Me asusta este “Gran Confinamiento” (The Great Lockdown) y no por los 40 días que hace que no piso los bajos del edificio, sino por los inmensos tintes dramáticos de esta pandemia1 que en España, al día de hoy, se alcanzan las escalofriantes cifras, crecientes, de más de 200,000 contagiados y más de 22, 000 muertos.

El vuelco de pronósticos mundiales es traumatizante, asusta ver como en apenas tres meses hemos pasado de unas perspectivas mundiales bastante halagüeñas, con pronósticos de preocupación por el crecimiento y de una nueva crisis financiera teñida de verde en sus tejidos productivos, a una Gran Depresión, como la de los años treinta, del siglo pasado, de ahí el nombre de “Gran Confinamiento” por su similitud de impacto. Esos tintes verde, hoy se habla de cifras espeluznantes, de una velocidad de vértigo, tanto por la magnitud, como por la rapidez de la paralización de la actividad, algo nunca visto. Una inmensa incertidumbre nos acompaña. Ni gobernados, ni gobernantes saben que hacer, ni que sucederá realmente. Todo depende de la epidemiología del virus, de la eficacia de las medidas de contención y del desarrollo de tratamientos y vacunas, lo cual da pie a TODO tipo de fake news y especulaciones. Triple y complejas crisis: sanitaria, financiera y a la vez, un derrumbe de los precios de las materias primas, y una parálisis sin precedentes del sector productivo.

¿Qué pasara cuando salgamos de este Gran Confinamiento?

Ya quisiera al menos tener idea, simplemente leo compulsivamente TODO lo que cae ante mis ojos de los informes del BM, FMI o cualquier especialista que se atreve a publicar con mayor o menor acierto algo digno de recomendar. Leo en exceso, lo confieso, incluso me agoto y hasta siento que me afectan las horas que permanezco frente a las pantallas. Todo indica que en el segundo semestre de este año, las Perspectivas de la economía mundial, según el FMI, no son en ningún caso halagüeñas, mas todo lo contrario. Se habla de un recorte del 6,3% con respecto a enero de 2020 y en España del 8%, sin contar algunas voces que hablan del 13 y hasta del 15%.

Suponiendo que la pandemia se disipe en el segundo semestre de 2020 – dice Gita Gopinath2 en “blog-dialogoafondo.imf.org” – y que las medidas políticas adoptadas en todo el mundo sirvan para evitar quiebras generalizadas de empresas, cuantiosas perdidas de empleo y tensiones financieras sistémicas, la proyección es que el crecimiento repuntara en 2021. Y diagnóstica que “La perdida acumulada del PIB mundial en 2020 y 2021 debida a la crisis de la pandemia podía rondar los 9 billones de dólares, cifra mayor a la que representan las economía de Alemania y Japón juntas”. Y díganme Uds. si no es para preocuparse….

1 A nivel mundial más de 2,5 millones de contaminados, 180,000 muertos…

2   Gita  Gopinath  es  Consejera  Económica  y  Directora  del  Departamento  de  Estudios  del  Fondo  Monetario Internacional (FMI), con licencia laboral del Departamento de Economía de la Universidad de Harvard. En Harvard, es profesora de la cátedra John Zwaanstra de Estudios Internacionales y Economía

Pero como dice Jerusalem Hernández3, otra experta del KPGM, “Y en esa estábamos cuando otro cisne irrumpió en la pista de baile. Un cisne negro (muy negro) esta vez, por la que más de ciento treinta mil personas en todo el mundo han perdido la vida, que ha afectado la salud de más de dos millones y que se ha llevado por delante planes, objetivos e inversiones de compañías y organizaciones de todos los tamaños y casi todos los sectores.”

Con cierto optimismo, de estas verdades poco se habla en el marco socioeconómico nacional, quizás por la crudeza de una realidad, que nos tocará muy de cerca, pero deberíamos estar consciente de que de esta crisis no se saldrá sin una respuesta económica sólida.

En uno de los párrafos del trabajo de la experta del KPGM, dice: “Cuando la emergencia de salud pública de COVID-19 comience a disminuir, el enfoque de recuperación debe estar alineado con otras prioridades clave: en particular, la emergencia climática y biodiversidad y el nivel de desigualdad”, pero yo me pregunto si antes no habría que hablar de restañar los infinitos agujeros de la actividad productiva y las consecuentes pérdidas de puestos de trabajos, en lo que en mi modesta opinión, debemos poner nuestros máximos empeños.

Ojalá sepan nuestros políticos de la Unión Europea encontrar formulas sensatas y válidas de financiamiento de esta situación a través de los bonos, tengan la categoría que tengan: verdes, sociales o sostenibles, sean atractivos para los inversores.

Y termino, con un párrafo de Gita Gopinath en su artículo: “Mientras la economía esté paralizada, las autoridades tendrán que garantizar que la gente pueda cubrir sus necesidades y que las empresas puedan reactivarse una vez que hayan pasado las fases agudas de la pandemia. Las sustanciales políticas fiscales, monetarias y financieras que ya muchas autoridades han adoptado de manera oportuna y focalizada —como garantías de crédito, servicios de liquidez, períodos de gracia para los préstamos, ampliaciones del seguro de desempleo, prestaciones reforzadas y exoneraciones fiscales— han sido un salvavidas para los hogares y las empresas. Este apoyo debe continuar durante la fase de contención a fin de reducir al mínimo las cicatrices persistentes que podrían dejar el repliegue de la inversión y las pérdidas de empleo durante esta severa desaceleración”.

Jorge A. Capote Abreu Santander, 22 de abril de 2020

3 Jerusalem Hernández Directora en Consultoría de Riesgos y Sostenibilidad de KPMG España. Jerusalem cuenta con más de 14 años de experiencia en la gestión de intangibles empresariales, especialmente reputación y responsabilidad corporativa, durante los cuales ha diseñado, desarrollado e implantado planes estratégicos y herramientas de evaluación y gestión de intangibles en grandes compañías de diversos sectores en España y Latinoamérica.