Convivimos cada día con los libros, los disfrutamos y recopilamos pero sabemos poco sobre su edición. Son escasas las ocasiones en las que podemos asomarnos a la visión de un editor de las decisiones que hay detrás de cada volumen que disfrutamos. En el presente manual Arianna Squilloni, editora de A buen paso, nos ofrece un apasionante viaje al interior del libro.

¿Qué es En la oficina del editor?.

Es un manual: tiene una parte práctica que invita a reflexionar a partir de la técnica y una parte reflexiva que invita a pensar en la manera práctica de estructurar el trabajo editorial. Las dos partes se contaminan. Y al mismo tiempo dependen de mis manías personales y de mi punto de vista sobre el oficio de la edición. Ok, dicho lo dicho, ahora te diré la verdad: ¡el libro es un homenaje, una oda al arte de la construcción de andamios!

¿Cómo nace la obra?

Hace algunos años que doy clases y cursos de edición, al principio eran sobre todo presenciales, luego pasaron a ser virtuales. Para los cursos, empecé a escribir índices, que en un primer momento se transformaron en índices comentados, para dar paso a hojas de apuntes, acabando por convertirse en textos complejos. Tenía ganas de juntar este material que había ido levitando a lo largo de los años. Tenía ganas de ordenarlo, pensarlo mejor, limpiarlo, actualizarlo, darle una forma más elegante y cohesionada.

¿A qué público se dirige el libro?

A personas que se relacionan con el mundo de los libros, ya sean aspirantes editores, personas que escriben o ilustran, personas que trabajan en escuelas y bibliotecas. Porque reflexionar sobre la edición y el alcance de cada libro publicado (lo que conlleva a nivel de esfuerzo de producción y creación, lo que le puede aportar a sus lectores) es importante para saber dónde estamos, qué buscamos cuando leemos, cuando recomendamos.

En el libro podemos ver la pasión por el libro que te mueve y la necesidad de convertirla en oficio.

En los últimos 30 años, ser editor se ha vuelto fácil en la práctica. Demasiado fácil. Tanto que a menudo uno lo puede hacer sin tener ningún tipo de conocimiento concreto, sin saber mucho o nada de diseño y tipografía por ejemplo, sin tener un proyecto o una idea que pueda aspirar razonablemente a ser única. Pues hay que pensar los libros, pensar los catálogos porque hablan de una manera específica de ver el mundo; de relacionarse con las personas y, en el caso de los libros infantiles y juveniles, con un determinado concepto de infancia, con lo que representa educar en la libertad y responsabilidad, crecer, llegar a ser personas con espíritu crítico. No sé, uno no se pone a hacer libros para pasar el rato y para ver su nombre impreso, ni mucho menos para ganar dinero. Haces libros (tanto si eres autor como si eres editor) porque no lo puedes evitar, porque crees honestamente que tienes algo importante que decir. Algo diferencial. Algo que no dejará inmutada el alma de la persona que lee con atención, con pasión. Es un oficio, y es un oficio importante, porque se compone de una marabunta de diminutos detalles que hacen que el objeto libro sea la reproducción fehaciente del universo de ficción contenido en sus páginas. Como la de hacer libro (de no ser que se trate de manuales de instrucciones) es una tarea inútil, entonces hay que tomarla particularmente en serio. Porque no es indiferente: incide en la construcción de la personalidad de las personas que los leen.

Antes de empezar muestras tu visión de qué es editar y quién realiza esta función.

Sí, creo que no hay que dar por sentado los términos de los que estamos hablando. Es mejor definirlos para saber a partir de qué punto de vista leer e interpretar las páginas de un libro. Hay que definir el valor de verdad de las variables que tomas en cuenta. De otra manera, corres un gran riesgo de generar malentendidos (que siempre se pueden generar, sí, seguro) o de alcanzar un acuerdo ficticio, ese acuerdo que tenemos todos los editores y los autores cuando decimos que hacemos libros de calidad. Pero ¿qué entiende cada uno por calidad?

Uno de los elementos recurrentes en la obra es diferenciar las ediciones con fines comerciales de las que nacen de proyectos personales del editor.

Es que la actividad editorial se mueve en una contradicción de fondo: es una actividad espiritual y/o intelectual que se desarrolla en un mercado. Mercado y tensión anímica no tendrían que ir de la mano. Pero es lo que hay. Así que hay que ingeniárselas en hacer lo que crees que tienes que hacer y luego buscar la manera de venderlo. Y en cierto sentido eso es divertido: buscas la manera de subsistir dando formas a libros en los que crees. Lo otro es moralmente inquietante.

Los andamios son una metáfora recurrente a lo largo de la obra.

