
Me cuesta mucho trabajo analizar fríamente la actual situación que esta sufriendo el pueblo español mientras observa como los políticos y políticas que pretenden administrarnos vociferan, insultan y lanzan todo tipo de medias verdades para tratar de menoscabar la credibilidad del rival.
Un autentico gallinero del que apetece salir corriendo y mandarlos a hacer puñeta, como diría mi abuelo. Pero no podemos caer en ese primer impulso, por mas consecuente que sería.
Los candidatos y candidatas poco o nada hablan de sus programas. Solo lanzan las obviedades que saben gusta escuchar a sus votantes y menoscaban las alternativas que ofrecen el resto de los partidos.
Parecen auténticos charlatanes que se comprometen a salvarnos de las garras del contrario a la vez que el contrario hace lo mismo.
Y mientras tanto Europa sigue esperando a que los políticos de los 27 paises se pongan de acuerdo en construir una verdadera potencia económica unida.
Y frente a las voces e improperios van apareciendo datos como el que el martes hemos conocido en España. Afortunadamente en España hay mas trabajadores que nunca hubo 21,3 millones y la tasa de trabajadores sin trabajo es la mejor desde 2008, antes de la llegada de la crisis que acabó hundiendo la economía española. Pero como estamos en campaña electoral, de esto solo se alegra el gobierno de turno mientras parece molestar mucho a la oposición. Que bochornosamente triste.
Cuidado, no me mal entiendan, si los protagonistas del espectáculo estuvieran invertidos, la reacción sería similar. Por desgracia llevamos ya muchos años y conocemos bien este absurdo sistema de sectas políticas que tratan de desprestigiar al oponente con mil tácticas, estrategias y falacias que solo convencen a los fanáticos seguidores de cada secta política mientras el pueblo observa estupefacto.
Quien ayer organizaba manifestaciones contra una ley hoy abre la posibilidad contraria. Quien jamás pactaría con unos, al día siguiente acepta la posibilidad de hacerlo y al día siguiente vuelve a criminalizarlo como al mismo diablo.
Particularmente me alegro por los miles de españoles que han empezado a trabajar este último mes.
Antonio Mora Ayora

