«MANU en la playa» … y en ITUNES! from Mr.Ed on Vimeo.

 Hubo un tiempo en que el tebeo era considerado para niños. Los cómics se han ido alejando de los pequeños y ellos también se han ido distanciado del mundo de las viñetas, optando por otras opciones de ocio. Pocos son los cómics que continúan apostando por este público y es por eso que resulta tan refrescante la propuesta de la colección Mamut. Con esta colección, la editorial Bang busca crear nuevos lazos con la infancia con propuestas originales y modernas evitando clichés de épocas pasadas. Hablamos con uno de los directores de la colección, Ed Carosia, un autor polivalente que busca siempre los caminos más creativos, aunque no sean los más sencillos.

– Pregunta: ¿Qué es la colección Mamut?

– R. : Es una colección de cómics destinada a los más pequeños, pensada para que puedan leer de manera autónoma sus propios libros de cómic.

– P. : ¿Cómo nace la colección?

 R. : Nace de una necesidad, se podría decir y de las ganas, por supuesto.

Con Maxi (Luchini) veníamos hablando de la cantidad de cómics que leíamos de pequeños en Argentina (nosotros crecimos allí) y de lo poco que había hoy para los niños aquí en España… además yo acababa de ser padre y me encontraba también con «ese tema» de frente. Entonces nos pusimos a redondear la idea y fuimos con eso a Stef, de Bang ediciones; allí encontramos el contexto ideal para hacerla posible, asumiendo el riesgo de que la idea no cuaje.

 P. : La colección Mamut va dirigida a niños y niñas a partir de 3 años en su linea +3. Historias mudas con una potente carga gráfica ¿Cuál es la recepción del público?

– R. : La recepción fue y es estupenda, los niños conectaron de inmediato con los libros y los personajes, algo que a nosotros nos hace inmensamente felices pero además, nos confirma que una idea a veces puede concretarse casi de la manera en que esperabas se concrete.

En ese aspecto no podemos pedir más (aunque en lo personal, me gustaría que la prensa comience a incluirnos como opción de lectura cada vez que arman sus extensos artículos relacionados con la lectura infantil y así llegar a todo un público que seguramente no tiene idea que existe este proyecto editorial… tenemos casi 30 títulos publicados ya).

– P. : Como autor, ¿intentas adaptar los recursos narrativos del medio para hacerlos accesibles al público o los pequeños los asimilan con normalidad?

– R. : Esto es algo recíproco, si no hay reciprocidad la cosa no funciona para mí.

Yo intento comunicar y sé que cuando lo hago específicamente para niños, tengo que ser lo más claro posible, adaptarme a códigos y guiños sin por eso caer en esas cosas que no me gustan nada… en definitiva, ser honesto con ellos y conmigo.

Pero esto mismo que te digo también lo aplico a las cosas que hago enfocadas hacia el público adulto.

En realidad la manera de hacerlo es la misma siempre, sólo eliges bajo qué forma lo comunicarás mejor.

– P. : Establecéis dos categorías de edad además de la mencionada dedicadas a mayores de 6 y 9 años. ¿Cómo se determinan las categorías? A la hora de realizar los trabajos ¿existe un asesoramiento de educadores y pedagogos o buscáis obras creativas que busquen sus propios horizontes?

– R. : Mamut nació de Maxi y de mí y ninguno de los dos somos pedagogos, somos dibujantes, así que todo lo que ves es lo que somos, con nuestros errores y aciertos.

La idea de incluir pedagogos a la colección estuvo presente desde siempre, pero por una u otra razón aún no encontramos a nadie que aporte algo verdaderamente significativo a la colección, me refiero a sumar dentro de la línea conceptual que ya existe… no descartamos para nada incluir la pedagogía, pero no es un fin en sí mismo, nosotros hacemos cómics para que los niños lean historias y se diviertan con ellas, y muchas veces la pedagogía cae en su propia trampa: la inflexibilidad y eso hace que la cosa no funcione.

Cuando comenzamos, no todos los pedagogos veían el cómic como un elemento importante, aunque yo siento que esto está cambiando y que hay gente dentro de la pedagogía (educadores en general) que cada vez más ven la importancia de incluir el cómic en la enseñanza (por suerte). Aún no se presentó la oportunidad de dar con la persona adecuada, ¡ya nos encontraremos!.

Volviendo a tu pregunta, las categorías las determinamos entre los 4 que formamos Mamut (con Stef y Manu además de nosotros dos), aunque desde el inicio de la colección estuvo muy presente y como una mirada externa fabulosa: la de mi hijo Santino, que funcionaba muchas veces como nuestro referente-gurú!

