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Vuelve 20 años después de la muerte de Hugo Pratt el marinero más famoso de la historia del cómic y lo hace en la mejor compañía. Juan Díaz Canales, guionista de Blacksad, y Rubén Pellejero, dibujante de Dieter Lumpén, unen por primera vez sus fuerzas para narrar en Bajo el sol de medianoche la nueva aventura de Corto Maltés. Recuperamos la entrevista publicada en la revista Zona Cómic íntegra y conversamos con Rubén Pellejero 6 meses después para conocer cómo ha sido la experiencia vivida en la gira posterior a la aparición del álbum, un emotivo viaje por el universo de Pratt.

Pregunta: ¿Cómo surge la oportunidad de hacer el nuevo Corto Maltés?

Juan: Patrizia Zanotti, la persona que tiene los derechos de toda la obra de Hugo Pratt, era mi antigua editora de Italia. Habíamos coincidido un par de veces en Lucca y habíamos hablado de Corto, algo inevitable porque ella había trabajado con Pratt y es, probablemente, una de las personas que mejor le conocía. De esas conversaciones y de la iniciativa de Luca Romani y su hermano Simone, editores de Corto en Italia, surge la idea del retorno del personaje. Luca había escrito una pequeña sinopsis, en la que incluía elementos interesantes para la historia como el año en el que se desarrolla, 1915, la presencia de algún personaje muy interesante, como Jack London, que formaba parte del universo de Corto Maltés, y sobre todo un lugar geográfico que nos encantó, el Gran Norte. Un lugar que nos pareció muy Prattiano a pesar de que Corto no había pasado por allí.

El siguiente paso era buscar un dibujante. Cuando me preguntaron tuve muy clara mi elección. El número uno de mi lista era Rubén, un autor al que admiro desde que estoy en el mundo de los tebeos y que forma parte de la tradición gráfica del cómic de aventuras al que pertenece Pratt. Ya habíamos fantaseado con hacer algo juntos y nos pareció la ocasión perfecta.

P.: En tu caso, Rubén, nunca has ocultado tu admiración por el trabajo de Pratt, algo que se ve claramente en tu obra más emblemática, Dieter Lumpén. ¿Cómo vives que te ofrezcan realizar el personaje?

Ruben.: De hecho fue sorprendente. Cuando me lo comentó Juan por primera vez pensé que era una broma. Cuando vi que la cosa iba en serio me quedé muy sorprendido. Estuve 4 o 5 días reflexionando. Seguir la serie impresiona porque Pratt ha sido un autor fundamental para mí desde mi aprendizaje. Si hubiese sido otro personaje hubiese dicho que no pero mi forma de entender el dibujo es muy similar al de Pratt

P.: ¿Existían muchas pautas a la hora de abordar al personaje?.

J.: Las pautas empiezan y acaban con esa sinopsis. Había elementos muy interesantes en ella y me dediqué a explotarlos pero por lo demás hemos trabajado con total libertad, que era la condición de los dos para aceptar el encargo. Hemos tenido la confianza de los editores y hemos hecho uso de ella.

Lo que se va a encontrar el lector es una obra de autor pero a la vez una aventura nueva de Corto. Podían cambiar muchas cosas, pero tenía que estar presente el espíritu de la obra y esa ha sido nuestra preocupación. Nuestra frontera era que el personaje fuese reconocible para los lectores.

P.: Hacéis un pequeño guión de tres páginas de prueba en la que tomáis la medida del personaje.

R.: Me parecía necesario. No solo para que los editores vieran cómo nos planteábamos el personaje, sino también para nosotros. Quería ver cómo podía dibujarlo sin perder mi propia personalidad. A ninguno de los dos nos interesaba hacer una copia de Corto, ya que nunca hubiese podido superar lo que ya había hecho Hugo Pratt. Nuestra idea era coger todos los elementos que pudiésemos y adaptarlos a nuestra visión del personaje.

P.: Escogéis la clásica composición de Pratt de cuatro tiras por página.

J.: La prueba que comentábamos nos permitió ver por dónde ir a nivel narrativo. Ruben tuvo muy claro que era importante volver al formato clásico de cuatro tiras. No tenía mucho sentido empezar con un montaje más moderno de página que se alejase de la gramática de Pratt, que jamás usaba por ejemplo viñetas verticales.

