¿Por qué para unos proyectos hay agilidad y fondos, y para otros, solo promesas?

¿Por qué para unos proyectos hay agilidad y fondos, y para otros, solo promesas?

Como vecinos de El Sardinero, hemos leído con interés la noticia de la
semipeatonalización de La Magdalena. Es una buena noticia que se invierta en hacer
nuestra ciudad más caminable, más verde y más amable para las personas. Nos
alegra ver cómo se renuevan aceras, se planta nuevo arbolado y se gana espacio para
el peatón con los casi 500.000 euros de fondos europeos.

Entendemos el objetivo: priorizar a las personas, mejorar la accesibilidad y calmar el
tráfico. La redistribución del aparcamiento parece un paso lógico para ordenar la zona.
Compartimos al cien por cien esa visión de una ciudad más sostenible, y, celebramos
el espíritu de esta iniciativa; sin embargo echamos en falta más información pública
sobre sus implicaciones, qué impactos concretos tendrá en la zona, y cómo se
evaluará su efecto real. Como asociación ciudadana, seguiremos de cerca su
desarrollo.

Y, nos duele decirlo, esta noticia también nos ha removido por dentro. ¿Por qué para
unos proyectos hay agilidad y fondos, y para otros, solo promesas?


Nos sorprende que la modificación de la protección del Hotel París, que tanto
preocupa a expertos y colectivos, pueda avanzar tan rápido, mientras otros proyectos
llevan años en un cajón. Los fondos europeos exigen transparencia y equidad, y por
eso pedimos al Ayuntamiento que explique claramente por qué se elige un proyecto y
no otro. Queremos creer que Santander avanza para todos, no solo para unos
proyectos concretos, sin proyecto de ciudad.

El Sardinero: el abandono de nuestro orgullo
Seguimos viendo a diario:

  • Jardines de Piquío: Después de tanto tiempo cerrados y de la polémica por su estado, hemos visto que por fin han comenzado los trabajos de poda y limpieza. Es un primer paso, y lo valoramos, pero llega tarde. Seguiremos vigilantes.
  • Bajos del Rhin: Siguen ahí, apuntalados y tristes, un recordatorio diario de lo que pudo ser y no es.
  • La Horadada y el REMA: Los grandes olvidados. La maleza, la falta de mantenimiento y la desidia son el paisaje habitual.
  • El día a día: Caminar por algunas zonas se ha vuelto incómodo e incluso inseguro. Barandillas que se oxidan, aceras en mal estado y una limpieza que brilla por su ausencia.

Nuestra petición no es una queja, es una petición de coherencia.


Nos alegramos de verdad por La Magdalena y nuevos proyectos. Pero no podemos
evitar preguntarnos: si hay voluntad y capacidad para transformar una avenida, ¿por
qué no las hay para devolverle su esplendor a un barrio que es la imagen de
Santander para el mundo?

Lo que pedimos no es nuevo, es de sentido común:

  • Que cumplan, de una vez por todas, con lo prometido.
  • Que las inversiones se repartan con justicia. Al fin y al cabo, entre todos ponemos el dinero.
  • Que se rindan cuentas y se nos explique con transparencia a dónde va a parar cada euro.
  • Que cuenten con los que vivimos y queremos de verdad este barrio.
  • Y, sobre todo, que cuiden lo que ya tenemos. No parece mucho pedir que, antes de estrenar proyectos nuevos, se arregle y se mantenga lo que de verdad importa y ya es nuestro.

Para muchos, El Sardinero es el corazón de Santander. Solo pedimos que lo traten
con el mismo cariño con el que nosotros lo vivimos.

Asociación Ciudadana en Defensa de El Sardinero
asociacionvecinoselsardinero@gmail.com