Entrevista a Enrique Fernández

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Enrique Fernández es un inquieto autor de un inmenso talento. Su trabajo ha encandilado a lectores de diferentes generaciones y ha servido, además, de estímulo a sus compañeros de profesión para buscar nuevas formas de financiación al apostar por su propio trabajo con el crowfunding. Su “Brigada” se ha convertido en el mejor ejemplo de que existen alternativas a la edición tradicional y con Nima continúa explorando formulas para lograr una comunicación más directa con los lectores. Con Enrique repasamos su trayectoria.

Pregunta: ¿Qué tebeos te hicieron querer dedicarte a ser autor de cómic?

Respuesta: De pequeño leía Asterix, Tintin, Mortadelo, los básicos. Pero entonces no tenía una idea clara de dedicarme a ello. Seguí el proceso natural de leer cómics más adultos, en gran parte gracias a la ayuda de las revistas Zona 84 y 1984, y de ahí seguí leyendo las obras de cada autor en concreto que me gustaba. Pero hasta que no coincidieron en mi mesa al mismo tiempo los Blacksad, Skydoll y el Drawers de Claire Wendling no recibí el mazazo necesario para pensar en serio en dedicarme a esto.

 P.: Poca gente puede decir que Pocahontas le ha cambiado la vida.

R.: Esto viene de una entrevista hace eones, en la que se sacó lo de Pocahontas como destacado en la frase, y sigo arrastrándolo como si fuera la luz que me reveló el camino. ¡Una cruz! Sí que es cierto que hubo una racha de películas de animación por la época en las que cada nuevo estreno aportaba un desafío técnico que superaba las anteriores producciones. Fue una gran época para el dibujo animado, y Pocahontas fue seguramente la primera en romper la barrera de la expresividad sutil de las emociones en el rostro humano. Hasta entonces todo era más exagerado, más “cartoon”, y con esta película se consiguió llegar a un matiz muy detallado, muy sutil, que es realmente difícil de conseguir con el dibujo animado. Y ese tipo de expresividad me ha interesado siempre muchísimo.

 P.: Después de dejar Bellas Artes comienzas a trabajar en la animación realizando storyboards para “El Cid” y “Nocturna”. ¿Cómo fue tu experiencia?

R.: Muy divertida y muy emocionante. El equipo básicamente lo formábamos un grupo de amigos que nos habíamos conocido en un curso de animación bastante extraño. Extraño en el sentido de que en la época no había nada parecido a aquello. Un curso financiado por el Fondo Social Europeo, que más bien parecía una forma de blanquear dinero por la forma en que se realizaron esos cursos, bastante caóticos y absurdos. Pero oye, que a los que lo hicimos nos fue de perlas porque pudimos conocer un poco mejor el medio, hacer prácticas en empresas y lo mejor de todo: juntarnos con gente que disfrutábamos con el medio, compartiendo recursos.

El Cid fue una experiencia muy divertida y muy emocionante. Un largometraje! Ni en sueños me imaginaba que iba a trabajar en un largo de animación. Y Nocturna ya fue mejor todavía, con la experiencia acumulada de El Cid y con la motivación de que era un proyecto diferente a lo que se esperaba (y se sigue esperando en general) de una película de animación en este país.

 P.: Mientras colaboras en las películas empiezas a desarrollar tu primer proyecto en el mundo del cómic. ¿Cómo nace “Libertadores”?

R.: Durante la producción de El Cid, coincidí con Toni Fezjula que por entonces compaginaba páginas de cómic para Francia y diseño de fondos para la película. Él me enseñó los libros de Skydoll y Wendling, y me fue explicando lo que para mi era un completo desconocido hasta entonces: el mercado francobelga de la BD. No es que no conociera obras de ese mercado, pero desconocía como funcionaba por dentro y qué condiciones ofrecía para vivir de ello. Poco a poco me fue picando más el gusano de abrir el cajón de las historias que tenía por ahí olvidadas, las de “los cómics que algun día haré por puro vicio y ocio”. Y me lancé a probar con una de ellas, que resultó ser Libertadores.

 P.: En tu primer trabajo están ya muy presentes algunos d ellos grandes temas de tu trayectoria. ¿Cómo ves hoy tu opera prima?

R.: Con mucha condescendencia! Tengo que mirarla así, no tengo otro modo. No me avergüenza ni mucho menos, pero siempre me cuesta mirar mi propio trabajo una vez acabado. Con el paso de los años ya me voy acostumbrando a perdonarme los fallos, aunque eso no quita que siga viendo esos fallos como luces de neón abofeteándome los ojos.

