Enter the Kann es una explosión en la cara. Un tebeo que es puro entretenimiento y que te atrapa desde el primer minuto. Todo un exceso del autor en el que el lector se ve inmerso desde la primera página. Con Victor Puchalski hablamos de la obra y nos explica los entresijos de su creación. Como en las pelis divertidas quédesen hasta el final para ver cómo es el proceso de realización de una página. Todo un desparrame de talento.

 Pregunta: ¿Qué es Enter the Kann?

RESPUESTA: Kann es el nombre del protagonista de Enter The KANN, mi primera novela gráfica, editada por Autsaider Cómics. Es la historia de un tipo que viaja alrededor del mundo, del espacio, de dimensiones, para darle matarile a los que fueron sus maestros de Kung Fu Oscuro. Es una historia en la que me he propuesto hablar de cosas que me interesan utilizando como base géneros y recursos que me molan: Artes Marciales, Ciencia-Ficción, guerreros, muñecos, colores locos, etc.

Kann es… un personaje, un tebeo, una historia, y bastante más. En cierta manera, un mensaje de liberación hecho de una forma muy particular. El niño en el que he estado currando este año.

P.: ¿Cómo nace la obra?

R: Me gusta pensar que Kann, como obra, nace en el momento en que Autsaider Cómics da el “sí” y nos ponemos a ello. Nace de la necesidad de hablar sobre varios temas, de querer expresarlos y vertebrarlo todo a través de una historia común y sobre todo de querer contarlo de una forma muy concreta. Todo esto en principio resultaba mucho más simple, más asimilable, pero creo que contaba menos. Luego llegó el cambio de formato y la cosa fue mutando, yo fui cambiando, viendo la posibilidad de hacer lo que me diese la gana, con cabeza, y supongo que ahí es realmente dónde y cómo nace.

P.: Después de pequeñas colaboraciones te lanzas a realizar un libro de casi 200 páginas. ¿cómo afrontas el reto?

R: Conscientemente y con muchísimas ganas. Ya digo, para mi era una necesidad y fue la leche poder gozar de este espacio para contar lo que quería y como quería. El cambio de formato, saber que tienes a tu disposición esa extensión, que va a representar más trabajo pero que todo tendrá su tiempo y su duración; me han parecido todo ventajas.
Se suele ver desde fuera y pensar que es jodido, que lo es por el curro que representa, y más como dices viniendo de pequeñas colaboraciones o historias de extensión bastante corta, pero es que para mi era imposible no plantear Kann así, sobre esa extensión. Lo he llevado como una bendición porque no pensaba en que debía rellenar 200 páginas (que a veces es como se ve esto desde fuera), sino que, ¡coño!, al fin tengo 200 páginas a color para hacerlo como toca.

P.: En el libro conocemos a Kann, maestro del Kung Fu Oscuroque aspira a destruir a los que fueron sus maestros en este arte marcial. ¿Cómo nace el personaje?

R: Pues Kann aparece por primera vez en uno de mis cuadernos. Estaba rayando, abocetando cosas en casa de mi hermano, buscando algo nuevo, y así, sin más. Tenía una idea clara de lo que buscaba, un personaje extraño, que pareciese un villano de Historias Corrientes o de Shang-Chi Maestro de Kung-Fu, pero que sería el protagonista. La historia era simple, una rayada de Artes Marciales, técnicas de lucha locas y una base “Juego con la muerte”. Es curioso porque empezó como algo casi terapéutico, algo con lo que canalizar, utilizar el dibujo y soltar las animaladas que en ese momento me hiciese falta soltar, y con todo lo que ha recorrido el personaje hasta acabar en este Enter The KANN me sorprende que en parte eso no ha cambiado del todo. Se le han sumado cosas, ha habido mucho ensayo y error, mucha reflexión y replanteamiento, y al final… pues ha nacido. Ha sido una gestación heavy, la verdad, pero que bonito.

P.: El personaje crece combate a combate en un periplo en el que mezclas la imaginación más desbordada con el acercamiento a las leyendas japonesas y al Kung Fu.

