Toma de Guam. Fue el acto menos sangriento entre los Estados Unidos y España durante la guerra Hispano-Estadounidense.

La isla de Guam

Una pequeña isla del Pacífico occidental bajo control español desde 1668, fue un hecho ridículo y bochornoso ocurrido durante la guerra Hispano-Americana donde se puso de manifiesto algo que sería una constante durante casi todo el conflicto, la incompetencia de ambos contendientes.

Algo positivo de esta batalla (si es que se le puede llamar así) es que no hubo víctimas y lo único que acabó maltrecho fue el orgullo de alguno.

Casa del gobernador de Guam

Finalmente el capitán decidió soltar al español con el mensaje de que debían rendir la isla. El mensaje fue llevado al gobernador de la isla, Juan Marina (llamado por los lugareños el buen Don Juan), a quien no le quedó más remedio que claudicar. En la rendición quiso dejar constancia ante el capitán americano de su gran enojo.

Comienzo del conflicto

Todo empezó el 20 de junio 1898, cuando la tranquilidad del puerto de Guam se vio interrumpida por la aparición de un enorme barco, el USS Charleston, un crucero de guerra reluciente, nuevecito y equipado con todos los extras. Full equip que se dice.

El crucero USS Charleston

Tenía menos de un año de existencia cuando llegó a Guam.

Cuando el Charleston pasa cerca de la fortaleza que protege la entrada del puerto, el intrépido capitán del barco, Henry Glass, ordena abrir fuego contra ella. El estruendo de varias andanadas llena el cielo de la bahía y la tripulación, recién estrenada igual que el barco, se prepara para recibir las respuesta de los malvados españoles. Pero nada ocurre. El silencio vuelve a apoderarse del lugar y los estadounidenses aguardan expectantes durante un buen rato.

De pronto divisan una embarcación. El capitán Henry dirige su mirada hacia ella y observa un pequeño bote con tres personas dentro que enarbolan una bandera española y que se acercan al barco. El capitán hace una rápida valoración de la situación y aunque la desigualdad es manifiesta, ordena a sus hombres que están atentos que, aunque sólo tres, con estos españoles nunca se sabe.

Capitán Henry Glass

El débil esquife llega junto a la gran mole de hierro del barco y una de las personas, el teniente García, sube hasta el barco. El hombre vestido de gala y que imagino típico español de colonias regordete de cortas piernas y fino bigotillo , asciende costosamente por la escala hasta la cubierta. Una vez arriba y tras secarse el sudor (recuerden el clima tropical), presenta sus credenciales al capitán, hace varias genuflexiones y le dice que es un honor recibirles en Guam. Que agradece mucho el saludo hecho con las salvas que han tenido a bien disparar y que si hace el favor de prestarle un poco de pólvora, ya que no tienen, estarán encantados de corresponderles con el mismo honor.

Poker el capitán estadounidense al escuchar estas palabras, su primera reacción es la de echarse a reír, pero él tampoco estaba en disposición de sacar mucho pecho ya que las feroces andanadas de su novata tripulación habían fallado en su mayoría. Superado el primer momento de confusión, el Capitán Henry tomó la palabra e informó al teniente que España y Estado Unidos estaban en guerra y que a partir de ese momento se considerara prisionero de guerra.

Ahora la cara de Poker, que va por barrios, se le puso al teniente García y es que resulta que la última comunicación de España que había recibido la isla fue el 14 de abril, la guerra se declaró el 25 siguiente y al parecer alguien se olvidó de comunicar este pequeño detalle a los habitantes de Guam.

Casa del gobernador de Guam

Finalmente el capitán decidió soltar al español con el mensaje de que debían rendir la isla. El mensaje fue llevado al gobernador de la isla, Juan Marina (llamado por los lugareños el buen Don Juan), a quien no le quedó más remedio que claudicar. En la rendición quiso dejar constancia ante el capitán americano de su gran enojo.

Sin defensas de ninguna clase, ni elementos que oponer con probabilidad de éxito a los que usted trae, me veo en la triste decisión de rendirme, bien que protestando por el acto de fuerza que conmigo se verifica y la forma en que se ha hecho, pues no tengo noticia de mi Gobierno de haberse declarado la guerra entre nuestras dos naciones.