 

P.: Es curioso pero en “Libertadores” da la sensación de que hubieses querido continuar desarrollando la historia.

R.: Si, era una serie de al menos tres tomos, aunque las condiciones no se dieron para poder seguirla. Ni económicas ni motivacionales.

 P.: “Libertadores” permite que te acerques al mercado francés para el que realizas”El mago de Oz”, una adaptación de la obra de L. Frank Baum con David Chavel. ¿Cómo afrontas el salto a este nuevo mercado?

R.: El paso al mercado francés fue tan directo que no me dejó tiempo ni a pensar si esa era la forma habitual. La misma semana que entregué Libertadores acabado al editor, me contactaron (otra vez a través del amigo Toni Fezjula) desde Delcourt para hacer una prueba de los personajes. Al final de la semana los personajes estaban enviados y la propuesta aprobada. Fue todo muy rápido pero se hizo de forma tan acogedora y natural que no tuve sensación de vértigo en ningún momento. Realmente tampoco sabía muy bien donde me estaba metiendo, ni seguramente le daba la importancia que tenía en ese momento. Simplemente me parecía una enorme oportunidad de probar una cosa nueva y estimulante, de probarme a mi mismo en otro sector, y con una historia que me venía perfecta en ese momento. Llena de color, ambientes y personajes fantásticos, y con el tono de cuento que siempre me ha gustado.

 P.: Realizas tres álbums que suponen tu lanzamiento definitivo. ¿Cómo vives el éxito de la serie?

R.: Sinceramente, al principio con muy poca consciencia de que aquello era un éxito. Como decía, me acogieron tan bien y me trataron tan amablemente y con tan buenas condiciones que pensaba que era lo habitual, porque todo fluia de forma muy natural. Claro, al llegar al numero tres de la serie ya era más consciente de la difusión que tenía la obra y ya conocía un poco mejor el mercado, el medio. Y también era consciente de lo importante que es el trabajo de un cómic para dar a conocer tu estilo, tu personalidad como dibujante. Fue un trabajo que recuerdo con mucho cariño por muchos factores, y seguramente uno de los mejores fue la gran calidez con la que me acogieron los lectores en el mercado francobelga.

 

P.: Conseguís ese viejo sueño de aglutinar a todos los públicos alrededor de la obra, niños jóvenes y adultos.

R.: Bueno, pero con esa obra es muy fácil. Es un clásico de la literatura, no puede fallar.

P.: ¿Cambia mucho el planteamiento de la obra en función del público al que va destinado?

R.: No me lo planteo técnicamente, la verdad. Porque cuando pienso en una historia que quiero desarrollar, en alguna idea de esas que tienes en el cajón o alguna de esas que te llegan de repente, siempre empiezan con una sensación muy clara de cierta atmósfera, de un tono muy marcado. Y desde esa sensación ya no me planteo que la obra sea de otra forma, ni me preocupa si va a cierto publico o a otro, más allá de pulir ciertas cosas técnicas.

 

P.: Imagino que el éxito de la obra permitiría que te diesen la libertad para plantear una obra como autor completo como “La Isla sin Sonrisa”.

R.: Esa libertad la agoté con el libro intermedio: “La Mere des Victoires”. Quise hacer ese libro en solitario para el mercado francés y después de lo bien que funcionó Oz me dieron carta blanca. Pero a medida que se acercaba el final del libro, cuando llegaba a la fecha de entrega, ya me iba llegando poco a poco el mensaje desde la editorial de que no iban a apostar por ese libro, que no lo iban a promocionar. Es muy frustrante tener que acabar de trabajar en un álbum en esas condiciones. Parecía que a pesar de todo lo que había presentado ya del proyecto (guion completo, storyboard completo, y todo el álbum a lápiz…) nadie se lo hubiese mirado hasta un par de meses antes de la fecha de entrega, y se dieran cuenta entonces de que eso no les gustaba para su editorial. El siguiente proyecto fue la Isla, pero a la que pusieron la mínima pega me fui corriendo a buscar otra editorial.

P.: En “Libertadores” ya habías trabajado como autor completo pero en “La Isla” pareces más consciente de tus capacidades e intenciones y consigues transmitir una atmósfera más cercana a “Nocturna” que a tu obra anterior en cómic.