R.: De hecho en la prueba había alguna viñeta que cambiaba lo que estamos habituados a ver en la obra de Corto Maltés. No funcionaba y optamos por un modo más clásico de montaje. En Pratt la narración fluye y la forma de las viñetas es importante. Ayuda a la legibilidad de las historias de Corto y lo queríamos respetar. Creo que si hubiésemos ido por otros caminos más rompedores hubiésemos perdido algo de la esencia del personaje. Hemos intentado encontrar un equilibrio entre la obra de Pratt y la mía pero nos hemos sentido muy cómodos a la hora de narrar con esta decisión.

 P.: ¿Cómo ha sido el proceso de documentación?

J.: Resumiendo, largo. Necesitas leer un montón, pero ya estoy acostumbrado. Blacksad tiene una gran exigencia al desarrollarse en un periodo histórico determinado.

Con Corto no ha sido muy diferente. La diferencia es que Hugo Pratt tenía su mítica biblioteca de 20.000 ejemplares que solía consultar y se desplazaba para localizar in situ algunas informaciones mientras que nosotros podemos hacerlo desde casa con un ordenador y una conexión decente de Internet. El problema ahora es otro; hay demasiada información. Si antes el reto era encontrarla, ahora es casi descartarla.

P.: Integras a personajes reales como Jack London junto a otros de tu propia cosecha.

J.: He seguido la estrategia del propio Pratt, que sabía tomarse sus licencias poéticas con los personajes para modificar la realidad a la medida de la narración. Muchas veces encuentras personajes reales como el explorador negro Matthew Henson que tienen una biografía literaria fascinante. Lo que no puedes perder de vista es que estás contando una historia que tiene que ser interesante, no narrando un hecho histórico concreto. La magia de Pratt era que la ficción que contaba resultaba tan apasionante como la propia realidad.

P.: Pratt conseguía que los personajes secundarios se adueñasen del corazón de los lectores a pesar de no tener una gran trascendencia en la historia.

J.: Pratt era un gran observador del género humano, por eso sus aventuras son tan interesantes. Sus historias no son una sucesión de lugares y acontecimientos, van mucho más lejos. A través del diálogo y la ironía traía cachitos de realidad que te resultaban familiares. Esa manera de generar empatía con el lector lo hemos buscado, queríamos que cada personaje que saliese, más allá de su importancia, fuese interesante.

P.: ¿Cómo afrontas tú, Rubén, este numeroso elenco de actores secundarios?

R.: Esta variedad de personajes complica la producción del libro pero enriquece mucho la lectura. Cada personaje da la sensación de que podría ser protagonista de su propio álbum. A nivel técnico ralentiza el proceso pero Juan me facilitó mucho el trabajo. Me planteó de un modo muy claro la personalidad de cada personaje y me envió fotografías de cada uno, aunque después tuviese que hacerlos mios.

P.: En una entrevista comentabas, Rubén, como las exigencias del mercado francés te apartaban cada vez más de la soltura inicial de tu trabajo. ¿Ha supuesto Corto una vuelta a ello?

R.: Ha sido una vuelta a los orígenes y a la vez un placer. Si vas a seguir los pasos de Pratt tienes que apostar por la soltura, una síntesis que se se consigue con la práctica y con los años. Es algo que echaba en falta en mi propio trabajo. Mi trazo se había ido sofisticando para contar historias muy intimistas y volver a la aventura ha sido como regresar a la época de Dieter Lumpén con toda la experiencia acumulada estos  años y con todo el cariño que tengo a la obra de Pratt. Disfruto mucho de la ligereza de trazo de Pratt y del manchado.

P.: El dibujo de Pratt va, desde su influencia por los clásicos norteamericanos de La balada del mar salado, hasta un dibujo próximo a la abstracción de Mu. En medio encontramos el equilibrio entre ambos estilos con obras como Corto Maltés en Siberia o Fabula de Venecia. ¿Habéis tenido en mente algún Pratt en concreto u os habéis dejado llevar?

J.: En un primer momento te planteas cuál es la época clásica del personaje.  Para mi, en las historias largas como Siberia o La casa Dorada de Samarcanda está el compendio de todo lo bueno de Pratt. Tienen poesía, compromiso ideológico, poesía, magia… pero tampoco puedes desestimar otros aspectos del personaje como el lado esotérico, el lado del sueño, el literario.