Preludio

Guam, bajo control español desde que Miguel López de Legazpi tomara posesión, en nombre del Rey de España, de la misma e islas adyacentes el día 22 de enero de 1565, era para finales del siglo XIX una posesión olvidada con un reducido destacamento de hombres protegiéndola. El último mensaje que las autoridades españolas de Guam recibieron de España era del 14 de abril de 1898, un mes antes del conflicto Hispano-Estadounidense, en el cual se manifestaba la posibilidad de un acercamiento diplomático que evitara un conflicto armado. Henry Glass, capitán del crucero USS Charleston, estaba dirigiéndose a Manila cuando recibió órdenes de tomar Guam.

Captura

Glass decidió entonces poner a prueba a su inexperta tropa. El 20 de junio, Glass consiguió llegar a las playas de Guam. El Charleston disparó sobre la isla con tres de sus cañones. La andanada pareció no surtir efecto, hasta tal punto que el mando de la isla supuso que se trataba de salvas de cortesía. Las autoridades españolas enviaron una barca en la que transportaba a una representación española formada por el oficial al mando del puerto, un médico y el hijo del comerciante más influyente de la isla, Sr. Portuach, el cual hizo de intérprete.

El oficial subió al crucero estadounidense y se disculpó por no haber respondido a sus salvas de saludo, debido a que los cañones de los fortines del puerto, dado que hacía más de un siglo que no se usaban, estaban muy erosionados por el salitre marino y nadie quería dispararlos por miedo a que reventasen. Glass le informó al oficial que había estallado la guerra entre España y Estados Unidos y que a partir de ese momento pasaba a ser prisionero de guerra. Después de esto, Glass liberó al español y lo envió de vuelta a la isla con el mensaje de rendir la isla.

El oficial español se negó a acatar la orden porque las leyes españolas impedían obedecer a un oficial extranjero. Glass le notificó que mandaría a un oficial a las 9,00 a.m. del día siguiente para establecer los términos de la rendición. Al día siguiente, a las 9,30 a.m., el oficial del Charleston se encontraba en la playa, por el que conminaba a la rendición de la isla en el plazo de 30 minutos.

Debido a la inferioridad numérica de la guanición española, escasez de cartuchos, sin fortificaciones en la isla, y sin posibilidad de ayuda, pasado el plazo de 30 minuros el gobernardo de la isla, el genereal Juan Marina, rendía la isla haciendo constar lo siguiente:

Sin defensas de ninguna clase, ni elementos que oponer con probabilidad de éxito a los que usted trae, me veo en la triste decisión de rendirme, bien que protestando por el acto de fuerza que conmigo se verifica y la forma en que se ha hecho, pues no tengo noticia de mi Gobierno de haberse declarado la guerra entre nuestras dos naciones. Juan Marina, General del destacamento en `Guaján, [1898]].

Rendición

En el mismo día, la guarnición española y el gobernador Marina marcharon al crucero Charleston. Las órdenes por parte de los estadounidenses fueron ondear la bandera estadounidense sobre las fortificaciones y destruir éstas. Sin embargo, cuando Glass vio el grado de deterioro de las mismas, decidió respetarlas.

Isla de Guam poco después de ser tomada

Al día siguiente los estadounidenses tomaron la isla sin disparar un solo tiro e hicieron prisioneros a los 54 soldados españoles que allí estaban. El capitán también ordenó destruir los cañones y fortificaciones de la isla, pero únicamente había un viejo cañón que se usaba para las ceremonias y las defensas estaban tan deterioradas por culpa del abandono que finalmente decidieron dejar todo como estaba.

Años años más tarde, durante la II Guerra Mundial, la isla de Guam se convirtió en un importante punto estratégico que sería testigo de nuevas batallas pero, por desgracia, fueron mucho menos divertidas y mucho más cruentas. Battle of Guam (1941) y Battle of Guam (1944).

Con probabilidad de éxito a los que usted trae, me veo en la triste decisión de rendirme, bien que protestando por el acto de fuerza que conmigo se verifica y la forma en que se ha hecho, pues no tengo noticia de mi Gobierno de haberse declarado la guerra entre nuestras dos naciones.

Rendición

En el mismo día, la guarnición española y el gobernador Marina marcharon al crucero Charleston. Las órdenes por parte de los estadounidenses fueron ondear la bandera estadounidense sobre las fortificaciones y destruir éstas. Sin embargo, cuando Glass vio el grado de deterioro de las mismas, decidió respetarlas.

