El número de incendios intencionados por pirómanos aumentó en 2018 algo más de cinco puntos porcentuales respecto al año anterior, ya que este tipo de siniestros pasó del 33,07% al 38,20%, según datos de la Memoria Anual de la Fiscalía General del Estado presentada este lunes con motivo del inicio del curso judicial.

En la memoria, que recoge la actividad del Ministerio Público de 2018, se observa que el número de incendios provocados con la intención de producir daños a terceros (venganzas, actos vandálicos, etcétera) también aumentó, desde el 10,24% de 2017 hasta el 12,36% en 2018. Este dato es muy parecido, no obstante, a los niveles de 2015 y 2016.

Además, los incendios causados por prácticas tradicionales «inadecuadas», como quemas de vegetación para pastos, se mantuvieron durante 2018 en un 31,46% del total, es decir prácticamente al mismo nivel de 2017, cuando el porcentaje fue del 31,50%.

Asimismo, refleja que los incendios relacionados con la caza se redujeron a cero en 2018, frente al 2,36% del año anterior. Los producidos por otras causas también descendieron, del 22,83% de 2017 al 17,98% de 2018.

En definitiva, entre los cinco tipos de causas de incendios que distingue la Fiscalía, este año lamenta que se ha vuelto a incrementar el porcentaje de los incendios forestales intencionados, y que 2018 ha sido la campaña con el porcentaje más alto de los últimos seis años.

Los datos corresponden a la actividad de la Fiscalía Especial de Medio Ambiente y Urbanismo que reflejan que, precisamente el año 2018 ha sido un año de meteorología favorable, con una sola ola de calor en el verano, una primavera fría, un verano cálido y un otoño muy cálido, pero con una carácter muy húmedo en cuanto a las precipitaciones, ya que llovió un 25% que la media.

Precisamente, es la climatología el «factor principal que determina la dureza de las campañas de incendios forestales» en España, según refleja el anuario fiscal que destaca que 2018 fue el año de menor siniestralidad del decenio, con 7.143 incendios frente a los 12.573 de media en esos últimos diez años.

En cuanto la superficie afectada, el Ministerio refleja también un «importantísimo descenso» tanto de arbolada como forestal total, con una disminución del 647,86% de la superficie arbolada y un 403,03% de la superficie forestal respecto la media del decenio.

Respecto a los grandes incendios forestales (GIF), los que superan las 500 hectáreas de superficie, en 2018 se registraron apenas el 12,5% de la media del decenio, con tres siniestros frente a los 24 de media. Sin embargo, estos tres incendios de más de 500 hectáreas que supusieron el 0,04% del total de siniestros sumaron el 20,97% de la superficie quemada durante el año 2018.

Para la Fiscalía, más de dos terceras partes de los siniestros «como es habitual año tras año» fueron conatos de incendio o carecieron de interés policial ya que no tenían carácter de delito, ni incidencia en la seguridad ciudadana o no hubo terceras personas afectadas.

Más de 1.700 investigados y 31 detenidos 

Si bien, de acuerdo con los datos de los cuerpos policiales al Fiscal de Sala de Medio Ambiente y Urbanismo, a lo largo de 2018 se investigó un total de 1.754 incendios en los que resultaron implicadas un total de 312 personas, de las que 31 fueron detenidas.

De este modo, la Memoria destaca que la cifra supone un «significativo descenso», del 43,78% respecto al año anterior, cuando hubo 67 detenidos y 488 investigados.

«Parece lógica esta circunstancia teniendo en cuenta el importantísimo descenso de siniestros producidos durante el año 2018 con respecto a 2017 y, por tanto, el descenso de incendios investigados por las Fuerzas de Seguridad encargadas de ello y la disminución de personas implicadas», reflexiona el Ministerio Fiscal que añade que el número de siniestros con personas investigadas se redujo un 51,72% en 2018 respecto al año anterior.

En general, pese a las oscilaciones y variaciones en el número de detenidos o investigados, la cifra está muy relacionada con el número de siniestros de cada año, por lo que el número de implicados es para la Fiscalía «un indicador bastante fiable de la siniestralidad habida» durante ese ejercicio.

El análisis de los incendios que realiza la Fiscalía de Medio Ambiente expone asimismo que la causa «más frecuente» de los incendios forestales por negligencias «año tras año» siguen siendo las quemas, tanto de residuos y restos forestales o agrícolas como las regeneraciones de pasto y destaca que en 2018 se ha producido un incremento respecto a los años 2016 y 2017, cuando esta causa había descendido «sensiblemente».

De hecho, señala que esta causa estuvo en 2018 en el 68,18% de los casos, lo que convierte al ejercicio en el segundo año con mayor porcentaje del último lustro, por detrás de 2014.

En cuanto a los fuegos originados por causas eléctricas, tras un descenso del 4,47% en 2017, de nuevo volvieron a aumentar en 2018, hasta alcanzar el 6,14% de los siniestros. Entre las buenas noticias la Fiscalía se refiere a los incendios causados por ferrocarriles que en los últimos dos años habían reaparecido y, de nuevo, en 2018 han vuelto a desaparecer.

La Fiscalía especializada en Medio Ambiente y Urbanismo realiza desde 2006 campañas anuales de seguimiento de áreas recreativas, líneas eléctricas y vertederos, por el riesgo potencial que, por sus características y uso llevan aparejado este tipo de instalaciones o actividades para producir incendios forestales.

La Memoria de 2018 destaca la «importancia» de la labor realizada puesto que los resultados obtenidos año tras año es el de una reducción considerable del número de incendios forestales causados por estas instalaciones y actividades gracias al seguimiento y control ejercido. En concreto, en 2017 se actualizó el censo de estas instalaciones en cada provincia que pudieran presentar riesgo de causar in incendio forestal.

De este modo, la Fiscalía observa que se ha producido un «apreciable descenso» en el número de vertederos y áreas recreativas con alto incendio forestal, ya que solo en el caso de líneas eléctricas ha aumentado el número de líneas con riesgo alto, aunque «de forma prácticamente inapreciable», con «únicamente una línea eléctrica».

Vertederos y barbacoas 

Por otro lado, el número de vertederos con alto riesgo de incendio forestal se redujo un 22,88% respecto al año anterior, al pasar de 153 en 2017 a 118 en 2018. En las áreas recreativas con alto riesgo de incendio los datos también exponen una reducción, de 517 en 2017 a 469 en el presente ejercicio.

Por comunidades autónomas Canarias, Cantabria y Galicia aumentaron el número de vertederos con riesgo alto de incendio forestal, con uno más en cada caso, mientras que en el resto de las comunidades autónomas se mantuvieron o redujeron.

La Memoria subraya que la Comunidad Valenciana, donde en 2017 se contabilizaban 10 de estos vertederos, en 2018 se ha reducido a cero; así como los casos de Andalucía, Castilla y León, Región de Murcia y Aragón, que también han disminuido de manera importante el número de vertederos con riesgo alto de incendio.

Por último, respecto al número de áreas recreativas con barbacoas, la Fiscalía señala que en 2018 solo aumentaron en Andalucía y Galicia frente a Cantabria, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Extremadura, donde se redujeron de forma «notable». «A pesar del importante incremento experimentado en Andalucía y Galicia, el número de áreas recreativas con alto riesgo de incendio ha disminuido a nivel global», concluye.

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