“Es más fácil pedir perdón que pedir permiso”. Entrevista a Santi Ochoa y Macu Vicente.

Santi Ochoa y Macu Vicente son dos activistas del arte que llevan acercándonos sus propuestas desde los años 80. Recientemente han recopilado su trabajo en las paredes de las ciudades en un libro “Murales y pancartas”, todo un diario íntimo de su realización e intenciones. Para conocer mejor a los protagonistas, hemos pedido a Ata, editor de Autsaider que nos los presenté:

“De Santi y Macu había oído hablar, vía Mauro Entrialgo y otros temeistas históricos, antes de conocernos. Fue en el verano de 1993 en la presentación del primer álbum de Herminio Bolaextra en Madrid Cómics. La primera imagen no defraudaba la leyenda: Macu le alcanza una cerveza a Santi que la vacía sobre un ventilador en marcha, el personal descojonado de risa ante la ocurrencia y refrescándose con las micro gotas que esparcían las aspas girando a toda velocidad. Este sucedido, que podría pasar por una leve gamberrada, respondía a lo esperado, gente que entendía muchos aspectos de la vida casi como performance, pensamiento disruptivo, buen humor, transgresión, generosidad y una especie de lema subyacente del tipo “si no está prohibido será que se puede hacer, y si está prohibido, vamos a hacerlo, a ver qué pasa”.

Casi treinta años después, aunque ya en diferentes franjas horarias, no han perdido la pegada, el altruismo, la filantropía ni la militancia; la actividad artística y la aversión a cualquier tipo de autoridad siguen presentes, y por suerte, cada vez que te juntas con ellos nunca sabes cómo puede acabar la cosa.”

Hablamos con Santi Ochoa y Macu Vicente sobre el libro.

 ¿Qué es “Murales y pancartas”?

Es la recopilación de los 28 murales que hemos pintado en la calle, muchos de ellos ‘por la cara’ Tuvieron su punto álgido de 1983 a 2000 con temas políticos o reivindicativos y después han sido esporádicos y, digamos, sociales, que era algo relajado, a petición de amigos dibujante o por ofrecerlos nosotros a instituciones, como el Ayuntamiento de mi pueblo, Villavieja de Yeltes, en Salamanca. También las 28 pancartas, que eran algo menos expuesto y más cómodo, pues las hacíamos en casa, las más grandes a base de ir plegando, algunas son simples fondos para identificarse con la imagen en ferias o ruedas de prensa.

¿Cómo nace la obra?

 A medida que íbamos haciendo menos murales, empezamos la tarea de recopilar, escanear y organizar esos materiales que estaban totalmente dispersos, casi todo eran fotos y crónicas en papel. Con todo ello en 2017 montamos el libro en PDF. Después hubo 3 murales y 2 pancartas más y con la llegada del confinamiento fue la ocasión de actualizarlo.

Hemos hecho una tirada pequeña en papel para tenerlo nosotros entre las manos y poder regalarlo a los amigos, como un reconocimiento a su ayuda en las cosas que hacemos. Es curioso que el gusto por el papel sea mayor ahora que cuando no había Internet. Le da un reconocimiento que no tiene algo puesto en las redes.

El libro data los murales que producís desde 1983. ¿Cómo comenzáis la actividad?

Nos conocimos en 1982. Santi había hecho algunos murales y también la pancarta del Guernica a tamaño natural con la Asociación de Vecinos del barrio del Paseo de Extremadura. Al año siguiente estábamos haciendo los primeros murales mano a mano. En ese momento el punto álgido estaba en Euskadi, así que los dos primeros que hicimos fueron sobre las extradiciones y el derecho al asilo político. Eran los años de plomo de ETA y hacerlo conllevaba cierto riesgo pero era lo que queríamos hacer y poníamos todo el empeño en conseguirlo. Durante los 10 primeros años siempre teníamos problemas con la policía o los vecinos del edificio, pero siempre conseguimos acabarlos.