R.: De la capacidad creo que nunca eres completamente consciente, siempre visualizas una obra mucho mejor en tu cabeza de la que acaba saliendo. Pero en el caso de la Isla, las intenciones fueron muy claras desde el principio: hacer una obra que hablara de la felicidad y que tuviera elementos para reflexionar sobre ella y la aportara al lector. Un buen momento de lectura de evasión.

P.: Otras influencias que se aprecian están relacionados con grandes maestros como Miyazaki. La obra consigue además abrir fronteras e interesar precisamente en el cerrado mercado japonés.

R.: La Isla llegó a ganar un premio concedido por el ministerio de cultura del gobierno de Japón, premiando a autores extranjeros por la influencia oriental en su obra. Pero eso fue un hecho puntual y por desgracia no pudo seguir más allá, no llegó a materializarse en una entrada real al mercado del cómic japonés. No niego que la obra adquiriera mucha más difusión por ello, y estoy muy agradecido tanto por el premio como por esa difusión. Es una lástima no haber podido llegar más lejos, es un mercado muy duro y me alegro cuando veo que ya hay autores de aquí que han conseguido meter el pie. Es algo que será bueno para todos, sin duda.

 

P.: En “Aurore” vemos un nuevo cambio de registro. Recuperas tu pasión por los cuentos tradicionales. Lejos de ceñirte a los cuentos más cercanos de nuestra tradición occidental nos acercas las leyendas de otras culturas, actualizándolas e integrándolas a tu universo personal.

R.: Aurore parte de una propuesta editorial, de la colección Metamorphose en Soleil. Estaba enfocada a la temática de la transformación, del renacer, del cambio vital. De un cierto coqueteo con temas oscuros y místicos. A partir de esa premisa quería hacer una historia que hablara sobre nosotros como especie en un mundo en el que llevamos prácticamente cuatro días, que aún no acabamos de entender y en el que intuimos que hay algo más que nuestra presencia física. Quería hablar de sensaciones muy primitivas del ser humano, de como nos adaptamos y nos relacionamos con el mundo que nos rodea. Son muchas cosas a explicar y de las que no tenemos una idea clara nosotros mismos, solo sensaciones. Y para explicar esas sensaciones me parecía lo más apropiado que se usara uno de los canales de transmisión de información más primitivos que tenemos: la canción. El cuento oral. Tirando de ese hilo quería enseñar todo desde una perspectiva muy primitiva e inocente, y de ahí el elegir ese ambiente de pueblos inuit y que fuera una niña quien tuviera el peso de la narración.

 P.: En “Aurore” destaca la relación entre la protagonista y el lobo Vokko. A lo largo de toda to obra vemos el mimo con el que desarrollas a los personajes y el modo en el que se desarrollan entre si.

R.: El personaje de Vokko en concreto es de esos que agradeces hacer, porque tiene un punto sarcástico y pasota, que parece que la historia no va con el, y a la vez descubres que está vinculado con la protagonista y su mundo de una forma muy cálida.

En general los personajes me ayudan mucho a definir el tono de cualquier historia, diría que mucho más que planificar los hechos objetivos que suceden en ella. Al final todos quedamos atrapados por un relato por la forma en que nos lo cuentan. Si el personaje principal de nuestra historia nos genera empatía por su forma de ser, su historia, sea más buena o más mala nos parecerá más cercana y real. Donde más he disfrutado de esa relación entre los personajes es en “Los cuentos de la era de Cobra”, donde todo el peso de la historia recae en una cadena sin freno de pequeños actos, sus coincidencias y consecuencias. Cada uno de los personajes podría contar la historia según la vivió, y cada una de esas historias sería diferente, y eso lo hace más atractivo como conjunto, porque empatizas con la realidad que le ha tocado vivir a cada personaje en la historia general.

Otro valor que me gusta trabajar en un cómic es el de los personajes secundarios, que enriquecen muchísimo la obra. Y generalmente dan muchas claves a la hora de escribir el guión, para poder llegar al final de la historia y atar todos los cabos. Son un gran recurso cuando te atascas con un guión.

P.: En “Aurore” observamos que tu camino no pasa por convertir en series tus álbums ni amortizar todo el universo que has ido desarrollando en una sucesión de trabajos que probablemente los lectores recibirían gustosos.

