto. Y resulta que ambas cosas son del año 1986. El resto llegó   solo,  porque se trataba de algo que conocía al dedillo, mi propia adolescencia. Así que podría decir que todo empezó por pura casualidad pero si lo analizo más se trata de una historia que estaba dentro de mi, solo que nunca antes había intentado contarla.

P.: En el libro recuerdas tu época de adolescente. ¿Cómo ha sido volver a esa etapa de tu vida?

Aunque muy lento, por motivos personales que me impideron trabajar con mejor ritmo, ha sido un trabajo muy divertido. Siempre es agradable recordar buenos tiempos y la parte mala la repasas con la serenidad que dan los años. También he tenido que hacer una revisión de mi propia memoria histórica. He ido chequeando recuerdos a base de hemeroteca de periódicos en internet y hablando con gente con la que viví aquel año. Lo más emocionante ha sido ponerme discos, que me se de memoria, pero que al escucharlos mientras dibujaba la historia, me servían a modo de máquina del tiempo, o magdalena proustiana, si quieres. En algunos momentos he sentido algo muy parecido a aquella fabulosa excitación con la que sienten todo los adolescentes. Quizá hasta me haya rejuvenecido un poco.

P.: El libro se convierte en un recorrido sentimental por la música que marcó tu juventud. Un momento en el que la música se convierte en algo más que la banda Sonora de vuestras vidas.

Yo me recuerdo escuchando canciones desde niño y aunque he acabado amando muchos estilos que poco tienen que ver entre ellos, sin duda el rock duro fue el que más me marcó como oyente. En esos momentos algunos discos se convirtieron en una compañía real, algo en lo que te apoyabas.

P.: Al leer el libro no he podido dejar de pensar en Hit Emocional de Juanjo Saez aunque sus planteamientos no pueden estar más alejados entre si.

Aún no lo he leído. Ni siquiera sabía de su existencia hasta que he empezado la promoción de Heavy 1986 y alguien lo mencionó. Así que no puedo decirte.

P.: Cada capítulo está marcado por una canción y cierras el capítulo haciendo cómplice al lector de tu vinculación con la canción.

No se muy bien de dónde me vino esta idea. Si funciona como puente entre lectores e historia pues me alegro un montón, porque al empezar tenía mis dudas sobre su utilidad más allá de cotillear en mi memoria. Lo cierto es que las personas que lo iban viendo me decían que agradecían esas notas, así que han acabado siendo una parte importante.

P.: Además de la música reflejas como era la sociedad que se vivía entonces. El terrorismo de ETA, el pacto de la OTAN… los momentos que vive el país se filtran en la vida de los protagonistas.

Soy de los que piensan que el contexto es importante para entender cualquier cosa. Si quieres comprender a aquellos jóvenes que fuímos sin quedarte solo en los estereotipos, tienes que echar un vistazo al entorno en el que nos tocó vivir. No es lo mismo salir con tus amigos y que no te pare la policía, a que lo haga cada día. Y no es lo mismo oir hablar de las bombas en un telediario, a que pases unas horas antes por donde después iba a estallar una. Dibujar el contexto era la mejor manera de hacer que alguien que lo leyera, y no hubiera vivido ni la época ni nuestro ambiente, pudiera ponerse en los zapatos de los protagonistas. En este caso ¡en las zapatillas!

P.: Frente a la realidad de los medios muestras también la vida de los barrios obreros en una época muy difícil.

En aquel momento aún se alimentaba el ideal de la clase media. Padres y madres que trabajaban duro por un futuro mejor para ellos y sus hijos. El “querer es poder” que le vendía un jefecillo de oficina kafkiana al protagonista de la película “Il Posto” de Ermanno Olmi. Se agarraron a un nuevo sueño de felicidad que resultó ser más alienante y frágil de lo que se les había prometido y que no dejaba de ser una nueva clase obrera en la era de la desindustralización. Nos rebelábamos contra ese futuro que no nos atraía absolutamente nada y el rock era una forma muy visible de hacerlo.

P.: El Heavy y la cuadrilla se convierten en una vía de escape frente a las pocas opciones de futuro y la incomprensión de la generación anterior.

Las letras de aquella época lo explican perfectamente. Ángeles del Infierno cantando “Vive Libre”, Barricada “Okupación”, Obús “Crisis”, Panzer “No hay quien nos pare”. El año 1986 venía cargado de rebeldía. Y ya no se trataba de pocas opciones sino “de qué opciones”. Lo que te ofrecían no te gustaba y tratabas de encontrar tu sitio.

P.: Las relaciones con los amigos, los ligues y la relación con los padres vertebran la obra.