Él estuvo al lado de Mamut desde el nacimiento de la editorial y vio (y leyó) junto conmigo, cada cómic que íbamos recibiendo… su ayuda fue crucial en muchos momentos en donde la historia no funcionaba del todo bien o estaba trabada, su visión de niño nos daba la clave para que eso funcione mejor y avance.

– P. : La colección Golden Age reivindica pequeños clásicos olvidados del cómic infantil. Creo que es la primera vez que se recopilan en álbum las páginas de «La gorda de las galaxias» de Nicolas, publicadas en los años 80 en las revistas de Bruguera y «El mundo es redondo» estaba inedito en castellano ¿Cómo realizáis la selección de las obras a publicar?. ¿Ha implicado dificultades añadidas su edición al tratarse de trabajos de la época predigital?

– R. : Para nosotros es un reto esta colección dorada.

Nos planteamos esto así y nació casi de la misma necesidad: la de recuperar -en principio- viejos títulos para los padres: aquellas cosas que pudo (o no) haber leído y que puede ahora, una vez recuperadas por Mamut, compartir en una re-lectura con su hijo.

Así como toda la línea Mamut está pensada para los más pequeños de la casa, la franja GoldenAge está pensada para esos momentos familiares en el que el padre/madre comparte su pasado de niño con su propio hijo… Algo así como dos niños de dos tiempos distintos, leyendo unidos un mismo libro.

Con la Gorda de las galaxias en particular y por tratarse de un cómic que se publicaba aquí en España (nada menos que por Bruguera) notamos de manera más intensa lo que ocurre con el personaje y la relación de los adultos con él, algo que esperábamos que suceda pero que aún así te sorprende.
Ahora esperamos que a los hijos (o sobrinos) de esos adultos que hoy se re-encuentran con su propio pasado lector, también les guste la Gorda (algo que no dudo, porque mantiene un vuelo y una frescura especial que trasciende el tiempo).

El caso de «El mundo es redondo», de Oscar Grillo es un caso igualmente especial pero por distintos motivos y uno de ellos es el contexto y el fin con el que fue ideado este cómic en 1982: un libro sin textos, con los globos vacíos para que los niños escribieran su propia historia… pero la editorial prefirió publicarlo con textos y nosotros decidimos hacerlo de la misma manera, tal como fue publicado entonces, porque la colección podría resultar demasiado complicada de comprender si no lo hacíamos así.

Pero para situarte en el contexto: por aquellos años Argentina estaba en guerra con Inglaterra (un caso de soberanías en las Islas Malvinas) y su autor (argentino, residente en Londres) se puso a dibujar un cómic pensando en los niños de Argentina… En fin, de alguna manera se trata de un cómic que nace en un momento crítico, de un país en guerra (el suyo) y de un autor que elige el cómic como lenguaje para contrarrestar toda esa brutalidad.

– P. : Comenzáis publicando en castellano aunque habéis ampliado el planteamiento al francés y el catalán. ¿El francés es la tierra soñada para el cómic que los autores imaginan o es difícil entrar en un mercado tan competitivo?

– R. : Es difícil entrar, pero más difícil es mantenerse en esa intrincada carrera competitiva.

Publicar nuestros libros en Francia es un riesgo (uno más) que asumimos en Mamut… confiábamos en que la cosa tenía que funcionar, a la vez que era una prueba de fuego para nosotros… por suerte nos fue bien.

Si Francia es la tierra soñada, lo es más porque es un terreno fértil en el que, a priori, todo parece que puede germinar. Luego te das cuenta que eso es sólo una manera de ver las cosas y que eso no quita lo complicado que resulta conseguirlo.

Nuestra idea cuando imaginamos Mamut, era editarlo desde el principio, en los diferentes idiomas del territorio español, luego nos dimos cuenta que eso sin ayudas, es imposible y tuvimos que restringirnos y limitarnos; pero la idea original era incluir el Galego y el Euskera además del Catalán.

El día que España asuma riesgos  y el gobierno comprenda lo importante que es la cultura y con esto, la cultura del cómic, entonces España será su propio paradigma, no hay nada que se lo impida, tiene calidad, tiene gente con ganas de apostar por ello y autores enormes de inmensa categoría… El problema es que tiene gobernantes que no están a la altura.

– P. : El público al que va dirigido la colección Mamut ¿es más propio del mundo del tebeo o de la ilustración infantil? ¿Crees que es posible aunar ambos públicos?. ¿La distribución de la colección tiene cabida en librerías generalistas o está más centrada a la especializada y a las secciones de cómic de las grandes superficies?

– R. : La colección, como bien ves, bebe de ambas fuentes: la ilustración y el cómic (y viceversa).

Nada es de una única manera y todo nos influye continuamente, a los adultos, a los niños y de la misma manera a nuestros autores; es algo que no podemos (ni queremos) evitar, es algo que sencillamente, sucede. Y sucede de manera natural; con la misma naturalidad y honestidad con la que hacemos nuestros cómics.

