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Entrevista a Daniel Estorach. El recorrido de la obra de Daniel Estorach es muy peculiar. Tras ser testigo de una agresión comenzó a escribir en un blog las aventuras de su personaje fetiche, Post-it. El éxito del blog llevó a la recopilación en novelas de su trabajo. El círculo se cierra con el traspaso a las viñetas de su obra apoyada por el buen hacer de El Torres. Con Daniel Storach conocemos mejor su trayectoria.

Pregunta: ¿Qué es “Hoy me ha pasado algo muy bestia”?

“Hoy me ha pasado algo muy bestia” es una novela donde intento acercar la figura del superhéroe a la realidad más cercana del lector español. Además de tocar algunos de los problemas reales que padece nuestra sociedad y las dificultades añadidas a las que tiene que hacer frente una persona normal (con un trabajo, facturas que pagar, familia, amigos…) que de la noche a la mañana decide convertirse en un justiciero, es también un intento de denunciar la indiferencia de la que la mayoría de ciudadanos hacemos gala ante el dolor y padecimiento de los que no forman parte de nuestro círculo. Ese “mirar hacia otro lado” tan extendido en la actualidad.

P.: Daniel ¿Cómo nace la obra?

Pues nace como un experimento en un blog, como un divertimento y a la vez una válvula de escape. Lo primero que hizo que me pusiera a teclear fue la sensación de impotencia que sentí al ser testigo de un delito, pero pronto lo sumé a varias preguntas que llevan rondándome la cabeza desde que descubrí a los superhéroes hace más de treinta años: ¿qué haría yo si fuera un superhéroe? ¿A quién ayudaría? ¿Cómo lo haría con mis recursos y mis conocimientos? ¿Cómo actuaría un superhéroe en España, en nuestra realidad? Las típicas preguntas que nos hemos hecho todos los lectores del género y que pocos —muy pocos— autores se han atrevido a abordar de frente, vamos.

 P.: Es muy peculiar el origen de la obra. Escuchar una escena de violencia de género te lleva a escribir en tu blog una historia que desde entonces no ha dejado de crecer.

Es lo que comentaba en la respuesta anterior : el sentimiento de impotencia me hizo escribir lo que habría hecho de haber podido, pero la realidad fue mucho menos heroica. Después de escuchar como el vecino del piso de debajo le pegaba una paliza a su novia, salí al rellano y le grité que parara. Él salió a los pocos segundos y me gritó que bajara si tenía huevos. Evidentemente no caí en su provocación, y de acuerdo con mi mujer y la vecina de enfrente llamamos a la policía, que llegó unos minutos después. Pero la chica negó que pasara nada y ahí quedó la cosa.

Al día siguiente, todavía cabreado, me senté frente al ordenador, creé el blog y escribí la primera entrada, que se llamaba “Hoy me ha pasado algo muy bestia”, donde convertido en superhéroe le daba una merecida paliza al maltratador. Después de aquello, las ideas empezaron a fluir y ya no pude detenerme hasta unos meses después.

P.: Continúas desarrollando la historia en el blog y va creciendo con el apoyo de los lectores. ¿Cómo vives el éxito de la serie?

Pues con sorpresa, sobre todo cuando empiezan a llegar mensajes de gente que cree que lo que escribo en el blog es real, intentando aconsejarme sobre esto y lo otro. Pero además de publicar las entradas en el blog, lo empecé a hacer también en un par de foros literarios que ya llevaba años frecuentando, y allí fue donde realmente me di cuenta de que estaba escribiendo algo que captaba la atención de una gran cantidad de lectores. De hecho, de allí salieron las primeras voces preguntando si aquello se convertiría algún día en un libro que pudieran comprar y leer en papel.

Pese a todo, no fue hasta dos años después de dejar parada la historia por temas laborales, cuando me di cuenta de que la gente seguía a la espera de que la terminara. Entonces, aprovechando que me acababa de quedar en paro, me decidí a terminarla y probar suerte en el mercado editorial.

P.: El siguiente paso será la recopilación de la historia en una novela editada por Norma. ¿Cómo surge el encuentro entre vosotros?