Sí, básicamente las dos partes del asunto adolescente suelen ser tus amigos y los adultos. A mi todo lo que tiene que ver con esta época de la vida me fascina. Por una lado se les pide que mantengan la inocencia de sus años infantiles y por otro se les presiona para que se comporten como adultos de una vez por todas. Se les exige crecer pero se les impide hacerlo a su manera. ¿Quién puede llevar eso sin rebelarse un poco? I’m Eighteen cantaba Alice Cooper. “Soy un niño, soy un hombre” Eso describe perfectamente lo complicado que eran las relaciones con los adultos, cuando quizá ellos fueran más responsables de ese conflicto de lo que estaban dispuestos a admitir. Y eso sigue ocurriendo mucho.

P.: ¿Cómo ha sido el proceso de documentación?

Primero mi propia memoria, luego comprobar que no fallaba tanto como yo pensaba y revisar en hemerotecas de periódicos, como te contaba. Ver muchas imágenes de la época, películas, video clips, actuaciones, telediarios, publicidad, las fotos propias o las de gente que compartía las suyas en facebook. Todo lo que me ayudara con los detalles que siempre cuesta recordar con exactitud.

P.: En el libro mencionas como has contado con la ayuda de Obus. ¿Cómo se produce la colaboración?

Me echaron un cable con una información relacionada con su disco del 86, “Dejarse la piel”. Yo no estaba seguro de si me encajaba por fecha meterlo en uno de los capítulos. Ellos me confirmaron que el disco es posterior al verano de aquel año, y como la historia no llega hasta ese momento, acabé utilizando una canción de otro disco anterior. Lo que tiene internet, que puedes contactar con los músicos con los que creciste. No les conozco personalmente, pero trataré de hacerles llegar un ejemplar para agradecerselo porque no todo el mundo tiene estos detalles con los seguidores.

P.: El cambio de registro con respecto a tu obra anterior es llamativa. Pocas veces te hemos visto en una historia tan costumbrista.

Empecé con “M”, mi primer tebeo en 1999 que, entre otras cosas, contaba mi propia historia trabajando en un almacén de Telefónica en un polígono de Getafe. Luego hice “Interferencias” que también tenía este tono coral y costumbrista pero no estaba basado en mi propia vida. En general he hecho muchas cosas con ambientes fantásticos o históricos y en estos últimos años he retomado lo autobiográfico con mis “Cuadernos” publicados por “Libros de Autoengaño”. Yo no podría hacer solo cómic autobiográfico ni costumbrista, tampoco solo cómic fantástico. Lo que ocurre es que al final, de una u otra forma, acabo hablando siempre del tema de la libertad.

P.: Los personajes seran uno de los grandes logros de la obra. Es un trabajo coral en el que enseguida el lector empatiza con los protagonistas.

Gracias. La gente me dice que se siente reconocida en los personajes o que les ha cogido cariño y se pregunta qué será de ellos después. No creo que haya nada mejor para un autor, ver que de alguna forma has conseguido dar vida a tus dibujos. Es una de las cosas que me tiene más feliz.

P.: En la obra cuidas los diálogos que permiten definir a los personajes a la perfección.

No quería hacer hablar a unos adolescentes ochenteros como hablo yo ahora. Es obvio que muchas expresiones ni las recuerdo y quizá algunas no fueran exactamente así. La memoria tiene huecos. Pero he tratado de hacer diálogos que fueran lo más naturales posibles, aunque supongo que a mucha gente que no haya vivido la época puedan resultarle más bien lo contrario. He intentado hacer una historia desde una visión adolescente, no desde la de un tío de 46 años, padre separado, con un fondo de armario ya importante y pesado.

P.: El color acaba de completar una obra redonda.

Me alegra que te haya gustado, especialmente porque para mi dar color es un dolor. Soy daltónico y obviamente la forma de conjuntar colores puede resultar rara, o eso me han dicho. Me gustan los colores planos y chillones, supongo que porque me cuesta menos diferenciarlos.

P.: La música está muy presente en tu obra desde tus comienzos, como demuestra la revista “Recto” que realizabas junto a Paco Alcazar.

No me gustaría vivir sin música. Si llegara ese momento habría que adaptarse y tratar de ser feliz igualmente, pero uno se acostumbra a tener esa compañía siempre. Porque para mi es algo que tengo a mi lado desde que me levanto hasta que me acuesto.

P.: Edita Sapriti Cómics. ¿Cómo ha sido la colaboración?