R: Claro, para mi es importante anclar de alguna forma al personaje a cosas que podrían considerarse como más tangibles, más reales. Kann es un hombre de negocios, tiene una ex-mujer y un suegro japoneses, conoce los barrios bajos, etc. No cuesta pensar que ha estado relacionado con iconos, clichés, del palo de mafias orientales, ninjas o grandes corporaciones supermalosas y supersecretas, y esas cosas las tenemos muy asumidas como reales, coño, es que lo son, hay una base ya interiorizada y real en eso. A partir de ahí, para arriba, es decir, por muy lejano que quede Wall Street y sus entresijos, es Wall Street, lo tenemos asumido, ¿Por qué no mezclar y transmitir ese mensaje a través de movidas con Diosas Cósmicas y peleas de Kung Fu con toques de magia negra y brujería?

La mitología de distintas culturas, la universal, la ficción que a su vez crea mitología e iconos; me parecían puertas de entrada perfectas al universo desarrollado en Kann. Volvemos a lo de siempre, hay algo que contar y quiero contarlo de una forma muy concreta, así que me toca buscar la forma de ir metiendo al lector, a veces poco a poco, a veces a lo bestia. Pero eso, puertas, vaya.

P.: En la coctelera añades los referentes más insospechados, uniendo los salones recreativos con los tebeos románticos, las películas de artes marciales con la subida de adrenalina de Mad Max Fury.

R: Sí, porque continúa un poco a lo que es el concepto anterior. El icono, el símbolo, lo cultural, etc. Intento siempre no ser referencial en el sentido en que no hay que entorpecer el mensaje, y no ha de joder la diversión, se ha de entender, pero hay estéticas que muy marcadas, que también siento muy mías y no quiero ocultarlas. Si hay una persecución en una especie de submundo infernal apocalíptico que parece salido de la mente de un punki medio-mongolo pues… Mad Max, porque me mola, y porque encaja.
Tenía clara una cosa, NO iba a meterlo TODO en este tebeo, pero sí que iba a meter todo lo que le hiciese falta, y uno acaba por echar mano de lo que es, de lo que tiene, de lo que le gusta y sobre todo de lo que ve que funciona y le va bien a la historia. Los “porque sí” son un peligro, pero dándole vueltas y reflexionando, aunque se trate de unas páginas con peña persiguiéndose en coches llenos de pinchos y lanzándose hachas unos a otros, es como llegas a saber cual es el icono, el símbolo que funciona.

P.: En lo gráfico juegas en cada capítulo con diferentes técnicas y maneras de narración, experimentando página a página con todas las posibilidades gráficas posibles.

R: La historia, lo que cuenta, el recorrido de sensaciones y mensajes que es Kann me obligaba a ello, era la idea, me parecía que sumaba al todo general y era una buena forma de transmitirlo.

Se ha convertido en un punto distintivo del tebeo a nivel visual pero no se parió aquello con la intención de hacer que luzca o como ejercicio de vacilada gráfica, pese a funcionar muy bien también en esos aspectos.

El estilo de dibujo, el juego que se establece con las distintas formas de narrar según que cosas cuenta la historia, la aplicación del color, todo tenía que obedecer a la sensación final en quién lo lea. Unas veces por fluidez, en las que todo encaja tanto que ni te lo planteas, otras por romper, por conseguir llegar a ese “CRACK!” mental.

Me lo he pasado muy bien reflexionando sobre eso, buscandole a cada capítulo su personalidad, y por supuesto dibujando. Eso también esperas que se note.

P.: ¿Cuáles son tus referentes a la hora de hacer Kann?

R: Esta podría ser muy larga si empiezo a disparar nombres de peña o de obras que me hayan influenciado directamente para hacer Kann, así que voy a intentar resumirlo.
Como concepto, la música. Concretamente a nivel de estructura me gusta mucho el rollo de disco temático, no sé, esos discos que están como inspirados en una sola cosa, que hacen referencia a una sola cosa o personaje pero cada tema es una composición distinta. Eso influyó bastante en la forma de concebir Kann como obra, como novela gráfica. Una de las primeras decisiones que tomé fue que no quería contar nada de lo que sucedía entre los capítulos, aunque uno terminase en la cima de una montaña y en el siguiente Kann estuviese atravesando el cosmos a toda velocidad.

Luego el mensaje y simbolismo. Aquí tengo que meter el Conan de Milius como ejemplo. Me parece espectacular lo disfrutable que es esa película, la carga que tienen y que le puedes sacar a la mayoría de las escenas. Eso es lo que he hecho, lo que he intentado, vaya. Que se disfrute y que se pueda rascar y encontrar más sustancia, pero que no haya un “sabotaje” entre esas dos cosas. La movida es esa, y luego lo cuentas utilizando toda la coctelera que tienes a tu disposición: manga, Marvel, Kirby, abstracto, Carpenter, figuras de acción, diálogos de un absurdo por las nubes; en definitiva todo lo que necesites, ahí guardado en la cabeza está, lo pillas, lo sampleas y a rapear.