Es que me fascinan. Los andamios primigenios son los de Giglio y Celestín que he visto tantas veces en la casa de mis abuelos y en las de tías y tíos en el pueblo. Siempre he admirado la fuerza de trabajo de Giglio y la cualidad reflexiva de Celestín. Me encantan esos andamios que se amoldan al terreno, no tienen más remedio que hacerlo, porque el terreno es escarpado y el andamio tiene que aguantar firme. Los andamios posibilitan las casas y la casa es una metáfora muy tulizada, eso es cierto, pero siempre jugosa. Vuelve a cada rato, incluso en temas no directamente relacionados con la actividad editorial activa: los palacios de la memoria, las arquitecturas de la Biblia Pauperum. Celestín murió hace poquitos años. Ahora cada vez que vuelvo al pueblo para la procesión del 10 de agosto, busco a Giglio entre la gente, es de los que se quedan fuera de la iglesia, a la espera de que salgan las estatuas y los demás. Me quedo un rato con él, me pregunta por la vida en España, le pregunto por su familia, nos decimos que va todo bien, bueno, cada uno con sus cosas. Charlamos un rato, luego nos quedamos en silencio, siempre de pie, a la espera de que pase la procesión. De tanto en tanto nos sonreímos. Es tan rico quedarse de pie al lado de Giglio, no nos decimos nada, pero los dos sabemos que el mundo sigue en su sitio. Si pienso en mi infancia, Giglio, Celestín y sus andamios siempre han estado allí.

No sé si esta respuesta tiene mucho que ver con el libro o con la pregunta que me has hecho, perdona, pero es que me ha dado cuenta de la curiosa relación entre los andamios de Giglio y Celestín y mi manera de hacer las cosas. Creo que si soy el tipo de editora que soy en parte se los debo un poco a ellos. O a la manera de vivir en el campo.

En el libro muestras tus propias dudas y respuestas dentro de tu trabajo editorial en A buen paso.

Ya, hablo de mi experiencia como editora… Ahora que pienso en ello, es un poco presumido de mi parte: asumo que mi experiencia tiene algo que decirle y aportarle a un lector desconocido. Y de repente dudo de no haberme pasado de confiada. Espero que la experiencia de A buen paso realmente llegue a transmitir algo a otras personas.

Por lo demás adoro las dudas. Dudo por método.

También hablas de otros editores a los que admiras.

¿No es bonito? Activos: Wonder Ponder, los formatos manipulables de Tralarí, los libros de tejido de Retahílo Ediciones, el Equipo Tres Brujas, Benoît Jacques, Ekaré, Thule, Juventud, Media Vaca (seguro que me estoy dejando a alguien). Y también muertos: Ursula Nordstrom, sus cartas no tienen desperdicio, en realidad por sí solas constituyen un manual completo de edición (derechos de autor, relaciones comerciales incluidas). Hablo de personas que admiro y cuyos proyectos me generan curiosidad, alegría y, a veces, pequeños ataques de bilis (cuando consiguieron imaginar y dar vida a un proyecto bellísimo que encima a mí no se me había ocurrido, buff, me pasó con En el bosque de Ana María Matura y Elena Odriozola, publicado por Libros del Zorro Rojo, qué belleza tan grande).

¿Cuánto hay de autobiográfico en la obra?

¡Un montón! La cosas que cuento nacen de casos concretos, de experiencias personales. El trabajo editorial es una necesidad vital en mi caso. ¿Cómo distinguir las dos partes?

Dentro de la literatura infantil y juvenil es preciso mostrar las diferentes formas en las que este se expresa.

Sí, ¿cómo lo ves tú? En la literatura infantil existen muchos géneros y tipologías de libros, tal como existen en el ámbito de la edición para adultos. En el ámbito infantil, la ilustración suele jugar un papel preponderante (tanto que a veces incursiona también en el espacio de las novelas), por lo tanto hay reflexionar especialmente sobre el papel que creemos que tiene que jugar a la hora de dar vida a un libro, a la hora de relacionarse con un texto, un guion mudo, las páginas del soporte físico.

Los formatos, el cómo y el porqué de cada uno de ellos tiene una gran importancia, tanto en la obra como en tu propia producción.

Es que en obras como los álbumes en particular, el formato es parte integrante de la historia. Determina la manera en que el libro contará la historia que quiere contar. En tema de novelas y ensayos, confieso que hay formato de libro que, si puedo, evito, porque no los encuentro agradecidos a la hora de leer. Sin embargo, el formato de una maqueta (de no ser que sea un desastre insalvable), en general, no perjudica irremediablemente el acceso a un libro. En un álbum y un libro muy ilustrado, en cambio, sí.

El estilo, la importancia de ortotipografía o la maquetación son elementos fundamentales para hacer que el libro permanezca en el tiempo.

Sí, son esos minúsculos detalles que un lector enfrascado en el libro no nota, pero sí lo nota su corazón (esta es una cita burda de un trocito de un libro de A buen paso, ¿cuál?), porque entonces siente que está delante de un libro que apetece leer, porque está todo en su sitio, los elementos son expresivos sin volverse excesivos, son legibles, pero no anodinos. Tienen su propio carácter, su individualidad.