Anos años más tarde, durante la II Guerra Mundial, la isla de Guam se convirtió en un importante punto estratégico que sería testigo de nuevas batallas pero, por desgracia, fueron mucho menos divertidas y mucho más cruentas. Battle of Guam (1941) y Battle of Guam (1944).

Escrito en Ecured

En tiempos de guerra suelen suceder cosas muy extrañas. Hay sucesos terribles, que dejan por los suelos la reputación del ser humano. También hay acciones curiosas, hasta graciosas. En una de ellas, España, o mejor dicho, sus representantes en Guam, nos dejaron una anécdota que creo merece la  pena contar.

Todo sucedió durante la Guerra Hispano-Americana. En 1898, el gobierno de Estados Unidos aprovechó el accidente del Maine para declarar la guerra a España, con la intención de despojar a nuestro país de lo que quedaba del imperio americano.

Pero no sólo en América teníamos posesiones, también en Asia, y en especial en el Océano Pacífico. Entre ellas, claro está, podemos incluir una de las joyas de la corona, el archipiélago de las Filipinas. Otra posesión era la Isla de Guam.

Posesión a corto plazo

Guam es una isla de apenas 500 kilómetros cuadrados. Es la más grande del archipiélago de las Marianas, bautizado así en honor de la reina de España Mariana de Austria. Guam es también la isla más grande en esa zona del mar, entre las Filipinas y Hawaii.

El primer europeo, que sepamos, en visitar Guam fue Fernando de Magallanes. Durante su célebre circunnavegación en el siglo XVI, el portugués, acompañado de Juan Sebastián Elcano, desembarcó y contactó con lo nativos. Entonces las cosas se torcieron.

En lugar de conseguir pertrechos para continuar el viaje, los marineros vieron cómo los indígenas de las islas, subieron a los barcos y robaron todo lo que pudieron. Poco después, una partida de hombres armados desembarcó y atacó la población, y recuperó lo robado. Por ello, el primer nombre occidental dado a las Marianas fue el de Islas de los Ladrones.   

Magallanes reclamó las islas para la corona española. Sin embargo, para los nativos, ahora llamados “chamorros”, la situación no sufrió ningún cambio. Pasarían muchos años hasta que otro barco español soltara anclas en sus aguas.

En 1667 España las reclamó formalmente y estableció una colonia en Guam. Poco después llegaron los misioneros y algunos comerciantes. Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, Guam serviría de escala para los galeones que hacían la muy rentable ruta de Manila-Acapulco.

1898 España Vs. Estados Unidos

Como ya vimos en otro artículo, el 15 de febrero de 1898, el acorazado estadounidense Maine explotó en la Bahía de la Habana. Había sido enviado ahí por el presidente William Mckinley con la excusa de proteger a sus ciudadanos en el conflicto de independencia.

La explosión fue un accidente, pero la prensa amarillista norteamericana culpó a los españoles de sabotage, lo cual sería razón suficiente como para declarar la guerra a España. Estados Unidos declaró un bloqueo a Cuba a partir del 21 de abril. La declaración de guerra llegó dos días después.

Mientras tenían lugar algunas escaramuzas en Cuba y las Filipinas, Henry Glass, el Capitán del Crucero Charleston, en travesía de Honolulu a Manila, abrió sus órdenes. Glass, junto con el Charleston y tres buques transporte, el City of Pekín, el City of Sydney y el Australia, debía dirigirse a Guam.

Ahí, debía capturar el puerto de Guam y arrestar al gobernador español, a los oficiales y a los soldados que pudiesen encontrar. Debía también hundir cualquier nave que enarbolara la bandera de España, y destruir las fortificaciones dela isla. No debía tardar más de uno o dos días en cumplir su misión.

Llegada a Guam

Las órdenes de Glass estaban fechadas el 10 de mayo, aunque ya era principios de junio cuando las leyó. A mediados de ese mes, el convoy ya estaba en camino, y el Charlestonaprovechó el tiempo para prácticas de tiro con sus cañones.

Glass había sido advertido de las fortificaciones españolas en Guam, supuestamente bien equipadas, podrían representar un peligro. Lo mismo, le dijeron, sobre una posible fuerza militar española en la isla, especialmente en San Luis D’Apra, el puerto más importante de Guam.

La realidad era muy diferente. Menos de cien soldados formaban la guarnición española, y las fortificaciones, muy antiguas, estaban prácticamente abandonadas.