Una segunda etapa es olvidarte de todo y trabajar la imagen mental que tienes del personaje. No se trata de tener un conocimiento enciclopédico de Corto, sino de intentar recrear la imagen evocadora que tengo de él. mostrar las ideas que me han sugerido sus historias, los momentos poéticos que me ha dado…

P.: Corto tiene una biografía muy documentada.

J.: Como en todo buen clásico, su historia tiene una ambigüedad a su alrededor que te da una gran libertad creativa. Es cierto que es un personaje que tiene una biografía muy establecida pero cuando la estudias un poco ves que hay muchas cosas que se aceptan como parte de la vida de Corto pero que en realidad no salen de los álbumes, sino que son los estudiosos, periodistas, historiadores… que fueron inventando elementos que en realidad no están documentados.

P.:  La historia transcurre en 1915, pocos meses después del fin de La Balada del Mar Salado, primer álbum de la serie. Imagino que no será casual.

J.: Nos parecía la fecha más apropiada para el retorno del personaje, justo después de su primera aventura. Lo más interesante es que vemos al personaje en plena madurez. Ya ha vivido mucho y está rodeado de personajes que esperamos ver como Rasputin o la propia Pandora.

P.: ¿Cómo ha sido dibujar a Rasputín, uno de los personajes más queridos del mundo del cómic?

R.: Tiene tanto de diferente y exótico que resulta fácil de dibujar. Lo difícil es captar esa personalidad tan dual que tiene de mal tipo y de socarrón que se transmite con su sonrisa y su mirada. Rasputin también cambia en las distintas épocas. En la primera etapa está marcado por un montón de lineas. En Samarcanda está mucho más definido. La dificultad es ubicarte en una etapa en concreto. Lo que he intentado sobre todo es captar la ambigüedad del personaje.

P.: El color es una aspecto muy reconocible de Corto. Lo realizas tú con un colaborador, Xavi Reñé.

R.: El color me lo planteé teniendo el cuenta como lo aplicaba Patrizia Zanotti, una colorista genial que trabajaba muy estrechamente con Hugo Pratt. Son colores suaves, sin estridencias, que buscan potenciar el dibujo de Pratt, un blanco y negro tan poderoso que siempre está por encima del color. Yo no quería  dejarme llevar por una paleta de colores muy fuerte, que fuese en contra de la propia mancha. Es un color muy estudiado para dar luminosidad en contraste con otras obras mías. Hay viñetas que no tienen color en absoluto. Es un look muy propio de la historieta de los años 70 y 80, puede estar demodé incluso pero me interesaba. He tenido un colaborador que me ha ayudado con el relleno de los colores informáticos, pero el responsable del color soy yo para lo bueno y lo malo.

P.: En Dieter Lumpén buscas la luz a través del color con una gama cromática muy limitada.

R.: La diferencia es que en Dieter jugaba con los volúmenes. En este caso son colores planos tanto en rostros como en vestimentas. La luz solo está dada en los escenarios y de un modo tenue. El negro tiene un valor importante en la historia. Si el blanco y negro hubiese sido a linea solo hubiese tenido sentido aplicar el volumen, pero en este caso la fuerza la aporta la mancha.

P.: Utilizáis escenarios poco comunes en la obra de Pratt. Os centráis en El Gran Norte y especialmente en Alaska y Canada para contar una historia de buscadores de tesoros de dos épocas distintas, la de los buscadores de oro y la de los nuevos tesoros de la época moderna.

J.: La búsqueda del tesoro es un clásico en las aventuras de Corto. Es casi un pirata. Siempre está buscando riquezas, obras de arte, antigüedades… aunque luego nos damos cuenta que lo que busca son ideales más elevados. Por otra parte es muy evocador situar la acción en un lugar en declive como Alaska, que había vivido la fiebre del oro. Haciendo paralelismos con nuestra época, es algo similar a las burbujas financieras que conocemos, un estallido de prosperidad aparente que de un día a otro desaparece y se convierte en una pesadilla para la gente que ha formado parte de ella.

P.: También vemos la última gran época de los exploradores. Una época en el que el mundo deja de ser un misterio.

J.: Es algo que está en el espíritu de Pratt. Para él, la época de Corto refleja el fin del aventurero romántico. La Primera Guerra Mundial marca un punto de inflexión. Representa el triunfo de una sociedad industrializada, globalizada en la que los valores de lealtad y caballerosidad están en franca decadencia. La aventura de cartografiar el globo estaba prácticamente acabada con la exploración de los polos en esa época. Estoy de acuerdo relativamente con ello. Creo que aún hay nuevas aventuras y con nuevas fronteras, posiblemente el espacio.

