Entrevista a Laureano Domínguez

Astiberri cumple 15 años mostrando una excelente salud. Astiberri, desde Bilbao, se ha convertido en un referente uniendo nuevas y viejas ideas para mostrar que el cómic tiene muchas historias que contar aún pero es preciso encontrar un nuevo público que esté dispuesto a escucharlas. Hablamos Con Laureano Domínguez, editor de Astiberri sobre su experiencia en este proceso. La trayectoria de Laureano no empieza, sin embargo, en Astiberri, de modo que conocemos su recorrido, toda una lección de amor al medio que ha marcado a varias generaciones de lectores.

Pregunta: ¿Cuáles fueron los tebeos que hicieron que quisiese dedicar tu vida a ellos?

Respuesta: Yo creo que uno de los que más me ha influido y más me ha gustado ha sido el Principe Valiente. Después han sido numerosos, especialmente de la escuela francobelga: Blueberry, Valerian… la línea Pilote en definitiva.

P.: Hay un momento en que decides que el cómic formará parte de tu vida, no solo como lector. Comienzas a colaborar en los periódicos vascos y tu primer gran contacto con el medio será dentro de la editorial Norma, en la que llegas a coordinar su revista cabecera, Cimoc. ¿Cómo recuerdas aquella época?

R.: Empecé en una revista que se llamaba “Chivato”, una especie de “Ría del Ocio” de Bilbao con una sección sobre cómic que tenía un par de páginas en la que hablaba de lo que me había gustado siempre, desde lo que hacía Perich a lo que leía en Bang. Después de ir a Angouleme por primera vez surgió la posibilidad de publicar en El Correo.

Cuando conseguí empezar en Norma me pareció un gran logro porque era la editorial en la que me apetecía trabajar en aquel momento . Era una gozada porque era coordinador de las revistas de la casa, desde Cimoc, Cairo hasta Humor a Tope. También me ocupaba de las colecciones, no sé si en aquel momento se estaba sacando Cimoc Extra Color y la colección Blanco y negro, esos álbumes con mayor extensión que se podían equiparar un poco a lo que hoy es la novela gráfica.

Después se crearon más colecciones, El Muro, Made in USA, Pandora… en una época en la que parecía que el cómic vivía una etapa de desarrollo y podía llegar a un público que podía absorber todo lo que se estaba publicando. Es una etapa que recuerdo con mucho cariño y satisfacción.

P.: En la época se publican en Cimoc obras como “El octavo día” o “Trazo de tiza”, dos cumbres del cómic español.

R.: Efectivamente, pero no es mérito mío sino de los autores, que ya trabajaban en Norma y, afortunadamente para mí, se publicaron entonces. En aquel momento se juntaron una serie de autores españoles que se encontraban en un momento álgido de su trayectoria y, todo hay que decirlo, con un gran éxito internacional. Se estaban publicando obras de traducción de gran nivel como el “Black Kiss” de Howard Chaykin. Empezó toda la etapa de los autores independientes que crearon su propio sello independiente dentro de Dark Horse con trabajos como “Sin City”, “Give me liberty” de Gibbons y Miller, el “Hard Boiled” de Miller y Darrow o el “Hellboy” de Mignola. Todo ello aderezado con la recuperación de clásicos como Spirit. ¿Qué más se puede pedir?.

P.: Norma en la época estaba especializada especialmente en el cómic francobelga y conoces la irrupción del material americano en la editorial.

R.: Sí, Norma llevaba pocos años con ello. Estaba funcionando con franquicias como Alien o Predator, creo que Star Wars llegó más tarde pero con nombres como Miller o Mignola la cosa empezó a tener otra pinta.

P.: Estamos hablando de finales de los 80, comienzos de los 90, una época en la que comienza el declive de las revistas. ¿Cómo vives esos momentos?

