El Vaticano dice que las bodas gais son «una derrota de la humanidad». La Iglesia Católica atesora la creencia de ser la única institución con capacidad para determinar no sólo de dónde venimos, sino a dónde vamos y, lo más importante, cómo debemos hacerlo. Con razones de fe, que es la excusa para justificar lo inexplicable, y retorciendo la realidad hasta que pinte del color que les interesa para seguir mangoneando a esa humanidad de la que sostienen ser único referente ético y moral. Me sacan de quicio.Nunca he criticado nada que tenga que ver con Dios y su existencia. Allá cada uno con sus creencias. Incluso allá cada uno consigo mismo si decide dirigir su vida sobre la base de esas creencias. Siempre que se respete el derecho que todos tenemos de creer en lo que nos de la gana, claro está. La Iglesia Católica tiene patente de corso para imponer e imponerse, y por ahí no paso. Nada puedo decir de los fundamentos que inspiran la idea de matrimonio para la Iglesia, que se apoyan en sus principios teológicos. Pero rechazo con vehemencia su pretendido derecho a juzgar lesivo para la humanidad la oportunidad legal de gais y de lesbianas de casarse, porque esto está en la idea misma de ciudadanía, muy por encima de condicionantes morales de parte, y para su desgracia, amparado por la Constitución, que al tiempo que proclama la libertad religiosa lo hace del derecho a la igualdad.