P.: Tienes un potentísimo imaginario que se centra en el impacto visual. ¿Cómo compaginas las exigencias del guión con tu desbordante creatividad gráfica?

R: Fácil. Escribo dibujando. Normalmente no suelo escribir más que unas cuantas frases, unos pocos diálogos al margen y un pequeño resumen sobre el que voy tomando notas. Lo que quiero que esté.
Para mi se parece más a pintar en modo tralla sobre un concepto que a un proceso paso por paso tal como se suele entender o se imagina mucha gente. No hay guión-corrección-storyboard-etc-etc. Por supuesto llega un punto en el que esto deja de ser la puta anarquía mental y hay que ponerse a definir, a hacer un storyboard en el que ya la clavas y ves cómo encaja todo, qué funciona, qué cambias, qué quitas, pones, tocas.
Tampoco tengo un sistema 100% cerrado que me sirva para todo, solo sé que hay que rendirle cuentas a lo que se quiere contar. A partir de ahí uno utiliza las herramientas que te da el propio medio para hacerlo de la mejor manera posible, de la forma más adecuada o que mejor encaja.

P.: Destaca el uso que haces del color, apostando por combinaciones imposibles que contribuyen a dar una fuerza impresionante al conjunto.

R: Gracias. Para eso está, ¿no?

Vuelta a las herramientas, las sensaciones, el como guías a nivel visual a quien está leyendo el tebeo por donde quieres que vaya, por donde tiene que ir, o incluso por donde le salga irse. Esto no significa que haya de ser siempre una montaña rusa de ácido. Todo tiene su tiempo, su espacio, su función y finalidad, pero ahí está el tema, la tiene. Ahí es adonde yo voy con el color.

Es curioso que a veces queda casi absurdo, pero es que la ficción de la que me valgo para hablar también lo es. ¿Un pavo de dos metros con la piel rosa vestido con un traje de yakuza ochentero, ¡o desnudo!? Vamos a ver, tratar de hacer que eso parezca “realista” si que es absurdo de cojones, aparte de que TE LO CARGAS TODO.

Para mi es un lenguaje más dentro de toda la canción. Lo que comentaba antes, es un “frase” más, una capa más. Métele unos coros, unos violines, consigue el efecto, que sea parte del mensaje, y quien lo escuche creerá que puede cargarse una pared de cemento con la mirada.

P.: Trabajas con una gran intensidad el libro, realizando en apenas 6 meses un trabajo de casi 200 páginas, toda una declaración de intenciones sobre tu modo de entender el cómic.

R: Las oportunidades se aprovechan. Creo que la mejor forma de aprovecharlas es tirando a tope, currando a tope. ¿Que tienes que tragar mierda en otros aspectos, que no vas a vivir cómo quieres, sacrificar algunas cosas, etc, etc? Pues sí, qué cojones, pero es lo que quieres, ¿no? Pues ya está.

Yo venía de un momento “pre-Kann-pre-6-meses” en el que había estado currando muy jarcor, en el que sabía lo que quería y cómo lo quería. Das un paso y te llega la oportunidad, y ahí no puedes aflojar, no quieres aflojar.

No quiero alargar demasiado el discursito; solo sé que me ha hecho muy feliz estar tan a tope en esto, obviamente porque he tenido posibilidades de hacerlo, de llevarlo de esa manera y como digo sacrificando algunas cosas pero, ¿quién se acuerda de esas cosas y a quién le importan? A mi a estas alturas ya te digo que no. Así he entendido este proyecto y así lo he llevado, luego ya cada uno que lo lleve o lo haga como le salga del níspero, que tampoco estoy yo para ir de ”el leccioncillas”.

A nivel de la obra en sí, cuando la implicación es tan heavy (o tanto como yo creía que debía de ser), creo que el tebeo lo agradece. Muy enfermo todo. Una vez hasta soñé que Kann entraba en casa y reventaba un armario. No sé, comes, cenas y cagas Kann, pero es que no sé funcionar de otra manera. Creo que el cerebro anda currando las 24 horas cuando nos ponemos serios con estas cosas,  la vida, la ficción, muy curioso, porque para mi, para mucha gente, no es un hobby, pero tampoco es “solo” un curro. Yo creo que viene de más adentro y va mucho más lejos. Al menos esa es mi percepción y cómo lo enfoco.