Bueno, antes de Norma saqué la novela con otra editorial, pero era pequeña y no fue muy bien la cosa, por decirlo de forma suave… Por suerte pude recuperar los derechos y entonces apareció Óscar Valiente, Director de Norma Editorial, que había visto algunas cosas por las redes respecto a la novela. Le di un ejemplar de la novela tras una primera reunión, se la leyó en dos días y me llamó para vernos y hacerme una propuesta cuatro días después.

P.: Es curiosa la elección de Norma por ser una editorial de cómics y no especializada en superhéroes.

Creo que lo que realmente les interesaba era la posibilidad de adaptar mi novela a cómic, ya que desde el principio los lectores decían que era muy cinematográfica y fácil de adaptar a otros formatos. Supongo que también le vieron potencial a la idea de crear un universo superheroico propio y más cercano de lo que habían sido los intentos anteriores.

P.: ¿En qué momento decides que la historia será una trilogía?

En cuanto terminé de escribir “Hoy me ha pasado algo muy bestia” empecé a escribir “Identidades Secretas”, su continuación. Todavía no había publicado la primera novela, pero creía que les debía a los lectores algunas explicaciones. Aun así, la idea de escribir una trilogía surgió en mi primera reunión con Óscar Valiente, cuando me preguntó si tenía pensado continuar la historia. Me lo pensé un momento y creí que sería capaz de escribir una trilogía, ya que quedaba mucho que contar de los personajes que había creado y además había bastantes cabos sueltos al final de la primera novela.

P.: Daniel en “Hoy me ha pasado una ha pasado algo muy bestia” conocemos la historia de Daniel que un día descubre que tiene superpoderes, algo que cambiará su vida para siempre.

Como cambiaría la de cualquiera de nosotros a menos que decidiéramos ignorarlos. En el caso del protagonista de la novela, estamos ante una persona con un sentido de la justicia muy elevado, y en cuanto descubre lo que puede hacer no se lo piensa dos veces e intenta ayudar a aquellos que los necesitan. Pero muy pronto descubre que las cosas no son tan sencillas como las pintan en los tebeos, y que salir por las noches a patrullar no le ayuda a pagar las facturas ni a tener una vida social completa.

P.: En la obra se ve una fuerte influencia de los tebeos de superhéroes y en este primer libro tenemos muy presente la frase de Spider-Man, todo gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Por supuesto. Pese a querer acercar a los superhéroes a un plano más real y cercano a los lectores españoles, muchos de los cómics del género, sobre todo durante las décadas de los 60 y los 70, intentaban transmitir un mensaje o denunciar ciertas conductas, y yo he querido coger el testigo al utilizar una aventura como medio de denuncia social ante muchas de las cosas que creo que no funcionan en nuestro sistema actual. Y en mi opinión, la frase que el Tío Ben le dice a Peter Parker, me parece que es la que mejor define (o debería definir) lo que es un superhéroe, tanto para lo bueno como para lo malo.

P.: Como en el caso del ícono de Marvel, la relación con su entorno se verá afectada por su nueva situación.

Claro, a menos que tengas la suerte de ser multimillonario como Tony Stark o Bruce Wayne, decidir ponerse un antifaz (en este caso un pasamontañas) y salir a las calles a enfrentarte a delincuentes y criminales tiene que pasarte factura sí o sí, tanto en el plano personal como en el laboral. ¿Cómo vas a rendir en el trabajo si te has pasado la noche persiguiendo ladrones? ¿Cuándo vas a hacer el amor con tu novia si estás todas las noches por ahí?

P.: Reivindicas una serie de tebeos que acercan la figura del superhéroe a un mundo más real. De hecho en “Hoy me ha pasado algo muy bestia” no hay lugar para trajes de vivos colores. Con un pasamontañas, Daniel marcará a los criminales con un post-it que le valdrá su apodo.

