Familia al instante: Adopte una comedia

Sin caer en la sensiblería de un tema como es el de la adopción de niños, la película realmente funciona como comedia a la perfección, con una combinación perfecta de situaciones la mar de graciosas. El guión del director Sean Anders junto a John Morris se basa en las vivencias propias de haber adoptado a varios niños en la vida real.

Anders que ya tiene una buena experiencia en comedias familiares en sus anteriores películas (Como acabar con tu jefe 2, o las dos partes de Padres por Desigual) hace que se mueva como pez en el agua. Para esta ocasión ha vuelto a contar con Mark Wahlberg al que se le ha unido como pareja la simpática Rose Byrne.

Isabela Moner como la adolescente “problemática” está espectacular, una chica que pudimos ver en la última de Transformers junto a Wahlberg, actriz que le auguro un futuro muy prometedor. También tenemos un reparto de secundarios muy buenos destacando a Octavia Spencer, Julie Hagerty, Margo Martindale, Michael O’Keefe, Joan Cusack y los otros dos niños la pequeña Lita (Julianna Gamiz), y Juan (Gustavo Quiroz). Los tres niños adoptados son de origen hispano, algo que choca un poco en la era Trump.

Pero la atracción principal son los dos padres Pete y Ellie que resuelven con inteligencia y dulzura sus dos papeles protagonistas, así nos encontraremos a la pareja perdiendo los estribos ante la terquedad y la desobediencia de Lizzie la chica adolescente, la torpeza y la facilidad de provocar accidentes de Juan y los berrinches y pataletas de la pequeña Lita. Aunque también tiene momentos dulzones para comunicarte con eficacia el mensaje entre líneas.

El motor que consigue hacer avanzar el relato es la gran química y complicidad generada entre Wahlberg y Byrne, además del gran trabajo de los pequeños actores, donde sobresale Isabella Moner, logrando que la comedia fluya en un gran nivel durante gran parte del metraje.

El principal mérito de la película es lograr integrar el tema de la adopción en medio de una comedia familiar que no decae en su adecuado ritmo, con situaciones de hilaridad bien logradas, pero que termina cediendo a ciertos convencionalismos en su cierre.

Patxi Álvarez