(Ahora bien, ojo esto es importante: todo cuidado editorial es inútil si la historia es mala y está mal escrita e ilustrada. El cuidado editorial es necesario, pero a partir de una situación inicial de una obra que merece la pena. Si la obra no merece la pena, el resto es irrelevante.)

Los títulos de crédito, las hojas de cortesía o el código de barras son elementos que deben integrarse de un modo natural dentro del libro.

Están. Son necesarios, legalmente, son parte del libro. Pero es mejor que no molesten, que den la información que tienen que proporcionar, pero de manera discreta y, cuando consiguen convertirse en parte de la ficción, pues mejor que mejor.

Las encuadernaciones tienen una gran relevancia en el acabado final de la obra y condicionan la percepción que el lector tenga de la obra.

Sí, creo que sí. Es un poco como en el caso del formato de los libros: también la encuadernación puede llegar a ser parte integrante del mundo de ficción de la obra. A veces tiene un valor casi neutro y lo importante es que no moleste y sea resistente; pero otras, se convierte en parte constitutiva de la historia.

El libro recoge tu visión de qué es y qué debería ser la edición pero también se convierte en un manual práctico de cómo convertirse en editor.

¡Es lo que espero! Espero que en este libro un aspirante editor encuentre las coordenadas para trazar su propio camino, para montar sus andamios y dar vida un proyecto capaz de expresar su personal visión del mundo.

Frente a otras partes del proceso de elaboración de un libro como la escritura o la ilustración en las que hay abundante material didáctico, es mucho más complicado encontrar manuales sobre el tema.

¡Por eso lo he escrito! Pantalia de Ideas y yo tuvimos una iluminación y pensamos publicar un libro que no hay, un libro… en italiano se diría: “che vada a ruba!”. Jejeje!

Hablas con claridad de precios y porcentajes, una parte, la económica, que se suele obviar al abordar obras de este estilo.

Es importante, ¿verdad? Hay que saber cómo se compone el precio de un libro. Para saber dónde te estás metiendo, para poder valorar el esfuerzo de hacer un libro, si lo que quieres es emprender un “negocio” editorial. Controlar los costos es una de las piezas fundamentales del andamiaje que necesita un editor para sacar adelante su actividad, pero es aconsejable que los conozcan también los agentes y los propios compradores para darse cuenta del valor de las cosas.

En el libro recoges las relaciones del editor con los agentes que intervienen en la vida del libro hasta llegar a su potencial lector.

Espero que sí, espero haber ofrecido una idea de todas las personas y empresas u oficinas administrativas que intervienen en el proceso de publicación y venta de un libro.

Cada vez tiene un mayor peso la promoción de la obra y es preciso recurrir a nuevas maneras de vender el producto.

¿Verdad? Es que hay tanto en el mercado, se produce tanta novedad y además se recuperan obras clásicas, también en el ámbito infantil (cosa que me parece fantástica) que ¿cómo elegir? Entonces tenemos que comunicar porqué pensamos que este libro es una gran lectura y, sobre todo, porqué, en un mundo cada vez más marcado por la inmediatez, pensamos que este libro en concreto que se nos desvela poco a poco, que necesita tiempo y silencio, merece la pena. Las nuevas maneras de vender el producto van de la mano con los cambios en nuestras sociedades y las formas de comunicar y encontrarse. Todo cambia tan rápido, que hay que mantenerse al día o, como unos pocos también hacen, se puede optar por desconocer las reglas del mercado y actuar a su pesar. Aun así en ese caso también la promoción es fundamental, sea cual sea la forma que toma.

Con el libro Pantalia, editora de la revista Fuera de margen, se introduce en la edición de libros. ¿Cómo ha sido la relación con la editorial?

La relación con Ana y Sergio de Pantalia ha sido esencial para que el libro tomara forma y tuviera una estructura sensata y articulada. Su lectura, comentarios y sugerencias han sido esenciales. A partir de sus palabras, los textos han crecido en tamaño, rigor y anécdotas. Me han ayudado a problematizar conceptos que daba por sentados, por ejemplo. Además han enriquecido la obra no solo con sus ideas, sino dándole la veste que tiene: Sergio es un fotógrafo delicioso, Ana ha creado una maqueta muy cuidada, ha dibujado, ha dado forma concreta a los despieces.

Completas el libro con pistas para que el lector o lectora pueda conocer mejor la realidad de la literatura infantil y juvenil. Revistas, instituciones o asociaciones a las que dirigirse para conocer mejor el medio.

Sí, espero que sean enlaces útiles. Algunos son muy técnicos; otros, no tanto. Seguro que he dejado fuera algunos buenos enlaces, pero la idea es que constituyan un punto de partida básico para alguien que se acerca por primera vez, esto sí. Creo que este libro puede ser una buena lectura para personas que están familiarizadas con la edición infantil y juvenil, sí, pero la idea es que la información contenida responda a las necesidades de alguien que se acerca por primera vez a este ámbito.

¿Proyectos?

Oh, sí, siempre hay un proyecto al acecho.

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