R.: En Aurore en concreto la idea inicial era para un libro más largo o dos libros, pero finalmente se tuvo que recortar el numero de páginas.
No creo tener la paciencia necesaria para atarme a unos personajes durante mucho tiempo, o al menos no para una serie que supere los tres tomos. Es posible que aún no haya encontrado la historia o los personajes que me entusiasmen tanto como para alargar más una obra.

De momento me rijo por una sana impaciencia, por el deseo de hacer una obra nueva cada vez, a ser posible con una técnica distinta o con algún tipo de estímulo gráfico añadido.

P.: Da la sensación que, como en las películas de “Pixar”, desarrollas una historia y buscas el estilo más apropiado para contarlo, el elenco de protagonistas y cuál puede ser el mejor equipo técnico para llevarlo a cabo… solo que en este caso tu eres todo el equipo.

R.: Llevándolo a una escala reducida de hombre orquesta sí que es esa la intención. Y es que esa es una de las enormes bazas que tiene el medio del cómic para crear una obra. Es de las cosas que más me estimulan a la hora de elegir el cómic como medio para expresarme, porque tienes a tu alcance un abanico de recursos espectacular que puedes dirigir con relativa facilidad, y encima con el beneficio de poder aportar tu personalidad en todos los terrenos técnicos de la obra. Me imagino teniendo que transmitir según que sensaciones a un equipo en otro contexto de trabajo y la verdad no sé si sabría hacerlo de forma fiable.
Por otro lado tienes toda la responsabilidad si la obra flaquea o directamente falla en alguna de las partes que la componen. No somos perfectos, así que toca seguir adelante y tratar de mejorar en el siguiente trabajo.

P.: “Los Cuentos de la Era de Cobra” nos devuelve al espectáculo después de dos historias tan íntimas como “La Isla” y “Aurore”. Las referencias más cercanas para presentar la obra son “Las Mil y una noches” y “Las aventuras del Barón Munchausen”.

R.: Tenía ganas de hacer una historia en la que pasaran mil cosas a la vez, en la que todo fuera un juego de historias trenzadas, y que tuviera esa mezcla de exotismo de las Mil y una Noches con la exageración de las Aventuras del Barón Munchausen. Y a la vez que el eje principal fuera el amor. Cada personaje tiene asociado una forma de expresar el amor. Unos tienen el amor clásico de una pareja protagonista, otro el amor por el teatro, el arte y la libertad. Otro por el poder, otro por el recuerdo de su familia,etc. Y las motivaciones de cada uno se van mezclando de forma caótica por todo el relato, arrastrando unos a otros en su movimiento.

 P.: En “Los Cuentos” el color se vuelve protagonista. En toda tu obra tiene mucha importancia pero en este caso la obra se llena de luz.

R.: Es un recurso magnífico para dar vida al relato, y para explicar ese tipo de sensaciones que de otra forma no estoy seguro de saber transmitirlas. Es una herencia de lo que aprendía con los libros de arte de las películas de animación, que te enseñaban el “color script” de la película: los diferentes ambientes y sensaciones que puedes provocar en cada escena con determinadas gamas de colores. El color como elemento narrativo, de comunicación de emociones.
En “Cobra” quería que hubiera colores irreales, pero manteniendo una ambientación creíble o por lo menos asumible para el lector. Que al ver las páginas se encontrara automáticamente en un terreno exótico gracias a ciertas combinaciones de luces y color.

 

P.: Después de “Los Cuentos” das un golpe de timón a tu obra y comienzas una nueva etapa en la que, no solo eres autor completo, sino que decides pasar a autopublicar tu obra. ¿Qué te lleva a dar este paso?

R.: Pues muchos factores en conjunto, no destacaría unos sobre otros. Uno de ellos es incluso una falta de motivación hacia el propio medio. Me veía falto de estímulo para hacer una nueva obra y el hecho de meterme a entender cómo producirla en conjunto me motivaba mucho.

Otro factor fué la coincidencia en el tiempo de descubrir el sistema de crowdfunding y ver las posibilidades que ofrecía de enriquecer cualquier obra con material extra, ese material que te gustaría ver más a menudo de tus obras o autores favoritos, y que queda relegado a la buena fortuna que pueda tener en el circuito comercial la obra base.