R.: En la época que estuve en Norma sí es cierto que se cerraron el Cairo y Humor a Tope pero cuando cerró Cimoc estaba en Ediciones B y habíamos sacado otra revista que fue un experimento curioso. Se llamaba Comics & Co. En la revista se mezclaban artículos de cine, fotografía, música y cómic. Era una revista muy bonita pero resultaba muy cara de producir y no llegó a encontrar su público para resultar rentable. Le pilló además la debacle que comentabas y todo se vino abajo. En ese momento nos afectó a todos y yo lo viví fatal. Parecía que la cosa iba cada vez peor a pesar de que se estaban publicando grandes libros con los álbumes de Co & co que pretendían llegar a un público más amplio que el habitual de las viñetas, fiel pero limitado.

P.: A pesar del difícil momento apostáis por obras que se han mantenido como fundamentales como “El artefacto perverso”.

R.: A pesar de los muchos defectos que tuvo Top Comics una de sus principales virtudes estuvo en el intento de hacer cómics con autores españoles. En su mayor parte eran encargos en los que se intentaba casar a guionistas y dibujantes con resultados desiguales pero sí que es cierto que quedaron obras tan importantes como esa o “V Girl”, que se publicaría posteriormente con guión también de Hernández Cava y dibujos de Pep Brocal. La revista fue fallida porque no pasó de los 12 números pero la intención era crear obra nueva que se pudiese proyectar en el exterior pero no hubo tiempo la verdad.

P.: Hablabas antes de los álbums. En tu etapa en Norma, con los libros de Tardi vemos un antecedente de la novela gráfica, libros unitarios con historias destinadas a un público adulto. En Ediciones B continúas trabajando ese público. No sé si ha sido tu fijación.

R.: No era mi fijación porque siempre me han gustado las series clásicas pero sí veía la necesidad de hacer algo distinto, algo más cercano a los libros unitarios. Por eso la colección se llamó los Libros de Co & Co. Con la excepción de la serie de Los Metabarones el resto de álbums eran autoconclusivos o, como mucho, publicado en dos libros. Era la línea que en Francia estaba trabajando A Suivre, historias generalmente en blanco y negro de larga duración y con intención de ser cerrada, sin continuarás.

P.: Cuesta encontrar información de tu paso entre Ediciones B y Astiberri.

R.: En Ediciones B estuve desde 1992 hasta 2002, diez años exactamente. Ediciones B dio una serie de bajas incentivadas y yo me acogí en el último momento a ellas por motivos personales. Tras los cierres de CO & CO y Top Comics continué trabajando allí aunque sin hacer cómics más que esporádicamente. Después de años se consiguieron los derechos para editar Akira en blanco y negro. Fue muy complicado porque Kodansha le había vendido los derechos a Glenat Francia pero cuando se aclaró la situación publicamos la edición más similar que se pudo a la original japonesa. La edición japonesa tenía los cantos pintados, nosotros solo pudimos hacerlo en el primer tomo porque resultaba muy caro. Costaba algo así como 1€ por tomo y había que hacerlo manual así que tuvimos que renunciar al experimento.

El resto del tiempo estuve centrado en otros libros. Algunos relacionados con el cine, otros sueltos con el cómic como el Frankenstein o Parque Jurásico pero eran cosas muy puntuales.

En una época Ediciones B consiguió los derechos de Disney y recuerdo con satisfacción haber podido publicar “La juventud de Tío Gilito” de Don Rosa, que me parece un gran tebeo.

P.: Lo hacéis en un formato similar al de la colección Ole.

R.: Eso es. El formato nos venía impuesto pero fue una gran satisfacción porque era muy complicado publicar el material de Disney.

P.: Es curioso ver cómo en España nunca han acabado de triunfar clásicos como los de Carl Barks o Floyd Gottfredson.

R.: Sí, no sé si por falta de público o por la forma de editarlo nunca ha funcionado. Aquí siempre ha ido pasando de editorial en editorial, no como en Europa que tiene un público más fiel y amplio sobre todo en Francia, Alemania, Países Nórdicos o Italia.

P.: A pesar de ver cómo el barco se hunde, continúas enamorado del medio y comienzas una nueva etapa con una pequeña editorial que está prácticamente empezando.: Astiberri.