P.: Autsaider apuesta fuerte por Kann desde el principio. ¿Cómo nace la relación con la editorial?

R: ¡Mucho! Desde Autsaider Cómics ha sido muy bestia la cosa, muy guay para mi, la verdad. Ha sido un puntazo currar así.

Todo empieza cuando me encuentro con el segundo fanzine de Kann ya casi agotado. Continuar aquello como quería tirando de autoedición era imposible, así que el paso que había que dar era algo que vi bastante natural, empezar a buscarle casa al personaje.

Nunca había enviado nada a ninguna editorial hasta ese momento. Te paras. Piensas en qué, en cómo y en los 2+2 y para Autsaider Cómics que va el dossier. Si alguien iba a editar algo como Kann pensé que serían lo de Autsaider y así fue. Hubo un “sí” y la cosa fluyó muy bien. Cruce de mails, romanticismo teenager y a ver escaparates de la manita.

P.: ¿Cómo ha sido el trabajo conjunto?

R: Una pasada. Creo que cualquier cosa que diga es poco, y todo lo que escriba va a sonar a tópico, pero es lo que hay.

La gente ni se imagina el nivel de implicación que hay por parte de la editorial o el curro que ha hecho Ata Lassalle en este tebeo. Metidos ya en faena, Ata ha estado muy a tope con Kann y conmigo y el resultado final no sería el que es sin eso. Creo que es el tiempo en el que más he aprendido a la hora de hacer, de plantear, de prestar atención a ciertos detalles y claro, se nota, lo notas. Notas que el tebeo está quedando como realmente quieres porque esos detalles, notas, consejos, valoraciones, están ahí. Nadie te dice como hacer las cosas, pero es un cruce de mails que sirve DE MUCHO para dejar el tebeo como tú quieres dejarlo.

P.: La editorial se atreve con guiños como la portada holográfica. ¿Hasta que punto has intervenido en el aspecto final del libro?

R: Esa fue una pedazo de idea de Ata, y ya digo, aquí he tenido la sensación constante de estar haciendo un tebeo CON Autsaider, no rollo para ellos. Ojo, antes de que nadie se monte pelis, claro quedaba que yo tenía la última palabra de todo, pero es que cuando sabes que alguién sabe, sabes que le tienes que dejar hacer lo que sabes que sabe hacer, ¿sabes?

Y volviendo a la portada es que no puedo estar más contento. Ata sabía la esencia que arrastra parte de este universo en el que se mueve Kann. Suma muchos puntos a toda esta intencionalidad.

P.: Antes de la obra hemos podido ver un pequeño desplegable que sirve de anticipo a la obra. ¿Cómo decidís sacar el desplegable?

R: El desplegable hay que comprárselo, sí o sí. Dicho esto, la idea de hacerlo sale de lo siguiente. Lo primero es que no quería que Kann se quedase demasiado “congelado” por el tiempo que iba a pasar desde que acaba el tema autoedición y Autsaider Cómics dice que adelante y hasta la salida de la novela gráfica. Así que se propuso hacer algo y ahí llega lo segundo, hacer algo que mole, que tenga continuidad con el tomo que vendría después, que sea barato, que funcione en varios sentidos (al fin y al cabo no deja de ser por una parte un cómic, y por otra un póster chulo al estilo Alianza Popular pero con guerreritos He-mans, que molan mucho más). Me había pillado hacía no demasiado La Gran Guerra de Joe Sacco, y me copié, así de simple. A ver, hubo ahí un meneo de reflexión sobre el enfoque, sobre cómo sería el contenido y qué iba a sudar aquello.

Ya teníamos el qué, el cómo, blablabla y lo que le sigue ya es puro proceso creativo. Había que gustar con muy pocas páginas, muy poco texto, sabiendo que lo que impresionaba eran las dimensiones de aquello pero conscientes de que la gente tenía que quedarse con algo más, y en fin, ¿que habría hecho Joe Sacco para que yo le amase? Pues He-mans, un campo de batalla con rayos láser, mujeres guerreras ultra-cicladas, mucho color, un lenguaje que bebe directamente de una forma de hablar muy natural, de la calle, y al mismo tiempo con expresiones y descripciones dignas de un Starlin trabajando para Cannon Films, etc. Y nació.