Desde el comienzo tenéis un completo testimonio de los murales que estáis realizando. Los textos y fotos dan un carácter íntimo al relato.

Afortunadamente teníamos la costumbre de hacer fotos, y no solo del final sino de todo el proceso, a pesar de ser época de cámara analógica y los consiguientes sus revelados. Nada más llegar a casa escribía pequeños relatos, transcritos en el libro, de cómo se había desarrollado la pintada del mural, pues cada uno resultaba una aventura diferente. Documentar todo esto era algo natural, no planeado. Ahora después de tantos años nos alegra poder recordar los detalles, imágenes o las personas que intervinieron, algunas ya desaparecidas.

A través del libro se pueden recorrer las reivindicaciones pendientes desde los años ’80, algunas de ellas de plena actualidad.

Los años ’80 fueron muy vitales, en los que estaba todo por hacer, como las okupaciones, la lucha antimilitarista, los insumisos y la objeción de conciencia, los fanzines y las Radios Libres que brotaban como hongos por todo el estado; lo aprovechamos haciendo entre 1985-87 «Contra la pared», un programa semanal anti-represivo de música punk en Radio Cero, la radio anti-OTAN de Madrid, que la llevaban los trotskistas y maoístas de entonces. Nuestro programa punk suponía una novedad y un desafío para la emisora y tuvimos con ellos nuestros más y menos, pero ese último año llegó la Ley de Ordenación de la Telecomunicaciones y desapareció todo ese movimiento.

Los primeros tiempos vienen marcados por una sociedad segmentada en el que los motivos de los murales remueven algunas heridas aún abiertas.

El libro recoge muchas de las luchas populares que había que reflejan una época donde no existían la reivindicación de la Memoria Histórica ni de la República que fueron sepultadas por la política de la «reconciliación nacional» del Partido Comunista durante y después de la Transición. Cuando llegaron ambas cuestiones a partir del año 2000, el tiempo de los murales políticos había pasado ya.

El cómic ha sido una poderosa influencia en vuestro trabajo desde el comienzo, destacando vuestro mural dedicado a Nicaragua.

Leíamos «El Víbora», «Madriz» y revistas «Ajoblanco» y «Punto y Hora» y sobre todo fanzines, era lo más nuevo y variado que había, con información de música, noticias de las calles, ocupaciones o agresiones policiales que no encontrabas en otros medios. Y si, la fuerza del mural de «Nicaragua» reside en el grito dibujado por Manara, que sacamos de un fanzin de Donosti.

¿Cómo ha cambiado la preparación de los murales a lo largo de los años?

La preparación no cambia, le tenemos cogido el tranquillo y cada uno sabe lo que tiene que hacer. Una vez decidida la pared y el motivo, la fotografiamos y medimos con detalle, si hay cables, obstáculos, etc. Santi prepara un boceto con el mural terminado y las letras del texto en cartulina a su tamaño real. Yo me encargo de la compra y preparación de los materiales y de la logística durante su realización. Ya en la pared, trazamos la cuadricula en la pared. Mientras Santi va dibujando las figuras, yo voy preparando el material. Luego silueteo las letras y relleno con pintura lo trazado. Al final acabamos pintando los dos hasta terminarlo.

Nunca pedíamos permiso. Ahora, 30 años después hemos descubierto nuestra idea resumida en la frase del muralista Banksy “es más fácil pedir perdón que pedir permiso”. El plan era empezarlos siempre muy temprano en domingo o festivo, cuando la ciudad está más tranquila y desprotegida y terminarlo antes de comer, aunque solía alargarse hasta la tarde pero nunca lo dejábamos a medias.

Nunca olvidamos su mantenimiento, defendíamos el mural como algo propio. Si aparecía una pintada, carteles pegados o cualquier deterioro, nos faltaba tiempo para arreglarlo, incluso tuvimos colaboradores espontáneos quitando carteles pegados o nos avisaban si había sufrido el mural algún desperfecto. Ese interés le da credibilidad al mural y era un freno para otros posibles deterioros.