R.: Yo había dejado Ediciones B y vivía en un pueblo cercano a Bilbao y solía ir a la librería de Fernando. Empecé a ver lo que estaban haciendo y descubrí un cómic que hasta entonces desconocía. Fernando me descubrió unos trabajos que para mí fueron todo un hallazgo y en un momento dado les propuse unirme como socio. Me acogieron con risas diciéndome que yo vería donde me metía pero fue una satisfacción y hoy, después de mucho pelear, creo que algo hemos conseguido.

P.: ¿Cómo recuerdas los comienzos en Astiberri?

R.: Primero muy inconscientes. Después nos vinieron muchos palos. Nos hicieron jugadas absolutamente indecentes pero a pesar de todo conseguimos salir adelante. Al poco de empezar entró Javi y fuimos parando los golpes que le venían a la editorial y después de varios años especialmente duros la cosa empezó a funcionar. Estábamos encontrando un público distinto al que le interesaban otro tipo de obras y estábamos publicando obras diferentes. Un año era “Blankets”, otro año era “Berlín”, “Malas Ventas”, “Píldoras Azules” o “Pyongyang” y el público empezaba a reaccionar. La verdad es que tampoco se habían publicado muchas cosas en esa línea hasta entonces.

P.: Estamos hablando de cómics de muy distintas procedencias, del independiente francés al americano. ¿Tenéis una línea a seguir u os vais guiando por el instinto?

R.: La verdad es que si teníamos una línea. Estábamos publicando al comienzo trabajos de gran calidad dedicados a un público infantil pero no acababan de funcionar. Por otra parte, títulos como “Blankets” o “Pyongyang” estaban empezando a dar sus frutos, de modo que decidimos centrarnos en esta apuesta. Intentamos buscar los mejores títulos posibles y así fue. En la editorial lo veíamos todos igual y enseguida decidimos que esa sería nuestra apuesta.

P.: Hablas de algunos títulos que marcan un antes y un después en la editorial. Uno de los grandes nombres será “Blankets”.

R.: Sí, “Blankets” era un tebeo de 600 páginas que para nosotros era demasiado. Si la editorial ahora no es muy grande en aquel momento te puedes imaginar. Nuestra idea era sacarla en 4 tomos pero surgió la posibilidad de traer a Craig Thompson a Barcelona y nos pareció que no era cuestión de sacar sólo uno de los tomos para la ocasión. Teníamos ya diseñadas las 4 portadas pero decidimos tirar la casa por la ventana. Llegamos con la lengua fuera porque el libro salió de imprenta el día que comenzaba el salón del cómic. Llegamos por los pelos pero funcionó muy bien. Vendió bien, la prensa lo respaldó y vimos que ese era el camino que teníamos que seguir.

P.: “Pyongyang” se adelanta al auge de los cuadernos de viajes.

R.: Sí, en este caso tenían un libro previo, “Shenzhen”, pero el tema de Corea estaba tan candente como no ha dejado de estarlo desde entonces. “Pyongyang” resultaba mucho más apasionante que “Shenzhen” y por eso lo publicamos en ese orden y fue un acierto. De hecho “Pyongyang” es, junto con “Arrugas” el libro del que más ediciones hemos realizado.

P.: Otro libro que marca el camino es “Píldoras Azules”, un libro que rompe tabúes.

R.: Tanto “Píldoras azules” como “Blankets” conseguían llegar, además, a un público femenino que no había surgido antes. Veíamos reseñas a “Blankets” en revistas femeninas que normalmente no mencionaban a los tebeos para nada. Estaba claro que había un público femenino que buscaba un tipo de cómic que les importara.

P.: Encontráis ese público pero sin caer en etiquetas.

R.: Siempre nos interesa vender pero nunca ha sido el objetivo final. La obligación de un editor es publicar buenos libros y el único criterio por el que se puede mover es por su propio gusto. Como somos varios tenemos que ponernos de acuerdo en qué libros publicar, algo que tiene su complicación pero que también supone una garantía. Más allá de nuestra edad, gustos y demás, nuestro punto de encuentro son los libros que publicamos.

P.: Una característica de la editorial es que, cuando apostáis por un autor, es un camino de largo recorrido.