Más que una reivindicación es el choque con la realidad. En primer lugar: ¿de donde sacas un traje de superhéroe? En Kick-Ass, si no recuerdo mal, se lo hace el chaval. ¿Qué chaval en nuestro país sabría hacerse un traje? La otra opción sería ir a comprarlo a una tienda de disfraces… ¿Entiendes por donde voy? Es que si lo piensas detenidamente, lo de los trajes de superhéroe, las mallas, los colorines…, es ridículo. Si vas a enfrentarte a un criminal y apareces disfrazado lo más probable es que consigas que se ría de ti y que luego te pegue la paliza de tu vida por gilipollas. Eso por no mencionar que para pasar desapercibido ante la gente, ante los delincuentes o la misma policía, lo mejor es no llamar la atención. Si sales a la calle con unas mallas de color rojo no vas a llegar ni a la esquina sin que alguien piense: “ahí va un friki con unas copas de más”.

P.: Favorece el acercamiento del lector el hecho de que las historias transcurran en un entorno muy cercano y reconocible como es la Barcelona más reciente.

Bueno, es el entorno que conozco. Siempre he dicho que para escribir una buena historia, y que esta resulte creíble, hay que escribir sobre lo que se conoce y se tiene a mano. Eso, además de facilitar mi trabajo, hace que el lector que vive o conoce Barcelona (y alrededores), sienta que forma parte de la historia, porque ha paseado por los mismos sitios en que actúa el protagonista de la novela y es muy probable que haya vivido situaciones similares a las planteadas, ya que algunas están basadas en hecho reales.

Además de eso, también quería reivindicar (como hicieron en su día Rafael Marín, Carlos Pacheco y Rafa Fonteriz con Iberia Inc) que aquí se pueden escribir historias de superhéroes tan buenas como las que se escriben en los EEUU, y que este género no tiene porque ser patrimonio exclusivo de ellos.

P.: Los personajes secundarios serán fundamentales en la obra y nos ayudaran a conocer mejor el origen de los poderes de Daniel.

Este es otro aspecto que encontraba fundamental tratar y que a algún lector le ha chocado cuando ha querido comparar mi novela con las historias superheroicas a las que estamos acostumbrados. En España, las relaciones personales y familiares suelen tener más presencia que en EEUU, ya sea porque las distancias son más cortas o porque la cultura es diferente. Si nos fijamos en la mayoría de superhéroes estadounidenses, estos son huérfanos, no tienen apenas familia o viven lejos de ella. Son personajes solitarios, cuya compañía se limita casi siempre a la de otros como ellos. En España no creo que las cosas fueran así, por lo ya comentado y porque tenemos un carácter más abierto. Si a mí mejor amigo le confiaría la vida, ¿cómo no le iba a contar que tengo poderes? ¡Muchos incluso lo publicarían en Facebook y se crearían una fanpage al día siguiente!

P.: Daniel la trilogía de “Crónicas de un héroe urbano” continúa con “Identidades Secretas”. ¿Cómo afrontas este segundo tomo?

Pues dado el final del primer libro (que no pienso desvelar aquí), necesitaba darle una vuelta de tuerca a la historia. Y esa vuelta de tuerca, que salió por sí misma de manera lógica, me permitió seguir experimentando con la figura del superhéroe desde otro ángulo, además de seguir expandiendo el pequeño universo que había empezado a plantear en “Hoy me ha pasado algo muy bestia”.

Pero creo que lo que más cambió fue mi forma de escribir. Ya no estaba obligado a escribir y publicar casi a diario, improvisando casi todo como había hecho en la primera novela mientras se leía en el blog. Con “Identidades Secretas” pude detenerme a pensar y planificar por primera vez, y creo que se nota en el resultado final. Lo único malo fue que tenía una fecha de entrega y que no sabía si sería capaz de terminar la novela a tiempo.

P.: En la segunda novela de la trilogía vemos como es tan importante la máscara como la persona que se esconde tras ella. Sorprendes con un cambio de roles de los personajes que nos hace pensar que no hay que dar nada por sentado.