Y solo por mencionar otro factor, el concepto que te aporta este sistema de “regalo hacia tu lector”, donde devuelves de forma directa el apoyo del lector con un producto hecho con mucho cariño, y casi se rompe la barrera de que eso es un negocio. Si lo miras técnicamente no es más que una preventa de un producto. Pero es que tiene detrás todo un mundo de matices, porque en el caso de Brigada es una preventa de un producto que no está hecho, que el lector debe confiar que le gustará, que merecerá la pena. Y dentro de tus posibilidades tratas de hacer que cuando al lector le llegue su paquete aquello sea lo más parecido a un regalo en agradecimiento a su apoyo a ciegas.

 

P.: La obra que eliges para dar el salto será “Brigada”. ¿Cómo nace la obra?

R.: La idea inicial para hacer el crowdfunding era hacer un Artbook, no un cómic. Pero Brigada es de esas ideas que llevaban en el cajón mucho tiempo dando tumbos y entre todas ellas era la que aportaba una cuestión técnica interesante: que era una serie pequeña .Si tenía que realizar un esfuerzo importante de autopromoción para dar a conocer mi nueva obra y que lograra financiarse, me merecía la pena que no fuera una obra aislada, un único libro, el que se llevara todo ese esfuerzo. Me convenía que fuera una pequeña serie en la que el numero dos arrastrara lectores de la primera campaña de promoción, y que de esta forma la promoción fuera exponencial ,más sencilla, y así poder dedicar más esfuerzos a otras áreas de la producción.

La temática de Brigada además tenía la ventaja de poder hacer ciertos elementos de material extra con más facilidad, como las figuras.

 P.: El desarrollo de una obra coral, en la que poco a poco iremos conociendo el papel de los distintos personajes en la trama central, es uno de los grandes aportes de la serie.

R.: Si, es lo que comentaba antes sobre la importancia de los personajes y como conforman con su personalidad el tono de la obra. Me interesaba la idea de mostrar unos personajes conflictivos, en lucha constante incluso contra ellos mismos. Unos marginados que no obedecen al patrón de protagonistas de una historia de fantasía épica, que no son héroes ni pretenden serlo, y encima se encuentran atrapados en un medio que les motiva aún más a carecer de escrúpulos.

 P.: Para publicar “Brigada” decides elegir el crowfundng y muestras el proyecto a través de Verkami. ¿Cómo fue el acercamiento a la plataforma?

R.: Al principio no les conocía. La única que conocía era la famosa Kickstarter, que era la referencia a nivel mundial. Por entonces no era posible (o no al menos de forma directa ni sencilla) publicar un proyecto en esa plataforma si no eras ciudadano residente en Estados Unidos o cumplías una serie de requisitos. Empecé a valorar las alternativas y Verkami se destacó claramente por encima de las otras por sus condiciones y su diseño.

 P.: En diversas entrevistas has dicho que llevabas un tiempo preparándote para dar este paso. ¿Cuáles son los aspectos que se deben tener en cuenta para evitar que el proyecto se frustre?

R.: Bueno, eso es muy largo de explicar y hay mucha ciencia escrita en internet sobre todo este sistema, la mayoría muy fiable por cierto. Una de las piezas principales que no debe fallar es la comunicación, el explicar bien que esto no es una jugada a ver si nos forramos, sino que ofreces un valor nuevo y exclusivo al comprador. Como le explicaba a uno de mis trols durante la primera campaña, se trata de que te ofrezco un producto de una forma exclusiva, lo tomas o lo dejas. No debes fijarte en la cifra final, porque no eres tú como un único comprador quien va a pagar todo el proyecto, sino que gracias a un pequeño apoyo vas a formar parte de algo enorme, de lo que espero puedas sentirte orgulloso.

P.: El proyecto supera todas les expectativas y se convierte en todo un ejemplo de la validez del sistema. ¿Cómo vives esos momentos?

R.: No me lo podía creer. Una semana antes daba el asunto por muerto, porque aquello no tenía pinta de llegar a la meta ni en broma. Y era escuchar la palabra “enano” y se me cerraba el estómago de hartazgo, de lo intenso que se había vuelto todo, de tantas vueltas que le daba al tema de la promoción, de la tensión durante la campaña (y las semanas que llevaba trabajando en la preparación, informándome de todo, pidiendo presupuestos, durmiéndome con la calculadora en la mano…). Pero tenía la conciencia clara de que no había que dejarlo morir sin más y había que seguir defendiendo el trabajo hasta el final. Una semana más y cerrábamos el chiringuito, pero había que ver hasta donde se llegaba. Y ocurrió lo que la ciencia escrita que comentaba antes dijo que pasaría, que hubo un pico de subida de recaudación en la recta final. Pero claro, tampoco te esperas que vaya a ser así ni mucho menos, y aún te estás sorprendiendo de que el proyecto no se muera cuando te das cuentas de que el proyecto ya está financiado y encima sobrepasa lo requerido.
La tensión acumulada en cuarenta días de darle al F5 de tu ordenador se desata a lo bestia.