R.: Efectivamente, esa ha sido siempre nuestra apuesta. Hay autores como Peeters, Delisle o Thompson de los que hemos publicado prácticamente toda su obra. Ha pasado lo mismo con autores españoles. Hay que decir que si cuando empezamos el número de autores españoles que publicamos rondaba el 20% frente al 80% de traducciones y ahora mismo ya estamos por encima del 50% de obra autóctona.

P.: Habéis ido paso a paso, sin grandes saltos, publicando a creadores españoles hasta llegar a un autor tan emblemático como Paco Roca y “Arrugas”.

R.: Nosotros desde el principio íbamos a Angouleme y a Frankfurt. Al tener poca producción ibamos a intentar vender esos pocos títulos y, sobre todo, a comprar obra nueva. Con el tiempo eso ha ido cambiando al aumentar la producción propia con obras de mayor calado y con más posibilidades de ser traducidos a otros idiomas.

Como comentas es importante Paco Roca. En el caso de “Arrugas” y su siguiente obra “Calles de Arena” compramos los derechos a Delcourt pero ya las siguientes obras el propio autor apostó por trabajar con nosotros. La apuesta salió bien porque  la primera edición de “Arrugas” se agoto el primer mes y supuso un punto de inflexión. La preocupación y el cuidado por publicar a los autores españoles después de tanto tiempo está dando sus frutos.

P.: A vuestro alrededor se dan circunstancias que posibilitan el cambio de visión del medio. Las librerías generalistas se empiezan a interesar por las novelas gráficas. ¿Asistís como testigos o sois partícipes del cambio?

R.: Ese tema lo vivimos como parte activa porque era uno de nuestros objetivos. Nuestra intención era llegar a ese público generalista porque el de las librerías especializadas ya lo teníamos asegurado. En ese momento no había tantas librerías interesadas y fue a partir de ver el éxito que tenían en lugares como la Fnac o la Casa del Libro y como se iban ampliando las secciones dedicadas al cómic las que fueron mostrando el camino al resto.

 P.: Paco Roca no es solo un autor que vende tebeos, es también una persona muy mediática que ejerce de embajador del medio y que muestra cómo la implicación de los creadores en la difusión de la obra es cada vez más importante.

R.: Efectivamente, cada vez los autores son más conscientes de la importancia de participar activamente en la promoción del libro. Es una cadena que se va ampliando y con el Premio Nacional el interés de los periodistas también ha ido aumentando. Al principio solo salían pequeñas reseñas y poco a poco ha encontrado su espacio en las noticias y reseñas.

P.: Hablabas del Premio Nacional. “Arrugas” gana el Premio en su segunda edición. ¿Es una muestra de que algo está cambiando?. Hasta entonces parece que hay un vacío institucional.

R.: Hay un vacío absoluto. Ese reconocimiento ha tenido un eco enorme. No sólo sale en los periódicos y revistas, sino también en televisión y eso se nota en las ventas de los libros. Los Premios Nacionales que hemos ganado en Astiberri, primero “Arrugas” de Paco Roca, “Dublinés” de Alfonso Zapico y “Las Meninas” de Santiago García y Javier Olivares, son libros que habían funcionado bien pero con el premio consiguieron un impulso importante y allí hay que estar pendiente como editor para que el libro no desaparezca y se pierda en las avalanchas de novedades. Eso hace que los títulos se reediten constantemente, por ejemplo “Arrugas”. Si no me equivoco acabamos de sacar la duodécima edición. No está nada mal.

P.: ¿En lugar del Best seller buscáis el Long Seller?

R.: Buscamos las dos cosas pero no existe una formula. He visto personalmente cómo libros destinados al éxito se pegaban grandes tortazos y cómo otros libros sin grandes opciones se convertían en grandes éxitos. Es un mundillo en el que nadie sabe lo que va a funcionar así que solo puedes ser coherente contigo mismo y publicar lo que te gusta. Nosotros hemos tenido la suerte de encontrar un público lector que coincide con nuestros gustos y eso es una gran satisfacción.

P.: Comentaba Olivares que no pensaba que “Las Meninas” fuese un libro destinado al gran público. Detrás de cada Premio Nacional hay una gran implicación por parte de los autores en obras de difícil salida comercial.