P.: La editorial confía tanto en el proyecto que está moviéndolo en los Estados Unidos. ¿Cómo esperas que sea la respuesta del público en este mercado?

R: Hay desplegables por allí, por Argentina también, y parece que les mola. De seguir gustando, si funciona todo esto por allí, se mueve el tomo y todo marcha, solo puedo decir que estaré muy contento y tope agradecido. Aquí quién ha jugado un papel fundamental es Autsaider, porque este es otro de los aspectos en los que se ha volcado a tope y vuelvo a lo mismo, contento a mil.

Después de estos meses currando a saco me cuesta más hacerme planes, sacar cuentas al aire y montarme peliculitas de “petarla fuera”, me sale demasiado el valenciano de dentro, “el que vinga, benvingut”. Está claro que una cosa no quita la otra, por supuesto que me gustaría, por supuesto que estaría de puta madre y sería un golazo, pero me gusta mantener la cabeza fría en esos términos y bien caliente en lo que toca hacer y resolver.

P.: Probablemente Kann se dirija a un público diferente al habitual de los comics-books.

R: Por intentar resumirlo, creo que Enter the Kann le va a gustar, atraerá, a alguien que le guste Historias Corrientes, Wu-Tang Clan, Nick Cave y que disfrute leyendo y viendo cosas, ya no distintas, pero si el tipo de lectora o lector que pasa de géneros, de formatos, de todo el puto encasillamiento y se centra en escuchar la “voz” de alguien. A partir de ahí, esto es una novela gráfica, así que a día de hoy me atrevo a decir que le puede molar a cualquiera. Pero claro, siempre es más difícil llegar a quien sólo lee “xmens” y se enfada porque no se cual demonio ha matado a la novia del Spiderman y todos se reinician resucitando o no sé, esas cosas que pasan (yo es que no sé mucho ya de eso); o al más punki del barrio que solo escucha punki-mega-punk y le pones los Artic Monkeys y te los tira a la cara… claro, ahí ya ¿que coño puede uno hacer?

Pero la demás peña, bienvenidas todas y todos.

P.: Tu afición a dibujar pollas y esvásticas cobró una relevancia inesperada al retirarse varias muestras de tu trabajo de una exposición en el Salón del Cómic de Barcelona. ¿Cómo viviste la polémica?

R: A ver, que me parece una pregunta muy buena para dejar claras un par de cosas. Yo no dibujo pollas para hacer la puta gracieta del “ja ja, mira, una pilila”. Me da la sensación que algunas personas lo entendieron y lo han entendido así, y como que no.

Ni esto, ni aquello, ni nada, va de “mírame que macarrilla rebelde que soy que hago pollas y los personajes se cagan encima lo unos de los otros porque sí”. No.

En cuanto a aquello. Fue un poema gráfico, una poesía, un cómic con toques abstractos que decidí hacer en homenaje a Tom of Finland; ahí el tema pollas va por un lado.

Tal como se desarrolló, cómo lo viví, pues yo que sé, es que fue un Salón de Barcelona muy muy raro, macho. Y aquello, por mi parte, no fue un ejercicio de provocación, más que nada porque ignorante de mí, pensé que la provocación, el sustaco, el pañuelo en la frente secando los sudores, ya se los había comido Tom of Finland. Pero me gustó que hasta en eso, en el mundo real, en las consecuencias que trajo, la cosa fuese tan pareja a la movida de Finland.

Lejos de lo que yo pensaba, ese rollo nazi, homosexual, sexual, venoso, cerdo, guarro, acabó por provocar algo, aunque fuese el retirar las obras, vaya. No sé, acabo de escribir esto último y me he acordado que lo que más sentía en ese momento era ilusión porque era la primera vez exponía en el Saló.

Yo que sé. Hoy te contesto esto y mañana otra cosa porque fueron mil las mierdas en mi cabeza y todas eran válidas en aquella locureta de días. A toro pasado todo bien, Ficomic bien, los originales están vendidos y le regalé a mi madre un aire acondicionado.

P.: ¿Existe mucha autocensura en el mundo del cómic?

R: Ni idea de si hay mucha. Quizás exista, quizás no. Tampoco creo que haya ahora mismo mucha gente dibujando a viejos violando a niñas de 14 años.