P.: Pratt tenía una cierta querencia por el mundo indio. Encuentras en el pueblo inuit un acercamiento inédito en el universo de Pratt.

J.: Realmente no tan inédito. Si te fijas un referente directo es Jesuita Joe. Están muy presentes los bosques de Canadá o la policía montada. También está la presencia de los aborígenes del Gran Norte, no solo inuits, también indios. Me parecía importante reflejar la presencia de minorías étnicas tan queridas por Pratt.

P.: Esa diversidad está muy presente también en tu obra desde Blacksad y le das una gran relevancia de Bajo el sol de medianoche, tanto con figuras como la activista feminista japonesa Waka Wakanda como con el explorador Matthew Henson, ignorado por la historia por el color de su piel.

J.: Es algo que me ocupa y me preocupa, pero no solo como reivindicación. Me parece que todos, a pesar de nuestro color de piel estamos preparados para lo mejor y lo peor. Es algo que está muy presente en mi obra y no podía dejarlo de lado tratándose de Corto, un viajero que va a pasar un montón de situaciones con pueblos muy diversos.

P.: ¿Cómo te enfrentas, Rubén, a tantos escenarios tan distintos en la historia?.

R.: Fue uno de los aspectos más laboriosos del álbum y necesité ayuda de Juan para ubicar la historia. Existían escenarios muy diferentes hasta en lo climático. El sol de medianoche, por ejemplo, es toda una época del año y esto influye en si el terreno está nevado o no. He buscado mucho la síntesis  y el esfuerzo puede pasar desapercibido pero hay un gran esfuerzo detrás.

P.: Las revoluciones tienen un gran protagonismo en la obra de Pratt y en Bajo el sol del medianoche no es una excepción.

J.: Es algo que me interesa mucho. Las personas somos capaces de lo mejor y lo peor y la obra de Pratt me parece muy moderna en ese aspecto. Las diferencias entre nosotros, a pesar de las razas, son mínimas. Los ideales, más allá de donde vengan, son muy fáciles de prostituir. La libertad puede devenir en tiranía porque la frontera es muy delicada y la violencia como solución es, desgraciadamente, universal. Estamos haciendo una historia de 1915, un periodo histórico en el que el mundo estaba totalmente convulsionado. Hubiese sido negligente por nuestra parte no mostrarlo.

P.: Los dos os conocéis desde hace años pero ésta es vuestra primera colaboración. ¿Cómo ha sido la experiencia?

J.: Muy placentera. El trabajo ha sido muy fluido. Para cuando Rubén se sumó al equipo tenía construido prácticamente todo el guión de modo que cuando se puso a trabajar tenía toda la historia en sus manos. Me parece importante trabajar así, o al menos así lo he hecho con Gabor, Munuera y Guarnido siempre. Me parece que eso ayuda a que los dos estemos dentro de la misma historia desde el minuto uno. Al no ser un encargo y existir una relación de amistad entre ambos, pudimos ver cada página juntos, casi a tiempo real. Me parece importante lo que comentaba Rubén de ayudarle con la documentación porque es un trabajo inmenso. Para mí ha sido una gozada y si Ruben quiere, seguimos.

R.: Como dice Juan, la sincronización ha sido perfecta. Nos tranquilizaba que los editores nos dejasen trabajar tranquilos y ha sido muy placentero para los dos. Ha sido complicado a nivel de documentación pero con Juan ha sido un placer. He agradecido mucho que me entregase toda la historia de una vez. Esta historia, en concreto, lo necesita. No puedes enfrentarte a una historia así yendo a trompicones con el guión. Así puedes trabajar a largo plazo y darle vueltas a algunas imágenes aunque no las estés realizando en ese momento. Ha sido muy sencillo a pesar de la grandeza del proyecto.

P.: ¿Cómo es trabajar con iconos universalmente reconocibles?