Fabulosa. Costó encontrar una editorial que quisiera el libro y que además se ajustara a mis expectactivas. Se que hago muchos cómics difíciles de vender y otros no tanto pero que no han funcionado bien por el motivo que sea. Pero esta vez veía nuevas posibilidades. Conozco el mundo del cómic pero también conozco el mundo del heavy y estamos hablando de gente fanática del género, aman esta cultura y la cuidan al máximo. Está siendo muy especial ver el recibimiento entre la comunidad metalera. Obviamente, siempre hay el listo que trata de aprovechar para sentar cátedra, nada serio. Sapristi está poniendo toda la carne en el asador. Como curiosidad te cuento que Octavio Botana, mi editor, tocaba la batería junto con mi ex compañero de banda, Paco Alcázar, pero no nos conocíamos. Todo empezó gracias a Felipe H. Navarro, también autor de cómics,  que me recomendó la editorial y la verdad es que ha habido conexión desde el primer encuentro.

P.: Sapristi es una apuesta por el comic de la editorial Roca en la línea de Mondadori o el Sexto Sentido. Las propuestas de estas editoriales se acercan a autores que habeis estado en la periferia del comic más convencional. Autores como Brieva, Paco Alcazar o o Juanjo Saez han encontrado su espacio natural con esta apuesta vinculada a lo que se ha denominado como novela gráfica.

A mi no me gusta mucho teorizar sobre mi oficio, hay mucha gente que lo hace ya y mucho mejor, explicando la importancia de este fenómeno de la novela gráfica. Supongo que lo importante al final ha sido poder mostrarles al público que, lo llamemos como lo llamemos, estamos ante una forma narrativa original y madura.

P.: El diseño de la edición ayuda a redondear el trabajo. ¿Hasta que punto te has implicado en el proceso?

Yo he entregado el libro completamente hecho con ayuda de un amigo diseñador, Lete Gil,  que me echó un cable con la maqueta y Felipe H. Navarro que me ayudó a rediseñar un poco mi versión primera de la portada.

P.: La portada es toda una declaración de intenciones.

Sí, es todo un homenaje al género, a Ronnie James Dio y a los seguidores.

P.: Heavy 1986 es uno de tus trabajos más largos hasta la fecha. ¿Cómo ha cambiado el proceso al trabajar en un proyecto de estas características?

Siempre he querido hacer historias más largas pero es complicado enfrentarte a ellas sin saber qué futuro tendrán. En este caso ha sido un proceso largo, por circunstancias personales, pero la forma ha sido la misma de siempre. Empezar improvisando y luego ir avanzando sin guión previo, solo algunas notas apuntadas en papelitos. Si una página no me convencía la tiraba y volvía a probar, así hasta llegar al final.

P.: En paralelo a la publicación del libro comienzas a colaborar con la revista La Resistencia. ¿Cómo surge la colaboración?

Yo empecé colaborando en fanzines de Juanjo El Rápido allá por los noventas, en su Idiota y Diminuto y más tarde en Humo y Tos. así que en cuanto me escribió pidiéndome algo dije que sí. Gracias a aquellas publicaciones muchos autores tuvimos presencia mientras esperábamos a que una editorial quisiera publicarnos, y además pudimos aprender mejor el oficio probando cosas nuevas, experimentando. Siempre hay gente haciendo cosas en el underground, formando una base para un futuro y nosotros pudimos hacerlo en aquel momento gracias a gente como Juanjo.

P.: Desde tus comienzos has participado en todas las grandes cabeceras de comic que se han gestado en el país, desde el Nosotros Somos los Muertos hasta El Manglar. ¿Qué tiene este formato que, a pesar de mostrar su inviabilidad de forma recurrente, engancha tanto?

Supongo que para la generación que crecimos con las revistas de cómics es algo inevitable. Nos gusta el formato, nos gusta ver cosas diferentes unidas bajo una misma portada. La parte comercial, o no, del asunto se me escapa.

P.: ¿Cómo está siendo la respuesta del público a Heavy 1986?

Yo diría que muy buena. Estamos haciendo promoción sin parar y nos llaman de todos lados para entrevistas, firmas o para que les haga listas de música aprovechando la temática. El público que me encuentro es super generoso conmigo e incluso me llegan correos agradeciéndome haber contado esta historia que les recuerda a la suya propia. La verdad es que es increíble ver el cariño que está despertando.

P.: El libro engancha y deja con ganas de más. ¿Tienes planteado retomar los personajes en el futuro?

He empezado pero aún tengo que ver por dónde lo llevo y si me convence.

P.: ¿Proyectos?

Seguir con la promoción y en cuanto vaya teniendo huecos probar con la continuación, como te digo, con los mismos personajes y algunos nuevos. Continuar mis Cuadernos autobiográficos y con uno sobre asesinos y asesinas en serie, empezar uno sobre actores y actrices porno… y alguna cosilla más si se da bien.