R.: Cuando nos presentaron el proyecto de “Las Meninas” enseguida tuvimos claro que teníamos que apostar por él igual que en el caso de Alfonso Zapico con “Dublinés”. De hecho, Zapico tenía planteado otro proyecto pero un día nos dijo que había pensado que mejor iba a hacer la biografía de Joyce y por allí se tiró. Esas cosas son difíciles de prever como cuando compramos “Arrugas”. Nunca hubiésemos imaginado el éxito que ha tenido después. Nos parecía el mejor tebeo que se había publicado en mucho tiempo pero era una historia de un anciano con Alzheimer, algo alejado a los intereses del público habitual del cómic, pero tuvo suerte y encontró su público.

P.: Una apuesta de la editorial será Santiago García.

R.: Tenemos una larga relación tanto como autor como traductor. Nos ha presentado diferentes proyectos con distintos dibujantes como “El Vecino” con Pepo Pérez, que aún está viva. Han surgido otros proyectos como “La Tempestad”, “García” o “Las Meninas” que nos han interesado pero como con cualquier otro autor, si no nos acaba de enganchar el planteamiento no hacemos excepciones.

P.: Santiago García escribirá “La novela gráfica”, editado también en Estados Unidos.

R.: Efectivamente, y en Brasil. El tema de la novela gráfica es uno de los más controvertidos de los últimos años y eso que en ningún momento hemos intentado imponer el término. Nosotros hacemos tebeos. Nosotros no sólo hacemos lo que se entiende por novela gráfica ni tampoco es un término de marketing que nos hayamos inventado porque se lleva tiempo utilizando en Estados Unidos, no solo por Will Eisner. Desde los años 50 se lleva empleando el término con la pretensión de diferenciarse y llegar a un público más adulto. Es un término que ha venido muy bien para definir a un tipo de tebeo que llega a un público diferente pero no se trata de sustituir a los tebeos. La novela gráfica es un movimiento dentro del cómic con unas características muy determinadas en cuanto a extensión o formatos.

P.: A raíz de “La Novela Gráfica” nace “Panorama” que publicará Fantagraphics como “Spanish Fever”.

R.: Nos alegra mucho porque va a darle mucha mayor visibilidad a la obra que la que tenía hasta ahora pero creo sobre todo que es un punto y seguido de la visión que se tiene de la situación del cómic español. Los autores que han surgido, cómo ha evolucionado la situación en el país… Me parece importante parar y reflexionar sobre los caminos que se han tomado y cuáles quedan por tomar.

P.: En la edición de “Beowulf” cambiáis en el último momento el formato para acercarlo más al álbum francés. ¿este tipo de impulsos os han resultado más beneficiosos o perjudiciales en conjunto?

R.: Ni lo uno ni lo otro. En este caso partió de los autores la opción de hacerlo en un formato mayor. Lo miramos, vimos los presupuestos y pensamos que podía ser una buena opción y decidimos ir adelante. En ocasiones el editor tiene que seguir el impulso del autor, no siempre se puede pero cuando hay sintonía entre todas las partes suele ser mejor el resultado. Dentro del formato de “Beowulf” hemos sacado otros tomos integrales que son novelas gráficas más grandes como el caso de “El fotógrafo”,  “Ciudad”, “Los compañeros del crepúsculo” o “Los pasajeros del viento”. En el caso de las dos obras de Bourgeon, a pesar de salir como álbums estaban planteados en todo momento como obras cerradas con una extensión determinada.

La novela gráfica no es un formato cerrado al habitual 17×24, también puede tener otros tamaños o acercarse al álbum francés aunque con mayor extensión. Lo cierto es que antes era impensable publicar un tomo de 200 páginas a todo color en formato álbum por un tema económico, pero hoy puede funcionar.

P.: Además de mirar al futuro estáis empezando a recuperar clásicos como los que comentas e incluso obras de Tezuka.

R.: Sí, surgen posibilidades de conseguir los derechos y a veces lo conseguimos y otras veces no. Hay clásicos que pueden seguir perfectamente vivos y no nos cerramos a ello por supuesto. Todas las obras que entren dentro de la línea de la editorial y que seamos capaces de recuperar bienvenidas sean.