Todo forma parte de la misma manera de hacer las cosas, en definitiva.

Respecto de la distribución: es un tema que al principio resultó un conflicto, nos costó mucho «hacernos entender»… Nos topábamos con la pregunta clásica: «¿dónde colocaré su colección? ¿en las estanterías de cómics o en las de libros para niños?»… Fue el primer escollo grande con el que nos topamos aquí en España. Luego cambiamos de distribuidor y sumado a eso, los libreros fueron apostando por los cómics y todo fue acomodándose de manera natural, también.

Llevó su tiempo pero al final se han dado cuenta que lo mejor era apostar porque sea posible y así lo hicieron las grandes superficies y las librerías especializadas (¡triunfó la coherencia!).

– P. : En ocasiones se ha cuestionado que el público de la literatura infantil sean los propios ilustradores más que los niños ¿crees que hay algo de verdad en ello?. ¿Son compatibles las dos opciones?

 R. : No creo que esté tan errado ese pensamiento, pero también creo que eso ya forma parte de un pasado y que el público que lee cómics (adultos primero y niños después) ya no es un público cerrado en sí mismo, sino que ha ido ampliándose y seguirá en esa línea, no tengo dudas.

Si consigues que el adulto comprenda los cómics y los acepte, luego será más fácil que ese adulto transmita la idea de que el niño (su hijo, su sobrino) lea cómics también.

Lo mismo pasa con el adulto que además es educador: si consigues que el educador comprenda al cómic, luego verás a los niños leyendo cómics en las escuelas y en sus casas, de la misma manera que hoy leen libros o libros ilustrados… todo cabe.

– P. : Grandes autores de cómic se involucran en la colección realizando trabajos memorables. ¿Qué ofrece la colección Mamut a los autores para que se impliquen de ese modo?

– R. : No podemos ofrecer grandes sumas de dinero por ahora (¡ya se andará!) así que supongo que en realidad nos estimula la misma cosa: compartimos las ganas, las de editar nosotros, las de escribir y dibujar cómics, los autores.

Hay ganas y un proyecto en marcha que tiene de base una idea interesante que comunica directamente con el pequeño lector… No sé, cuando hay un deseo, es imparable, la cosa sucede.

– P. : Mamut se pasa al mundo digital con aplicaciones para I tunes ¿Es una opción de presente o es un planteamiento de futuro?

– R. : Es uno de los futuros posibles.

No creo que sea esto o la nada, hay espacio y habrá espacio para que todo quepa y si accedes, entonces estarás sumando opciones al lector y el lector te lo agradecerá.

A veces será el libro en papel y otras, en el soporte digital que sea.

– P. : Tu primer trabajo en cómic para Francia será un número de la serie dedicada al detective «El Pulpo», editado en Francia y publicado en España por Bang. En él adaptas una historia de Andreu Martí, autor asociado al genero negro. ¿Cómo fue la experiencia?. ¿Cómo te planteaste adaptar tu estilo, tan ecléctico, al desarrollo de la trama?

– R. : Para mí fue una experiencia fascinante, nunca antes había desarrollado un cómic más allá de 10 páginas, pero además nunca antes me había tocado adaptar un libro a mí solo, además el libro formaba parte de una serie de un personaje creado en Francia… ¡y tooooodo eso me tocó de sola una vez!… En fin, muchas cosas juntas que le daban el carácter de «importantísimo» en mi vida, por suerte pude sacarlo adelante en un par de meses.

– P. : Posteriormente con Dante Bertini realizas «Loser», en el que se puede disfrutar toda la elegancia de tu trazo y un homenaje intenso a todas tus influencias, una historia argentina con banda sonora propia ¿Cómo recuerdas su elaboración?

– R. : El Pulpo tenía también su banda sonora propia, sólo que radicalmente opuesta a la de Loser: en el Pulpo la banda sonora era una propuesta de juego con el lector, ya que en realidad yo quería compartir la música que tenía en la cabeza mientras yo mismo iba desarrollando la historia, como la banda de sonido de una película. Luego me junté con mi colega Rabato y la sacamos adelante mientras yo terminaba de unir todos los dibujos en las distintas páginas del cómic… Fue un proceso casi a la par de la música, toda una experiencia.

En Loser, la idea conceptual era distinta: invitar a mi amigo (Víctor Malagrino, que además vive en Argentina) para que imaginara las canciones que el protagonista del cómic, componía en su casa de Barcelona.

El protagonista de la historia era un joven autor que aspiraba a ser músico y componía canciones pop con su ordenador portátil mientras el mundo se venía abajo; y la música que contiene el cómic, era el resultado de todo eso.

Estoy contentísimo con cómo quedó, para mí esas SON las canciones del personaje aquél que yo dibujé.