En los primeros tiempos dan la sensación de ser participativos.

No podían ser de otra forma, los murales políticos los proponíamos siempre a los colectivos de los que formábamos parte o conocíamos. Era una forma de colaborar en los objetivos que compartíamos, hacerlo sin firmar nos parecía desperdiciar el alcance del mural.

En muchos otros, como solíamos hacerlos los fines de semana los primeros que aparecían eran los niños, primero mirando y enseguida queriendo ayudar, los enviábamos a buscar agua, o pintar masas de fondo sin complicación y con mucha vigilancia. Llevábamos siempre ropa vieja para ponerles encima y que no se mancharan. Pintar en la calle es muy agradecido, pasas un día en un mismo lugar viendo cómo transcurre la vida por ese sitio. Dudo que hoy los padres dejen a sus hijos así sueltos con desconocidos durante horas.

En la historia vemos autores ya consagrados que colaboran en diferentes proyectos. Es el caso, por ejemplo de Isidro Ferrer.

Un amigo común que tenía una caseta en la Feria de Málaga le pidió unos dibujos a Isidro, que se curró un boceto precioso que cubría toda la pared de la caseta. Nos encantó y decidimos pintarlo justo antes de la feria. Fue un lujo trabajar con él, tiene un carácter envidiable, es tranquilo y divertido. Lo peor fue trabajar a la intemperie de sol a sol en pleno agosto. Aunque se ha ido espaciando, mantenemos el contacto.

La conexión con Mauro Entrialgo recorre todo el libro, realizando diferentes proyectos y encargos de forma conjunta.

Nos conocimos por correo postal en 1984 pidiéndole sus fanzines y hemos hecho montones de cosas juntos, nos apoyamos y recurrimos a su criterio en multitud de ocasiones.

Con Mauro hemos pintado una decena de murales, uno de ellos acompañado de Álvaro Ortega y siempre resultó algo entrañable y sencillo. También publicó con una pequeña editorial que montó, el libro de fotos de Santi «Pobreza y Mendicidad». Aparte de otras muchas movidas.

La relación entre Madrid y Vitoria-Gasteiz se hace cada vez más fluida.

En 1985 Mauro vino a casa acompañado de su amigo Koko Rico. A partir de entonces nuestra casa fue el punto de encuentro cuando venían a Madrí muchos de los dibujantes que en Vitoria rulaban por la librería CRASH Cómics, que llevaba Kini y luego sede del TMEO. A su vez, para nosotros cualquier ocasión era buena para ir a Vitoria, que no conocíamos. Los primeros años nos alojábamos en la casa de Kini y su compañera «la señorita Fe» que, como eran muy jóvenes, todavía no vivían en ella y la llamaban “la casa de Santi y Macu”. Esos años había también relación con la gente de Pamplona, Zara, Jokin, los Goñi, los Murillo y coincidimos con ellos varias ocasiones. En Vitoria nos sentimos siempre acogidos, no sé, sale todo bien en esos viajes. Han sido siempre difusores de las cosas que hacemos. Allí se hizo, gracias a Ibon (Ibon Sáez de Olazagoitia), la primera exposición de fotos de camisetas, luego continuadas con Larri (Iñaki Larrimbe) en Zuloa y ZAS.

Las pancartas del TMEO se vuelven míticas.

Lo mítico es el TMEO, un ejemplo de supervivencia, teniendo en cuenta que la gestión es a través del colectivo de dibujantes que a pesar de cambiar a lo largo de los 33 años, se mantiene firme en su modo de gestión. No somos dibujantes, somos artesanos, hacerle las pancartas es nuestra forma de apoyarlos  por lo que nos consideran ‘temeistas honorarios’.

¿Cuáles son los trabajos de los que más orgullosos os sentís?