En cualquier caso, cuando el Charleston y su séquito naval llegó a Guam, el Capitán Glass ordenó una andanada de artillería contra los fuertes en la costa.

Bienvenido Mr. Glass

Era la mañana del 20 de junio, y algunos curiosos se agolpaban en el puerto de Piti, para observar las naves estadounidenses. Entre ellos estaban el Capitán del Puerto, un comandante de la Armada, Don Francisco Gutiérrez, y el Médico Naval, Don José Romero.

Les acompañaban un par de oficiales más, el Capitán Pedro Duarte de los Marines, y el Habilitado José Sixto. También estaban los hermanos Francisco (Imagen Izqda.) y José Portusach, dos hombres de negocios españoles afincados en la isla.  Probable imagen de Francisco Portusach

Cuando se escucharon los cañonazos del Charleston, y al no ver ningún daño causado a la fortaleza, Don Pedro Duarte se volvió hacia el resto y les dijo que el crucero estaba saludando al puerto, y que ellos debían devolver el saludo.

Duarte envió a uno de sus ayudantes a la capital, Agana, para informar al Gobernador de Guam, Don Juan Marina. Mientras tanto, Gutiérrez, Romero y José Portusach abordaron una embarcación y se dirigieron hacia el Charleston para darle la bienvenida.

Cuál sería su sorpresa cuando, subiendo a bordo del navío americano, se les informó que España estaba en guerra con Estados Unidos y ellos eran ahora prisioneros.

Aislacionismo

Como ya habrás imaginado, nadie en Guam sabía que España le había declarado la guerra al gigante norteamericano. Guam estaba tan aislada del mundo, que el último telegrama se había recibido el 9 de abril, 12 días antes de que empezara la guerra.

Durante los dos meses siguientes, ningún barco visitante se había preocupado por informar a los habitantes de la isla. Pocos días antes del Charleston, había llegado a Guam un carguero Henry_Glassjaponés, pero por lo visto sus marineros tampoco sabían que España estaba en guerra con los yanquis.

Los sorprendidos prisioneros de guerra convencieron al Capitán Glass (Dcha.) para que los dejara volver a tierra y avisar al gobernador. Recibido el permiso, y justo cuando volvían a su embarcación, llegó al lugar Francisco Portusach en otro barco, enarbolando la bandera de Estados Unidos.

Entonces, un hombre gritó desde el Charleston – “¡Frank! Sube a bordo”. Era el Capitán Marcus Hallet, quien conocía a Portusach desde hacía tiempo. Una vez a bordo del crucero, a Portusach se le acercó un teniente para preguntarle por qué navegaba con bandera estadounidense, y aquel le mostró sus papeles de naturalización. Portusach, a pesar de haber nacido en Barcelona, se había nacionalizado en Chicago una década antes.

Rendición de Guam

Mientras tanto, la partida de prisioneros amnistiados llegó a donde el gobernador, y le comunicaron el mensaje del Capitán Glass. Don Juan Marina debía acudir al Charleston para firmar la rendición de la plaza.

Marina respondió en una carta que estaba dispuesto a rendirse, pero que tenía prohibido por ley subir a un barco extranjero, así que invitó a Glass a desembarcar para firmar las capitulaciones. Glass temió una emboscada y envió a un emisario.

El USS Charleston llegando a Manila después de capturar Guam

El USS Charleston llegando a Manila después de capturar Guam.

Para no hacer el cuento largo, tuvo lugar un rifirrafe entre oficiales españoles y estadounidenses. Finalmente, y ante el poder de los buques yanquis, Marina firmó y se entregó al enemigo. Los 54 soldados españoles en la isla fueron detenidos y transferidos a uno de los buques de transporte. Todos fueron llevados a Manila hasta que un mes después la guerra terminó. Nadie resultó herido.

Curiosamente, antes de partir, el Capitán Glass nombró a Francisco Portusach Gobernador de la Isla. Era el único ciudadano estadounidense. Portusach se mantuvo en el poder sólo unas semanas, hasta que fue derrocado por José Sixto. Sixto sufriría la misma suerte, a manos de un grupo de nativos, pero sería restaurado cuando los yanquis volvieron un año después.

Portusach escribió un libro sobre la Captura de Guam. Aún no lo encuentro, pero estoy en ello. Seguro que está lleno de anécdotas sobre el curioso día en el que España dio la bienvenida al enemigo yanqui.

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