A ver cómo respondo a esto sin soltar un spoiler… Bueno, como comentaba en la respuesta anterior, quería aprovechar esta segunda novela para experimentar con la figura del superhéroe desde otros ángulos, y para ello necesitaba que aparecieran otros enmascarados. Por ejemplo, no se enfrenta a una misma situación un superhéroe con poderes que otro sin poderes. De hecho…, ¿un justiciero sin poderes debería ser considerado un superhéroe por el simple hecho de llevar una máscara que le cubre el rostro?

P.: Vemos como la trilogía va desarrollando una trama central en la que las tramas secundarias cobran un gran protagonismo.

Nunca me he planteado cual era la trama principal ni cuales eran las secundarias, no en estos términos. Más bien diría que hay una historia de inicio que se va entrelazando con otras a medida que avanza. Puede que sí haya un objetivo final, sobre todo en la segunda novela, pero como sabes en la primera novela ese objetivo no aparece casi hasta el final.

P.: La relación con Carmen cobra un nuevo significado con el nuevo status quo de Post-it.

Para evitar spoilers solo diré que, en efecto, Carmen se adapta a las necesidades de un nuevo compañero.

P.: La figura del mentor está muy presente en las grandes sagas de nuestra época, aunque en este caso sus figuras se mueven en una ambigüedad que nos hacen dudar de sus intenciones.

Como sucede en la vida real. No hay nada que sea completamente blanco o negro; todos nos movemos en los colores intermedios y tendemos hacia uno u otro según nuestro estado de ánimo, según nuestra educación, según como haya ido el día… En este sentido, los “mentores” de Daniel tienen un pasado y una personalidad, y unos planes e intenciones ocultas que no comparten con el primero que llega.

P.: En “Identidades Secretas” vemos como repercute en la sociedad la figura del justiciero.

En efecto, es un tema que quería explorar y que no se toca demasiado a fondo en el género salvo en raras excepciones (Watchmen, V de Vendetta…). Los superhéroes que todo el mundo conoce destruyen edificios, incluso manzanas enteras, y al número siguiente se ha reconstruido todo y ahí queda la cosa, la gente sigue con sus vidas como si aquella locura fuera lo más normal. En mis novelas quería que la aparición de justicieros, sin ser algo tan espectacular, afectara directamente a todos cuantos les rodean. Sus acciones empiezan cambiando directamente las vidas de aquellos a los que ayudan, pero por lógica acaban condicionando la vida de los barrios donde se mueven, de las ciudades que protegen y, a la larga, del país donde viven.

P.: Más que un superhéroe al uso quizás recuerde Post-It a figuras como El Castigador o El Vigilante, héroes sin poderes con un fuerte componente urbano.

La verdad es que cuando creé a Post-it lo hice pensando más bien en personajes como Daredevil y Lobezno, o una mezcla de ambos, porque el personaje sí tiene poderes. Pero el tener o no poderes no es el factor que condiciona el tipo de historias que cuento en mis novelas. Tenía muy claro desde el principio que quería enfrentar a mis justicieros a la realidad del mundo en el que vivimos, y para ello sólo podía utilizar lo que existe: violencia de género, terrorismo, narcotráfico, abuso de autoridad, secuestros, trata de blancas… En mis novelas no hay lugar para invasiones alienígenas ni supervillanos megalómanos (en nuestro mundo estos últimos ya existen; se llaman Putin, Berlusconi, Trump…, y aunque no tengan poderes son más poderosos que cualquier superhéroe o supervillano de cómic).

P.: Tu universo se expande con una curiosa colaboración, “Tiempo de héroes”. Un trabajo colectivo que engloba a escritores, ilustradores e incluso músicos. ¿Cómo nace el proyecto?

Pues casi que por casualidad. En otoño del 2011 nos juntamos varios escritores con el propósito de hacer algo juntos y, después de darle varias vueltas, me propusieron utilizar “Hoy me ha pasado algo muy bestia” como base para empezar a trabajar. Todos habían leído la novela y les apetecía escribir algo en la misma línea, creando para ello nuevos personajes y moviéndolos por el resto de la península. Luego, a la que empezamos a trabajar y a incorporar a nuevos escritores, se me ocurrió la idea de hacer de Tiempo de Héroes algo más, algo que aprovechara los recursos tecnológicos que ofrecía el blog, y me puse a contactar con ilustradores. Luego alguien dijo que conocía un compositor, que estaría chulo que alguien compusiera música para Tiempo de Héroes, y lo uno llevó a lo otro. Dos años después, teníamos tres novelazas escritas, ilustradas y con su propia BSO, colgadas en la red y poco después llegaría su paso al papel en forma de novela ilustrada.