¡Lloré de felicidad, y tanto!

Y en la segunda campaña de Brigada, aunque hubo esos momentos en que naturalmente también dudaba de si llegábamos al final o no, cuando llegamos a la meta lo celebré con un poco más de, digamos…AC/DC! Thunderstruck!

 P.: A lo largo de tu trayectoria, tu trabajo ha ido permeando en distintos mercados. ¿Cuáles son los que mejor entienden tu propuesta. ¿en qué países se ha acogido mejor tu propuesta?

R.: Mi mercado natural es el español y francés, donde mi obra ha tenido más recorrido comercial. Viendo la difusión que ha tenido Brigada, que parte liberado de una distribución tradicional, los números no me dan un mercado muy claro por un país concreto. Más bien me dicen que estamos en un mercado completamente global, y si la oferta está disponible la obra puede llegar a cualquier rincón del planeta. Brigada ha llegado a rincones del mundo donde no me esperaba que hubiera alguien interesado en leer un cómic. Y menos uno mío! Tengo pendiente hacer un mapa de los países a donde ha llegado Brigada, creo que a todos los que han participado en crear esto les hará entender aún más el alcance de lo que han conseguido.

 P.: Con el crowfunding logras un contacto directo con los lectores, evitando todos los intermediarios que participan en el proceso de comercialización de la obra. ¿Cuáles son los aspectos más positivos y los más negativos de este sistema?

R.: Los más positivos son la posibilidad de nuevos formatos que puedes crear, la libertad de ofertas que puedes mostrar, el juego con el lector, la difusión de tu obra.
Como negativo, pero no es culpa del sistema en sí, es la falta de seguridad que tienes en cuanto pones tu producto en manos de otros. En cuanto entra en el sistema de los envios, por mucha seguridad que quieras tener, aunque contrates compañías privadas para hacerlo todo más fiable, siempre hay un tanto por ciento de tu trabajo que desaparecerá sin dejar rastro, que no llega a destino y que hay que reenviar.

Y por otro lado está el terrible porcentaje de mecenas que o bien se despistan de enviar sus datos de envío a tiempo (con lo que en vez de poder dar por terminados los envios en un mes o dos, nos pasamos más meses enviando esos nuevos paquetes y al doble de precio que teníamos inicialmente, algo que no compensa en absoluto), o envían datos equivocados, o aquellos de los que nunca más se supo: el paquete en el mejor de los casos te llega devuelto, pero el contacto con esa persona es imposible. Y te encuentras con libros almacenados, bloqueados porque no les puedes dar salida, ya que están dedicados a una persona concreta que parece haber desaparecido del planeta.

 P.: A través de las recompensas haces que vaya creciendo la relación con los lectores y se interesen y formen parte de los procesos de creación de la obra.

R.: Exacto, se crea un vínculo en que el lector participa activamente de la obra y te hace ver qué formatos aprecia o cuales son mejorables. Al principio me sorprendió el enorme valor que le daban algunos lectores al hecho de ver su nombre impreso al final del libro como muestra de agradecimiento. Pensaba que no era para tanto, que no tenía tanta importancia y que simplemente era un pequeño detalle. Pero es que realmente se ganan el derecho de ser citados como parte activa de la obra y me hace feliz que se sientan orgullosos. Este trabajo es muy solitario habitualmente. Eres tú y tu obra. Pero en esta forma de trabajar te da la sensación de que hay más gente vinculada a tu trabajo diario, y lejos de ser una presión por contentar al público es un estímulo el pensar que puedes hacer algo que van a agradecer al recibirlo.

 P.: El éxito de “Brigada” hace que sea posible desarrollar el primer tomo, hacer realidad el segundo y generar toda una oferta de productos relacionados con la serie de la que eres el responsable último. ¿Cómo se lleva todo este trabajo?