Con el manga el planteamiento es muy similar al del resto de las obras. Hay una serie de trabajos que nos encajan muy bien como los libros de Taniguchi o Tezuka y que intentamos publicar lo mejor que sabemos.

P.: También apostáis por el independiente americano con obra de Image como “Bella Muerte” de Emma Ríos o “Descender”.

R.: En el caso de Emma Ríos le conocíamos por nuestra presencia en el salón de viñetas desde el Atlántico y cuando surgió la posibilidad de publicar algo con ella, especialmente con algo tan potente como “Bella Muerte”, lo tuvimos claro. Lo mismo nos pasó con Jeff Lemire, uno de los mejores autores canadienses del momento aunque publique habitualmente en el mercado americano. Ya editamos su trilogía de “Essex County” y como te comentaba antes, hacemos un seguimiento al autor cuando tiene calidad su trabajo, como es el caso.

P.: Incorporáis la editorial Caramba de Manuel Bartual a vuestro catálogo. Con Bartual tenéis una relación desde el comienzo de Astiberri y parece que la unión con Caramba os permite llegar a otros formatos e historias.

R.: Sí, Manuel tenía una editorial que gestionaba con su compañera Alba pero había alcanzado un volumen difícil de gestionar para ellos dos solos. Manuel ha sido desde el comienzo el diseñador de Astiberri y hablamos de incorporar Caramba a nuestro catálogo. Llegamos a un acuerdo pero lo gestiona Manolo. Él selecciona el material que nos presenta y hay algunas obras que, afortunadamente, están funcionando bastante bien: “Ranciofacts”, “el Hematocrítico del arte”, “El Diccionario ilustrado de la democracia española”…

P.: La familia Astiberri ha ido creciendo. Ahora el núcleo duro lo formáis Héloïse Guerrier, Fernando Tarancón, Javier Zalbidegoitia y tu mismo.

R.: Y Manuel y unos cuantos más en administración y prensa pero sigue siendo una editorial pequeñita en la que todos hacemos de todo.

P.: En tu caso te sueles mover en las ferias. ¿Cómo ha evolucionado la visión que tienen de vuestro proyecto en estos espacios?

R.: En ferias nos movemos sobre todo Héloïse y yo. Se ha notado un cambio tremendo en la percepción de otros editores extranjeros. Con el continuo contacto las editoriales extranjeras han visto cómo ha crecido nuestro catálogo, cómo vendemos a otros países y las fichas del dominó han ido cayendo poco a poco. Cuando se empieza a publicar en otro país es más fácil continuar haciéndolo en otros después. Lo que en principio era una apuesta, en la que nos dejábamos el dinero de nuestros bolsillos porque no salía rentable, ahora ha alcanzado la rentabilidad y se ha convertido en una importante cantidad de títulos vendidos en otros paises. Ha sido una apuesta a largo plazo que ahora empieza a dar sus frutos. Esa es la meta también, no solo quedarnos en el mercado español sino llevar a los autores españoles a todos los países que se pueda.

P.: ¿Cuáes son las editoriales con las que tenéis más trato?

R.: Rackham es una editorial que, desde muy pronto, ha demostrado mayor interés en nuestra propuesta y, probablemente, sea hoy la que más títulos nuestros publica al año. Después han venido editoriales de referencia en Alemania como Reprodukt y grandes editoriales como Dargaud, Delcourt o Futuropolís. Está muy bien porque con la variedad de catálogo que tenemos es fácil que lleguemos a distinto tipo de público.

En Italia y Alemania tenemos varias editoriales de referencia. Lo mismo en los Países Nórdicos. Hemos vendido en Estados Unidos, un mercado muy complicado… Es un trabajo que cada vez resulta mejor.

P.: Estáis pendientes de propuestas como la de Nobrow para quitaros la espinita de publicar para los más jóvenes de la casa.

R.: Coincide también que se trata de un autor que nos gusta mucho como es José Domingo. De todos modos el cómic para los más pequeños no lo hemos descuidado tampoco. Es cierto que el cómic infantil y juvenil no funciona como en otros tiempos pero hay otro título de la editorial, “Bone” de Jeff Smith, que funciona estupendamente.