Respecto de la elaboración, también fue distinta a la del Pulpo, ya que esta vez se trataba de adaptar un texto pero charlándolo con el autor (algo que con Andreu no hice) y por esta razón fue un proceso más largo que el del Pulpo, más conversado.

– P. : Ambas historias consiguen el Premio Junceda. A pesar de ello es difícil encontrar trabajos de larga extensión tuyas hasta «Manu en la playa», en el que el color se convierte en protagonista de una fantástica aventura.

– R. : Sí, ambos premios fueron un aliciente importante en su momento pero sobre todo una sorpresa grande… nunca me presento a ningún premio y si no fuera por el empujón de mi mujer no lo hubiese hecho y menos ¡dos veces seguidas!

Luego, y como mis cómics no se venden mucho (estoy lejos del best-seller) y al no poder vivir de ellos, seguí con mi trabajo de ilustrador y eso, quieras o no, te va dejando muy poco tiempo para dedicarle a los cómics largos…

Proyectos, novelas gráficas escritas enteramente, a montones, pero tiempo… poco y nada.

Pero lo mejor que me queda de esos dos primeros libros, fue la experiencia de conocer más en profundidad de qué iba todo esto de hacer cómics, vender, firmar y salir de gira… defenderlos y dar la cara… algo que en mi caso fue realmente valioso.

Luego como dices, llega Mamut y como necesitábamos esos primeros títulos que ayuden a dar a conocer la colección, nos pusimos a desarrollar Maxi y yo nuestros libros y de ahí salió «Manu en la playa» (en el guion con Diego Arandojo, compañero de largo en esto de los cómics).

– P. : Colaboras habitualmente en proyectos como «Tontón» o «Black Pulp Box». Como autor el juego y la búsqueda de nuevos planteamientos creativos se convierten en firma de la casa. ¿Siguen existiendo plataformas para seguir jugando? ¿Qué tiene que tener una colaboración para que te interese participar en ella?

– R. : A veces basta con que me invite un amigo, un colega, no preciso mucho más y otras veces, que la idea, el concepto, me toque por algún lado… conecte conmigo (como la reciente «DOPUTUTTO MAX» de Misma, para Francia, o el libro del Apocalipsis, pero también los fanzines, como el «Usted» o el «Ud. está aquí», por ejemplo).

– P. : ¿Cómo ha cambiado el mundo del cómic estatal desde tus comienzos a mediados de los 90?

 R. : Muchísimo, ha cambiado (para mejor) muchísimo.

Yo siempre fui lector de cómics, pero no siempre me gustó leer cómics.

Mi fascinación por los cómics viene de niño y luego casi se quedó allí.

Durante años (mis años en Argentina) le ponía ganas pero la realidad era que en los cómics no encontraba nada que me resultara propio, todo parecía impostado… el lenguaje, las historias… salvo un par de cosas todo lo demás era un pozo de aburrimiento tremendo… En esa época la inmensa mayoría de los cómics que llegaban eran de super-héroes y si querías leer algo distinto, de «autor» lo encontrabas en otro idioma, lo que resultaba un esfuerzo extra, sobre todo en la parte de «la búsqueda» (no era fácil en la era pre-internet).

Así que leer en inglés y en francés, sin dominar ninguno de los dos idiomas fue una experiencia crucial para un adolescente como yo, ya que los límites idiomáticos creaban zonas de desconcierto que alimentaban mi imaginación, interpretando las historias a partir de esos propios límites, dándole a todo, un resultado que tenía más que ver con mi propio inconsciente que con lo que el autor quería contarme…. En fin, ¡así de mal me hicieron los cómics!

Luego todo cambió… España comenzaba a editar sus propios cómics, a contar sus propias historias, comenzaba a descubrir a sus propios autores, a traducir a los extranjeros… En fin, todo comenzaba a hacerse posible a nivel industria, como supongo que sucedió en los 80 (algo que yo no viví en España y que apenas intuí gracias a lo poco que llegaba a los kioskos argentinos). En ese punto es en el que luego yo coincido con Bang y me re-encuentro con los cómics.

– P. : ¿Proyectos?

– R. : Siempre.

Proyectos a concretarse pronto… ¡eso espero!

No puedo adelantarte demasiado hasta que no termine de ser, pero si todo sale como espero y el tiempo se pone de mi lado, podré tener más de 2 libros para el año que viene.

– P. : ¿Cómo te ves dentro de 10 años?

– R: Contándote en otra entrevista, de todos los libros que pude hacer pese a mi falta de tiempo!

– La colección Mamut está editada por la editorial bang: http://www.bangediciones.com/

– Una muestra del trabajo de Mamut para I Tunes en https://vimeo.com/50936760

Infame&Co

Publicado inicialmente el Martes, 18 Diciembre 2012 10:52