Hay un par de escenas en Kann que son el puto asco, repugnantes, pero más asco me dió pensar: “igual me estoy pasando”. Eso sí que es repugnante a más no poder.

De lo que hacen las compañeras y compañeros no tengo ni idea en ese aspecto, aunque por suerte y por desgracia, sí, todo junto, hagas lo que hagas ya sabes lo que toca… Pequeño linchamiento de unos días en internet por parte de la patrulla retarded de mundo-cómic (que a veces ni se pillan los tebeos, fijo, si toda la peña que raja se comprase el tebeo en cuestión estábamos dibujando en yates de lujo en plan reyes y reinas moras), un poquito de blablabla y a otra cosa.

Casi que lo prefiero así, porque llegar a lo de Mike Diana o los titiriteros, ahí ya sí que empieza la autocensura jodida y el acojone.

P.: En Kann vemos la fascinación por los personajes que viven sin límites, sin ninguna concesión a la moralidad. ¿Qué crees que hace tan atractivos a estos personajes?

R: Pues es una de las cuestiones que esperaba contestarme a mi mismo al acabar Kann. Al final solo encontré absoluto terror y ganas de dejar de preguntarme por esas cosas una temporada. Me pasa lo mismo que con lo de las pollas, no meto estas mierdas por que me apetezca ser el “jiji, jaja, que gore, como nos reímos”.

Peña que encadena, viola y tortura a mujeres, a niñas. Gente que abre a gente por la mitad como quien parte un melón, empresarios sin escrúpulos que se la suda que la piel de un crío se le llene de heridas hasta que se le despega del músculo… al final solo me ha quedado clara una cosa muy jodida, y es que no me estaba inventando tantas cosas como yo creía.

Supongo que lo que nos atrae de estos personajes, es que son humanos. Sí, son humanos y te jodes. Gente muy oscura, muy real, que vive al margen de todo, de todos, de toda ley y de toda justicia. Eso está en Kann. Da asco y atrae en cierta manera tal vez porque pese a lo crudo que es sigue siendo una conexión con lo real, como lo que hablábamos antes. Quizá sea eso lo que atrae, ese mal puro, ya transcurra la historia en Marte, Korea o donde sea. Es una proyección de nuestro mal, ni siquiera hay que inventarlo, 100% human-manufacturado, aquí, made in la Tierra. O será la época, vete tú a saber.

P.: Autsaider ha acercado al público español la obra de Benjamin Marra. Existe una cercanía al afrontar con desparpajo algunos capítulos de la obra, más interesado en transmitir sensaciones que demostrar la pericia técnica.

R: Aaay mi Benjamin. Yo ahí dando la tabarra desde el 2011 o 2012 y tuvo que ser Autsaider quién me lo trajese. Tuve la oportunidad de charlar con él cuando presentamos Sangre Americana y C.A.U en Futurama Cómics y la verdad es que teníamos visiones parecidas en muchos aspectos, no solo gustos y tal, sino la forma de afrontar como contar algo, las vueltas que le das y el porqué de cada cosa. Supongo también por las influencias que hay en común.

Es intencionalidad. Muy mal eso de restarle fuerza a un concepto por querer “lucirse” dibujando. No podría, porque no funciona. Y te soy sincero, creo que precisamente por eso hay cosas con las que estoy muy satisfecho a nivel de dibujo. Si hablamos como intuyo de “ese” capítulo en concreto, solo puedo repetirme, creo que hay que pasarlo bien dibujando (y mal, que también mola y tiene su aquel), pero hay que pensar. Pensar en esas sensaciones por las que me preguntas, pensar en que eso se va a leer, como se va a leer, qué se va a percibir y cómo se percibirá y se entenderá.

Hay quien se queda con el “te cagas en dibujar bien”, yo prefiero pensar en que ese aspecto visual es parte de todos los aspectos que forman el mensaje que tiene la peña entre las manos. Prefiero pensar eso y por supuesto en que está dibujando de puta madre.

P.: El apoyo de autores ya conocidos como David Rubín está siendo muy importante. ¿Cómo lo vives?

R: Gozada absoluta. David nunca reconocerá que ha tenido muchísimo que ver con el fuel que llevo dentro para hacer esto, pero ya estoy yo para recordárselo y darle las gracias siempre que puedo.

Para mi ha sido una pasada tener el apoyo de muchas gente a la que admiro desde que decidí ponerme a tope con los tebeos.