J.: Tanto Rubén como yo hemos trabajado ajenos a ello. Tienes que meterte en la historia y ya está. Te aíslas de todo lo demás y te olvidas que con la arcilla que tienes entre manos vas a trabajar un tótem de la literatura universal. La magia del personaje te lo hace fácil. No concibo otra forma de trabajar. Me sucede lo mismo con Blacksad. Habitualmente me preguntan como afrontó una nueva historia del personaje a pesar de la presión de todos los premios conseguidos y la respuesta es que me olvido de todo lo que hay alrededor y me vuelco en el trabajo y en lo que quiero contar y es bueno que así sea, que no haya interferencias. En ese sentido ha sido bueno que no haya habido ninguna injerencia externa, ningún editor que nos diga por dónde ir o por dónde no.

 

P.: En todo momento habéis hablado de construir una nueva serie. ¿Tenéis alguna idea pensada?

J.: Lo que tenemos claro es que no vamos a cambiar la historia del personaje. Lo que podamos inventar será construir sobre lo ya hecho. Nuestra intención no es rupturista con lo anterior y hay mucho por trabajar aún. Entre 1905 y 1915 hay una década en la que suceden muchas cosas y tenemos mucho margen de maniobra. En este momento tenemos encargo de hacer el siguiente álbum y estamos en el punto de decidir en qué momento situarlo. Tenemos algunas ideas pero aún nada concreto.

P.: Se sitúa la muerte de Corto con la última bala de la Guerra civil española. ¿Os veis con fuerza de asumir ese reto?

J.: A día de hoy no le veo interés, más bien al contrario. La muerte de Corto, como la relación con Pandora, la manejó Pratt con una intencionada ambigüedad, que es la que nos hace soñar. En el momento que le das solución se acaba la magia. Hay muchas historias por contar del personaje sin pasar por su punto final.

P.: ¿Han cambiado vuestros planes de futuro la aparición de Corto Maltés?

J.: Siguiendo la estela de nuestro aventurero favorito, me dejo llevar por el mar. Lo que tengo claro es que voy a continuar con Blacksad porque es la niña de mis ojos. Lo más inmediato es mi debut como dibujante de cómic porque me estrenaré el mes de mayo con una novela gráfica que escribo y dibujo, Como viaja el agua, editada por Astiberri.

6 meses después de la salida del libro volvemos a hablar con Rubén Pellejero para compartir la experiencia de la recepción del libro, un momento muy esperado en toda Europa.

 P.: ¿Cómo ha sido la recepción del libro?

R.: Al tratarse de un trabajo tan especial la expectación fue muy grande. Tratándose de un personaje como Corto Maltés no estuvimos tranquilos hasta que salió el libro, no nos vamos a engañar. La buena recepción del libro nos tranquilizó e hizo que todo lo que vivimos durante la gira promocional lo hiciésemos de un modo muy auténtico. Se diferencia mucho de un trabajo propio en el que no hay ningún tipo de responsabilidad más que con uno mismo. Con Corto Maltés pueden influir muchos elementos, incluso tu estado de ánimo, a la hora de percibir los resultados y viendo la acogida nos quedamos más tranquilos.

La gira promocional fueron un par de meses muy intensos en los que te tuvimos que ir de aquí para allá. Siempre hemos encontrado una gran acogida. Pero lo que más nos ha sorprendido es encontrar nuevos lectores que no habían leído nunca a Corto. El lector de siempre del personaje, tanto aquí, como en Italia o Francia, se ha mostrado muy afectuoso con nosotros. La recepción en Italia fue muy cálida algo muy especial viendo los vínculos que le unen al personaje.

P.: Corto Maltés es uno de los héroes nacionales en Italia.

P.: En Italia, que era el lugar al que teníamos más respeto porque habíamos visto muchas opiniones contrarias a la resurrección del personaje, encontramos una gran acogida por el público y la crítica.

Llegaron a la tercera edición del libro, algo poco habitual en este mercado, en el que los álbums no funcionan demasiado, más centrados en el kiosco con ediciones como las de Bonelli.

Han salido proyectos para exponer en Italia y aunque somos conscientes de que estamos a la sombra de Corto Maltés, vemos el interés que despierta.

En Francia hicimos los 4 puntos cardinales. En Francia están más acostumbrados a las novedades, así que no fuimos con tanto temor. Sobre todo hemos encontrado la emoción de los lectores de Corto Maltés por reencontrarse con el personaje y por el trabajo que hemos hecho. Es lo que más nos ha llenado de ilusión. Más allá de las ventas es lo que más nos da impulso para seguir adelante.

P.: El apoyo de las editoriales implicadas y vuestro propio compromiso es enorme. ¿Cómo habéis vivido esos meses de gran intensidad?

