El pasado martes 7 de enero comenzó el periodo de rebajas de manera “oficial”. Y sí, decimos oficial entre comillas porque las rebajas, tal y como las entendíamos hace una década o tiempo más atrás, ya no existen.

En el año 2012 se liberaron y desde entonces cualquier negocio puede rebajar sus precios a su gusto. Anteriormente existían dos periodos en el año, en invierno y en verano, donde los precios se rebajaban, es decir, se hacían descuentos, y eran periodos muy acotados.

No obstante, grandes firmas de moda y cadenas de distribución siguen manteniendo su dinámica de ofrecer precios de descuento una vez pasa el Día de Reyes. La realidad es que todo comenzó porque muchos negocios iniciaban su periodo de rebajas antes incluso de que llegara el 7 de enero, solo esperaban al día 2. Esto sirvió como acicate para dar mayor libertad a los negocios en sus dinámicas de actuación.

Rebajas liberadas, ¿adiós a las colas?

La liberalización de las rebajas, aunque no ha acabado por completo con el periodo de descuentos de enero y febrero, sí ha tenido como consecuencias que ya no se ven en las grandes superficies las habituales imágenes de colas de gente esperando para entrar y adquirir compras el mismo 7 de enero.

En la actualidad, muchos comercios inician las rebajas en el Black Friday, que es desde hace años mucho más que un periodo acotado a un día. A esta cita suman el periodo navideño y continuan con los meses de enero y febrero.

Es una fórmula de adaptarse a los nuevos tiempos e introducir nuevos hábitos de consumo en los ciudadano, pero sabiendo que los cambios llevan su tiempo. Si desde hace décadas asociamos el periodo de rebajas a la época inmediatamente posterior a la Navidad, ¿por qué renunciar a ella si los consumidores tienen interiorizado que es un buen momento para hacer algunas compras?

En este año se da una circunstancia que solo ocurre cada cuatro años, 2020 es bisiesto, lo que significa que las rebajas durarán un día más. Si bien las rebajas de enero y febrero no suponen un gran repunte interanual de sus ventas para las grandes firmas y los grandes establecimientos, que tienen la posibilidad de ofrecer descuentos de mitad de temporada a lo largo del año, el pequeño y mediano comercio espera que el repunte sí sea interesante para sus ventas. Antes, hasta 2012, el periodo de rebajas de invierno podía suponer más del 40% de las ventas de todo el año.

El fenómeno de las colas, que tantas piezas informativas ha permitido crear en la historia de la televisión, se ve también mermado por el aumento de la confianza por parte de los consumidores en el comercio electrónico. Decenas de tiendas y comercios, como es el caso de 24hrs, ofrecen a los usuarios la posibilidad de hacer sus compras vía online, sin necesidad de salir de casa y con entrega a domicilio.

En algunos casos, el periodo de rebajas se abre incluso antes en el comercio electrónico que en los comercios físicos, lo que promueve aún más el interés por acudir al ecommerce para hacerse con los productos deseados a precios reducidos.

¿Qué opinión despierta en los actores comerciales la liberalización de las rebajas?

El presidente de la Confederación Española de Comercio, Pedro Campo, sostiene que la liberalización de los periodos de rebajas ha reconfigurado por completo el calendario comercial. Desde 2012 los profesionales están comprobando que las campañas de rebajas pierden fuerza, pero siguen siendo necesarias.

Los descuentos constantes, el cambio de hábitos de los consumidores y el auge de ventas a través de internet son las razones que explican esta reconfiguración. Los consumidores perciben el mensaje de que ya no hay que esperar a las rebajas para encontrar los productos que necesita a un precio más económico, sino que puede adquirirlos durante otras fases del año.

En cualquier caso, los comerciantes parecen estar adaptándose a esta nueva realidad. En muchas comunidades, ocho en el conjunto del país, los comercios permanecieron abiertos el domingo 12 de enero. Esta medida tenía como objetivo ayudar a dinamizar la vida de las ciudades e integrar las compras con el resto de actividad de ocio.