P.: ¿Qué crees que te aporta el medio cómic a la hora de contar una historia?

R: Los recursos, las herramientas, el material bruto con el que trabajas, la ficción, la forma de hacer uso de ella, de trasladar a la página mogollón de cosas de esa forma, el diálogo que hay en todo, en cada parte del proceso, en todo el proceso en realidad, el factor simbólico, todas las “jugadas” técnicas que puedes utilizar, fusionar, inventar, la libertad para hacerlo… Es que todo eso, y muchísimo más, te paras a pensarlo y es una barbaridad. Es una explosión.

Yo creo que el poder y la fuerza que tiene, si lo analizas, es muy bestia. Me repito, pero es que la voz propia que puedes llegar a desarrollar, las idas de olla, en cierta manera la “intimidad” que te permite durante todo el proceso creativo, lo hacen para mi el medio más potente para expresarme, para contar cosas.

No sé si me he ido por las ramas con la respuesta pero son parte de las cosas que me vienen a la cabeza cuando pienso en cómo voy a contar una historia, en qué voy a dibujar o escribir, y en definitiva cuando pienso en esto como el medio que es. Y paso de meterme en temas ya medio-mágicos-chamánicos-etc-etc, porque sino no acaba la cosa hoy, pero cierro con una cosa, un concepto: las cuevas, tío… las cuevas.

P.: ¿Cómo ves el panorama editorial español.

R: A ver. No voy a arreglar el mundo, ni el del tebeo ni lo que viene siendo la bola flotante esta. Y como tampoco soy un experto, ni manejo datos, ni santas leches pues lo dejo en lo que sé. Que ahora mismo se hacen pedazo de tebeos, que se edita de puta madre, que hay autoras y autores ya reconocidos y otros pegando fuerte que tela marinera de fliparlo para bien. Eso por una parte y sin alargarlo mucho. Porque es así de simple y es la verdad.

La movida es que vivimos en un país de pobres. Pobres a muchos niveles, y claro, a veces falla eso. Pero claro, también no sé si es mi entorno o es algo general, pero cada vez veo a más gente comprar tebeos y en muchas ocasiones esa gente que llega al tebeo, al libro, le atrae tanto el contenido como la presentación. Veo a gente comprar el libro, la novela gráfica. Es muy curioso, pero es bueno, porque les pregunto y claro, desde su punto de vista no tienen la sensación de estar comprando un “Mortadelo” en otro formato o editado de una forma distinta. Extraño, pero si se extiende y se vende más, pues olé ahí.

P.: Los libros de Autsaider acercan el underground contemporáneo a un público dispuesto a dejarse sorprender demostrando un gran cuidado en la edición de cada libro.

R: Editan muy TOP. Es así. Lo sabe y lo dice todo el mundo. Y es eso, lo cuidan, saben que tienen que cuidarlo porque ahí va parte de la compra. Yo lo veo como una parte fundamental para poder hacer llegar cierto tipo de tebeo, además ya creo que forma parte incluso de la “marca de la casa”.

Sé todo el trabajo que hay detrás de esas ediciones, de ese querer hacer llegar tebeos como Tokyo Zombie o los tebeos de Marra, y sé todo el cariño y cuidado, todo el amor por lo que hacen que hay ahí metido. Creo que currar así es algo que no solo se percibe, coño, se hace tangible en las ediciones. El público del que hablas, como te decía antes, yo creo que cada vez es mayor y está claro que hay una apertura de melón por su parte. Ahí Autsaider sabe entrar, porque hay tebeos que a la peña le van a molar, que les van a flipar, pero hay que cuidarlos en todos los sentidos, y Autsaider sabe cuidarlos para que lleguen.

P.: Autsaider encuentra su espacio en certámenes dedicados a la autoedición. ¿cómo ves nuestro panorama?

R: Bueno, Autsaider no se monta un pedazo de stand con el logo en cartón-piedra de tres metros, pero en las librerías está, presente como las demás. Lo que pasa a partir de ahí ya será el resultado de muchos factores que a mi se me escapan en su mayoría, que tienen que ver con lo comercial.