R.: Todo el equipo, toda la infraestructura de Casterman, se ha volcado en la promoción. Era una apuesta fuerte para todo el mundo y Casterman ha puesto los medios a su alcance para apoyar al libro: radio, prensa, televisión… cuando llegábamos a las librerías siempre tenían los escaparates preparados, en las ferias hemos dado muchas tertulias antes de las firmas. Hemos hablado mucho de Corto Maltés, de Hugo Pratt. Ha sido un trabajo en equipo muy positivo. Hemos estado siempre muy bien acogidos a pesar de la intensidad de la gira, con viajes todas las semanas con algunos días para estar en casa y volver de nuevo otra vez a las presentaciones. Ha sido un poco duro pero Casterman siempre ha estado acompañándonos. Ha sido una gira muy placentera.

P.: Con la gira habéis llegado a lugares muy poco habituales en este medio como los museos, en los que Corto Maltés es un personaje querido y requerido.

R.: Más o menos coincidió la salida del libro con la retrospectiva que hubo sobre Hugo Pratt en el Museo Hergé y los herederos de Pratt ya habían concertado mantener un espacio en estas exposiciones. También se ha expuesto en Angoulême y va a estar también en Lyon y en Roma.

Toda esta retrospectiva de Pratt, con nuestro espacio dedicado en ella, es itinerante y por supuesto muy positiva.

P.: ¿Corto Maltés es una recompensa a todo el trabajo que llevas detrás?

R.: Yo sí me lo tomo como una recompensa. Es una obra magna y nunca hubiese podido pensar que esta situación se iba a presentar. Quizás con otros personajes sí te lo esperas pero nunca con Corto Maltés. Yo me lo tomo con una gran felicidad y lo veo de un modo coherente con mi trayectoria. Ha supuesto para mí, además, un retorno a la aventura. Todo el proceso ha estado unido a muchas casualidades, algunas de carácter más íntimo, que han ayudado a conformar un gran todo con el que estoy muy contento, no voy a negarlo.

P.: ¿Cuál es el momento más emocionante que has vivido en la gira?

R.: Ha habido muchos. Ver mis dibujos en el Museo de Herge de Bruselas en una retrospectiva de Hugo Pratt ha sido muy emocionante. Lo que comentaba antes, la emoción de los lectores, el calor al reencontrarse con el personaje es lo más bonito de todo a nivel íntimo.

Estos son los dos aspectos más intensos, por una parte ver las miradas de ese público y por otra parte poder codearme con la obra de Pratt es tremendo.

P.: Compañeros de viaje durante una gira muy intensa, no sé hasta que punto habéis estrechado los lazos entre vosotros o si habéis fantaseado cuáles son los caminos por los que queréis que continúen las aventuras del personaje.

R.: La promoción ha servido para conocernos, compartir momentos y tener muchas horas de hablar y ha afianzado una amistad que ya teníamos. Ha creado una gran complicidad entre nosotros para posibles proyectos futuros. Si en el primer libro la idea salía más de Juan para el nuevo libro hemos podido hablar de qué es lo que queremos hacer y qué no. A nivel de amistad se han reforzado mucho los lazos.

P.: El primer libro quizás os hayáis sentido condicionados por las expectativas puestas por los lectores del personaje. ¿Poco a poco esperáis sentiros más autónomos con respecto a la obra de Pratt?

R.: Es cierto que hemos tenido presente al lector de siempre pero en ningún momento eso ha coartado nuestra libertad creativa. Nosotros lo que tenenos claro es que no estamos haciendo un Corto Maltés visto por Diáz Canales y Pellejero. Tampoco hemos ido por el camino de la copia. Hemos ido siempre por el camino del respeto al lector del personaje. Es lógico que evolucionemos pero no queremos dinamitar nada de lo escrito anteriormente para innovar. Hay una serie de códigos del personaje que siempre tienen que estar presentes. Probablemente algunos lectores esperaban encontrar la otra cara de la luna al leer la obra pero creo que hubiese sido traicionar la obra, romper la idea que todos tenemos de Corto Maltés en la cabeza. Yo ante todo quiero sentirme tranquilo y realizado haciendo Corto Maltés. Disfruto cogiendo muchos elementos prattianos y eso hace que me sienta libre a la hora de dibujar, probablemente mucho más libre que si me plantease una ruptura total. Estoy disfrutando con lo que estoy haciendo y creo que eso el lector lo nota.