P.: Una de las últimas apuestas es el cómic digital. Con la nueva web estáis subiendo alguno de los mejores libros del catálogo a este formato. ¿Cuál está siendo la respuesta?

R.: La respuesta está siendo mejor que en los anteriores intentos que hicimos pero está claro que aún le queda mucho camino que recorrer. Hay que estar allí y puede que en el futuro tenga una mayor presencia pero no parece que a corto plazo vaya a desplazar al papel. Es un terreno en el que tienes que estar presente pero ahora las cifras no son relevantes.

P.: Estamos hablando de una producción de 500 obras. Cada mes sacáis una media de 3 novedades.

R.: Eso es, excepto en ocasiones puntuales como el Salón del Cómic o finales de año, coincidiendo con Getxo o Ficomic, sacamos 3 novedades al mes y alguna reedición, depende.

Nunca hemos dejado de apostar por títulos difíciles aunque no pudiésemos publicarlos. Ahora quizás tengamos más facilidad pero no nos ha echado para atrás a la hora de publicar el que económicamente no parezca un Best Seller. Si nos gusta lo intentamos.

P.: En tu trayectoria anterior has estado en grandes editoriales. ¿Cómo es estar en una edición pequeña que ves crecer con esfuerzo y en el que tienes que hacer de todo?

R.: Es apasionante y duro. Es mucho más trabajo que una editorial normal en la que tienes un horario fijo que cumples sin más, sin ocuparte de otros aspectos. Aquí no digo que haya que hacer de todo pero sí de buena parte y eso es a la vez divertido. Hay cosas que ha habido que aprender y que forman parte de lo más apasionante de la edición, no solo seleccionar el título que se va a publicar, sino también elegir el papel, el formato… cómo se va a  hacer el libro. Es un trabajo que, al ser una editorial tan pequeña y con recursos tan limitados, tenemos que hacer pero es a la vez muy bonito. Aquí no puedes estar encerrado en un despacho, tienes que estar pendiente de todo lo que envuelve al entramado editorial.

P.: Desde el primer momento y en las situaciones más difíciles habéis cuidado el servicio de prensa.

R.: Siempre lo hemos tenido muy claro. Para llegar a los lectores tienen que hablar de ti en la prensa. Nunca hemos pensado que mandar un libro sea perderlo, con que hablen un poco de tí en unos pocos medios ya resulta rentable el servicio de prensa. La editorial está bien considerada en ese terreno porque intentas llegar a todos los medios sean cuales sean. Evidentemente con las tiradas que hacemos no podemos enviar siempre todos los títulos pero es algo a lo que hay que prestar mucha importancia.

P.: Os habéis convertido en un referente para los autores que empiezan y autores ya consagrados como Munuera o Diáz Canales os consideran para sus propuestas más personales.

R.: Es un privilegio para nosotros que estos autores nos consideren su opción para publicar. Nos llena de orgullo y satisfacción, así de sencillo. El hecho de que un autor con prestigio publique con nosotros trae a otros autores que, quizas no tengan ese prestigio, pero sí una obra interesante que se plantean a quién proponer. Es un orgullo enorme que muchos autores planteen sus proyectos pensando en nosotros y que autores de otros países quieran publicar en Astiberri es una gran satisfacción.

P.: ¿Qué recomendarías a un autor que os quisiera enviar un proyecto?

R.: Lo primero es que debería fijarse en nuestra línea editorial y no proponer obras que no encajarían en ella. También hay que ser consciente del nivel real que uno tiene porque a veces nos llegan cosas muy amateurs.

Lo que pedimos es una sinopsis un poco amplia, páginas y guión y alguna página terminada. Con 10 páginas sería suficiente. Montar con ello un pdf y enviarlo a proyectos@astiberri.com. También hay que tener cuidado con que el pdf no pese demasiado. Un pdf de 20 megas no es muy operativo y a veces causa trastornos. Si no con un enlace de wetransfer o dropbox se puede enviar. Nosotros lo miramos todo y en base a eso decidimos. Si no hay suerte. A seguir probando, que no sería la primera vez que un autor ha acabado publicando después de varios nos.