P.: “Tiempo de héroes” parte de nuevo del encuentro de autores y aficionados en Internet para acabar de nuevo recopilando el trabajo en papel.

Exacto. Lo que hicimos con Tiempo de Héroes llegó a mucha gente y también a muchos medios, tanto locales como nacionales. Era (y sigue siendo) algo único en el panorama nacional. Nadie en nuestro país (que yo sepa) ha creado un material tan potente y extenso (estamos hablando de tres novelas ilustradas de entre 400 y 700 páginas) y lo ha colgado gratis en internet para que todo el que quisiera lo pudiera leer y disfrutar. Fue un trabajo colosal de mucha gente que creía en lo que estábamos haciendo. Y sin cobrar un duro. Pero todo lo que hicimos fue convencidos de que, tarde o temprano, todo ese material acabaría saliendo en papel. Recuerdo que cuando empezamos les dije a mis compañeros que tardaríamos año y medio en conseguir un contrato, pero la recompensa llegó mucho antes: antes de que pasaran seis meses ya habíamos firmado con una de las editoriales de cómics más importantes del país.

P.: “Tiempo de héroes” cuenta de nuevo con la complicidad de Norma.

Norma ya tenía los derechos de edición y adaptación de mi trilogía y lo lógico era dar un paso al frente y apostar también por Tiempo de Héroes, con la esperanza de ayudar a asentar un universo superheroico español, imagino que pensando en, con el tiempo, trasladarlo también al formato cómic.

P.: Frente a “Crónicas”, en el que eres el autor único, el trabajo se divide en distintos escritores, que escriben sobre unos personajes muy distintos entre si. ¿Cómo ha sido la coordinación de un equipo de estas características?

Puuuffff… ha sido una tarea titánica, en la que ha habido momentos buenos, malos y regulares, como en cualquier proyecto grande. Piensa que, en su momento álgido, llegamos a trabajar 23 o 24 personas a la vez, cada una de su padre y de su madre. Por suerte, desde los inicios acordamos establecer una jerarquía para que aquello saliera adelante, y también dejamos claros los roles de cada uno. En realidad funcionábamos como una empresa: había un coordinador jefe, un coordinador de argumento, un responsable de prensa y un responsable web. La democracia está muy bien, y nosotros la practicamos tanto como pudimos, pero siempre es necesario que alguien señale el camino. En este sentido, el trabajo de Juan González Mesa como coordinador de argumento ha sido impecable e impresionante. Y los escritores han respondido muy bien a su guía, dejando los egos a un lado para concentrar todos sus esfuerzos en el objetivo final: sacar las mejores novelas de héroes urbanos que existen.

P.: Álex de la Iglesia compara vuestro trabajo con una partida de rol.

Y es normal: creo que la mayoría de escritores del equipo hemos jugado mucho a rol, como el mismo Álex, y eso se nota. En las novelas de Tiempo de Héroes cada escritor creó un personaje y se puso a jugar con él en una ambientación determinada, creando su propia historia para luego entrelazarla con las de los demás bajo la batuta del coordinador de argumento, que ejercía como el Director de Juego de una partida de rol, y del coordinador jefe, que como creador inicial del universo trazaba las líneas rojas de la ambientación, como si del libro de reglas de tratara.

P.: La incorporación de los y las ilustradoras hace que el universo de “Tiempo de héroes” se enriquezca.

Muchísimo. Además de darle un valor añadido muy potente y visual al proyecto, llegó un momento  en que su trabajó empezó a influir en los escritores y en las propias historias que escribían. Lo mismo sucedió con la BSO que compuso Antonio Trigo.

P.: En un proyecto tan multidisciplinar. ¿Cuál es la respuesta del público?