P.: ¿Corto Maltés requiere unos tiempos más especiales que una dinámica de mercado de una serie al uso?

R.: Hay varias cosas a tener en cuenta. No nos hemos planteado Corto Maltés como una serie anual. Los tiempos irán saliendo en función del momento que vivamos. El próximo número está planteado para salir a finales del año que viene, sobre octubre probablemente.

Hay otro factor a tener en cuenta. Yo veo Corto Maltés en la línea de Pratt, más reflexionado que dibujado, una obra de ejecución rápida. Quiero seguir con esa dinámica que es la que, creo que le da la frescura que necesita el personaje. La obra tiene unas connotaciones, incluso gráficas, que nos llevan a otra época. Desconozco aún qué matices va a tener la obra, que elementos nuevos, pero mi intención es seguir en la misma línea.

P.: ¿En qué punto quedan tus proyectos personales después de vivir la experiencia de Corto Maltés?

R.: Corto Maltés es, para mí, un proyecto personal, no puedo decir otra cosa. Como autor me siento muy satisfecho, quizás la única diferencia con mi trabajo anterior es que estoy trabajando en una serie y qué mejor serie que Corto Maltés. He hecho en mi carrera muchos one-shots y probablemente haré en algún momento alguno más, pero no me voy a implicar en otras series que no sean Corto Maltés.

Es cierto que tengo algunos libros que quedaron cortados. Tengo un libro de unas 200 páginas en la que mi labor es sobre todo de dirección artística y con mi dibujo que saldrá este año.

Luego hay una miniserie que irá saliendo más paulatinamente pero mi preferencia como autor actualmente es Corto Maltés. En todo momento me he tomado el trabajo como una obra de autor, lo único es que tenemos a un personaje ya conocido. Lo cierto es que Corto Maltés me ha cambiado la vida, de momento para bien.

P.: No eres un recién llegado. ¿La experiencia vivida te ha dado una nueva perspectiva del medio?

R.: Esto lo he pensado muchas veces. Si hubiese vivido toda esta experiencia con una primera obra o al principio de mi carrera, me hubiese caído todo de otro modo. La experiencia ha servido de mucho en este caso. He retomado ideas que tenía un poco aparcadas como el manchado, trabajar el trazo… pero con el conocimiento que te da tener una carrera detrás.

La experiencia me ha dado también una tranquilidad personal a la hora de abordar la promoción. Tienes que tener un cierto bagaje porque sino todo este mundo de las entrevistas, la televisión, se te viene encima. Hay que saberlo torear para no perder la cabeza. Hay que tener mucha sencillez y ser muy consciente de lo que tienes.

P.: Comentas que ha cambiado tu vida. ¿Ha cambiado también tus metas?

R.: Para mí ésta es una gran meta. Para mí éste ha sido el logro más importante de mi carrera. Estoy orgulloso de muchos libros que he hecho, no reniego de nada, pero este proyecto ha sido para mí el mejor. Además va a permitirme muchas cosas a nivel personal. Voy a poder dilatar mucho más algunos trabajos, dedicar más tiempo a la ilustración… es un terreno abierto. Lo único que sé es que acabaré los proyectos que tengo abiertos y seguiré con Corto Maltés, evidentemente.

P.: ¿Cómo crees que hubiese leído Pratt vuestra obra?

R.: No me lo he planteado nunca desde ese punto de vista porque a lo mejor él hubiese preferido un personaje distinto a como lo he hecho. Más que en Pratt he pensado en su lector. Lo que hemos pensado es ser coherentes con lo que más nos gustaba de Corto Maltés. Nunca sabremos la evolución que Pratt hubiese preferido.

P.: Si con el libro vivís a la sombra de Corto Maltés, con la gira os metéis de lleno en el mundo de Pratt.

R.: Hemos tenido momentos muy emotivos. He conocido colaboradores de la vida de Pratt y vivido muchas casualidades. Dieter Lumpen ha estado traducido en Francia por Silvana, la hija pequeña de Pratt. Más allá de todo lo leído sobre Pratt he podido conocer anécdotas de gente que le conocía bien y eso es un  regalo  importante, además de hacer el libro. Hay todo un mundo alrededor de Pratt. Entrar en ese universo es impresionante y sentir que, por casualidades de la vida, formas parte de él, mucho más.