P.: Es curioso porque habéis crecido en un momento difícil para el mercado editorial.

R.: Sí, es curioso pero quizás hemos encontrado un segmento del público que estaba pendiente de desarrollar y que ha tenido unas posibilidades de crecimiento. Es cierto que el sector no está pasando por sus mejores momentos pero nosotros no nos podemos quejar los últimos años. Están funcionando las cosas y nosotros intentaremos hacerlo mejor cada vez.

P.: Es curioso ver cómo los libros miran con envidia al cómic. Se ve que las tiradas se están aproximando cada vez más e incluso los libros de ilustración miran con deseo las ventas de los cómics.

R.: Hay de todo. Las tiradas habituales suelen ser de 2.000 o 3.000 ejemplares. También hay excepciones que van mucho más allá- Los libros de Paco Roca exceden siempre los 10.000 ejemplares, en el caso de “Arrugas” ya llevamos 60.000 ejemplares vendidos. No está nada mal y se ve en la cantidad de reediciones de libros que se está haciendo. Cada mes estamos haciendo una reedición y podríamos hacer más. Hay libros que llevan dos ediciones este año como el caso de “Pyongyang”, un libro que se publicó en 2004 y se sigue reeditando como si fuese una novedad.

 P.: ¿Has sentido cubiertos tus objetivos en la editorial?

R.: Por una parte sí aunque siempre quedan objetivos por los que seguir luchando. Personalmente me siento muy contento de lo conseguido después de estar en dos grandes editoriales como son Norma y Ediciones B, en las que estuve muy a gusto. Estoy muy satisfecho de lo que desde Astiberri hemos conseguido, supone un avance significativo del cómic en nuestro país. Hemos publicado obras importantes que han tenido buena acogida por los lectores pero aún quedan obras que publicar. Tenemos que seguir mejorando porque defectos también tenemos para corregir.

A largo plazo no hacemos grandes planes, bastante tenemos con el día a día. Lo que intentamos es prever con antelación para no andar agobiados con las fechas de entrega y planificar mejor las salidas.

P.: ¿Proyectos?

R.: Lo nuevo de Guy Delisle, “Huir”, que es la primera vez que cuenta una historia que no le sucede a él. Es un libro sobre un hombre que trabajaba en Médicos sin fronteras y es secuestrado y cuenta su secuestro. Antes de finales de año está previsto que salga “Gran Hotel Abismo” de David Rubín y Marcos Prior.

Sacamos un nuevo libro de Álex Robinson, autor de “Malas Ventas”, que publicará en junio “Nuestro universo en expansión”, que es su novela gráfica más reciente.

De Sergi Álvarez y Sagar Fornies, autores de “Bajo la piel” publicaremos “Cuentas pendientes”, en la misma línea que el título anterior. Sacaremos el nuevo tomo de “Descender” de Jeff Lemire y también el segundo de “Bella Muerte” de Emma Ríos.

Seguiremos con la serie de Kitaro el año que viene y en Caramba sacaremos un nuevo Ranciofacts, el tercero. Publicaremos un nuevo Baudoin y el nuevo trabajo de Rabagliati, “Paul en el Norte”.

P.: Y para terminar, ¿para cuándo “Berlín”?

R.: Muy buena pregunta. Eso nos preguntamos nosotros. Sigue avanzando pero muy lentamente. La parte positiva es que el tercer libro tendrá un par de capítulos menos, 6 en lugar de los 8 de los anteriores, y se reduce algo el tiempo de producción. No parece que esté listo para 2017 pero parece que puede ser para 2018. No está olvidado. Jason Lutes sigue publicando los cuadernillos cada vez que termina uno y parece que lleva publicados 3 y hemos leído que se ha tomado un año sabático para avanzar. Le están presionando todos los editores, tanto los americanos como los alemanes pero no queda otra que esperar. Tenemos muchas ganas y estamos seguros que va a funcionar como lo hacen los dos primeros tomos a pesar de la larga espera.