A la gente le encantó. Poder leer una buena historia acompañada de una BSO perfectamente reconocible (cada personaje tenía su propia canción) e ilustraciones a un nivel profesional no es algo que se encuentre con facilidad en internet, menos en castellano.

P.: Tanto detrás de “Tiempo de héroes” como de “Crónicas de un héroe urbano” hay un fuerte compromiso con los problemas de nuestra época y los beneficios irán dedicados a la Fundación Ana Bella, que se dedica a ayudar a las mujeres maltratadas.

Bueno, los beneficios destinados a la Fundación Ana Bella serán los que se obtengan de las ventas de una antología en la que llevamos ya un tiempo trabajando y que ya está casi lista. En esta antología participan ilustradores y escritores, auténticos profesionales todos ellos, que han querido aportar su granito de arena y que, como nosotros, se niegan a mirar para otro lado e ignorar una de las mayores lacras de nuestro país.
Ya que escribimos sobre héroes, vayamos un paso más allá y ayudemos en lo que podamos. Esa es la idea.

P.: Después de pasar por el blog y las novelas continúa creciendo la leyenda de “Hoy me ha pasado algo muy bestia” con su paso a las viñetas. ¿Cómo nace el proyecto?

Pues nace en el mismo instante en que de Norma me proponen publicar las novelas. Como decía casi al principio de la entrevista, al ser una editorial de cómics su intención última era hacer cómics de este universo y adaptar las novelas a dicho formato.

P.: Afrontáis un modo de producción similar al del mercado americano.

Exacto. Para “Hoy me ha pasado algo muy bestia” se creó un equipo creativo que garantizara un producto final que nada tuviera que envidiar a lo que sale en EEUU o de cualquier otro lugar donde se hagan cómics. Había un guionista (El Torres), un dibujante (Julián López), un entintador (Juan Albarran) y un colorista (Fran Gamboa), todos de solvencia más que contrastada.

P.: El guión corre a cargo de El Torres, un autor que mezcla como nadie las convenciones de los géneros americanos con la idiosincracia de nuestra cultura.

A El Torres no lo conocía hasta el mismo instante en que Norma me propuso su nombre. Enseguida me hice con un par de tebeos suyos (El Bosque de los Suicidas y El Velo) y no me hizo falta mucho más para saber que era nuestro hombre.

P.: ¿Cómo ha sido el trabajo con él?

Pues si te soy sincero apenas hemos tenido que hablar de trabajo. El tío es muy bueno y supo captar perfectamente el tono de la novela y trasladarlo al nuevo formato. Pero lo mejor es que no se limitó a trasladar lo que yo había escrito, sino que ha añadido mucho de su cosecha, convirtiendo el cómic prácticamente en un complemento de la novela. Es una de las ventajas de que el cómic no esté escrito en primera persona, como sí sucede con la novela.

P.: El dibujo de Julián López sabe captar también esa mezcla de tebeo americano hecho desde aquí.

Julián es un fenómeno. Aparte de dibujar como quiere, ha puesto también mucho de su cosecha en el cómic. En muchas viñetas ha incluido guiños, referencias, curiosidades que probablemente pasarán desapercibidas a la mayoría de lectores, pero que harán las delicias de los amantes y conocedores de Barcelona, y que invitarán a darle varias lecturas al tebeo para llegar a captar todo lo esconde.

P.: Daniel ¿Qué sentiste al ver cómo tus personajes adquirían vida propia?

Me emocioné mucho cuando empecé a ver las primeras páginas. Me parecía todo tan increíble… Siempre he querido hacer cómic, desde pequeño; estudié ilustración para ello, pero la vida me llevó por otro camino. Y ahora, tantos años después, que una historia y unos personajes tan importantes para mí, cobren vida en forma de cómic, y de las manos de unos cracks como los que lo han hecho posible, es un sueño cumplido. Y lo más importante: gracias a ellos he recuperado la ilusión por hacer cómics.

P.: Blogs, libros, tebeos… ¿Cuál es el siguiente paso?

Lo que venga, bienvenido será. Hay alguna cosa en el aire, pero todavía es pronto para decir nada…