Sin duda los dos murales que tuvieron trascendencia internacional, el de Nicaragua, que estaba pintado en la pared más emblemática del Rastro, abría un reportaje sobre Madrí con una doble pagina donde aparecía el mural en el nº 1 de la revista GEO en castellano y el Antitaurino con foto y una columna en la revista TIME en 1986, que por entonces era pocas  las noticias de España en la revista. Vieron la foto del mural unos millones de personas en medio mundo.

 De forma simultanea, editas al libro “Diseño tipográfico en camisetas”, en el que se recoge una selección y análisis que has realizado con las fotografías de camisetas con mensajes de texto. ¿Cómo nace el libro?

Llevo años fotografiando camisetas y me fijé desde el principio en la variedad de los textos en sus mensajes. Eso, unido al creciente interés por la tipografía, me motivó para hacer ahora este librito que tenía pensado de hace años.

En este caso, al contrario que el resto de las fotos de camisetas que he expuesto, mi objetivo se centra en el «cómo», no en el «qué». No lo que dicen, sino la forma en que lo hacen. En resumen, es un libro sobre tipografías, no sobre camisetas, pues el que se vean sobre una camiseta es accesorio. Pero claro, hay que aceptar que el libro será de lo que digan al final sus lectores.

Y decir que desde hace 3-4 años, Macu me acompaña fotografiando las camisetas. Permite hacer muchas más fotos y también hacer la «foto de la foto», donde se ve al otro fotografiando una camiseta, que muestra el ambiente y la situación del momento, algo inusual ya que los fotógrafos siempre trabajan en solitario.

Organizas el libro, Santi, en base a las diferentes tipologías más comunes.

Las 400 camisetas que sirven de ejemplo están agrupadas según las diferentes formas de colocar o transformar las letras. La tipografía estudia en profundidad la forma de la letra pero no tanto la composición entre ellas y, aunque se ha desarrollado mucho en carteles y portadas de libros y películas, creo que no estaba de más disponer de un manual práctico para materializar gráficamente la forma escrita de una idea y puede servir para resolver los textos de pancartas, carteles, títulos, logotipos… y camisetas.

En tu página Web podemos ver todo el ingenio humano entregado a las camisetas.

Es un ejemplo de la vitalidad de esta nueva forma de expresión de la cultura popular, como los tebeos o la música y más libre y auténtica que las utilizadas por la industria cultural.

Las camisetas en las concentraciones sociales son como las mariposas en el campo, señal de riqueza, diversidad y equilibrio. Reflejan a una sociedad en una época determinada. Son pura sociología.

Yo no dejo de asombrarme del ingenio y variedad de muchas de las camisetas, y de la rapidez con que aparecen ante cualquier conflicto o situación. En los colectivos, la camiseta les proporciona identidad, visibilidad y reconocimiento social.

¿Proyectos?

He fotografiado 33.000 * camisetas a lo largo de unos 15 años. La irrupción del coranovirus ha trastocado la situación por completo. Ya no se pueden fotografiar las camisetas en manifestaciones y concentraciones en la cantidad, y con la facilidad de antes. Mucho me temo que sea el final de una época.

Como salida a esta situación, este año estoy publicando las camisetas alusivas a los Días Nacionales o Internacionales que se celebran a lo largo del año. Llevo ya 25 publicados y espero acabar el 2020 con otros tantos más y que recopilaré al final, junto con los breves textos explicativos que lo acompañan.

MURALES Y PANCARTAS

https://payhip.com/b/81ju

DISEÑO TIPOGRÁFICO EN CAMISETAS

https://payhip.com/b/r2WA

Fotos de camisetas de DÍAS INTERNACIONALES

https://www.flickr.com/photos/fotosdecamisetas/albums/72157712044355348

* FOTOS DE CAMISETAS

Fotos publicadas con licencia Creative Commons 2.0 y se pueden ver, descargar, usar y publicar a su tamaño original sin permiso del autor en:

https://www.flickr.com/photos/fotosdecamisetas/

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