Uno de los pocos que no se me escapan, y ya que estamos, pues mira, aprovecho, es el trato que se le da a ciertas editoriales y tebeos en algunas librerías (ALGUNAS, OJO, HE ESCRITO “ALGUNAS”) de este país. Oye, que es su tienda y no voy a ponerme a decirle a nadie cómo ha de hacer su trabajo, pero y el gusto que da entrar a una y ver que el cómic con sello español, con nombre español, está poco más que a la altura de la fregona que tiene allí. Que gustazo. Ni una puta miserable sección tipo “peña de aquí, de la ciudad”. Cierro ya la boca. Mejor.

En lo creativo, lo que se produce, sale, sigo pensando lo mismo que con lo del panorama editorial, es un bombardeo de “lo quiero, tengo que pillármelo, vaya flipe”. Hay avalancha de calidad y eso me parece algo de puta madre, y las movidas que se montan aquí en temas de autoedición, el rollo smallpress, etc. para dar salida a eso y a mucho más me parece que son de alucinar. A la gente le molan los saraos, atraen. El público puede ser distinto al de un evento tocho pero lo hay, y va a crecer, fijo, y si el género es bueno, que lo es, pues TOP. Somo TOP, qué cojones.

Y sí, todo podría ir mejor, todo podría venderse más, todo blablabla, pero mira, supongo que la cosa es abrirlo, abrirse todo lo posible. La clave está en llegar, pero es que no sé mucho más.

P.: ¿Proyectos?

R: Ando ya dibujando lo que espero que sea lo próximo, escribiendo lo-próximo-de-lo-próximo y ordenando mucho material, pensando, viendo y decidiendo. Pero poco puedo decir, no por secretitos ni leches, es porque todavía ando haciendo planes.

De momento, seguro, disfrutarla al máximo con Autsaider Cómics y con nuestro Enter the KANN.

HISTORIA DE UNA PÁGINA

Puedo tratar cada página, capítulo o set de páginas de forma distinta pero ésta podría ser una aproximación tan buena como cualquier otra y suele ser la más común.

Con el mensaje, guión y puntos generales ya claros sobre el papel, empiezo con el diseño de personajes.

En este caso diseñé un nuevo atuendo para Kann. Me apetecía darle un toque que fuese acorde con el «ambiente» del capítulo y lo vi una buena idea para de alguna forma ligar esa parte del pasado de Kann a los personajes que nosotros estamos enfrentando por primera vez. Ayuda a establecer esa relación que a nivel de guión no queda escrito como algo evidente y prefiero jugar con esos toques, resaltarlo en lo visual.

El tebeo de verdad.

No detallo demasiado los storyboards, de hecho este puede que sea de los peores pero a la vez de los más comunes, vaya.

Para mi lo importante es dejar clara la narrativa aquí.

Sabía como quería hacer avanzar la pelea. Buscaba mostrar el paso de los minutos en la lucha, las consecuencias, el reflejo de todo eso, sin convertirlo en una escena de acción o violencia explicita. Plantearlo pensando en la construcción lógica que el lector va a hacer sobre la información que queda en las viñetas.

La segunda página me daba margen para seguir con este mismo estilo pero centrándome en detalles más concretos del contexto y sobre todo de Kann.

Era un poco, mira lo que les han hecho a estos… pero es que mira como está el tipo que se lo ha hecho.

A partir de aquí… dibujar, embellecer, detallar. Suelo entintar sobre los lápices que hago directamente. Si en algún momento veo que se me está liando alguna de la leche tiro de papel vegetal para dejarme un dibujo limpio que volver a calcar sobre este mismo papel.

Narrativamente poco puedo decir de esta fase. Quizás lo más destacable sea el pensar en las tintas, bloques de negro, contrastes, etc. y en su función visual a los niveles que suelo comentar.

Vaya, que todo quede en función de la intención.

Llevado ya al digital es cuestión de limpiar, tocar niveles, viñetear… a ver, de verdad, en serio; es una fase de mierda jajajaja

8 y 9. Y llega el color, con el que sigo el mismo plan. Ayuda como herramienta a reforzar la idea del paso de los minutos en la primera página y suma capas al concepto de las dos luchas que hay ahí. Kann peleando contra «El Maestro Múltiple» por un lado, y por el otro esa ruptura ya total del silencio de las montañas, de la poca paz que pueda haber en la cima en la que viven estos personajes (no haremos spoiler sobre su origen), pero vaya, cuando se lee el tebeo se entiende esa ruptura con un tipo de malrrollismo para empezar a generar otro.

Y fin. Una pelea a hostia viva en carne desnuda resuelta a base de herramientas que no implican acción evidente. Ese era el plan y así se contó.