R.: Algunas cosas ya las tienes por la mano o te imaginas como va a ser el proceso de realizarlas. Otras por desgracia se tuercen bastante y acaban siendo malos rollos y quebraderos de cabeza, como las figuras. Todo depende de la buena o mala suerte de con quien te toque jugar la partida. Tu te dedicas a hacer lo mejor posible la parte que te toca confiando que todo está preparado para salir bien en las partes en las que delegas o necesitas un trabajo externo. Y te encuentras de todo. Desde imprentas que te miran con sonrisa condescendiente pensando que cuando les pides presupuesto de un cómic es para hacer unas fotocopias grapadas para llevar a tu abuelita, o problemas técnicos a la hora de dar un ISBN, que debería ser algo sencillo, pero que ni ellos mismos se aclaran cuando te lo están haciendo, cosas así. Y luego la parte de gestionar todos los envíos, de revisar cada envio uno a uno (más de 1500), comprobar que las direcciones están completas y contactar con aquellos mecenas de los que nos falta información (aunque sea un código postal o el nombre de la población). Son trabajos de gestión que debes tener claro que vas a tener que asumir y que te ves capaz de hacer de buena gana.

 P.: En “Los cuentos de la era de Cobra” vemos un cambio de papel, de un papel tipo offset a un couche que permite mantener mejor el color de la obra. ¿Hasta que punto participas de estas ediciones editoriales?. ¿Cómo te enfrentas en “Brigada” a este tipo de decisiones?

R.: En el caso de Cobra fue un malentendido en el primer tomo y el papel no debía ser ese. No hace justicia ese tipo de papel al trabajo de color, porque lo reduce y lo vuelve neutro. Llegó el problema la misma semana que salía a la venta y no supe reaccionar. Debería haberme negado a que se pusiera a la venta en esas condiciones. Pero es que ya venía también fastidiado por la edición en Francia, la original, en la que los colores del segundo tomo, que acababa de salir allí, se habían sobresaturado. Parecía que esa obra salía condenada a no tener suerte…

Con Brigada valoré dentro de mis recursos la mejor opción de papel e impresión, y aún así la falta de experiencia me llevó a un formato un poco complicado. Podría haber elegido un formato un poco mejor para reducir costes y ganar en tamaño de imagen. Pero en general estoy muy satisfecho con como quedaron.

 P.: “Brigada” es una trilogía pero aparcas el tercer tomo para implicarte en un nuevo proyecto, “Nima”. ¿Qué te lleva a tomar esta decisión?

R.: Lo que comentaba en el punto anterior, esa suma de gestiones que debes realizar en un proyecto como Brigada, que son agotadoras, y que en el caso de la segunda campaña se alargaron más de lo previsto ( y de hecho aún estamos solventando después de nueve meses de la salida del libro). Los problemas de gestión con los envíos de la segunda campaña me han dejado bastante cansado como para afrontar el tercer y ultimo tomo de la serie justo en este momento. Necesitaba un respiro y verlo todo un poco en perspectiva. Llevaba meses en contacto con Sandro Mena, quien también me echó una mano con Brigada, charlando de su idea de la plataforma Spaceman Project, viendo todas las posibilidades y ventajas que tenía, y me pareció buena idea probar esta nueva vía.

 

P.: En “Nima” planteas un sistema intermedio entre la colaboración con las editoriales clásicas y la autofinanciación. ¿En qué consiste este planteamiento?

R.: Bueno, esto debería contarlo mejor la plataforma ( de la que recuerdo que yo no soy responsable, solamente presento un proyecto alojado en ella) pero en líneas generales es ofrecer lo mejor de los dos sistemas: por un lado ofrecer una serie de productos técnicamente impecables a nivel de edición, con una buena gestión de envíos, distribución internacional,etc. Y combinarlo con un sistema de financiación que permite pagar un adelanto justo al autor por su trabajo, una difusión internacional de la obra, y los formatos extra que nacen de este tipo de campañas.
Creo que es uno de los mejores pasos que se han dado para el mercado del cómic en este país, para entre otras cosas poner sobre la mesa unas condiciones dignas con las que deben trabajar los autores. Podemos hablar de como funciona el mercado del cómic y darle mil vueltas a soluciones más o menos viables. En esta vía la cuestión no tiene fallo: el autor es recompensado con unos valores que compiten en primera línea con el mercado francobelga, sin ir más lejos.
Me gustaría que todo el mundo pudiera ver como es el contrato que se firma con Spaceman. Son 16 páginas con un detalle a todo impresionante, y con unas variables que superan con mucho cualquier oferta editorial tradicional. Está hecho enfocado a que ganemos todos, y eso se nota.

 P.: ¿Cómo está siendo la respuesta del público?

R.: De momento parece que estemos calcando la campaña de recaudación del primer Brigada, así que todo nos hace pensar que está funcionando muy bien. Y desde luego se nota muchísimo aprecio por la propuesta de Spaceman como plataforma, que seguirá evolucionando y seguro que dando más soluciones aún con el tiempo.

 P.: ¿Qué es “Nima”?

R.: Nima nos viene a contar una historia de amor imposible entre una ninfa joven que se enamora del hombre al que debería matar. El choque entre una vida salvaje y natural orientada a la supervivencia pura y dura, y la mirada del hombre que idealiza la belleza natural sin ser consciente de que todo tiene un orden y que alterarlo comporta consecuencias.

 P.: Actualmente vives en plena naturaleza y “Nima” parece empaparse, como toda tu obra, de la cercanía a este mundo.

R.: Bueno, es una decisión vital que hemos tomado en familia. Nos gusta una forma de vida que tenga ciertos valores, y eso lo encontramos viviendo en un pueblo. No es que vivamos en pleno bosque cubiertos con pieles, no llegamos a ese extremo ni mucho menos! Nos gusta tener cerca la naturaleza, ver sus cambios a través de las estaciones del año, disfrutar caminando de los paisajes. Hay otro ritmo en todo esto que te engancha. Y siempre hay algo que te sorprende aunque hayas pasado por el mismo camino el día anterior. Es muy estimulante y refuerza tu visión idílica asociada a los cuentos, a la fantasía, lo que hace que las musas te visiten con más facilidad y se sientan más cómodas en tu cabeza a tomarse algo.

 P.: Si en otras obras has compaginado lo analógico con lo digital, en “Nima” apuestas por la vuelta a los orígenes con todo el conocimiento que has desarrollado hasta ahora.

R.: Tenia muchas ganas de volver a liarme con el trabajo sobre papel, especialmente después de ver la expo de originales del Saló del Cómic de Barcelona del año pasado. Poder ver originales de obras que había visto casi desde niño fue una especie de shock. Tenía que volver a encontrarme cómodo con el papel y la pintura, necesitaba que mi trabajo fuera más orgánico. Y con Nima tenía mucho sentido que fuera así, porque por un lado habla de ese contacto con lo natural y por otro es un proyecto en el que me libero de ciertas tensiones, quiero divertirme, evolucionar, aprender.

 P.: En “Nima” el color vuelve a cobrar un nuevo impulso. ¿Cómo está siendo el acercamiento a la obra?

R.: Sigo un poco la línea que comentaba sobre Cobra, y seguramente lo forzaré aun más, en el sentido de que quiero que todo sea más extraño todavía, que no haya una paleta cromática asociable a un lugar concreto. Quiero sorprenderme a mi mismo con lo que vaya descubriendo, probar cosas nuevas.

 P.: ¿Qué plazos manejas para realizar la obra?

R.: Tengo un compromiso de realizar la obra en 15 meses, que es más o menos lo habitual de mis anteriores obras.

 P.: ¿Cómo esta siendo el trabajo de preproducción de la obra?

R.: Muy estimulante, por el tema de volver a probar con los lápices, investigar la técnica, educar el trazo,etc. La fase de preproducción siempre me resulta muy agradable, vas jugando con todo lo que tienes en la cabeza, dando vueltas y vueltas a la forma de solucionar las cosas, de trasladar las ideas. También hay momentos de tensión, cuando encuentras callejones sin salida o le has dado tantas vueltas a algo que ya no sabes si te gusta o no, si ese diseño es el adecuado, etc. En general es una fase en la que la cabeza va a tope elaborando varias cosas a la vez y eso siempre se agradece. Después llegará una parte más técnica y prefiero tener todo el trabajo de creación lo más adelantado posible.

 P.: ¿Es la autopublicación un camino sin retorno?

R.: No tiene por qué necesariamente. Pero en mi caso estoy en un punto en que no me estimula de momento volver a la vía tradicional.

 P.: ¿Proyectos?

R.: Muchísimos, no veo otra forma de que funcione mi cabeza si no está pensando en varios proyectos a la vez aunque solo trabaje en uno.
Un cómic digital, un libro exclusivamente visual con muñecos, un artbook de diseños de personajes…y lo que venga a la cabeza y vea realizable!

 Links de interés:

http://www.enrique-fernandez.com 

https://www.spacemanproject.com/es/proyecto/nima/4